No me quise quedar en la conferencia de prensa, por lo que permanecí en el salón junto a la gente del staff. Me sentía muy nerviosa, quería que todo saliese a la perfección. No quería paparazis cerca que pusieran en peligro la velada y nuestra relación. No quería fans que montasen guardia en la puerta del lugar esperando a que Bill y Tom salgan. No quería a Tom escéptico, mirándome con desconfianza. No quería una noche llena de preocupaciones, quería una velada tranquila con mi mente y pensamientos enfocados en Bill. Respiré profundo y me acerque a uno de los televisores que había en el salón donde se podía ver la conferencia. Estaban tan felices los cuatro. Las sonrisas los iluminaban. Me sentía emocionada como si me estuviese ocurriendo a mí misma. La adrenalina no me dejaba pensar correctamente, me sentía en el aire. Las sensaciones y sentimientos se encontraban revueltos dentro de mi cuerpo peleándose por salir. Se acercó Anna con una copa de champagne, evidentemente me noto inquieta. Brindamos por los chicos y por la nueva gira.
—Como te sientes? Has logrado cerrarle la boca al managment y a la discográfica—me dijo conforme.
—Aún no caigo del todo, siento la adrenalina recorrer mi cuerpo. Es una sensación muy rara, como un sueño—dije mientras tomaba un sorbo tratando de relajarme.
—Deberías estar muy feliz!! Ahora si que no te van a dejar ir y podrán estar juntos!—me dijo pegándome un suave codazo.
—Igual debo irme por un año, prometí a mis padres terminar los estudios. Además necesito hacerlo para poder continuar con mi carrera. Esta oportunidad que me dio Christie me abrió los ojos. Realmente me gusta mucho esto y quisiera obtener mi título.
—Pero no lo necesitas, has demostrado que sin estudios eres muy buena en lo que haces.
—Gracias, pero me gustaría aprender más. Helen me dijo que me podía ofrecer un puesto con capacitación incluida......y la verdad que es muy tentadora la propuesta.
—Pero eso significa no volver a ver a los chicos...—dijo preocupada.
—Vamos a estar un año separados, crees que lo vamos a soportar? Por más que yo lo desee, tarde o temprano Bill se olvidará de mí. Este año separados es el momento ideal para que la discográfica y el managment lo convenzan de que no es bueno lo nuestro.
—Estás loca si crees que él te va a olvidar. No tienes idea de cuan enamorado está. En mis años con ellos nunca lo vi así....esta vez es serio, no deberías rendirte, para ti también es serio.
Traté de contener las lágrimas y levanté la vista, en la pantalla había un primer plano del rostro de Bill sonriendo. Se me puso la piel de gallina.
Miré el reloj y me disculpé con Anna, debía irme urgente, Bruni me estaba esperando en el auto seguramente.
Llegué al estacionamiento y efectivamente ya estaba esperándome. Al verme, bajo para abrirme la puerta.
—Te hice esperar mucho?—le pregunté.
—No, hace unos minutitos que llegué—dijo mientras se subía al auto—está bastante despejado de gente afuera, por lo que no vamos a tener problemas para salir.
—Mejor, no quiero que nos sigan, quiero una noche tranquila con Bill.
—Aún sigue con eso de irse durante el show de Barcelona?
—Si, ya tengo el pasaje, aunque me arrepienta no sirve de nada.
—Tranquilamente se puede anular, no le devolverán todo el dinero, pero eso es lo de menos me parece—dijo mirándome por el espejo retrovisor.
—Creo que es lo mejor, no soportaría despedirme.
—Yo sé que si Bill se entera me va a matar, pero permítame llevarla al aeropuerto, una cara conocida le va a hacer bien.
Sonreí sin ganas y asentí con la cabeza.
—Gracias, Bruni—dije con los ojos llenos de lágrimas.
—Bueno, cambiemos de tema, porque no quiero que Bill la vea triste y con el maquillaje corrido por las lágrimas.
—Tienes razón—le dije mientras me secaba con un pañuelo y buscaba el maquillaje para retocarme.
—Tom me dijo que me quede a esperarlos, el va a volver en su auto.
—Te parece dejar a Tom solo? No me gustaría que tenga problema con las fan siguiéndolo.
—No creo que tenga problemas. Irán en un auto rentado y además Tom sabe como despistarlas, ha aprendido a la fuerza.
—Ok!
—Estamos llegando, milagrosamente no hay nadie en la puerta. Hemos pasado desapercibidos, esperemos que los chicos también. Llámenme cuando se quieran ir.
