No pude pegar un ojo en toda la noche. Estaba nervioso. Lo único que hacía era mirar los anillos de Alien que colgaban junto a mi relicario y pensar en lo estúpido que había sido por dejarla. La conciencia y el remordimiento no me dejaba en paz desde ese día que decidí dejarla libre. Durante la gira pude manejarlo porque siempre estaba ocupado con los ensayos, las entrevistas, las sesiones de fotos y los shows, lo cual hacía que me durmieran en cuanto apoyaba la cabeza en la almohada. Pero ahora que todo había terminado, ahora que estaba solo en mi casa, cada noche solo veía sus ojos, su rostro empapado en lágrimas y una punzada en mi pecho me mantenía en vela.
No entendía como había llegado a esa conclusión. Como la había podido traicionar de esa manera. Ella había confiado en mí y yo la abandoné. Pero durante un tiempo me justifique con la estúpida excusa que gracias a nuestra separación ella se había abocado a su novela y ahora era una de las más vendidas. Ahora era famosa gracias a ella misma. Ahora era Elizabeth Lázaro, la escritora. Y sobre todo, era feliz.
El corazón se me aceleró recordando su novela. Me identificaba mucho. Los protagonistas vivían algo muy similar a lo que nos había ocurrido a Alien y a mí. Era tan raro, era como una premonición. Alien lo había escrito mucho antes de conocerme y sin embargo era casi una radiografía de nuestra vida, menos el final. Aunque metafóricamente podría interpretarse como algo parecido.
Había terminado la novela en menos de dos semanas y la había releído 2 veces más para no perderme detalle. Realmente Alien tenía un gran talento y me alegraba mucho que Patrick se haya fijado en ello. Sin él, probablemente la novela seguiría escondida y era un desperdicio. Además leerla mientras escuchaba los temas que ella había subido a su blog, luego de un recital de IKV al que asistió, me hacía sentir más cerca. Era lo único que me mantenía conectada a ella. Era lo único que teníamos en común, en este momento.
Decidí levantarme. Eran las 8am y ya no aguantaba más estar en la cama. Me duche y me fui a desayunar. Lo llamé a Tom, pero él quería dormir. Anoche había trasnochado y estaba agotado. Así que la llamé a Janice para que me hiciese compañía y aceptó encantada.
—Alguna novedad de Alien?—me pregunto luego de charlar un rato.
—No hace tiempo que no hablo con ella. Hablé cuando me enteré que se habían entregado Harriet, luego cuando publico el libro y la última vez fue cuando estaba en Colombia.
—Ni siquiera para el cumpleaños la llamaste?
—Le envié un mail y un mensaje de texto y Tom le envió mis saludos cuando habló con ella por skype. Fue el día que estuve en ese programa de entretenimientos.
—Claro, no me acordaba. Ese día habíamos llegado muy tarde.
—Si, y la diferencia horaria no nos beneficiaba.
—Tom no te ha contado nada de ella?
—Si, me dijo que abandonó la gira de Saturn porque Patrick había conseguido que la novela se traduzca a varios idiomas y debía hacer unas presentaciones. Estuvo en la feria de Londres y dicen que fue increíble la convocatoria. Anoche pude ver algo en las noticias—dije.
Terminamos de desayunar, me ayudo a maquillar y cuando ella se fue me quedé por la casa pululando, esperando que las horas pasen. A las 4pm empezaba el evento y estaba nervioso. Le había pedido a Tom que me acompañase y que no le dijera a nadie donde íbamos y a quién veríamos. Si preguntaban, era un evento privado de música y literatura. Nada más.
Sonó mi celular y al atender descubrí que era Geo.
—Hey Bill. Como va?
—Bien, Geo y tú?
—Bien, bien. Simplemente quería contarte que Jess se va a encontrar con Alien hoy. Sabías que está aquí, en Alemania, verdad?
—Sabía que había estado en Londres, pero no tenía idea de que ya estaba aquí—mentí.
—Bueno, si ya está aquí. Jess y ella irán a almorzar juntas. Quieres que le diga algo por ti? No sé, quizás quieras verla.
—Gracias Geo, pero creo que ella no está interesada en que nos veamos. Llegó y ni siquiera se comunico con Tom, evidentemente no quiere vernos.
