A las 12pm estábamos dirigiéndonos al restaurante donde almorzaríamos con Tom. La mayoría se encontraba en bata, debido a que luego continuarían con sus tratamientos. No fuimos la excepción, queríamos ir a la pileta climatizada, por lo que debajo de la bata tenía una provocativa bikini. Cuando entramos al restaurante fue fácil distinguir a Tom. Era el único que estaba vestido. Estaba sentado mirando para todos lados, no había chica que no haya pasado por su inspección ocular. Nos acercamos y tan pronto nos vió, nos recibió con una amplia sonrisa.
—Veo que te estás deleitando—le dije mientras miraba a una chica que le pasaba cerca.
—No me puedo quejar—dijo sonriendo de costado—como estuvo el spa?
—Increíble—dije.
—Tendrías que probarlo—le dijo Bill.
—Veo que hubo manicura—dijo Tom mientras miraba las uñas de Bill.
—Así es, quería cambiar un poco del color negro y esto me gustó—dijo mirándose las uñas que llevaban una capa negra y una línea al borde de la uña en color blanca.
—Bueno, que vamos a comer?—preguntó Tom abriendo la carta.
—Mmmmmm....no hay carne??—dije preocupada.
—Lo dudo, normalmente son platos livianos y vegetarianos—dijo Tom.
—No te lo puedo creer—dije resoplando.
—Tanto te gusta la carne?—preguntó Bill.
—Vengo del país de la mejor carne del mundo, del asado dominguero—le dije a ambos con el seño fruncido.
—Es verdad, me había olvidado que eras de Argentina—dijo Bill riendo.
—Que lástima que somos vegetarianos...—dijo Tom.
—Desde cuando? Si en el avión estabas comiendo salchichas?—dije mirando a Bill.
—Durante esa semana estuvimos promocionando una campaña de PETA contra el uso de pieles y la charla que nos dieron los coordinadores me hizo pensar mucho, por lo que decidimos dejar de comer carne.
Ambos se decidieron por un plato con verduras al vapor y yo una simple ensalada de zanahoria, huevo y remolacha. Sabía que a la tarde desfallecería del hambre, por lo que también me pedí una ensalada de fruta con yogurt.
Mientras almorzábamos, quise conocer un poco más sobre ellos.
—Les molesta si les hago un par de preguntas? Me gustaría saber un poco de uds.
—No, adelante—dijo Tom—pero después nos toca a nosotros preguntar—dijo levantando una ceja.
—Ok! A que edad empezaron con la música?
—Desde que tenemos uso de razón—dijo Bill.
—Cuando éramos muy pequeños participamos en una película.
—En serio?
—Si, pero unos minutos solamente—dijo Bill.
—Grandioso—dije.
—Pero lo nuestro era la música. Así que desde chicos comenzamos con nuestra banda que primero se llamo Devilish, como te había contado en el avión—dijo Bill.
—Si, lo recuerdo.
—Después se nos unió Georg y Gustav y la discográfica que nos contrato quería que cambiemos el nombre, así que elegimos TH.
—Quién escribe las canciones?
—Normalmente Bill, el tiene más facilidad. Si yo quiero hacer una canción, le dijo a él de que se trata y el la escribe como si nada.
—Y me imagino que tú le pones música a esas letras?
—Si, así es.
—Y de donde te viene la inspiración, Bill?
—De cosas que nos van pasando, cosas que vivimos o vive alguien cercano, o experiencias de cada uno.
—Es increíble como puedes en solo un par de palabras transmitir tanto. Cuando escuche el tema que me pasaste en el avión, lo hice recostada en la bañera, mientras me relajaba y se me erizó la piel. Hay tanto sentimiento y poder en las letras que es imposible no sentirse identificado.
—Es que más allá de que seamos TH, somos un grupo de chicos que vive las mismas cosas que los demás. A veces no podemos disfrutar tanto como quisiéramos y debemos estar encerrados en un hotel, pero nos enamoramos, sufrimos por amor, perdemos amigos, familiares, discutimos, como todos y eso lo reflejamos en las letras.
