Narrado por Tom
Cuando Bill y Lizzie se fueron para la nursery a ver a Dhiva, Vale y yo volvimos a la casa con el corazón destrozado. Pero quedándonos no ayudábamos mucho tampoco. Además Lorena y mi madre estaban mal y quería hacerles compañía. Era muy injusto que Dhiva este pasando por algo así, y más injusto era que Bill y Lizzie estén pasando por algo así. Porque la vida se empeñaba en hacerle pasar por estar cosas? Porque no podían ser felices sin necesidad de poner su amor a prueba siempre? Era tan injusto todo! Ya habían perdido a Pequeño Alien, porque debía repetirse la historia con Dhiva? Realmente no entendía.
—Estás bien?—me preguntó Valeria mientras se
sentaba frente a mí. Estaba en uno de los sillones alrededor de la pileta
mirando el cielo.
—Si—dije suspirando.
—Todo va a salir bien—me dijo inclinándose hacia
delante y tomándome de la mano. El contacto de nuestras pieles hizo que un
escalofrío me recorriera de cabeza a pies.
—Ojala pudiese estar tan tranquilo—dije sonriendo
de costado.
—No estoy tranquila, pero tengo fe. Se que Dhiva
va a superar esto. Es fuerte como sus padres. No se va a dejar vencer tan
fácil—respondió.
—Eso es cierto. Si sale a Lizzie, no va a dejar de
luchar—dije riendo y levanté la vista. Me encontré con sus ojos. Esa mirada que
me había hechizado el día que la conocí. Pude ver en ella que aún sentía algo
por mí. No era rencor, no era odio ni lástima. Definitivamente era amor.
Después de todo aún sentía amor por mí. Y para que negarlo? A mi me sucedía lo
mismo con ella. Todo este tiempo busque en otra chicas a Valeria,
inconscientemente. La amaba y quería estar a su lado. Ya no sabía quién era sin
ella. Desde que la deje me sentí perdido y sin rumbo. Y todo por culpa de mis
miedos. Porque a la larga, las excusas idiotas que quise creer, cayeron como
fichas de dominó y la verdad se hizo presente ante mis ojos. La amaba y la
había dejado por miedo al compromiso. Ver a mi hermano formando una familia con
Lizzie tan rápido, me asustó porque me vi en la obligación de hacer lo mismo. Y
no me sentía preparado para una paternidad. Apenas podía con el tema de ser pareja
y padrino! <Que idiota fui!>pensé mientras me seguía perdiendo en sus
ojos.
—Tom! Tom!—escuche de lejos.
—Si, que sucede?—dije.
—Escuchaste algo de lo que dije?
—Si, si......pero...
—Pero que? Que pasa?
—Te amo!—dije sin filtros.
—Que?—preguntó confundida—Te has vuelto loco?
—Te amo Vale, siempre te amé y fui un cobarde por
dejarte y no afrontar mis miedo a tu lado.
—Tus miedos? Que miedos, Tom?
—Mis miedos.....cuando......es que ver lo rápido
que avanzaba la relación de Bill y Lizzie con la mudanza, el embarazo, me sentí
en la obligación de darte lo mismo después de tanto tiempo juntos y realmente
apenas podía con mi vida, con ser una buena pareja y padrino de dos peques como
para poder ofrecerte algo más.
—Pero yo nunca te pedí nada de eso.
—Lo sé, pero fue algo que yo sentí que debía
darte.
—Tom, como estábamos, era perfecto—dijo algo
triste.
—Vale...Te amo y no puedo seguir sin ti. No quiero
seguir sin ti!—le dije tomándola de las manos.
—Tom...yo....no sé....han pasado muchas cosas
desde que no estamos juntos.....además yo...
—Vale, yo se que sientes lo mismo....puedo verlo
en tus ojos, lo vi el día que llegaste. Pero no te voy a insistir porque me
porte mal contigo y no merezco tu perdón....pero quiero que sepas que si
quieres que estemos juntos y lo intentemos nuevamente...aquí estoy—concluí y me
paré para irme.
