Music to ♥

sábado, 30 de junio de 2012

Capitulo Nº 11 (8va. parte)



Narrado por Tom
Cuando Bill y Lizzie se fueron para la nursery a ver a Dhiva, Vale y yo volvimos a la casa con el corazón destrozado. Pero quedándonos no ayudábamos mucho tampoco. Además Lorena y mi madre estaban mal y quería hacerles compañía. Era muy injusto que Dhiva este pasando por algo así, y más injusto era que Bill y Lizzie estén pasando por algo así. Porque la vida se empeñaba en hacerle pasar por estar cosas? Porque no podían ser felices sin necesidad de poner su amor a prueba siempre? Era tan injusto todo! Ya habían perdido a Pequeño Alien, porque debía repetirse la historia con Dhiva? Realmente no entendía.

—Estás bien?—me preguntó Valeria mientras se sentaba frente a mí. Estaba en uno de los sillones alrededor de la pileta mirando el cielo.
—Si—dije suspirando.
—Todo va a salir bien—me dijo inclinándose hacia delante y tomándome de la mano. El contacto de nuestras pieles hizo que un escalofrío me recorriera de cabeza a pies.
—Ojala pudiese estar tan tranquilo—dije sonriendo de costado.
—No estoy tranquila, pero tengo fe. Se que Dhiva va a superar esto. Es fuerte como sus padres. No se va a dejar vencer tan fácil—respondió.
—Eso es cierto. Si sale a Lizzie, no va a dejar de luchar—dije riendo y levanté la vista. Me encontré con sus ojos. Esa mirada que me había hechizado el día que la conocí. Pude ver en ella que aún sentía algo por mí. No era rencor, no era odio ni lástima. Definitivamente era amor. Después de todo aún sentía amor por mí. Y para que negarlo? A mi me sucedía lo mismo con ella. Todo este tiempo busque en otra chicas a Valeria, inconscientemente. La amaba y quería estar a su lado. Ya no sabía quién era sin ella. Desde que la deje me sentí perdido y sin rumbo. Y todo por culpa de mis miedos. Porque a la larga, las excusas idiotas que quise creer, cayeron como fichas de dominó y la verdad se hizo presente ante mis ojos. La amaba y la había dejado por miedo al compromiso. Ver a mi hermano formando una familia con Lizzie tan rápido, me asustó porque me vi en la obligación de hacer lo mismo. Y no me sentía preparado para una paternidad. Apenas podía con el tema de ser pareja y padrino! <Que idiota fui!>pensé mientras me seguía perdiendo en sus ojos.
—Tom! Tom!—escuche de lejos.
—Si, que sucede?—dije.
—Escuchaste algo de lo que dije?
—Si, si......pero...
—Pero que? Que pasa?
—Te amo!—dije sin filtros.
—Que?—preguntó confundida—Te has vuelto loco?
—Te amo Vale, siempre te amé y fui un cobarde por dejarte y no afrontar mis miedo a tu lado.
—Tus miedos? Que miedos, Tom?
—Mis miedos.....cuando......es que ver lo rápido que avanzaba la relación de Bill y Lizzie con la mudanza, el embarazo, me sentí en la obligación de darte lo mismo después de tanto tiempo juntos y realmente apenas podía con mi vida, con ser una buena pareja y padrino de dos peques como para poder ofrecerte algo más.
—Pero yo nunca te pedí nada de eso.
—Lo sé, pero fue algo que yo sentí que debía darte.
—Tom, como estábamos, era perfecto—dijo algo triste.
—Vale...Te amo y no puedo seguir sin ti. No quiero seguir sin ti!—le dije tomándola de las manos.
—Tom...yo....no sé....han pasado muchas cosas desde que no estamos juntos.....además yo...
—Vale, yo se que sientes lo mismo....puedo verlo en tus ojos, lo vi el día que llegaste. Pero no te voy a insistir porque me porte mal contigo y no merezco tu perdón....pero quiero que sepas que si quieres que estemos juntos y lo intentemos nuevamente...aquí estoy—concluí y me paré para irme.
—Espera Tom—dijo parándose frente a mí. Sin mediar palabras, me sonrió y nos fundimos en un intenso beso.

