En el aeropuerto mientras esperaba el avión para volver a Argentina, recibo un mensaje de Bill preguntándome donde estaba. Le había dicho que no podía ir al show porque tenía que arreglar el contrato para la gira de EEUU, lo cual era mentira, pero Christie me cubriría. No le contesté y comenzó a llamarme. No podía atenderlo, cualquier cosa que me dijese haría que aflojara y volviese. Me limite a apagar el celular. Una vez en el avión las lágrimas comenzaron a caer. No podía evitarlo, estaba dejando atrás al amor de mi vida. Sentía mi cuerpo desgarrarse lentamente. La mitad de mi ser se quedaba allí. El avión se acercó a la pista. Me limito a mirar por la ventanilla el gran hall lleno de gente esperando su vuelo. Y allí estaba.....contra el gran vidrio, llorando. Con las manos abiertas apoyadas en el mismo. Acariciándolo, rasguñándolo, golpeándolo con el puño cerrado. Su rostro empapado con las negras lágrimas, producto de su maquillaje. Estaba abatido. No podía creerlo, había ido a buscarme para resolver las cosas y yo huía como una cobarde. El avión comenzó a carretear. Ya era tarde. Solo atiné a apoyar mi mano en el vidrio y mirarlo a los ojos. A pesar de la distancia supe que me estaba mirando y con un movimiento de labios le pedí perdón. Mi vida a partir de ese momento no tenía sentido, me estaba sumergiendo en un pozo de oscuridad y tristeza del cual sabía que nunca iba a salir. Mi alma se apagaba lentamente......ya no tenía razón para existir. Todo esa atmósfera fue suficiente para arrancar de mi pecho un profundo llanto, tan desgarrador, tan doloroso que no podía pararlo. Me dolía el cuerpo, el corazón, el alma. Ni mil puñaladas en el pecho podían compararse con lo que estaba sintiendo. Cerré los ojos y deje brotar libremente las lágrimas, era la única forma de expresarme. Una mano en mi hombro me sacudió preguntándome si estaba bien. Y asentí no podía abrir los ojos. Me volvió a preguntar si estaba bien. Y volví a asentir. Las lágrimas dejaron de caer y lentamente traté de abrir los ojos, veía borroso, cuando me acostumbre me encontré con los ojos de Bill. Estaba preocupado. Miré a mí alrededor y comprendí que había sido un sueño.
—Alien, estas bien?
—Si, fue una pesadilla—dije secándome las lágrimas que me quedaban en las mejillas.
—Estás segura? No hay nada más? Estabas llorando tan desconsolada y acongojada...se me erizó la piel.
—Estoy bien, en serio. Estás aquí conmigo—le dije abrazándolo.
—Sabes que puedes hablar conmigo de lo que sea, no? De cualquier cosa que te esté pasando.
—Si, lo sé. Pero no hay nada de que hablar. Simplemente fue una pesadilla, ni siquiera recuerdo de que se trataba—dije mintiendo. Pero no me creyó, lo pude ver en sus ojos. Me dolía mentirle, eso rompía la confianza entre nosotros y probablemente nunca más la recuperásemos. Pero debía correr el riesgo, se lo debía.
—Ok, confió en tu palabra—dijo recostándose nuevamente a mi lado.
Me volvió a abrazar y no pudimos volver a dormir. Ya eran las 7am, pero igual nos quedamos en la cama. Traté de cambiar el tema. Podía ver la preocupación en su rostro y no podía permitirlo. Esta noche era el show y el debía estar bien, relajado y sin preocupaciones. Sobretodo ajenas.
—No te da nervios saber que hoy van a estar los ejecutivos mirando el show?
—No, para nada. El escenario es lo mío. Me siento muy cómodo haciendo lo que hago.
—Eso se nota, se te ve tan feliz cuando tocan en vivo.
—La música esta en mi sangre, en mi piel. Es parte de lo que soy....como Tom. Es algo con lo que vivo desde muy chico y me encanta. En el escenario la adrenalina se apodera de mí y me transformo.
—Cuando los ví en Berlín la primera vez, quede asombradísima de cómo manejabas el escenario, era como si hubieras nacido con ese toque mágico.
—Nací para esto. Siempre quise cantar, por eso arranque desde muy pequeño.
Lo escuchaba hablar y los ojos le brillaban. Era tan feliz arriba de un escenario. Escucharlo hablar así era todo lo que necesitaba para saber que estaba bien lo que iba a hacer.....quería auto convencerme, aunque por dentro sabía que podía buscar otra solución, con él....juntos.
