Fuimos hacía donde estaban los ejecutivos de TH para que ellos mismo les transmitan la noticia. El festejo no se hizo esperar, en seguida vinieron los apretones de mano, las felicitaciones para mí y los abrazos de triunfo. Mientras ellos se dirigían tras bastidores para reunirse con el resto del staff y brindar. Me acerque a las chicas de Praga para preguntarles que les había parecido el show. Charlamos un buen rato y las acompañé hasta la puerta del sector de prensa donde pronto los TH aparecerían. Quedé en el VIP, solo acompañada por un par de hombres de seguridad del estadio, ni siquiera eran del staff como para charlar o pedirles que me dejen pasar. Al no tener los pases no podía ingresar aunque dijese que era la Reina de España. Solo tenía una cintita negra que me habilitaba a ver el show desde el VIP y nada más. Le envié un mensaje a Luz, para que me venga a buscar, pero no respondió. Imaginé que en algún momento se darían cuenta de mi ausencia así que me senté a la espera de que alguien me rescate. Sino me tomaría un taxi hasta el restaurante...total en definitiva eso haría después. En un rato tendría mi cita con Bill. Cuando habían pasado casi 20’ de espera y me dispongo a llamar a un taxi, la gran puerta se abre y aparece Tom. Enseguida me puse de pie y lo miré con una sonrisa torcida.
—Que haces acá afuera, Alien?—dijo, mientras el de seguridad me miró frunciendo el ceño.
—Si, Alien, es mi sobrenombre—le dije, y me levantó las cejas como diciendo “yo no dije nada”.
—Me olvidé los pases y no puedo entrar, me quede charlando con las chicas de una revista de Praga y cuando me quise dar cuenta todos habían entrado. Sin el pase, “él” no me deja entrar—dije señalándolo enojada —aunque no es su culpa, está haciendo su trabajo.
—Ay, Alien!—dijo mientras se acercaba y me abrazaba—Danke, has conseguido la gira por EEUU.
—Por nada, pero no me costo mucho, solo vieron lo maravilloso que son sobre el escenario y fue suficiente—dije mirándolo a los ojos.
—Que?? Adentro Helen está encantada con tu trabajo, no deja de halagarte y ya dijo que espera poder robarte y llevarte a trabajar con ella—dijo sonriendo.
—Gracias, pero ve, debes festejar, yo me estaba por pedir un taxi para ir al restaurante, ya estoy lista—dije abriéndome el tapado y mostrándole como me quedaba el vestido.
—Mucho mejor de lo que imagine—me dijo dulcemente y casi susurrando—aún quedan 2 horas para la reserva—dijo mirando el reloj—ya está todo arreglado, Bruni te llevará unos minutos antes de que salgamos nosotros. Vamos entremos que debo cambiarme para la rueda de prensa.
—No quiero que Bill me vea vestida así, sino que gracia tiene.
Se acercó y suavemente comenzó a abrochar los botones del tapado sin quitarme sus ojos de los míos.
—Así no notará el vestido, trata igual de mantenerte alejada del él, sino sentirá curiosidad de ver tu atuendo cuando vea esas medias sexies—dijo sin dejar de mirarme a los ojos y sonriendo de costado.
Inmediatamente sentí el calor fluir por mis mejillas.
—Vamos—dijo tomándome de la mano.
El de seguridad nos abrió la puerta y me miró como pidiéndome perdón con los ojos por no dejarme pasar. Le sonreí y seguí a Tom, quién no me soltó en ningún momento mientras nos dirigíamos al fondo. Menos mal que estaba con él porque era un laberinto de pasillos, a pesar de estar lleno de carteles indicadores me hubiera perdido fácilmente de todos modos. A medida que llegábamos podía sentir las voces y la euforia de todos. Habían pasado 30’ y seguían festejando. Llegamos al final de un pasillo en donde a la izquierda había una puerta de doble hoja cerrada y un cartel que decía “Camarines” y otra a su lado abierta. Enseguida Tom ingresó por la misma, llevándome de la mano. Cuando entramos me encontré con un gran salón atestado de gente. Me recordó al show de Berlín. Todos los ojos se clavaron en nosotros y fui recibida con aplausos y halagos. Helen y John se habían encargado de divulgar lo contento que estaban con mi presentación y que había sido muy buena vendedora del show, por lo que los laureles, además de TH que realizan un increíble espectáculo, eran míos. Enseguida los ejecutivos de la discográfica y del managment me llevaron a un rincón para felicitarme y pedirme perdón por lo que había sucedido en aquella famosa reunión. Traté de disimular mi bronca y sonreí dándoles a entender que estaba todo bien. Siguieron insistiendo en que lo hicieron por el bien de TH y blablablabla. Mientras hablaban levanté la vista hacia Tom quién enseguida me entendió y vino a mi rescate.