—Además de que vienen de un país con muchísima historia y de un cambio radical que se dio al poco tiempo de que nacieran.....no se les ocurrió escribir sobre ello.
—Estamos trabajando en una canción para el próximo álbum—dijo Tom
—Ya?—pregunté.
—No puedo parar de escribir, me están sucediendo muchas cosas, y al grupo también, así que escribo, Tom le pone música y las grabamos para cuando comencemos con el nuevo cd.
—Vamos a tener muchas canciones que descartar y que capaz queden relegadas a otro álbum o nunca vean la luz—dijo Tom.
—Es increíble!—dije mientras comía un trozo de manzana.
—Hablan con una facilidad, cada vez que empiezo a escribir algo me quedo estancada.
—Escribes?—preguntaron a coro y rieron.
—Si, tengo algunos “poemas” si así se los puede llamar, alguna que otra canción y dos libros. Uno terminado que aún no me convence y otro a medias.
—Los quiero ver—dijo Bill.
—No los tengo conmigo, están en un cd en mi casa.
—Quiero que me los mandes, pidele a tu madre que te los pase por mail.
—Porque tanto apuro?
—Es que siempre quise escribir un libro, pero no puedo, me es más fácil escribir canciones y me gustaría ver de que se trata.
—Ok, voy a pedir que me lo manden—dije no muy convencida.
—Yo también quiero verlo, no me dejen afuera—dijo Tom—si vas a ser una escritora famosa cuñadita, quiero ser uno de los primeros en leer los libros.
—Famosa? Quién habló de fama? No los voy a publicar, los escribí por hobby. Además no es tan fácil publicarlos, sale bastante dinero y no todas las editoriales son tan accesibles. Además un libro publicado en argentina raramente sale al resto del mundo. Lo ideal sería publicarlo en Europa o EEUU y que una vez que sea best seller allí se distribuya al resto del mundo.
—Lo tiene muy bien pensado, para no estar interesada en la fama—dijo Bill riendo.
Los tres reímos y siguieron con las bromas de mi supuesta futura fama, de una saga de libros y películas, etc.....
A las 2pm y después de haber hecho la digestión nos dirigimos a la pileta. Tom fue en busca de un traje de baño y a los pocos minutos estaba con nosotros. Inevitablemente lo tuve que mirar. Tenía un cuerpo de ensueño. Brazos bien marcados, abdomen chato. Cada cuadrado de sus abdominales parecía tallado perfectamente a mano. Espalda amplia en forma de V. Piernas bien contorneadas, pero sin exagerar. Tenía un cuerpo privilegiado teniendo en cuenta que no iba muy seguido al gimnasio. Era muy distinto a Bill. Tom me sorprendió mirándolo casi boquiabierta. Se acercó me dio un pequeño golpe en mi mentón como cerrando mi boca a modo de broma, y siguió hacia el rincón para dejar su bata y zapatos. Bill estaba quitándose la bata y a pesar de que su cuerpo era la mitad del de Tom, me encantaba. Además los tatuajes eran un toque extra de sensualidad. Ambos se quedaron parados al borde de la pileta esperando que me saque la bata, pero me hice la tonta. Me daba pudor que me miren, por lo que los animé a que se arrojen al agua, pero se negaron.
—Los tres o nada—dijo Tom.
Suspiré y me desabroche la bata, caminé hacia el rincón donde estaban las otras y me la saque, dándoles la espalda a los dos.
Podía sentir sus ojos clavados en mi espalda, sabía que aún no estaban acostumbrados a mis tatuajes. Por el solo hecho de que mi perfil no parecía encajar. Pero yo sabía que los encontraban muy sensuales. Tomé aire y me dí vuelta sin mirarlos a los ojos y comencé a caminar hacia ellos. Parecía una película. Eran solo unos metros, pero me parecieron kilómetros, todo iba en cámara lenta. Mire a Tom y estaba con los ojos abiertos y brillantes mirándome detalladamente. Como asombrado de mi figura. No era 90-60-90, pero mis caderas y mi cola eran mi punto fuerte...y parecía como que Tom recién lo notaba. Pase a su lado y con un golpecito en el mentón cerré su boca. Me dirigí hacia Bill que estaba unos metros más lejos, a mitad de la pileta esperándonos. Su rostro estaba iluminado con una hermosa sonrisa. Mis piernas se aflojaron un poco. Me sentía avergonzada por ser el centro de atención de sus miradas. Pero Bill me tenía hipnotizada con sus ojos y caminé hacía él. Me recibió con una mano estirada. Tomé su mano y me trajo hacia él colocando su otra mano en mi cintura.
