Narrador
—Estás hermosa!—dijo Lorena mientras entregaba el ramo de calas a Lizzie.
—Gracias!—respondió suspirando. Estaba muy
nerviosa. Hoy era el día más importante de su vida, además del nacimiento de
los twins, tres años atrás.
—Tranquila! Toda va a salir bien, no te preocupes!
Voy a ver si Bill está listo—dijo Lorena saliendo de la habitación.
—Está bien—respondió y se quedó mirando al espejo.
No podía creer que por fin hoy iba a cumplir su gran sueño: Casarse con Bill.
Hoy se transformaría oficialmente en la Sra. Elizabeth Lázaro Kaulitz. Decirlo en voz alta
aún le sonaba irreal y raro. <Señora?> pensó. La hacía sentir mayor.
—Puedo pasar?—preguntó Tom asomándose. Lizzie se
dio vuelta y lo miró con la dulzura impregnada en los ojos.
—Chinito!—dijo y estiró los brazos para abrazarlo.
Estaba tan bello con su traje y sus dreadlocks negras. (Hacia 1 año había
vuelto a sus antiguos dreadlocks y le quedaban increíbles) Era una visión. Una
hermosa y sensual visión.
—Alien! No te vas a poner a llorar, verdad?—le
dijo viendo que tenía los ojos húmedos.
—Eso intento, pero no puedo contenerme—dijo
sonriendo.
—Estás tan hermosa. Que afortunado ha sido mi
hermano al conocerte—dijo.
—Me estás haciendo llorar—le respondió
sonriendo—La afortunada fui yo al conocerlos a ustedes—continuó Lizzie
reteniendo las lágrimas que ya no le hacían caso y rodaban por sus mejillas.
—Bueno, basta porque tu madre me va a matar cuando
vea tu maquillaje corrido! Dime que es aprueba de agua, por favor!—bromeo Tom.
—Por supuesto!!—dijo limpiándose frente al espejo y
se retoco el maquillaje.
—Quería verte por última vez, antes de que
oficialmente dejes de ser soltera. Serás una más de nosotros, la tercera Twin
Kaulitz—bromeo debido a la buena conexión que siempre tuvieron los tres.
—Ahora será oficial!—respondió ella. Tom la tomó
de las manos y la miró sintiendo vergüenza de lo que iba a decir, pero tomó
coraje y levantó la vista para hablarle a los ojos.
—Siempre serás una parte muy importante de mí, eso
jamás va a cambiar. Y aunque al principio fue muy doloroso tener que entender
que no eras para mí, hoy no me arrepiento de nada, porque gracias a eso hoy soy
lo que soy y estoy con quien debo y quiero estar. Te amo y siempre voy a
amarte, cuñadita—dijo y la sorprendió besándola suavemente en los labios. La
miró sonriendo de costado y se fue. Lizzie se quedó helada. La tomó por
sorpresa. Pero no le cayó mal porque sabía que su intención era otra que
seducirla. Fue un suave roce lleno de amor, pero de amor fraternal. Tom había
superado su enamoramiento con ella hacía mucho tiempo y lo que hoy sentían iba
más allá de eso. Era amor de hermanos, ese amor incondicional que no te lo da
un titulo, un apellido, ni la sangre, ni los genes. Ese amor infinito que
simplemente se siento por determinadas personas que pasan por tu vida y la marcan
a fuego. Y eso era lo que había pasado entre ella y Tom. Mutuamente se habían
marcado en lo profundo del alma y siempre estarían el uno para el otro sin
importar que. Se habían elegido como hermanos del corazón y nada iba a cambiar
ese sentimiento.
Lizzie suspiró, se miró al espejo por última vez y
miró la hora. Aún faltaban 20 minutos para salir, pero no soportaba más estar
encerrada en ese cuarto por lo que salió al pasillo. Dos puertas más de la suya
estaban las damas de honor y los twins preparándose. Bill, estaba del otro lado
de la capilla.
—Lizzie, que haces ahí afuera? Te pueden ver—dijo
Valeria asomándose al escuchar sus suspiros.
—No puedo más de los nervios! Estar encerrada me
pone peor—dijo entrando.
—Oh por dios! Estás hermosa!—exclamó Vale
haciéndola girar para ver bien el vestido. Era delicado y de color blanco. Nada
tradicional, más bien tenía forma de enagua antigua. Era suelto de la cintura
hacia abajo. Y no demasiado largo, solo arrastraba unos pocos centímetros por
el suelo. La parte de arriba era un corset suavemente ajustado, pero que marcaba su
cuerpo, permitía ver sus hombros y parte del tatuaje de su espalda.
Lizzie miró a Vale y también quedo impresionada
por el vestido. Ambas habían prometido verse el día de la boda. Querían que el
vestido fuese sorpresa para todos. Valeria tenía algo un poco más tradicional,
aunque también sencillo. Ajustado al cuerpo y con una cola bastante larga.
Llevaba un ramo de tulipanes rojos y el cabello suelto lleno de rulos, recogido
en parte con una hebilla en forma de flor.