Mis manos recorrían la suavidad de la piel de toda su espalda. Sus manos se perdieron entre mi remera y mi pantalón. Acaricié su rostro y eche su cabello hacia atrás, la volví a besar y la apreté muy fuerte contra mi cuerpo. <Como extrañaba esto!>me dije a mi mismo. Hundí mi rostro en su cuello e impregné mis pulmones de su aroma mientras la besaba debajo de su oreja. Su respiración había comenzado a acelerarse. Enredó sus dedos entre mis trenzas y empujo mi boca haciendo que mis dientes se claven en su piel. La sentí estremecerse y un gemido salió de su boca. Lo cual me excito mucho más.
Suavemente le quite la blusa, besando cada centímetro de su piel desnuda. Me ayudo a quitarme la remera y apoyó sus manos en mi pecho recorriéndolo, como si estuviese haciendo un reconocimiento del terreno. Un terreno que por mucho tiempo habito y que luego de un período de alejamiento volvía a ver. Me quede quieto mirándola y pude notar lágrimas en sus ojos. La tomé por el mentón para que levantara la vista y le sonreí.
—No tienes idea de cuanto te extrañé—le dije—Pensé que nunca más iba a estar así contigo—concluí.
—Yo también. Tengo miedo de que esto sea solo un sueño y despertarme sola en mi cama.
—Nunca más te despertarás sola—le dije y la besé abrazándonos muy fuerte.
Desabrocho mi jean, el cual cayó solo al piso y le quite su bermuda. Ambos quedamos en ropa interior. La abracé alzándola y enseguida enrosco sus piernas alrededor de mi cintura. La lleve hacia mi cama y la recosté quedando encima de ella. Sus manos pequeñas recorrían todo mi cuerpo, el cual se erizaba ante su contacto. Me sentía en otro planeta. Había añorado tanto esta sensación. Su aroma, la suavidad de su piel, sus besos. Había sido tan estúpido al creer que ella no era la indicada. Siempre lo fue y siempre lo será.
Quite su ropa interior suavemente sin dejar de acariciar o besar su cuerpo. Ella se estremecía de placer y clavaba sus dedos en mi espalda. Me encantaba verla y sentirla disfrutar. Sus piernas se abrieron lentamente y nuestras caderas se acomodaron hasta quedar perfectamente acopladas. Éramos uno. Un solo cuerpo, una sola alma, un solo amor.
Mis movimientos suaves hacían que nuestra respiración sea cada vez más intensa, pero no me quería apurar. Quería disfrutar cada segundo junto a ella, quería disfrutar cada centímetro de su piel. Nuestros ojos se encontraron y en un segundo supimos lo que cada uno sentía, lo que cada uno quería. Nuestra conexión iba más allá de lo imaginado. Después de tanto tiempo separados, nos volvimos a conectar y a entender sin mediar palabras. Nos conocíamos a la perfección. Nadie me conocía tan bien como ella. Nadie jamás lo haría. Me detuve en su boca. Esa carnosa y rosada boca que me hacía delirar. La acaricie con la yema de mis dedos y la bese suavemente, la saboree. Nuevamente era mía y esta vez no la dejaría irse nunca más.

Me desperté con el vibrar de mi celular. Abrí los ojos y me encontré en mi cama, recostado sobre la espalda de Vale. Suavemente me corrí y tomé el celular antes de que la despertara. Miré la hora y eran las 5.43am. Era un mensaje de Bill. En ese momento se me detuvo la respiración de manera automática. Temía leer lo que decía. Pensaba en Dhiva y se me nublaba la vista. Respiré profundo, apreté “mostrar” y leí.
“Tom, Dhiva ha pasado la noche tranquila y ha evolucionado notablemente. Ven al horario de nursery (10.30am) así podrás conocer a tu ahijada”
Me quedé sin palabras y una tonta sonrisa se dibujó en mi rostro. Dejé el celular nuevamente en la mesa de noche y me acosté feliz abrazando muy fuerte a Valeria.
—Que sucede, amor?—me preguntó mientras se daba vuelta y me envolvía en sus brazos.
—Dhiva está mejorando notablemente y por la mañana podré conocerla—dije feliz.
—En serio?—preguntó sorprendida.
—Si, me mando un mensaje Bill.
—Que lindo! No sabes cuanto me alegro. Estaba muy preocupada!—dijo abrazándome más fuerte.
—Si, lo sé. Yo también. Me acompañas?
—Estaba pensando reunirme con Evan por la mañana.
—Con Evan?—pregunté—Sigue en Hamburgo?
—Si, ha estado con varias reuniones y por la tarde parte.
—Te vas a ir con él?—pregunté triste.
—Me estás hablando en serio? Piensas que si fuese así, estaría aquí contigo?
—No, pero yo te lastime tanto, que quizás esto fue un punto final.
—No, Tom. Esto es un comienzo. Final es lo que voy a ponerle a mi relación con Evan.
—En serio?—pregunté sonriendo—Estás segura?
—Si, Tom. Siempre supe donde quería estar......contigo—dijo y la bese. Nos volvimos a abrazar y nos quedamos así hasta volver a dormirnos.
A las 10am estaba en camino al hospital para conocer a Dhiva. Las manos me transpiraban y sentía un hormigueo por todo el cuerpo. Estaba muy nervioso. Cuando llegué a la puerta de la habitación de Lizzie, me encontré con Lorena que estaba desde temprano haciéndoles compañía.
—Permiso....—dije y me asomé en la habitación.
—Chinito!—dijo Lizzie recibiéndome con una sonrisa enorme.
—Hola cuñadita! Como te sientes?—pregunté luego de abrazarla y saludar a Bill.
—Muy bien, por suerte. Te enteraste lo de Dhiva?
—Si, me pone muy feliz. Y Dhira?—pregunté mirando alrededor.
—Con Dhiva—dijo Bill.
—Como con Dhiva?
—Si, ayer por la tarde Dhiva estuvo muy mal. Se le complicó bastante y los médicos esperaban lo peor. Para todo esto Dhira no dejaba de llorar y quejarse. Cuando nos permitieron ir a los tres a ver a Dhiva en caso de que no pasara la noche, me di cuenta que Dhira estaba así por ella.
—La conexión Twin?—pregunté.
—Supongo que sí, entonces le pedí al Dr. Horvill si podíamos poner a Dhira con su hermanita en la incubadora. Quizás eso ayudaría ya que estuvieron 9 meses juntos en el vientre.
—Y funcionó—dije asintiendo.
—Si, Dhiva pasó la noche tranquila y esta mañana estaba mucho mejor. Ya no tiene fiebre y los riñones comenzaron a funcionar correctamente. Si continúa mejorando, en 48horas podrán darle el alta.
—Es increíble lo que el amor de hermanos puede lograr, verdad?—dije.
—Si, cada vez entiendo más lo que uds sienten. Es tan poderosa la conexión y me alegra saber que mis peque la tienen también—dijo sonriendo Lizzie.
—Están listos?—preguntó la enfermera que entraba con la silla de ruedas.
—Si, vamos Tom?—me dijo Lizzie mientras se sentaba con ayuda de Bill.
—Tu no vas?—le pregunté a Bill.
—No, solo pueden entrar los padres, por lo que te cedí mi lugar. Yo voy al mediodía.
—Gracias—le dije apoyando mi mano en su hombro.