—No digas así! Seguramente está muy ocupada. Has visto que en menos de 20 días su novela subió al puesto Nro. 4?? Es increíble.
—Si, realmente se lo merece. La novela es muy buena.
—Si, Jess está fascinada. Estoy esperando que termine el libro para poder leerlo yo, porque mi copia la tiene mi mamá.
—Jajajajaja!—reímos—Y bueno, cualquier cosa dile a Jess que le pida uno a Al...Lizzie..
—No sería mala idea, porque no veo que tengan muchas ganas de devolvérmelo.
—Es adictiva. Imaginate que logró que Tom la releyera!!
—Evidentemente es interesante! Bueno, te dejo. Si quieres algo llámame o llama a Jess—dijo gentilmente.
—Ok, Gracias Geo. Nos vemos en unos día para las grabaciones finales, si?
—Si, por supuesto. Adiós!
Después que corte con Geo, me dí cuenta que eran las 11.30am. Aún faltaba un buen rato y ya no sabía más que hacer. Tom seguía durmiendo. Llamé por teléfono a mi madre para contarle un poco todo y lograr que la hora me pasase más rápido, pero tampoco sirvió. Cuando corté con ella eran las 12.15pm.
—Dioooossss!!!!—grite agarrandome de la cabeza.
Nunca me había sentido así. Sentía un hormigueo por todo mi cuerpo. Mi estómago estaba duro como una piedra, producto de los calambres que me producían los nervios. Las entrañas me hacían un ruido raro. Por momentos las rodillas me temblaban y amenazaban con dejarme caer al suelo. Quise relajarme escuchando música, pero comenzó a sonar “Ruégame”, la canción que había encontrado en el blog de Alien y en lugar de sentirme unido a ella, como ocurría cada vez que la escuchaba, esta vez el dolor en el pecho se acrecentó al punto de impedirme respirar con normalidad. La letra era tan dolorosamente identificable que me debilitaba. Me senté y respiré profundamente varias veces. Visualicé una luz blanca muy brillante que venía hacía mi y me envolvía. Sentí su calor abrazándome, entonces ahí logré calmarme.
A las 2pm fui a despertar a Tom que aún seguía en la cama. Comencé a ponerme ansioso ante su lentitud y paciencia para las cosas. Yo quería ir temprano para estar cerca, pero me aconsejo ir en horario y quedarnos detrás para no llamar la atención de ninguna manera.
Aún seguíamos discutiendo por lo mismo de siempre. Mis metidas de pata. Mis enormes metidas de pata por no pensar y actuar por intuición y no por razonamiento. Pero ya estaba hecho, era caso cerrado. No podía volver atrás, era muy tarde.
Me fui nervioso a la cocina a tomar un té de tilo mientras él hablaba con Valeria. Me senté y enseguida mi mente comenzó a volar. A recordar a Alien. Apoyé los brazos en la mesa, rodeando la taza de té y vi brillar los anillos que llevaba colgado en el pecho. Sus anillos. Y recordé que los había enviado cuando aparecieron las fotos con Natacha. En ese momento me sentí como seguramente Alien se sintió cuando yo puse en duda su relación con Nick. Pero ella tuvo la decencia de no decir nada, simplemente me envió los anillos. Fue suficiente mensaje para mí. Allí comprendí lo que le había hecho pasar. Aunque en realidad nunca había desconfiado de ella. Sabía que jamás haría algo así. Simplemente fue verla en esa foto sonreír como hacía tiempo que no la veía y darme cuenta que nunca iba a sonreír así conmigo, mientras su vida corriese peligro en manos de Harriet. Ya la había hecho pasar por un terrible momento con el secuestro y la perdida de nuestro hijo. No podía seguir así.
