La llegada a Madrid sobre pasó todas las expectativas. El aeropuerto estaba atestado de fans, casi les fue imposible caminar hacia los autos. Christie y yo fuimos escoltadas por Bruni, rogando que ninguna me reconozca. Igual iba bastante bien camuflada con los lentes y el gorro, pero siempre había alguna que no se le escapaba ningún detalle y era capaz de reconocerme. Tenía que tener en cuenta que mi lunar entre ojos era una característica bastante particular y delatora.
Logramos llegar a las camionetas que estaban detrás de los autos y allí si me reconocieron por simple deducción. Un par se plantaron frente a la camioneta diciendo cosas bastantes feas. Pero la otras gritaban: “Bill y Liz Für immer”. Por lo que la cosa estaba bastante más a favor que en contra, o al menos eso quise pensar.
La entrada del hotel era imposible, tuvieron que entrar por detrás distrayendo a las chicas con otros autos y nuestra camioneta. Después de una hora de dar vueltas y de que la seguridad del hotel pudiera colocar las vallas de contención, logramos entrar por el estacionamiento trasero. Los chicos ya habían entrado hacía un buen rato y Bill llamaba a cada minuto para saber porque nos habíamos demorado.
Una vez en el hotel me dirigí a la habitación de los chicos, eran las 2pm por lo que ya no teníamos hambre, algo habíamos comido en el avión. Gustav se puso a jugar a la play con Tom, Georg se comunicó con su novia mediante skype y Bill quería ir de shopping, lo cual iba a ser casi imposible si las chicas lo descubrían. Después de dar vueltas al asunto se nos ocurrió que Tom saliera por el balcón a distraer a las chicas, mientras Bill escapaba conmigo por el estacionamiento. La idea era no ser reconocido, por lo que se puso lentes, una capucha, guantes y salimos en el auto manejado por él. La gente de seguridad saldría detrás a una distancia que no llame la atención. Todo fue de maravilla hasta que una de las clientas de la tienda lo reconoció por las uñas pintadas y el idioma. Fue casi desesperante, porque la chica hacía gestos que llamaban la atención de la gente que pasaba por allí, entonces Bill le ofreció sacarse un par de fotos con ella y mando a comprar un cd de TH para regalárselo firmado. Estuvimos muy cerca de un descontrol, pero por suerte no ocurrió nada. Estuvimos casi 2 horas en el local y la chica se llevó un book de fotos de Bill probándose ropa. Terminó comprando un montón de cosas que gentilmente ofrecieron llevar al hotel. Pasamos por una joyería donde compro un reloj para él y otro para Tom y un par de cadenitas de oro con cruces y otros dijes. En otro local a Gustav y Georg les compró una gran cantidad de remeras y camperas. Luego llevó ropa deportiva para Tom y una gran cantidad de gorras. El prefirió unos cuantos pares de botas y borcegos. En una casa de tatuajes eligió unos aros para cambiar los que tenían.
No podíamos dejar de comprar Yummy bears, caramelos y chocolates...esos los llevamos nosotros. Bill adoraba comprar, el se encargaba de que a nadie le falte nada. Se preocupaba por todos y cada uno de los chicos. Fue tan atento que compró una pulsera y un par de aros de oro haciendo juego con una cadena y un dije de mariposa para la novia de Georg.
Obviamente yo también recibí regalos, lo cual no me gustaba demasiado. Pero insistió, según él me lo debía por la cita que no habíamos podido tener. Me regalo ropa y zapatos. Luego eligió una pulsera, una cadena y un relicario, los que le enviarían más tarde, debido a que pidió que le graben algo. Compró un juego para cada uno.
Volvimos al hotel un poco más complicados. Las chicas sospechaban que Bill había salido porque no se había asomado al balcón en ningún momento, por lo que uno de los guardaespaldas debió volver con nosotros en el auto y él otro seguirnos por detrás.
Una vez en el hotel descubrimos que las compras habían llegado antes que nosotros, incluso las de la joyería. Repartió bolsas entre los chicos. Todos estaban felices como niño con juguete nuevo. Bill conocía perfectamente el gusto de cada uno y no se había equivocado. Tom quedó fascinado, sobre todo con el reloj.
—Bill, es increíble. Mejor no podías haber elegido.
—Lo sé, por eso me compre el mismo en otro color—dijo sonriendo.
Luego le entregó el regalo a Georg.
—Esto es para tu chica. Imaginé que no te ibas a animar a salir del hotel por lo que espero te guste y le guste.
—Gracias, Bill. No debiste.....—y sus palabras se esfumaron al ver tan hermosa mariposa. Levantó la vista y le sonrió con los ojos brillantes.
—No es perfecto?—pregunté.
—Es increíble, le va a encantar. Te juro que si yo iba, no compraba algo tan lindo—dijo Georg.
—Mirá—dijo dando vuelta la mariposa. En las alas estaba grabado el nombre de ellos—Hasta el último detalle.....—mostró Bill, orgulloso.