martes, 26 de junio de 2012

Capitulo Nº 11 (7ma. parte)



Mientras Dhira dormía, Alien trataba de hacer lo mismo. Los analgésicos que le daban no le producían mucho efecto, pero no podían darle nada más fuerte ya que sino le pasaría el efecto a los twins a través de su leche. Por lo que se recostaba y le colocaba música bajita para que se relaje y pueda dormir.
A la hora de la visita de la tarde volvieron todos. Estaban Tom, Valeria, mi madre, Lorena, Doris, Arthur, Bruni, Gengis, Christie, Janice, Chester, Luz y un par más del staff. Fueron pasando de a 4 porque sino no alcanzaría el horario. Todos estaban felices pero a la vez un poco preocupados por Dhiva.
A las 8pm la enfermera nos viene a buscar para que vayamos a ver a Dhiva. La mayoría se había retirado. Solo quedaban Tom, Valeria y Lorena quienes esperarían nuestra vuelta para irse. Cuando llegamos a la puerta de la nursery la enfermera nos miró seria. Algo había pasado.
—Dhiva en las ultimas horas no ha mejorado—nos dijo con la tristeza estampada en sus ojos—su temperatura corporal ha descendido y le cuesta mucho respirar sin ayuda. Está medicada y estable, pero su estado es crítico. Si en las próximas 24 hs no reacciona favorablemente, probablemente deban prepararse para cualquier desenlace. Lo siento—concluyó.
La cara de Alien se transformó completamente. Me arrodille a su lado (ya que estaba en la silla de rueda) y traté de calmarla.
—Nada malo le va a suceder, ya verás que cuando le empieces a dar el pecho se pondrá muy fuerte—dije y le besé la frente entrando a la nursery. Acomodé a Alien al lado de la incubadora y me aleje un poquito. Verla me partió el alma. La miraba sin poder creer lo que estaba pasando.
—Es tan chiquita nuestra princesa—me dijo con los ojos húmedos.
—Es pequeña, pero fuerte y hermosa como tu—le respondí—Mirá, por aquí puedes tocarla—le dije e introdujo su mano. Nuevamente ante su contacto Dhiva reaccionó y sus latidos, según la maquina, se aceleraron. La enfermera se acercó para chequearlo y sonrió.
—Eso es bueno—dijo y volvió a ver a otros bebés.
—Hola mi cielito—dijo Alien mientras le seguía acariciando. Luego de un ratito la enfermera le dijo que sería bueno alimentarla, por lo que Alien la tomó y le dio el pecho. Nuevamente la imagen me llenó de ternura y le saque una foto. Cuando Dhiva estuvo llena y durmiendo le saque una foto para mostrársela a todos. Permanecimos un rato con ella hasta que la enfermera nos indicó que debíamos retirarnos.
Nuevamente en la habitación, y luego de mostrarles lo hermosa que era mi princesa, Tom y Valeria decidieron quedarse un rato mientras yo iba hasta la casa a ducharme y cambiarme para volver y quedarme con Alien por la noche.
Me metí en la bañera con agua tibia para poder relajarme. Tenía los músculos muy tensos. Doris, mientras tanto, me prepararía algo para cenar.
Comí rápido, tome un libro y la notebook y me fui hacia la camioneta. Cuando estaba en camino recibo un mensaje de Tom diciéndome que me apure. Algo me decía que las cosas no estaban bien. Y una corazonada me decía que se trataba de Dhiva.
Subí al 3er piso en segundos y cuando llegué a la habitación estaba Tom y Valeria hablando con el Dr. Horvill
—Hola!—dije acercándome apurado—que sucede?
—Bill, es Dhiva—dijo el Dr.—no está mejorando como esperábamos. Hace en rato comenzó con una falla en sus riñones produciéndole una infección y fiebre muy alta. Quisimos quitare el respirado, pero sus pulmones no responden. Creo que deberían ir a verla y preparase para lo peor. No creo que pase la noche. Lo siento—dijo bastante triste mientras se alejaba.
En ese momento, no tuve reacción, no sabía que hacer o que decir. Mi hermano apoyó su mano en mi espalda en gesto de apoyo. Lo miré y sus ojos estaban húmedos. Sonreí sin ganas y entré en la habitación porque Dhira lloraba. Alien estaba puesta de costado, con la mano apoyada en su espalda, tratando de calmarlo y llorando en silencio. Me sentí morir, pero debía ser fuerte por ella, por ellos.
—Quieres que vayamos ahora y pasemos la noche allí?—le pregunté acariciando su frente. Me miró y asintió sin decir palabra.
—Le pediré a Valeria y Tom que se queden con Dhira—dije mientras lo tomaba en brazos para calmarlo.
—No, quiero que él venga con nosotros, es su hermanita—dijo.
—Pero cariño, no se si nos dejarán.
—Tienen que dejarnos, Bill—dijo y me dí cuenta que hablaba en serio. Llamamos a la enfermera y le explique lo que quería Lizzie. Habló con la jefa de pediatría y viendo lo grave de la situación, nos autorizó a los tres.
Tom y Valeria se iría a la casa a ver como estaban Isobel y Lorena, a quienes ya les habían contado lo sucedido y obviamente estaban tristes como todos.
A los 10 minutos que ellos se fueron, la enfermera nos vino a buscar. Dhiva, había empeorado. No habían podido bajarle la fiebre y había sufrido un paro cardiorrespiratorio del cual la sacaron. Cada palabra de la enfermera era una puñalada en el medio del pecho. No podía creer que mi pequeña estuviese pasando por algo como esto, con tan solo horas de vida. No era justo!
Nos acercamos a la incubadora, pero esta vez no nos permitieron tenerla en brazos. Por lo delicada de la situación estaba conectada a más máquinas. La acaricié durante un ratito, le hable, le canté, pero no hubo reacción alguna. Lo mismo ocurrió con Alien, no obtuvo ninguna reacción por parte de nuestra pequeña. Mientras tanto Dhira no paraba de llorar y estaba despertando al resto de los bebes de terapia.
—Tendrá hambre?—pregunté.
—No quiere, ya intenté—dijo Alien.
—A ver, dámelo—dije y lo pasee cantándole, pero no hubo caso. Seguía llorando. En ese momento mi cabeza se iluminó. Dhiva y Dhira son gemelos. <Debe estar así porque le falta su hermanita>pensé.
—Enfermera!—llamé.
—Si, sucedió algo?—preguntó asustada mirando a Dhiva.
—No, pero necesito pedirle algo—dije mientras seguía hamacando a Dhira en brazos que no paraba de sollozar.
Le conté lo que se me había ocurrido y me miró extrañada, pero pensativa.
—Si, tienes razón. He leído sobre la conexión de los gemelos, puede dar resultado, pero no se si me van a autorizar a hacerlo con la delicada situación de Dhiva. Nada es concreto, son todas investigaciones científicas, sin conclusiones definitivas.
—Marga—dije leyendo su nombre en el uniforme—mi hermano y yo somos gemelos idénticos y puedo decirte que es cierto todo lo que dicen, aunque no tenga formas de probártelo. Por favor!
—No puedo, esta en juego mi puesto, pero si hablamos con el Dr. Horvill, el es bastante comprensivo con estos temas.
—Harías eso por nosotros?—pregunté feliz.
—Claro, denme unos minutos—dijo y salió apurada a buscar al Dr. Horvill. A los pocos minutos aparece el Dr y le explicamos la idea. Para todo esto Dhira seguía molesto y sollozando.
—Probemos—dijo el Dr—No perdemos nada.
Tomó a Dhira en sus brazos y lo acomodó junto a Dhiva en la incubadora. Inmediatamente y casi sin creer lo que estábamos viendo, Dhira se calmo y giró su cabecita para el lado donde estaba Dhiva. Con movimientos bruscos, pero lentos se acomodó hasta quedar muy pegado junto a ella y así se durmió.
Satisfecho el Dr. Horvill se retiró autorizándonos a quedarnos el tiempo que quisiéramos. Pasadas las 3 horas y sin ningún cambio, llevé a Lizzie para que durmiera o por lo menos se recostase en la cama. La herida de la cesárea le dolía de tanto estar sentada. Traté de relajarme y me acosté junto a ella en la cama. Ambos lloramos silenciosamente. Sin saber como, rece y pedí. Era raro, porque siempre rezaba para agradecer. Pero esta vez me tocó pedir. Pedir que mi pequeña princesa supere la noche con la ayuda de los ángeles y de su hermano. Recé y volví a llorar hasta quedarme dormido.

