Antes de acostarme me di una ducha. Me sentía raro sabiendo que Alien aún tenía miedo de andar tranquila por la calle. Cuando volví a mi cuarto para hablar del tema con ella, la encontré metida en la cama, dormida. Me sequé rápido el cabello, me puse solo un bóxer y me acerqué a la cama. Pude ver entre las sábanas y el acolchado la piel de su hombro desnudo. No tenía breteles de camisón ni de ropa interior. Su cabello estaba desparramado de manera muy sensual (por lo menos para mí) sobre la almohada y algunos mechones le cubrían parte del rostro. Levante suavemente las sábanas tratando de meterme en la cama sin que ella se despierte. Me fui acercando suavemente y posé mi mano en su cintura acercándola hasta que nuestras pieles se tocaron. Sentí su calor penetrar por mis poros y su cálido perfume invadir mis pulmones. Era increíble como extrañaba todo esto y lo fácil que me volvía a acostumbrar después de tantos días.
Acaricié su espalda desnuda y sentí como su piel se erizaba. Se movió y escondió su rostro en el hueco de mi cuello. La abracé más fuerte, con ambos brazos. Ella respondió pasando su brazo por mi espalda y reposando su mano en mi nuca entrelazando sus dedos en mi cabello, algo que adoraba. Su respiración caliente en mi cuello despertó mis instintos y lentamente mi respiración comenzó a agitarse suavemente. Comencé a recorrer con caricias toda su piel. Desde su espalda, bajando por su cintura, pasando por sus nalgas hasta llegar a sus muslos. Instintivamente levanté su pierna apoyándola sobre mi cadera. Recorrí una y otra vez sus muslos y pude sentir como su boca suavemente se abría. El calor de su lengua en el hueco de mi cuello me volvió loco de un segundo a otro. Mis hormonas estaban a punto de estallar. Un hormigueo recorrió todo mi cuerpo y me sentí invadido por la adrenalina y el deseo. Busque, con mi rostro, su boca hasta que nuestros labios se fundieron en el más cálido y apasionado beso que recordaba. Podía sentir sus manos por todo mi cuerpo, inclusive dentro de mi bóxer. No tenía palabras para explicar el grado de excitación y amor que Alien producía en mí. Eran sensaciones que iban de la mano y era imposible saber cuando empezaba uno y cuando terminaba el otro. Por eso teníamos esa conexión tan especial y tan fuerte. Estaba seguro que no todo el mundo sentía lo mismo que nosotros.
Nuestras bocas seguían unidas mientras nos explorábamos con nuestras manos como si fuese la primera vez. Un suave giro hizo quedarme sobre mi espalda y ella sobre mí, con las piernas abiertas aferrándose a mi cadera. Nuestras bocas se separaron y se enderezó dejando que sus largos cabellos cubrieran su desnudo pecho. No pude más que quedar hipnotizado por su bello rostro. Coloque mis manos en su cadera y nuestros cuerpos se unieron de manera suave. Ella tiró su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y de su boca escuche escapar un casi sordo gemido de placer. Abrió los ojos y me miró sonriendo de costado, con la satisfacción y el placer dibujados en su rostro. Comenzamos a movernos de manera sincronizada y suave. Apoyó sus manos en mi pecho y se fue encorvando hasta que nuestros labios se volvieron a unir de manera pasional. Casi brutalmente y dominado por mi instinto, tome su nuca y apreté su boca muy fuerte contra la mía. Una punzada de dolor y un suave sabor metálico se apoderaron de nuestro beso. Baje ambas manos a su cadera y comencé a acelerar el ritmo dominando por completo la situación. Nuestras bocas se separaron unos milímetros para poder dejar escapar suaves gemidos que nacían desde lo más profundo de nuestro ser. El sabor metálico aún permanecía, por lo que deduje que alguno estaba herido.
En un arranque de euforia, giré sobre mí, dejando caer suavemente de espaldas sobre la cama a Alien y me ubique sobre ella. Nuestros abdómenes se tocaron causándome una sensación placentera. Era algo que siempre hacíamos, si dormíamos con pijama o remera, la levantábamos para que al abrazarnos nuestra piel se toque y se funda. Era una necesidad permanente de contacto que teníamos. Algo solo nuestro, que nos identificaba y nos recordaba que nos pertenecíamos
Separamos nuestros labios y pude ver sangre en los de ella, al abrir mis ojos. Delicadamente poso su dedo en los míos, y descubrí que el herido esta vez había sido yo.
—Lo siento—me dijo dándome pequeños besos en el labio herido.
—Fue venganza, verdad?—dije riendo, recordando la vez que la había lastimado.
—No, juro que no—dijo con mirada triste.