Tom interrumpió con una broma tonta y siguió revisando bolsas, mientras Bill se probaba ropa y nos desfilaba. Después de un rato todos hicimos lo mismo, mientras le pedimos a Janice que nos grabe. Nos matamos de risa, Tom terminó con mis remeras ajustadas, yo con sus pantalones, Bill con las gorras de Tom, Gustav con mi vestido y Georg termino con una campera con plumas que Bill compró para el show. Janice se encargó de dejar todo bien documentado, seguramente lo sacará a la luz en algún momento para molestar a Tom cuando la cargara con Chester o con su look desprolijo. Pobre Janice, vivía corriendo detrás de ellos, era más que obvio que no tenía tiempo para andar arreglándose, pero si hay algún evento, sabe como hacerlo, es muy bella y me parece que por allí viene el tema con Tom. Probablemente él intentó seducirla y ella se negó o debió negarse para poder mantener una relación laboral. Si bien se notaba que le llevaba unos 6 años, Tom no se hacía problemas.
Después de tantas bromas, Bill se acerca y me coloca el relicario, él ya llevaba puesto el suyo. Dentro había una foto de los Twins. Detrás llevaba grabado “Für immer”. El suyo llevaba una foto de Tom y una mía y el mismo grabado. Nos colocamos las pulseras y el anillo. Eran de oro y brillantes, pero sutiles, así podíamos usarlas en todo momento. El anillo llevaba grabado la misma palabra. Me emocionó bastante, parecía un compromiso.
Tom se acercó y movió la cabeza, pero no negando sino como diciendo “no tienen remedio”.
Abrió ambos relicarios y le asombró que tuvieran su foto. Nos miró sorprendidos.
—Für immer!—dijo Bill
Tom asintió con una media sonrisa. Se notaba un brillo de emoción en sus ojos y cambió de tema halagando los anillos y las pulseras. El resto de la tarde fueron competencias en la play, música a todo volumen, bromas y zapping en la tv.
Cansados de estar encerrados, pidieron que les cerraran un local de pizzas para que podamos ir todos tranquilos. Todo el séquito comió pizzas y las chicas del local les pidieron alguna que otra foto, a lo que ellos accedieron encantados. Siempre repetían lo mismo: “Amamos a nuestros fans, sin ellos no seríamos nada”. Aunque a veces la histeria no les permitía salir, ellos lo disfrutaban, era el precio que debían pagar por ser TH.
Esa misma noche me reuní con Tom, en un momento que logré separarlo de las empleadas del lugar. Era increíble!! Donde iba tenía que estar coqueteando con cuanta pollera se le cruzase!!
Lo llamé varias veces y no me prestó atención, a la quinta me acerque de no muy buena gana.
—Me lo prestan un ratito?? Ya se los traigo—dije mientras lo agarraba de un brazo. Las tres se me quedaron mirando con expresión “si otra no nos queda”.
—Que te pasa? Estás celosa?—me dijo tomándome de la mano, la cual solté bruscamente.
—Déjate de hacer le tonto, podemos hablar un momento? Necesito pedirte un favor?
—Un favor? A cambio de que?
—Tengo que darte algo a cambio? Desde cuando?—dije cruzando los brazos.
—Mi tiempo es muy valioso—dijo mientras miraba de reojo a las chicas quienes le hacía señas para que vaya—todos tienen un precio en la vida. Y yo tengo el mío.
—Que quieres a cambio?—dije resoplando.
—Depende el favor....
—Necesito que me hagas una reserva para cenar en un lugar muy privado. Para dos, obviamente.
—Y porque debo hacerlo yo? Pidele a Janice.
—Porque tu sabes cuales son los lugares de moda y más privados. O te piensas que no se de tus escapadas....??
Resopló elevando los ojos al cielo.
—Ok, hay un lugar aquí en Madrid que se come bien y los paparazzi no tienen acceso.
—Perfecto, podrás conseguir lugar para mañana después del show?
—Obvio, nena. Soy Tom Kaulitz!
—Gracias—le dije abrazándolo super emocionada—sabía que no me ibas a fallar cuñadito.
—Por nada. Me supongo que iras con Bill?
—Me preguntas en serio?—le dije confundida—Con quien más iría?
—No sé, pregunto, capaz te diste cuenta que la opción sexy era yo.....
—Déjate de pavadas. Bill me prometió una cita en serio, pero nunca encontramos ni el tiempo ni el lugar. Y con este revuelo de que no nos pueden ver juntos va a ser más difícil. Por eso te necesito.
—Y como piensas llegar sin que los vean juntos?
—Ahí es donde debo pedirte otro favor....—dije
—Que caro te va a salir todo esto....—dijo sonriendo de costado—que debo hacer?
—Llevar a Bill hasta el lugar como si uds fueran a comer....y obviamente después te escapas o te quedas, pero lejos...necesito un poco de privacidad con tu hermano.
—UHF! Encima me dejas de lado......ok, cuenta con eso. Cuando tenga la reserva hecha te aviso. Ahora, puedo seguir?—dijo señalaba a las tres chicas que lo seguían esperando.
—Todas tuyas—dije, levantando las manos. La excusa de la cena era una manera encubierta de despedirme de Bill.