viernes, 22 de junio de 2012

Capitulo Nº 11 (6ta.parte)





La imagen me recordó patéticamente a LA. Ella recostada, inconsciente, recién operada. Me senté a su lado y tomé su mano. La besé y en silencio me largue a llorar. Ya no aguantaba más. Luego de unos minutos, Tom entra con Dhira en brazos y riendo.
—Bill, alguien tiene hambre—dijo y me paré. Dhira con sus enormes ojos me miró pícaro mientras con mucho ímpetu, succionaba su manito regordeta como si estuviese saboreando algo delicioso.
—Llamaré a la enfermera, porque Lizzie aún no se ha despertado—dije y salí de la habitación.
—Como está Lizzie?—preguntó Lorena.
—Aún duerme, pasa a verla—dije, pero prefirió esperar afuera. A ella también le traía malos recuerdos.
—A donde vas?—preguntó Doris.
—A buscar una enfermera, Dhira tiene hambre y Lizzie aún no se despertó.
—Quedate aquí con ella, yo iré.
—Gracias, Doris.
A los 10 minutos una enfermera nos trajo un pequeño biberón con suero, para que Dhira se alimente mientras Lizzie despertaba.
—Tardará mucho en despertar?—pregunté mientras le daba el biberón a Dhira.
—No creo. La anestesia fue solo local. El Dr. Horvill le dio unos tranquilizantes para no darle anestesia total, por lo que en poco tiempo despertará.
—Voy a llamar a Christie—dijo Tom saliendo de la habitación.
Nos quedamos los tres solos y en ese momento pensé en Dhiva. Sola en la nursery. Me puse mal. No me gustaba la idea de que estuviese sola habiendo estado casi 9 meses acompañada.
—Bi...Bill?—escuche decirle a Lizzie.
—Si cariño, aquí estoy—respondí tomándole la mano.
—Los....twins?—preguntó tratando de abrir los ojos, pero le costaba.
—Están bien. No hables cariño, no te esfuerces.
—Quiero a…..mis twins—dijo esforzándose por despertar.
—Aquí está Dhira—dije haciendo que su manito le toque el rostro—Cuando despiertes Dhiva también estará aquí—le respondí para tratar de calmarla. Aparentemente eso, la dejo tranquila porque volvió a dormirse.
Cuando la enfermera volvió por el biberón, me dio unas pequeñas clases de paternidad. Una vez que practiqué y se estaba por retirar, le pregunté por Dhiva.
—Enfermera, podremos ver a Dhiva?
—Si, esta estabilizada, así que no creo que tengan problemas en verla. Quiere ir? Puedo acompañarlo.
—Si, por favor—dije y me pare para poner a Dhira en la cunita ya que se había dormido. Salí de la habitación y solo estaban mi madre y Lorena.
—Tom?—pregunté.
—Fue a casa con Valeria y Doris. No te quisieron interrumpir.
—Porque no van uds? Están cansadas—les dije.
—Me gustaría quedarme hasta que Lizzie despierte—dijo Lorena y mi madre asintió.
—Está bien, iré a ver a Dhiva, pueden quedarse con Lizzie por si despierta?
—Por supuesto cariño—respondió mi madre.
—Dhira duerme?—preguntó Lorena.
—Si, ya comió. Lizzie despertó solo un momento y volvió a dormirse. La enfermera dice que no tardará mucho más en despertar del todo.
—Ve tranquilo que nos quedamos con ella.
Sonreí a modo de agradecimiento y seguí a la enfermera quién me esperaba en la puerta del ascensor. La nursery estaba en el 5to piso en donde estaba parte del sector de pediatría. Cuando salí del ascensor me encontré en otro mundo completamente diferente. Las enfermeras llevaban sus ropas estampadas con motivos infantiles en colores alegres. Las paredes estaban empapeladas con motivos de animales, globos y personajes de dibujos animados. En el escritorio de la recepción había un manojo de globos sostenidos por una maceta y peluches por donde se mire. Pasamos por varias habitaciones en donde había chicos internados. Muchos de ellos solos, otros con sus familiares. Al final del pasillo una gran puerta en vaivén escondía la nursery. Cuando la traspasamos me encontré con una pared de cristal a ambos lados. A través de ellas pude ver una gran cantidad de cunitas. Algunas vacías otras con pequeños bebes, esperando ser atendidos, alimentados o cambiados. Doblamos a la derecha y un cartel que decía “Terapia” me hizo saber que habíamos llegado. Me hicieron poner una bata, una cofia y un protector en los zapatos. Una vez listo me dejaron entrar.
La habitación estaba llena de pequeñas incubadoras conectadas a tubos y maquinas. La mayoría de los bebes, eran del tamaño de una mano. A pesar de los peluches, globos y empapelados de dibujos infantiles, el lugar seguía siendo frío.