—Puedes creer que nos vamos a casar?? Juntas y en
Argentina?—dijo Vale emocionada.
—No, aún me siento como dormida! Gracias por hacer
esto por mí—dijo Lizzie una vez más.
—Por supuesto amiga, yo se lo importante que es
para ti que tus abuelitos puedan estar presentes el día de tu boda.
—Eres la mejor.....igual, lo bueno es que después
habrá boda en Alemania!—dijo y rieron.
—A ver, repasemos: Algo nuevo.....
—La ropa interior—respondió Lizzie riendo.
—Igual, perfecto! Algo viejo....
—Los zapatos....
—La tiara. Algo prestado....
—La hebilla de cuando se caso mi madre, el anillo
de mi abuela y la pulsera de Isobel.
—El rosario de mi hermana y los pendientes de
Isobel—dijo Vale mostrando el ramo donde lo tenía enganchado y sus orejas....y
algo azul.....
—La liga!!—dijeron ambas y rieron!
—Esta todo en orden, entonces—dijo Lizzie
respirando profundo.
Golpearon a la puerta y Janice se asoma.
—Vale.....Lizzie?—dijo confundida al verla también
allí—Que hermosas están!—comentó con una enorme sonrisa—Listas? En 5 minutos
salen.
—Ok, los twins están listos?
—Despreocúpense que están listos! Y se ven tan
hermosos y tranquilos, que no parecen los twins revoltosos que conocemos! Son 4
angelitos—dijo sonriendo mientras cerraba la puerta.
—Lista amiga?—le preguntó Lizzie.
—Si, vamos—dijo Vale tomándola de la mano.
Respiraron profundo para calmar sus corazones y abrieron la puerta para salir al
pasillo en donde Joaquín y Jesse aguardaban para llevarlas al altar.
—Bill estas listo?—preguntó Tom.
—Si, ya salgo!—grito desde el cuarto de baño.
—Estoy muy nervioso!!—decía Tom mientras caminaba
de un lado para el otro.
—Has visto a los twins vestidos?—pregunto Bill
mientras se miraba al espejo por ultima vez.
—Si, pero solo a Amma y a Dhiva que andaban
correteando por el pasillo.
—Y?
—Son dos angelitos con sus vestidos, solo les
faltan las alitas. Espero que por lo menos duren los minutos que lleva la
caminata al altar.
—Lo han ensayado y salió perfecto. Además por eso
los más grandes llevaran a los más peques, para que no se
distraigan......aunque pensándolo bien, eso no es garantía de nada—dijo Bill riendo.
—Yo he visto a Lizzie y dejame decirte bro, caerás
de rodilla en el altar.
—Como que la has visto? No es justo, yo no vi a
Valeria!
—Necesitaba verla. Fui a saludarla. En unos
minutos se convertirá en una Kaulitz y quería verla por última vez como Lizzie
Lázaro.
—Eres un tramposo!—dijo burlón y suspiró—Sabes,
somos muy afortunados....Vale y Lizzie son dos tesoros—dijo y Tom asintió.
—Si, es verdad. Jamás creí que a esta edad ibamos
a estar casados, con dos bellezas internacionales—dijo riendo—Con hijos y
encima de todo, en Argentina celebrando esta unión.
—Para Lizzie era muy importante tener a sus
abuelitos cerca.
—Lo sé, por ello no lo dudamos con Vale, cuando
les propusimos casarnos los 4 juntos.
—Tom, Bill están listos?—dijo Chester asomándose.
—Si! Vamos—respondió Bill saliendo para el pasillo
hacia el altar, seguido por Tom.
Cruzaron el pasillo hasta una pequeña puerta que
los llevaba directo al altar en donde debían esperar a sus futuras esposas.
Se pararon uno al lado del otro con Geo, Gus,
André y Bruni a sus izquierdas que oficiaban de padrinos. Del otro lado Shanon
(hna de Vale), Luz, Jessica y Clara que oficiaban de damas de honor. Bill no
podía ocultar sus nervios. Las manos le temblaban y transpiraban. Tom colocó
una mano en su hombro.
—Tranquilo, Bro!—le dijo cerca del oído, pero él
estaba mucho más nervioso, aunque quisiese disimularlo.
El sacerdote se hace presente y se coloca detrás
del altar. Comienza a prender las velas, acomodar la Biblia y las flores.
Lorena entra con paso acelerado para sentarse en el primer banco junto a los
abuelos de Lizzie. El momento había llegado.
Los acordes de Ruégame empezaron a sonar y las
puertas del pasillo se abrieron. Bill había elegido esa canción porque era la que
le recordaba a Alien. Era la canción que habían hecho suya después de haber
pasado por tanto. Pero sobretodo era la canción que ahora los identificaba como
familia, ya que los twins la escuchaban para dormir como lo venían haciendo
desde el vientre. Y Tom para darle el gusto a su hermanito y seguir en la línea
había elegido Ninja Mental. Otro tema que los identificaba y que pronto Vale y
Tom había hecho suyo. Ambos sabían cuan importante era la música en sus vidas y
lo sencillo que era expresar los sentimiento con ella.