—Espera Tom—dijo parándose frente a mí. Sin mediar
palabras, me sonrió y nos fundimos en un intenso beso.
Mis manos recorrían la suavidad de la piel de toda
su espalda. Sus manos se perdieron entre mi remera y mi pantalón. Acaricié su
rostro y eche su cabello hacia atrás, la volví a besar y la apreté muy fuerte
contra mi cuerpo. <Como extrañaba esto!>me dije a mi mismo. Hundí mi
rostro en su cuello e impregné mis pulmones de su aroma mientras la besaba
debajo de su oreja. Su respiración había comenzado a acelerarse. Enredó sus
dedos entre mis trenzas y empujo mi boca haciendo que mis dientes se claven en
su piel. La sentí estremecerse y un gemido salió de su boca. Lo cual me excito
mucho más.
Suavemente le quite la blusa, besando cada centímetro
de su piel desnuda. Me ayudo a quitarme la remera y apoyó sus manos en mi pecho
recorriéndolo, como si estuviese haciendo un reconocimiento del terreno. Un
terreno que por mucho tiempo habito y que luego de un período de alejamiento
volvía a ver. Me quede quieto mirándola y pude notar lágrimas en sus ojos. La
tomé por el mentón para que levantara la vista y le sonreí.
—No tienes idea de cuanto te extrañé—le dije—Pensé
que nunca más iba a estar así contigo—concluí.
—Yo también. Tengo miedo de que esto sea solo un
sueño y despertarme sola en mi cama.
—Nunca más te despertarás sola—le dije y la besé
abrazándonos muy fuerte.
Desabrocho mi jean, el cual cayó solo al piso y le
quite su bermuda. Ambos quedamos en ropa interior. La abracé alzándola y enseguida
enrosco sus piernas alrededor de mi cintura. La lleve hacia mi cama y la recosté
quedando encima de ella. Sus manos pequeñas recorrían todo mi cuerpo, el cual
se erizaba ante su contacto. Me sentía en otro planeta. Había añorado tanto
esta sensación. Su aroma, la suavidad de su piel, sus besos. Había sido tan
estúpido al creer que ella no era la indicada. Siempre lo fue y siempre lo
será.
Quite su ropa interior suavemente sin dejar de
acariciar o besar su cuerpo. Ella se estremecía de placer y clavaba sus dedos
en mi espalda. Me encantaba verla y sentirla disfrutar. Sus piernas se abrieron
lentamente y nuestras caderas se acomodaron hasta quedar perfectamente
acopladas. Éramos uno. Un solo cuerpo, una sola alma, un solo amor.
Mis movimientos suaves hacían que nuestra
respiración sea cada vez más intensa, pero no me quería apurar. Quería
disfrutar cada segundo junto a ella, quería disfrutar cada centímetro de su
piel. Nuestros ojos se encontraron y en un segundo supimos lo que cada uno
sentía, lo que cada uno quería. Nuestra conexión iba más allá de lo imaginado.
Después de tanto tiempo separados, nos volvimos a conectar y a entender sin
mediar palabras. Nos conocíamos a la perfección. Nadie me conocía tan bien como
ella. Nadie jamás lo haría. Me detuve en su boca. Esa carnosa y rosada boca que
me hacía delirar. La acaricie con la yema de mis dedos y la bese suavemente, la
saboree. Nuevamente era mía y esta vez no la dejaría irse nunca más.
Me desperté con el vibrar de mi celular. Abrí los
ojos y me encontré en mi cama, recostado sobre la espalda de Vale. Suavemente
me corrí y tomé el celular antes de que la despertara. Miré la hora y eran las
5.43am. Era un mensaje de Bill. En ese momento se me detuvo la respiración de
manera automática. Temía leer lo que decía. Pensaba en Dhiva y se me nublaba la
vista. Respiré profundo, apreté “mostrar” y leí.