—Aquí está Dhiva—me dijo la enfermera captando mi atención.
Me acerqué a la incubadora y allí estaba mi pequeña. Rosadita y hermosa como su mamá. Era bastante más pequeña que su hermanito, aunque verla en ese lugar daba la sensación de que era aún más pequeña y frágil. Me acerque del lado de su rostro y pude ver las pequeñas sondas que salían de su nariz y de su manito. Una puntada me hizo aflojar las piernas. No era agradable verla conectada a una maquina. La enfermera me indico que podía introducir las manos para tocarla y acariciarla. La estimulación era buena para su recuperación. Me acerque del lado en que estaba la pequeña abertura e introduje mi mano. Acaricié su pequeña espalda y reaccionó antes mi contacto abriendo y cerrando sus manitos. La acaricié por un ratito mientras la miraba detalladamente. Se parecía mucho a Dhira, pero sus rasgos eran más delicados. Su cabello casi nos se notaba por lo rubio y claro. Su piel rosadita se acentuaba en sus mejillas, aunque se nota que tenía aún un poco de palidez. La maquina que controlaba sus pequeños y suaves latidos, me estaba perforando la cabeza. Me senté pero sin quitar mi mano de su pequeña espalda. La contemplé totalmente enamorado. Era mi pequeña princesita luchando por su vida. Coloque mi dedo en su diminuta manito y enseguida se aferró a él. Un cosquilleo me recorrió el cuerpo y una sonrisa se dibujo en mi rostro.
—Hola mi princesita!—le dije y volvió a apretar mi dedo. Reconocía mi voz y eso me inundaba de amor. Su boquita comenzó a moverse como succionando. Era un acto reflejo con el que nacen la mayoría de los bebes. Habremos estado unos 15 minutos solos y la enfermera se acerca con un pequeño biberón
—Quiere darle de comer a su pequeña?—me preguntó.
La miré, porque realmente me daba pánico agarrarla. Se veía tan frágil.
—Si, por supuesto—respondí al fin. Colocó el biberón en una pequeña mesita, abrió la incubadora y envolvió a Dhiva en su mantita rosa con ositos.
—Tenga cuidado con los cables, que no se enreden—me dijo mientras la tomaba de la cuna y la alzaba colocándola sobre su hombro.
—Para que son?—pregunté curioso.
—El de la manito le pasa suero con antibióticos y un suave tranquilizante que la mantiene relajada para que duerma la mayor parte del día y el de la naricita le pasa aire puro directamente a sus pulmoncitos—me dijo y me la entregó.
—Y el suero no la mantiene alimentada?
—Si, pero igual es bueno que tome el biberón para que no pierda el reflejo de succionar, sino luego costara que se aferre al pecho y pueda ser alimentada.
Era tan pequeña, que parecía que se iba a perder entre mis brazos. La miré detalladamente como había hecho con su hermanito. Era tan perfectamente hermosa. Sus pequeños ojitos estaban cerrados y sus manitos tomadas. La enfermera me dio el biberón y apoye la tetina en sus labios. Inmediatamente abrió su boquita y comenzó a succionar. Sus manitos se soltaron y se aferraron a mi mano y al biberón. La acerqué más a mi rostro y le besé la frente mientras le cantaba Ruégame. Inmediatamente sus succiones se hicieron más suaves hasta quedarse totalmente dormida. La seguí mirando casi sin poder creer que esta hermosa criaturita me pertenecía, que era una parte de mí. Era tan grande el amor que me causaba, que no sentía mi cuerpo, me sentía elevado, más allá del bien y el mal.
La enfermera se acercó y me informó que el tiempo de visita se había terminado.
—Va a estar bien?—le pregunté mientras la volvía a acostar.
—Está bastante bien. Es una niñita muy fuerte—me respondió con una sonrisa.
—Que es eso?—le pregunté, señalando una pequeña marca morada en su cuellito.
—Eso lo causo el cordón cuando se le enredó. Los pequeños capilares se rompieron y formaron esta pequeña marca, pero se le ira, no se preocupe—dijo tratando de calmarme.
En ese momento me di cuenta que mi princesita estuvo muy cerca de morir asfixiada. La piel de gallina me recorrió el cuerpo. Me moriría si le sucediese algo a ella, a Dhira o a Alien. Sería el fin para mí. Pero no iba a permitir que pase nada. Los defendería hasta las últimas consecuencias.