A las 8am James nos trajo el desayuno. Tenía tiempo hasta las 4pm, ya que luego se iría con Tom al gimnasio. Entonces se le ocurrió hacer uso del spa del hotel y dedicarnos unos mimos. Llamó a Janice y le pidió que le reserve a las 9am un servicio de spa de 3 horas para él y para mí en donde podamos compartir sesiones de masajes y tratamientos.
Janice a los pocos minutos devuelve el llamado indicando que a las 9am no estarían esperando y que el hotel nos brindaba el almuerzo en las instalaciones del spa.
Desayunamos bastante rápido y compartimos un apasionado baño juntos. A las 8.45am nos encontrábamos bajando. Pasamos por la habitación de Tom quién dormía plácidamente. Obviamente lo despertamos, algo raro para él quién suele estar levantado antes que todos. Bill se recostó a un lado de la cama y yo del otro, mientras ellos hablaban de sus planes, yo me limité a mirarlos. Eran tan bellos que cualquiera caía en el embrujo de esos rostros perfectos. Aún me seguía asombrando lo iguales que eran. Por eso también sentía atracción por Tom en algunas ocasiones. Lo único que los diferenciaba era el lunar de Bill bajo sus labios, después eran iguales. Ambos me miraron, estaba compenetrada en observar su belleza que no escuche que habían preguntado.
—Que? Disculpen, estaba en otro lado.
—Que si te parece bien que Tom se nos una en el almuerzo?
—Perfecto, me encantaría. Le dijiste los de mañana?
—No, me olvidé. Como mañana es nuestro día libre, si no tienes planes quiere que pasemos el día los tres juntos.
—Los tres?—dijo Tom confundido.
—Si—dije sonrojándome—Nunca paso más de 1 hora con uds, y siempre es entre tomas, entre shows o entre entrevistas. Salir con Bill ayer fue muy divertido y quería hacer algo similar pero con los dos. Esta mal?—le pregunté a Tom.
—No, al contrario. No hay problema, cuenten conmigo.
—Voy a avisar a Janice que hable con el spa para que te agreguen en la mesa de almuerzo—dijo Bill levantándose y yendo al living.
Quedé acostada junto a Tom, quién se acomodo de costado para verme mejor. Por un instante me perdí en sus ojos. Me recordaba tanto a Bill, pero no era la misma mirada, había algo más en esos ojos. Otra intención, había picardía y seducción. Traté de evitar su mirada, pero era un imán. Se acercó de manera que podía sentir su aliento.
—Eres la primera chica que solo se acuesta en mi cama sin hace nada más—me dijo casi susurrándome mientras corría un mechón de pelo que caía frente a mis ojos.
Tragué saliva. Su dedo, bajó por mi mejilla, recorrió mi cuello y se quedó en mi escote en donde llevaba la cadena con el relicario y el anillo (que me había dado Billen el aeropuerto) colgados. Los miró y luego me miró.
—Tiene mucha suerte mi hermano, ojala alguna vez yo la tenga también—dijo mientras se colocaba boca arriba suspirando.
—Ya está—dijo Bill—vamos que son las 9am y no quiero llegar tarde.
Me levanté rápidamente de la cama y me incliné para darle un beso en la mejilla a Tom.
—Nos vemos después—dije y me acerque a Bill para salir.
—Nos vemos Tom.
—Adiós—dijo levantando la mano y dejándola caer como muerta.
Salimos a toda prisa, corriendo por los pasillos muertos de risa. Llegamos al spa con 5 minutos de demora. Ya nos estaban esperando. Lo primero que nos tocaba era una sesión de masajes descontracturantes con piedras calientes. El que mejor la estaba pasando era Bill, yo me moría del dolor, estaba muy contracturada, pero una vez que me pudieron sacar los nudos todo se convirtió en relajación pura. Se podría decir que casi me quedé dormida. Luego le siguió un tratamiento con chocolate, otro con barro y antes de la manicura y pedicura nos relajamos en una gran bañera con agua de rosas. Todo acompañado por champagne, algo que no estaba acostumbrada a beber y menos tan temprano, por lo que alternaba con un poco de agua mineral. El salón de belleza del spa donde nos hicieron manicura y pedicura ofreció peinarme y maquillarme para el show de esa noche, lo cual acepté enseguida ya que después cenaría con Bill.

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