Como hacerme el desentendido cuando la vida de mi alma gemela, de la persona más importante que tenía, corría peligro? No fue una decisión fácil, pero tampoco fue justa, lo sé. No fue justa para ella que no tuvo las explicaciones suficientes como para, por lo menos, entender que era lo que ocurría. Fui un estúpido, un cobarde y sobre todo....un egoísta. Un maldito egoísta! Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro y un fuerte y punzante dolor en el pecho comenzó a crecer. Era como si me abrieran sin anestesia. Y el vació que tenía desde ese día, aún seguía allí. Nada ni nadie lo iba a poder llenar nunca jamás. Nadie se compararía nunca con Alien y lo que tuvimos, no se repetiría. Lo nuestro había sido especial, era especial. Las lágrimas seguían cayendo por mi rostro y mis ojos seguían clavados en los anillos. Comencé a imaginar como hubiese sido todo este tiempo con Alien a mi lado. Probablemente las cosas estarían más o menos igual. Nosotros con la gira y el cd, ella con sus libros....pero estaríamos juntos. Escapándonos aunque sea por unas horas para vernos y pasar la noche juntos. Quizás planeando una boda o hasta el nombre de un bebe. <Quién sabe, verdad?>me dije. En eso llega Tom y me encuentra en ésta patética situación. Traté de limpiar mis lágrimas disimuladamente, pero se dio cuenta que lloraba.
—Lo arruiné todo—le dije mostrándole los anillos.
—Si, pero hiciste lo que creíste que estaba bien—me dijo comprensivo, o por lo menos intentándolo ser.
—Que harías si le ocurre algo a Valeria por estar contigo? Que harías? Seguirías con ella aún sabiendo que está en peligro?—le pregunte casi desesperado y justificando mi actuar.
—No lo sé Bill. No puedo contestarte algo así. Es muy difícil. A pesar de que puedo sentir parte de tu dolor, gracias a nuestra conexión, nunca voy a sentir realmente todo tu dolor. Se que fue difícil el secuestro, la perdida de pequeño Alien, tener lejos a Alien con Harriet aún en las calles......pero han superado todo, juntos. No entiendo porque tomaste esa decisión sabiendo que las cosas iban por buen camino. A esta altura, probablemente podrían estar viviendo juntos o casados inclusive.
—Como quisiera volver el tiempo atrás—dije negando suavemente con un movimiento de cabeza—Soy tan estúpido. La única persona que amé....que amo y la dejé escapar. Tenía todo con ella, todo lo que quería y todo lo que necesitaba......y la deje ir, después de todo lo que soportó a mi lado—dije furioso y lo miré. Nuevamente las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro.
—Bill, todo se va a solucionar. Ella te sigue amando, tu la amas...que puede salir mal? Es el destino de los dos.
—No lo sé.
—Quédate tranquilo, todo va a salir excelente. Son el uno para el otro, van a volver a estar juntos, ya verás—dijo y enseguida cambió de tema. Comenzó a contarme lo que había hablado con Valeria y de cómo con Alien estaban manejando a las mil maravillas la gira de Saturn. Traté de disimular un poco, pero el corazón me dio un vuelco cuando de reojo vi que eran las 3.20om y debíamos partir. Cada vez estaba más cerca. Miré por última vez los anillos y me los quité de la cadena. Los guardé nuevamente en la cajita de terciopelo celeste a la que pertenecían. Tom se dio cuenta que esto iba en serio, que me jugaba todo lo que me quedaba. Iba directo a chocarme contra un muro o quizás tenía la suerte de Harry Potter y encontraba detrás de el, la entrada 9 ¾ que me permitiría volver a mi mundo mágico. Aquél del cual nunca debí salir ni debí renunciar.
Fui al cuarto de baño, me lavé la cara, me maquillé nuevamente y salí, listo a ganar o morir. Tom me miró de la misma forma que solía hacer en el escenario o durante una entrevista, con los ojos llenos de orgullo y admiración. El era mi hermano mayor (aunque aún seguíamos en discusión con ese temita), siempre trató de darme los famosos consejos de “haz lo que te digo, pero no lo que hago” y normalmente, conmigo, daban muy buenos resultados.
Nos pusimos las chaquetas, tomamos los documentos, las llaves de mi auto y salimos. Mi celular sonó. <Ya llegué, donde estás? Porque tanta urgencia de verme?> decía Natacha en el mensaje. Y le conteste <Estoy en camino, no te vayas que debemos hablar de algo importante> Cerré la puerta detrás de mí y recé suavemente para que todo salga como lo esperaba. Estaba en juego mi alma, mi media y desgarrada alma. Y ya no dependía de mí salvarla. Sus labios eran los únicos que tenían la palabra final.