Nuevamente en la habitación, descubro que Lizzie estaba despierta casi por completo.
—Mi amor—dije entrando y casi arrojándome a sus brazos—Estás bien? Como te sientes?—le preguntaba mientras la llenaba de besos.
—Bien, un poco adolorida, pero bien. Como está Dhiva? La pudiste ver?—preguntó y fruncí el seño sin entender como sabía—Tu mamá me contó que la fuiste a ver—respondió ante mi duda.
—Es fuerte nuestra princesita, va a salir adelante, no te preocupes.
Me sonrió y posó su mirada en Dhira que aún dormía.
—Quieres alzarlo?—le pregunte.
—No, déjalo dormir, pero puedes acercarlo?—me pregunto y así lo hice. Se acomodó en la cama y estiró la mano para tocarlo. Inmediatamente Dhira reaccionó ante su contacto y se movió despertándose. Sus hermosos ojos se posaron en su madre y una suave sonrisita se dibujó en su rostro.
—Hola príncipe!—dije alzándolo y besándole el cuello—Quieres conocer a la belleza que tienes de mami?—le dije acercándome a Alien. Dhira me miraba con sus ojazos dulces y me dolía el alma.
—Hola mi vida!—dijo Alien tomando a Dhira entre sus brazos—Mi príncipe más hermoso!—dijo y se le llenaron los ojos de lágrimas. Inmediatamente Dhira sintió el olor de su mamá y fue en busca de su pecho. Ayudé a Alien para que se acomode y no tuvo que hace nada más que dejar su pecho al aire. Del resto se encargó Dhira. Era una imagen tan tierna verla amamantar a mi pequeño! Saqué mi celular para tomar una foto.
—Ni se te ocurra, soy un desastre!—me dijo.
—Eras la mujer más hermosa del mundo y no pienso perderme este momento—le respondí y tomé la foto, la adjunté y se la pase por mensaje a Tom.
—Y Valeria?
—Se fue con Tom y Doris a la casa. Van a volver en el horario de visita de la tarde—respondí y apoyo su cabeza en la almohada clavando su mirada al techo. Mientras tanto Dhira seguía alimentándose y se aferraba con las manitos al pecho de su mamá.
—Que sucede cariño?—le pregunté.
—Quiero ver a Dhiva, tengo miedo que le suceda algo—dijo con los ojos llenos de lágrimas.
—No cariño, no te preocupes! Dhiva va a estar bien. Es fuerte como tú y va a superarlo, ya verás. Cuando venga la enfermera le preguntamos cuando puedes ir a verla. Seguramente necesitarán que la alimentes así se pone más fuerte—dije tratando de calmarla.
—Te amo—me dijo sonriendo de costado mientras las lágrimas caían de sus ojos.
—Yo también mi vida. Ya verás que en unos días no iremos los 4 juntos de aquí—afirmé y la bese suavemente. Miré a Dhira y comencé a reir. Había soltado el pecho y estaba dormido con la boca abierta en un gesto de estar totalmente lleno y a punto de explotar. Lo tomé suavemente y lo coloqué en mi hombro, palmee suavemente su espaldita para que largase el aire.
—Te has estado entrenando?—preguntó
—Es que mientras tú dormías le di el biberón dos veces y la enfermera me estuvo dando algunas clases de paternidad—dije riendo.
—Se ven muy lindos juntos—dijo sonriendo tiernamente—dame tu celular—me dijo y nos sacó una foto.

domingo, 17 de junio de 2012

Capitulo Nº 11 (5ta. parte)