—Gracias Bruni—dije mientras el me abría la puerta para bajar y le dí un beso. Se quedó mientras caminaba hacia la puerta de entrada y me grito suavemente.
—No duden en llamarme cuando se quieran ir.
Levante la mano saludándolo a modo de asentimiento. Una vez en la entrada, un gentil chico me abre la puerta. Me acerco a una chica en un atril y antes de que pudiera decir algo me habla.
—Buenas noches. Elizabeth, verdad? Soy Betina—me dijo en ingles, en lugar de español, lo cual me asombró.
—Si, buenas noches.
—Ven por aquí. Tenemos todo listo.
Me llevó hacía una zona del restaurante que estaba tras unos grandes paneles, mientras me iba explicando.
—Esta parte es solo para clientes exclusivos que buscan intimidad tanto de los paparazis o fans que puedan infiltrarse, lo cual ocurre raramente, como de los ojos de los demás comensales. Seguimos al pie de la letra las indicaciones que nos dio, espero que sea de su agrado.
Me la quedé mirando porque no entendía nada, que indicaciones? Yo simplemente quería una mesa para dos, pero cuando entre a nuestro reservado me encontré una mesa prolijamente acomodada a un costado con lo vajilla colocada, un sillón doble de color blanco en el otro extremo junto a una mesa ratona repleta de frutas y yummy bears. Del techo caían telas de manera delicada, iguales a las colocadas en los marcos haciendo las veces de puerta. Las paredes estaban adornadas con espejos y algunas fotos en blanco y negro. Pero lo que más llamó mi atención fue que solo estaba iluminado por velas de distintos tamaños y colores.
—Y una vez que uds estén instalado ponemos la música ambiental, para que puedan pasar un momento relajado. El botón en la pared es para llamar al mayordomo que los servirá. No nos gusta entrar e interrumpir a no ser que nos sea requerido. Van a gozar de una gran intimidad y privacidad, de eso pueden quedarse tranquilos. Además somos muy reservados y jamás se enteraran de que estuvieron acá juntos.
La miré aún confundida y le agradecí el gesto.
—Sucede algo? No es como quería? El señor Tom nos dio estrictas instrucciones y tratamos de hacer lo mejor posible, pero si quiere cambiar algo.....
—No, por favor. Es que yo solo le pedí a Tom que nos reserve una mesa, el resto corrió por su cuenta y la verdad me sorprende. Cuando quiere puede ser muy atento y romántico.
Se sorprendió tanto como yo al escucharme.
—Evidentemente el Sr. Tom tiene muy buen gusto y la quiere mucho. Ni siquiera cuando el viene se toma el trabajo de ser tan detallista. Tiene mucha suerte.
—La verdad que sí—dije sonrojándome.
Faltaban pocos minutos para que Bill llegue. Le pedí que si podían traer una botella de champagne y una gaseosa tónica así teníamos algo para beber mientras ordenábamos la cena. La chica salió y a los pocos segundos apareció un muchacho no muy mayor y se presento.
—Buenas noches. Mi nombre es Jörg y los atenderé esta noche.
—Hola y gracias—dije sonriendo.
—Quiere que destape el champagne?
Miré mi reloj y ya era la hora, asentí suavemente. Las manos me sudaban, no sabía como esperarlo. Sentada en la silla, en el sillón, parada en medio del cuarto. Jörg se fue y me puse aún más nerviosa. Mi celular comenzó a vibrar dentro de mi cartera. Era Tom. “Estoy estacionando. No nos siguió nadie. Es un minuto Bill estará contigo.” Aún no podía sacarme de la cabeza esa mirada de desconfianza de Tom. Solo atiné a responder brevemente. “Esto es muy importante para mí, no tengo palabras para agradecer tu ayuda. Küsse.”
Decidí esperarlo sentada en el sillón con las copas y el champagne cerca. Habían puesto música de fondo, muy lenta y relajante. Habían creado el ambiente perfecto. Estaba muy feliz y nerviosa. Comencé a sentir la voz de Tom acercarse cada vez más. Me paré de manera automática. Pude oír que le decía a Bill que pase y vaya ordenando que el iría al tocador. La voz de Bill era más cercana. Su sombra se dibujo detrás de las telas de la entrada. Y entró.
—......—me miró confundido.
—Hallo!—le dije sonriendo.
—Alien, que...que haces aquí?—dijo frunciendo el ceño.