—Discúlpenme, pero la necesito urgente!—dijo arrastrándome de la mano. Solo atiné a elevar los hombros y sonreírles.
Tomé muy fuerte de la mano a Tom, quién me llevó hacia otro rincón.
—Gracias.
—Pasó algo? Te dijeron algo?
—Y ahora que Helen me quiere con ella, se disculparon por lo que paso y se justificaron de que habían hecho lo correcto, que los perdone, bablablabla—dije poniendo los ojos en blanco.
—Y sí, era de esperarse. Solo piensan en los negocios y ahora que vieron que se confundieron contigo van a justificarse y tratar de que tú olvides todo y los disculpes. Pero bueno, son gajes del oficio. Cuidan sus intereses y nosotros los nuestro. Igual supongo que no nos abandonaras para irte, verdad?
—Irme, me tengo que ir. No quiero perderme el último año de estudios.....—dije apretando los labios.
—Pero igual estaremos en contacto—dijo convencido—tú y Bill seguirán. Sin importar la distancia, aguantarán un año hasta que termines con la escuela y nosotros con la gira, verdad?—dijo como convenciéndome. Parecía que supiese que yo tenía otros planes.
—Será difícil, pero es lo que quiero.
—No te veo muy convencida, hay algo que me estás ocultando—dijo entrecerrando los ojos.
—No, porque voy a ocultarte algo?—dije bajando la mirada.
—Entonces porque esquivas mi mirada, mírame a los ojos y dime que no ocultas nada.
—Alien!!!—escuche gritar con una voz demasiado familiar, levante los ojos y era Bill, que estaba con un grupo de amigo, supongo, y me llamaba agitando la mano para que me una a él.
—Disculpa, Bill me llama—le dije a Tom, aliviada por no tener que continuar con ese interrogatorio. Cuando pase por su lado, me tomo del brazo y mirando al frente sin inmutarse me susurra algo que solo yo pude escuchar.
—Esto no va a quedar así, se que ocultas algo y lo descubriré...y mejor que lo que sea, no lastime a mi hermano, porque todo el cariño que te tengo se puede transformar rápidamente en odio....y lo sabes bien—me dijo y aflojó la mano soltándome lentamente. Lo mire de reojo y tenía los dientes apretados. No sabía que decirle, nunca lo había visto así. No era enojo, era decepción lo que veía en su rostro, y era peor. No podía soportar que Tom creyera que lo había decepcionado. Aún así no podía decirle nada, no podía justificarme aunque quisiese. Cerró los ojos por unos segundos mientras negaba con la cabeza. Me miró de reojo con la cabeza baja y se dirigió hacía donde estaban Chester y Gustav. Quedé helada. Respiré profundamente y miré al frente. Bill me estaba mirando con el ceño fruncido, se había dado cuenta de que algo había sucedido en esos segundos. Le sonreí mientras me acercaba, pero aún seguía confundido. Seguí con la mirada en sus ojos y sonriendo, tratando de que entienda que lo que vió no había sido nada, quería que me leyera la mente y que se diera cuenta que estaba todo bien.....o eso quería aparentar. A solo unos pasos de él, deja el grupo y se acerca. Moría por abrazarlo y besarlo, pero solo pude mirarlo a los ojos y morderme el labio inferior demostrándole cuanto deseaba esa boca. Mientras me hablaba, diciéndome lo que ya sabía de los comentarios de Helen en cuanto a mi trabajo, solo podía morderme más fuerte el labio y alternar mi mirada entre sus ojos y su boca. Cuando se dio cuenta de lo que sucedía, dejo de hablar y me sonrió de costado.
—Puedes dejar de hacer eso?? Vas a lograr que te bese delante de todos—dijo acercándose sutilmente para que nadie lo escuche.