—Eres un ángel hermoso—me dijo besándome suavemente.
No pude evitar sonrojarme.
—Realmente me tienes loco, Alien—me dijo al oído mientras me abrazaba.
Por detrás escucho la voz de Tom que se encontraba junto a nosotros.
—Dejen las escenas románticas para el cuarto y vamos a zambullirnos—dijo mientras nos separaba y me tomaba de la mano. Tomé a Bill con la otra mano y a la cuenta de tres nos zambullimos salpicando todo el solarium. Fue una suerte estar solos.
Hicimos piruetas, competencias de nado, saltos desde el trampolín mediano, ninguno se animó del más alto. Teníamos una mesa con frutas, pasadas por agua de nuestras zambullidas, pero las comimos igual. Pasamos casi dos horas increíbles. Nos divertimos tanto. A Bill le dolía la cara de reírse y a mi la panza, Tom más de una vez debió ir al baño para cortar con la tentación.
Recostados en las reposeras tratando de escurrirnos advertimos que eran las 4pm. Por lo que me levante, me coloque la bata y zapatos, le dí un beso en la frente a Bill y otro a Tom que estaban aún recostados y me fui a la habitación. Aún debía ver que me pondría esta noche. Ellos irían al gimnasio y luego se prepararían para el show.
—Nos vemos esta noche, Alien!—grito Tom.
—Suerte con el show, los quiero—dije levantado mi mano a modo de saludo.
—Nosotros también—respondió Bill mientras se levantaba y apuraba a Tom.
Llegando al pasillo donde quedaba mi cuarto siento vibrar en el bolsillo de la bata mi celular. Era un mensaje de Tom.
“En tu cuarto te deje un regalo para esta noche, se que te quedará increíble y mi hermano morirá al verte.....yo lo hice solo imaginándote. Küsse”
Me quedé helada. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al imaginar a Tom diciendo estas palabras. Porque me impactaba todo lo que me decía? Porque me sentía así? Sacudí mi cabeza para quitar cualquier idea absurda que se me podía ocurrir y me apure a llegar a mi cuarto. Me intrigaba saber que podía ser lo que me dejo Tom.
Entre y en el living no había nada. Me dirigí al cuarto donde estaba la cama y allí estaba. Tendido sobre ella un hermoso vestido color negro. Sencillo, pero lo suficientemente elegante y atractivo para esta noche. Era como straples salvo por dos diminutas cintitas con canutillos que cruzaban finamente los hombros, haciendo las veces de breteles. Era largo hasta las rodillas y ajustado, pero no demasiado. Tenía un bello recorte transparente que iba en diagonal desde debajo del busto pasando por el abdomen y perdiéndose a la altura de la cintura. Ese simple detalle que permitía mostrar un poco de piel era tan sexy que me avergonzaba llevarlo al show. Pero Tom había pensado en todo. Aquí era invierno y un muy frío invierno. A su lado un tapado beige con piel y un par de zapatos con un taco, yo diría de 10cm que gracias a Dios ya me había acostumbrado a usar tras tantas reuniones.
El equipo era tan hermoso que no podía esperar a la noche. Le envié un mensaje agradeciéndole. Me bañé, me cambié y le pedí a Janice que me acompañara a comprar un conjunto interior sin breteles, un lindo par de medias caladas o con algún dibujo. No quería insinuarle a Janice que el conjunto además era para provocar a Bill luego de la cena. A escondidas logre incluir un portaligas. Era demasiado atrevido para alguien de mi edad, pero era mi última noche con Bill y quería que la recordara. No ibamos a hacer nada loco, pero sabía que el conjunto lo iba a dejar boquiabierto casi tanto o más que mi bikini.