Narrado por Bill



—Perdona Christie, es Valeria—me disculpe ante el llamado telefónico—Vale, que sucede?—pregunté al atender.
—Bill, no te asustes....—me dijo y no escuche más nada. Sabía que algo malo estaba pasando. Me quedé helado. Otra vez la desgracia golpeando en mi vida. Y siempre cuando no estábamos cerca. Tom me sacudió.
—Bill, que pasa?—dijo asustado y solo atiné a entregarle el teléfono.
—Hola? Valeria que paso?—preguntó—Ok, ya salimos hacia allá—dijo Tom y me tomo del brazo arrastrándome al auto.
—Que sucedió Tom?—preguntaba Christie.
—Es Lizzie, la internaron de urgencia, van a nacer los twins—grito.
Me sentía como una marioneta, no podía reaccionar. Se me vino a la cabeza, una vez más, todo lo vivido en LA. Alien internada, los twins en peligro, el quirófano.....
—Bill, escúchame! Lizzie te necesita! Escuchaste?? ALIEN TE NECESITA!!—dijo sacudiéndome para que reaccione.
—Eemmmmm.....si, si....estoy bien!—dije volviendo del shock.
—Todo va a salir bien, quedate tranquilo. En un rato los twins estarán con nosotros—dijo dándome aliento.
—Que sucedió Tom? No escuche nada de lo que me dijo Vale, me sentí en shock y me nuble—dije.
—Dijo que Lizzie estaba con muchos dolores, que los twins se movían mucho y que en la ecografía salió que Dhiva se dio vuelta y se enroscó con el cordón.
Mi cara se debió haber transformado por completo, porque enseguida me calmó.
—Está bien Dhiva, pero para evitar que suceda  algo necesitan que nazcan ahora.
—Pero Dhiva es la más pequeña y aún no está en peso. A fines de esta semana llegaría a su peso mínimo.
—Lo sé, pero si el Dr. Horvill la va a hacer nacer es porque sabe que no habrá consecuencias.
El viaje se me hizo infinito a pesar de que estábamos a 20 minutos. Mientras Tom buscaba estacionamiento, entro  corriendo y pregunto por Lizzie.
—Está por entrar a quirófano, pero puede aguardar en la puerta de su habitación. Piso 3, habitación 84—dijo gentilmente.
Con paso apurado fui hacia el ascensor y veo entrar a Tom, quien se apuro al verme.
—Está por entrar al quirófano—le dije suspirando.
—Tranquilo hermanito! Toda va a salir bien, ya verás.
Cuando llegamos al 3er piso caminamos por el pasillo hacia el fondo y allí veo cruzar la camilla con Lizzie, hacia otro ascensor.
—ALIEN!!!—grite y se dio vuelta. Le dijo algo al camillero y este me hizo señas.
—Solo puedes venir hasta la puerta del quirófano—me aclaró y asentí.
—Alien cariño, que sucedió?—pregunté preocupado tomándole de la mano.
—Habla con Valeria, ella te explicara. No te preocupes, va a salir todo bien—dijo apretando mi mano.
—Te amo—le dije y mis ojos se humedecieron. No quería llorar, no frente a ella. No en este momento.
—Yo también te amo y calmate, en un ratito nos tendrás a los tres de vuelta—dijo apoyando nuestras manos en su vientre.
Cuando llegamos a la puerta del quirófano me negué a soltarla, pero mientras tiraban de su camilla debí hacerlo y dejarla ir. Mientras las puertas vaivén se movían por el impulso, podía verla irse. Sus ojos fijo en los míos. Mirándome como si fuese la última vez. Eso me daba miedo.
Volví hacia el 3er piso y me senté en la puerta de la habitación. Allí estaban Tom, Valeria y Arthur. Me acerque y los saludé a ambos y agradecí por haber reaccionado tan pronto. Minutos después llegan Doris con Lorena y mi mamá.
—Cariño—dijo mi mamá estirando los brazos. Me aferré muy fuerte a ella y trate de contener las lágrimas pero fue inevitable.
Lorena estaba muy preocupada, pero Valeria trato de explicarle lo sucedido de manera sencilla para que no se asuste más. Solté a mi madre y me senté junto a Tom, inmediatamente Doris se sentó a mi lado y me tomó la mano en gesto de apoyo. La miré de reojo y sonreí suavemente.
El celular de Tom no paraba de vibrar.
—Christie, Jace, Janice, Clara—dijo leyendo las llamadas perdidas.
—Atiende, no te hagas problema por mí—dije—Deben estar nerviosos—respondí.
—Llamaré a Christie y que ella se ponga en contacto con el resto—dijo parándose y yendo hacia un rincón.
Suspiré y miré el reloj. Habían pasado solo 15 minutos. La espera se me iba a hacer muy larga.
Al rato Tom aparece con un café pero me era imposible pasar algo por mi estómago.
Pasada las 2.30hs aparece el Dr. Horvill.
—Dr!—dije parándome—Como está Lizzie y los twins?—pregunté.
—La cesárea fue un éxito. Lizzie esta perfecta. En unos minutos la traerán a la habitación—dijo e hizo una pausa.
—Y los twins?—preguntó Tom.
—Dhira, nació perfecto. Con el peso adecuado, 1.675kgs y sin ningún problema. Está en la nursery siendo alimentado y lo traerán junto a Lizzie. Dhiva...—dijo y se calló por un momento. Todos nos quedamos mirándolo esperando la peor de las noticias. No fue la peor, pero tampoco fue la mejor.
—Durante la cesárea Dhiva se movió y ajustó el cordón en su cuello. Cuando la sacamos, no respiraba y estaba morada—dijo y nos miró. Nuestras caras de pánico lo intimidaron pero continuó—Logramos estabilizarla, pero está débil. Respira con dificultad y está con peso muy bajo. Deberá quedarse en incubadora siendo monitoreada. Tiene asistencia mecánica leve, ya que respira por sus medios.
Me llevé las manos a la cara y corrí hacia el fondo del pasillo para apoyarme contra la pared. No sabía que hacer. No sabía si desquitarme, si rezar, si reprochar. Porque la vida se había empecinado con nosotros de esa manera?
Mi mamá se acercó y me abrazo, mientras el Dr. continuaba.
—Creemos que no tendrá ninguna secuela ya que no fue mucho el tiempo que estuvo su cerebro sin recibir aire, pero queremos tenerla en observación para controlarla mejor—dijo acercándose—Bill, todo va a salir bien, yo se los prometí—dijo y sentí.
Minutos después que el Dr. se fue aparecen por el ascensor los camilleros trayendo a Lizzie y junto a ella, dos enfermeras. Una cargaba a Dhira y la otra traía su cuna.
—Sr. Kaulitz—dijo buscando quien era. Cuando me acerque me miró y con una sonrisa enorme me dijo—Felicitaciones, aquí esta su hijo—y estiró los brazos para entregármelo.
Estaba totalmente envuelto en una mantita celeste. Apenas se veían sus mejillas. Lo tomé con cuidado y lo acerqué a mí. Corrí la mantita de su rostro y dos enormes ojos color marrones verdosos me miraron fijo. En ese momento sentí un dolor en el pecho inmenso. Como si un puñal me hubiese atravesado de lado a lado. Sus ojitos seguían mirándome como tratando de reconocerme. La adrenalina comenzó a recorrer todo mi cuerpo. Lo miré detenidamente. Su mentón, sus cejas, su naricita, sus mejillas gorditas, sus labios carnosos como los de Lizzie, su cabello rubio, casi inexistente y le sonreí.
—Hola Dhira, soy tu papá—le dije y enseguida reaccionó ante el sonido de mi voz y una mueca, muy parecida a una sonrisa, se dibujo en sus labios. Lo acerque a mi rostro y lo besé. Estiró sus manitos como queriéndome agarrar y acarició mi mejilla. Me dí vuelta emocionado y todos estaban con lágrimas en los ojos. Me acerque para que me rodearan y pudieran conocer a Dhira.
—Familia, les presento a Dhira Kaulitz Lázaro—finalicé. Todos comenzaron a halagarlo, a mirarlo y tocarlo. Se lo entregué a Tom quién lo tomo de una manera media torpe (de inexperto) hasta que mi madre se lo acomodó bien.
Me acerque al cuarto y entre en la habitación donde estaba Lizzie. 