Su perfume y su aliento golpeándome en la cara hicieron despertar algo dentro de mí, no sabía que era, pero su sensación era muy agradable. Era un instinto animal, quería tirarme encima de él y besarlo hasta que nuestras bocas sangrasen. Sentía una necesidad de él incontrolable, hasta ahora no me había pasado, así tan poderosa. Sentía un imán que me obligaba a encastrarme con él, esa necesidad de que me abrace y nuestras pieles se toquen. Era como que el contacto con su piel fuese el último aliento que necesitaba para mantener a mis pulmones llenos de aire y a mi cuerpo con vida.
—N...no lo puedo evitar—le dije—no se que me está pasando.
Miré a mí alrededor para ver si la gente estaba mirándonos, pero solo un par de ojos curiosos se pararon en nosotros y luego siguieron recorriendo el lugar. Estábamos entre familiares, amigos, empresarios....eran todos de confianza. No era correcto que andemos con demostraciones de cariño porque estaba Helen y los ejecutivos, pero si la hubiera no era para salir en una portada. Los periodistas estaban esperando en otra habitación. Lo cual me recordaba que en minutos darían la conferencia y luego debía escaparme, antes de que termine, con Bruni.
—No tienes idea de cómo me estoy controlando—dijo susurrando.
—Tengo una idea—dijo y miró a su alrededor.
—Felicitaciones, Alien! Logramos la gira—dijo y se abalanzó sobre mí con un calido abrazo—Moría por esto—dijo hundiendo su cara en mi cuello.
Lo abracé sonriente, quería cerrar los ojos y hundirme en su pecho, pero no podía, por lo que apoyé mi mentón en su hombro y lo abracé como lo haría con cualquiera que me quisiera felicitar. Luego de unos minutos debimos separarnos, un grupo del staff se había acercado para saludarme. Podía ver en sus rostros que estaba disfrutando de nuestro abrazo. Cuando logramos separarnos, Bill acarició mi hombro, bajo por mi brazo hasta llegar a mi mano y tomarla. Sus ojos estaban clavados en nuestros entrelazados dedos, como pensativo. Apreté su mano y me miró con ojos brillantes. Me regalo una sonrisa e inclinó la cabeza señalándome a los chicos que me esperaban para saludar. Sin soltarle la mano, abrazaba a medias a todos. Estaban muy felices. Creían que después de esto ibamos a poder estar tranquilos sin ocultarnos, pero no tenían idea cuan confundidos estaban. Me quedé charlando con Anna. Hacía mucho que no la veía con tiempo, siempre que la cruzaba estaba a las corridas. Pobre Anna! Bill siguió hablando con el grupo que estaba antes. Parado a centímetros mío y aún con nuestros dedos entrelazados. La adrenalina me corría por todo el cuerpo, sentía una excitación, una energía. Era como hacer algo secreto ante los ojos de todos y que así y todo nadie lo notara o nadie se atreviera a cuestionarlo. A los pocos minutos, entre la gente se distingue la voz de Tom llamando a Bill. Comenzaba la conferencia de prensa. Apretó mi mano como en un gesto de despedida y me soltó. Nos dimos vuelta quedando a pocos centímetros de distancia. Tomo mi mano, ya sin importar si nos veían.
—Me voy, por que me esperan, después me voy con Tom a cenar, recuerdas?
—Si, por supuesto—asentí con la cabeza.
—No estés triste, mañana tenemos todo el día y si hoy no regreso tarde me quedo contigo.
—No estoy triste, solo un poco cansada, pero bien. Ve, apurate—dije empujándolo suavemente. Y me quedé parada mirándolo ir hasta donde estaba Tom, quién aún me miraba de manera desconfiada. Levanté la mano para saludarlo, pero solo obtuve una mano levantada de mala gana. Debía hacer algo para que Tom vuelva a confiar en mí, no quería irme y que piense que los había traicionado. Si me iba a odiar por lo menos que conozca las razones por las cuales hacía lo que hacía. Seguí allí parada, entre la gente que quedaba, esperando algún gesto de Tom, pero me volvió a mirar de reojo y cerró la puerta tras él. Un dolor agudo comenzó a recorrer mi pecho.

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