“Tom, Dhiva ha pasado la noche tranquila y ha
evolucionado notablemente. Ven al horario de nursery (10.30am) así podrás
conocer a tu ahijada”
Me quedé sin palabras y una tonta sonrisa se
dibujó en mi rostro. Dejé el celular nuevamente en la mesa de noche y me acosté
feliz abrazando muy fuerte a Valeria.
—Que sucede, amor?—me preguntó mientras se daba
vuelta y me envolvía en sus brazos.
—Dhiva está mejorando notablemente y por la mañana
podré conocerla—dije feliz.
—En serio?—preguntó sorprendida.
—Si, me mando un mensaje Bill.
—Que lindo! No sabes cuanto me alegro. Estaba muy
preocupada!—dijo abrazándome más fuerte.
—Si, lo sé. Yo también. Me acompañas?
—Estaba pensando reunirme con Evan por la mañana.
—Con Evan?—pregunté—Sigue en Hamburgo?
—Si, ha estado con varias reuniones y por la tarde
parte.
—Te vas a ir con él?—pregunté triste.
—Me estás hablando en serio? Piensas que si fuese
así, estaría aquí contigo?
—No, pero yo te lastime tanto, que quizás esto fue
un punto final.
—No, Tom. Esto es un comienzo. Final es lo que voy
a ponerle a mi relación con Evan.
—En serio?—pregunté sonriendo—Estás segura?
—Si, Tom. Siempre supe donde quería
estar......contigo—dijo y la bese. Nos volvimos a abrazar y nos quedamos así
hasta volver a dormirnos.
A las 10am estaba en camino al hospital para
conocer a Dhiva. Las manos me transpiraban y sentía un hormigueo por todo el
cuerpo. Estaba muy nervioso. Cuando llegué a la puerta de la habitación de
Lizzie, me encontré con Lorena que estaba desde temprano haciéndoles compañía.
—Permiso....—dije y me asomé en la habitación.
—Chinito!—dijo Lizzie recibiéndome con una sonrisa
enorme.
—Hola cuñadita! Como te sientes?—pregunté luego de
abrazarla y saludar a Bill.
—Muy bien, por suerte. Te enteraste lo de Dhiva?
—Si, me pone muy feliz. Y Dhira?—pregunté mirando
alrededor.
—Con Dhiva—dijo Bill.
—Como con Dhiva?
—Si, ayer por la tarde Dhiva estuvo muy mal. Se le
complicó bastante y los médicos esperaban lo peor. Para todo esto Dhira no
dejaba de llorar y quejarse. Cuando nos permitieron ir a los tres a ver a Dhiva
en caso de que no pasara la noche, me di cuenta que Dhira estaba así por ella.
—La conexión Twin?—pregunté.
—Supongo que sí, entonces le pedí al Dr. Horvill
si podíamos poner a Dhira con su hermanita en la incubadora. Quizás eso
ayudaría ya que estuvieron 9 meses juntos en el vientre.
—Y funcionó—dije asintiendo.
—Si, Dhiva pasó la noche tranquila y esta mañana
estaba mucho mejor. Ya no tiene fiebre y los riñones comenzaron a funcionar
correctamente. Si continúa mejorando, en 48horas podrán darle el alta.
—Es increíble lo que el amor de hermanos puede
lograr, verdad?—dije.
—Si, cada vez entiendo más lo que uds sienten. Es
tan poderosa la conexión y me alegra saber que mis peque la tienen también—dijo
sonriendo Lizzie.
—Están listos?—preguntó la enfermera que entraba
con la silla de ruedas.
—Si, vamos Tom?—me dijo Lizzie mientras se sentaba
con ayuda de Bill.
—Tu no vas?—le pregunté a Bill.
—No, solo pueden entrar los padres, por lo que te
cedí mi lugar. Yo voy al mediodía.
—Gracias—le dije apoyando mi mano en su hombro.

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