Nuevamente en mi cuarto me dispuse a preparar los bolsos, ya que en dos días partiríamos a Barcelona y mañana dedicaría mi día a los Twins. Después le mandé un mail a Vico avisándole que ya tenía el pasaje y la hora aproximada a la que llegaría a Argentina. Ella me iría a recibir ya que no quería que mis padres me vieran llorando. Les había dicho en un mail que llegaría antes porque el último show se había suspendido y que ellos comenzarían con la gira en EEUU. Obviamente todo era mentira, pero no podía contarles las cosas de esa manera, una vez en casa lo haría cara a cara....aunque me doliese. Terminado todo me duche nuevamente y me fui al salón de belleza, aún quedaban 2 horas para el show, pero quería estar lista con tiempo.
Las chicas me recibieron de la mejor manera. Me mostraron las ideas que tenían, pero querían saber que me pondría para saber si el peinado era adecuado. Cuando les conté todas estaban de acuerdo en que el peinado alto era la mejor opción con un maquillaje natural, con algunos destellos de dorado para combinar con las alhajas que llevaba y que no iba a cambiar. El anillo colgado junto al relicario no era la mejor elección pero no me lo quitaría. Las chicas colocarían unas hebillas en mi pelo con cuero y tachas que le daban un toque roquero al vestido junto con las medias de red y la cartera que iba a usar. Coincidimos en que podía usar algún colgante más para cortar tanta elegancia y alguna pulsera plateada con dijes. Así, hablado no me parecía la mejor elección así que una vez que terminaron de peinarme y maquillarme me acompañaron a mi habitación para terminar de ayudarme. Ya eran las 7pm y en 20’ pasaban por mí. Me encerré en el baño para ponerme la ropa interior, las medias y el vestido. No quería que las chicas vieran el conjunto que había comprado.....no quería que piensen mal de mí. Salí a los pocos minutos y todas se quedaron mirándome fijamente, lo cual era muy incomodo porque no sabía si me quedaba bien o era un desastre. Por fin se acerco Beth, la estilista.
—Joder!! Es increíble como te queda....no tengo palabras para describirte lo hermosa que estas.
Le hice una mueca porque pensé que exageraba, me veía bien, lo reconozco, pero no era para tanto. Candance se me acercó y me retocó el maquillaje un poco.
—Perfecto!—dijo retrocediendo unos pasos y mirándome con ojo experto.
—Me faltan los zapatos....—dije mientras los buscaba con la vista—y los accesorios.
Me ayudaron entre las dos mientras Ruth me acercaba el tapado.
—Espera—dijo Beth—donde tienes la cámara de fotos?
—En la cartera—le dije señalándola.
—Dejame sacarte una foto, debes tener un recuerdo de este momento, tía.
Me saco un par de fotos, sola y otra con las chicas. Luego pusimos la cámara en automático y nos sacamos una las cuatro juntas. Me alcanzaron el saco, un poco de perfume, guardé las cosas en la cartera, agarré las carpetas y me acompañaron hasta el estacionamiento donde me esperaba Bruni. Las despedí y me subí a la camioneta. Estaban tan emocionados como yo. Les había contado de la sorpresa que tenía preparada para Bill y me dijeron que era super romántico lo que nos estaba pasando. Candance en un momento me dijo que ella creía en las almas gemelas y que nos había visto juntos en el spa y sabía perfectamente que lo éramos. Que no importaba el tiempo y la distancia, nosotros ibamos a terminar juntos ahora y en las próximas vidas, como lo venimos haciendo desde vidas anteriores. Sus palabras me hicieron sentir segura, me dieron la confianza que había perdido días atrás, y a pesar de la tristeza que me invadía por dentro sabía que Bill y yo nos pertenecíamos el uno al otro. Jamás iba a haber alguien que ocupe su lugar en mi vida. No me importaba pasar esta vida sola sabiendo que en la próxima lo volvería a ver y estaríamos juntos. Cuando despeje mis pensamientos estábamos llegando al estadio.

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