—Amor, no es nada que tus besos no puedan curar—dije y sonrió. Nuevamente nos besamos y sentí sus manos en mi espalda y sus piernas enroscadas en mi cintura. Besé su cuello ansiando sentir su sabor y su aroma. Torció la cabeza dejándome el área liberada a mi placer. Lo recorrí de punta a punta con mis labios y mi lengua. Finalmente hundí mi boca en ese cálido hueco que formaban sus huesos y deposite pequeños besos mientras nuestros cuerpos aceleraban cada vez más el ritmo. Me incorporé para mirarla a los ojos y bajó sus piernas, dejándolas levantadas sobre la cama. Apoye mi codo sobre la almohada y la miré disfrutar. Acaricié su rostro y sus rojas mejillas. Abrió los ojos y me miró. Posé mi mano en su cintura y la aferré con fuerza. Con mis dedos acaricié la cicatriz de su vientre y el tatuaje y le besé los labios a modo de disculpa por lo que había tenido que pasar. Sus ojos solo reflejaban amor y eso me llenó el corazón y el alma. Hundí mi mano detrás de su cintura y eleve su cadera haciendo que nuestra unión fuese más excitante y más intensa. Volvimos a adquirir un ritmo acelerado sin dejar de mirarnos a los ojos. Cuando el momento estaba por llegar a su fin, posó su mano en mi nuca acariciándola suavemente. Posé mis labios en los suyos y nos dimos un beso cargado de pasión, excitación, adrenalina, ferocidad, deseo, instinto salvaje pero sobre todo cargado de amor.
Esa noche no dormí bien. Por primera vez en mucho tiempo me sentí alerta ante la confesión de Alien y como hacen las madres cuando tienen a sus hijitos enfermos, dormí con un ojo abierto y ante cualquier movimiento o sonido que ella hacía, me despertaba. Y ahí comprobé que era cierto. Durante la noche durmió, pero por momentos se mantenía inquieta y se quejaba. Inclusive llegaron a caerle lágrimas. Era grave. Debía convencerla cuanto antes de que vuelva a terapia. Era muy pronto para que la abandonara, después de todo lo que había sucedido. El secuestro y la perdida de nuestro bebe era demasiado traumático como para que deje de recibir ayuda. Si bien yo sufrí y aún lloro por las noches en secreto, la pérdida y el sufrimiento de Alien fueron mucho más grandes. Necesita contención psicológica urgente.
La abracé muy fuerte y el resto de la noche durmió un poco más tranquila. A la mañana siguiente no supe como abordar el tema. Quería ser suave y no herir sus sentimientos. Y mucho menos quería pelearme a horas de viajar juntos y a días de su fiesta de cumpleaños. No dije nada, esperaría al momento indicado.
Nos levantamos a desayunar muy temprano. Como a la media hora apareció Tom desde su cuarto. Evidentemente no había pasado la noche con Valeria. Por un lado mejor, así terminaba de acomodar sus cosas. A las 7pm debían estar cargando todos los bolsos para llevar al aeropuerto. Nuestro vuelo salía a las 11pm. Por lo que tenía aún todo el día.
—Y Valeria?—le preguntó Alien a Tom cuando se sentó junto a nosotros, después de ducharse.
—Duerme. No la quise molestar. Estaba muy agotada anoche, así que me vine para mi cuarto—dijo pícaro mientras nos guiñaba el ojo.
—No te hagas el sexopata con nosotros—le dijo Alien, haciéndole muecas.
—No me hago nada! Además yo no hablé de sexo....tu tiene la cabeza podrida—le respondió mientras que con un dedo le golpeaba la cabeza.
—Basta!—dijo ella riendo y apartándole la mano—Lo dijiste con esa intención. Te conozco Chinito! A mi no me vas a engañar—seguía molestándolo.
—Juro que esta vez no tengo nada que ver. Nos quedamos mirando películas de miedo hasta muy tarde. Sabías que adora las películas sangrientas como yo?
—Si, lo sabía—dijo Alien sonriendo.
—Y no pensabas contarme?
—No, era algo que debías descubrir tu. Yo no te voy a contar todo lo que se de Valeria. Sería bueno que uds se vayan descubriendo los gustos de a poco—culminó.
—En eso, ella tiene razón Tom—intervine.
—Si, es verdad. Pero si quiero regalarle algo, tu me podrás orientar hacia lo que le puede gustar, verdad?
—Si, obvio!.......piensas regalarle algo?—preguntó curiosa sin poder contenerse.
—Si, puede ser—dijo todo misterioso mi hermano.
—Hicieron las pases?—pregunté.
—Mmmmm.....Algo así....aún mantiene distancia. Para lograr darle un beso es toda una ceremonia protocolar—dijo elevando los ojos.
—Y quién tiene la culpa de ello?—preguntó Alien.
—Si, ya sé.....yo soy el culpable.
—Exacto!! Así que a remar en dulce de leche repostero—dijo y ambos la miramos—bueno, en crema de maní pegajosa—dijo elevando los ojos y riendo.
—Si, ya lo sé. Debo ganarme a Valeria nuevamente. Y me va a costar tanto que vuelva a confiar en mi.....soy un idiota—dijo Tom triste.
—Vamos Cuñado!! Arriba ese animo. Vas a ver que antes que volvamos a NY uds van a estar bien.
—Espero que así sea....sino a la distancia no se como haré para recuperarla. Igual, que me haya permitido estar con ella anoche fue un avance, creí que no me hablaría por días—concluyó.