El corazón de Bill estaba por salírsele del pecho.
Tom, tensó su mandíbula, pero pronto se dibujo una sonrisa en su rostro cuando
vió entrar a las cuatro bellezas guiadas por Isobel. Sus ahijados y sus
hermosas gemelas entraron llevando los anillos. Al frente iban Dhiva y Amma, vestidas
de blanco, con sus cabellos claros sueltos cayéndoles al hombro. Ambas
sostenían la canasta con sus anillos. Unos metros por detrás entraban Dhira
llevando de la mano a la pequeña Devi y con la otra mano sostenía la canasta
con los anillos de Lizzie y Bill. La imagen era tan tierna que dolía en el
alma. En el lugar solo se escuchaban gemidos y suspiros de ternura. Bill miraba
orgulloso a sus twins y a sus ahijadas. Si, sus ahijadas. Valeria y Tom habían
decidido que Bill y Lizzie fuesen los padrinos de sus twins, Amma y Devi
quienes habían nacido dos meses antes del 1er año de Dhiva y Dhira.
Cuando aún no se habían recuperado de la imagen de
sus respetivos twins, hace la entrada Joaquín llevando de su brazo a Lizzie.
Quién iluminó el lugar como un ángel. Bill no podía quitarle los ojos de
encima. Tom había tenido razón, estaba tan hermosa que sus piernas le temblaron.
La miró de pies a cabeza y cuando se encontró son sus ojos, sonrió. De esa
manera que hacía que Lizzie dejara de respirar. Los pocos metros que los
separaban pasaron en cámara lenta. Era uno de los momentos más maravillosos de
su vida. Lizzie no le quitaba los ojos de encima. Sus almas se habían conectado
y ya era imposible pensar en que pasaba a su alrededor. Eran solo ellos dos. En
su mágico mundo. Lo miraba embobada como lo hizo desde el primer momento en que
sus ojos hicieron contacto. Estaba tan guapo con su traje, su cresta peinada y
su sonrisa infartante dibujada en los labios. Le costaba respirar, algo que
siempre le sucedía y nunca iba a dejar de sucederle cuando viese sonreír a
Bill. Las lágrimas amenazaban escapar cuando reaccionó y escucho la música que
sonaba con su entrada. Bill la había sorprendido gratamente. Inclusive los twins,
que estaban a un costado del altar, ahora la habían reconocido y se movían al
compás de la misma.
Llegando al altar, Bill baja el escalón y se
acerca. Joaquín besa en la frente a Lizzie y Bill la toma de la mano llevándola
consigo al frente. Detrás, y con los nuevos acordes sonando, entra Valeria
junto a Jesse quién la escoltaba. Ella le había pedido que la entregara en la Iglesia ya que no se hablaba con su
padre desde hacia mucho tiempo. Obviamente acepto complacido. Desde el
nacimiento de Dhiva y Dhira, Jesse había abandonado un poco las giras y había
sido parte activa de la vida de todos. Sobre todo de la vida de Valeria, que lo
había tomado como imagen paterna.
Al verla, Tom se quedó petrificado. Jamás creyó
que iba a poder renunciar a todo para entregar su vida a una sola mujer hasta
que conoció a Valeria. Y hoy, después de tantas idas y vueltas, de tantos
miedos, estaba haciendo lo correcto. Estaba oficializando su amor por ella ante
su familia, ante sus hijas, ante la sociedad y ante el mundo. Se sentía
desbordado, casi tanto como cuando sus hermosas y pequeñas twins nacieron. Algo
que le había cambiado por completo su forma de ver la vida. Ahora entendía perfectamente
porque a Bill le había costado tanto separarse de Lizzie cuando estaba embarazada.
Lo había vivido en carne propia con la última gira, mientras Valeria aún no
había dado a luz. Por ello ahora viajaban los 8 a todos lados juntos. Juntos a
las giras de TH, juntos a las presentaciones de Lizzie, juntos a los viajes de
negocios de Valeria, juntos de vacaciones. Ya nada los separaba. Eran una gran
familia y más grande aún eran cuando se les unía Geo, Jessica y su pequeña
Adda, (Sí, le habían puesto ese nombre por el personaje del libro de Lizzie)
quién había nacido unos meses después que las gemelas de Tom. Ahora solo
faltaba que Gus e Yvanna decidieran hacerlos tíos, lo cual no iba a tardar
demasiado.
Cuando Valeria llegó cerca del altar, Tom la tomó
de la mano y se acercó hacía donde estaban Bill y Lizzie, colocándose a su
derecha.
Ambos se miraron extasiados de felicidad y con ese
gesto de hermanos, que solo ellos entendían, se transmitieron todo lo que en
ese momento pasaba por sus mentes y sus corazones. Y se entendieron a la
perfección como si hubiesen pronunciado cada palabra.
Por fin lo habían logrado. Por fin la vida los
había compensado por todo lo malo que ambos habían vivido. Por fin sus
historias tenían un verdadero final feliz.