viernes, 15 de junio de 2012

Capitulo Nº 11 (4ta. parte)



Después del desayuno, le mostré a Valeria las correcciones de mi segundo libro y le conté un poco de que trataba. Me ayudo a armar un paquete presentable para dejarlo en las oficinas y le mandé un mail a Patrick para avisarle. Ella chequeo sus correos y por suerte estaba todo más que bien, por lo que podía quedarse unos días más.
Parte de la mañana la pasamos en la laguna. Ambas nos pusimos el traje de baño y nos sentamos en el bote a navegar un ratito mientras trataba de sacarle información sobre como se sentía al ver a Tom. Empecé preguntándole por Evan. Aún me resultaba extraña su relación con él. No porque no creyese que pudiesen enamorarse, sino por lo intenso de su relación con Tom.
—Cuéntame, como fue que comenzaste a salir con Evan?
—Ya sabes, trabajo hasta altas horas de la noche, café de por medio, risas y bueno me beso—dijo sonrojándose.
—Puedo hacerte una pregunta sin que lo tomes a mal?
—Si, dime.
—Estás enamorada de él o es solo tu backup boy?
—Estoy bien, me siento bien con él. Lo aprecio mucho, pero nos estamos conociendo como algo más que compañeros de trabajo, no se si puedo decir que estoy enamorada.
—Y con Tom? Que te sucede?
—........aún lo amo—dijo bajando la vista—Nunca deje de amarlo. Nuestra separación creo que no fue por falta de amor, hubo otras cosas que faltaron, pero jamás amor. De ninguna de las dos partes. Yo sé que Tom aún siente algo por mí. Lo vi en sus ojos esta mañana.
—Yo creo que a Tom le hizo bien esta pequeña separación y sobre todo que tú hayas comenzado a salir con Evan para que se le aclaren todas esas pavadas que rondan por su cabeza. Doy fe plena que nunca dejo de amarte.
—Lo sé, pero nunca entendí que fue lo que lo alejo de mí—dijo algo triste.
—Es Tom, Vale. Nunca sabremos a ciencia cierta que es lo que pasa por su cabeza. Creo que después de tanto tiempo juntos se sintió agobiado por el compromiso.
—Que compromiso? Yo jamás le pedí nada parecido.
—Lo sé, pero creo que lo agobió lo de mí vuelta con Bill, el embarazo, ver que mí relación avanzaba y es como que sintió que debía también comprometerse un poco más en la relación contigo.
—Si, puede ser. Pero yo jamás le pedí nada. Quería que disfrutara su carrera sin ataduras a un matrimonio apurado ni nada por el estilo. Suficiente con la presión que tenía con la prensa y las fans que no me quieren.
—No digas eso. Muchas apoyan la relación. Pero debes entenderlas, nosotras también fuimos fans y soñamos con ser la afortunada. Ellas están pasando por ese proceso. Cuando se acostumbren y Tom de a conocer oficialmente la noticia, será todo distinto.
—Tom no dará a conocer nada, Lizzie. Ya no estamos juntos.
—Tengo fe, yo se que están hechos el uno para el otro.
—Para ti y tu relación perfecta es fácil decirlo.
—Relación perfecta? Nada más alejado de la realidad. Tú sabes por todo lo que pasamos para estar en donde estamos.
—Si, lo sé. Me refería a que siempre te apoyaron las fans y que a pesar de todo lo bueno, malo y horrible que pasaron ambos sabían que volvería a estar juntos. Yo no estoy tan segura de eso.
—Amiga, vas a ver que todo se va a solucionar y volverás con Tom—le dije y cambiamos de tema. Se estaba entristeciendo, y no quería que este triste, la había invitado para pasar unos agradables días juntas.
Luego de un rato nos metimos en la laguna. El día estaba bastante caluroso y necesitaba refrescarme un poco. Se sentía tan agradable estar dentro del agua, flotando. No sentía dolor de absolutamente nada.
Esa tarde fuimos juntas a mi consulta médica y pudo ver a sus sobrinos en vivo y directo a través de la ecografía. Se emocionó al caer en la cuenta que cuan real era todo esto. Uno no se da cuenta durante el embarazo que pronto dos criaturitas formarán parte de nuestras vidas, cambiándolas completamente.
Después me llevo de la Dra. Netta y mientras yo tenía mi sesión, aprovecho para comprar un par de cosas en el centro entre las cuales había muchos regalos para los twins. De vuelta en la casa nos encontramos con Tom y Bill sentados en el living compartiendo una película. Nos sentamos con ellos y charlamos como en los viejos tiempos.

Había pasado una semana desde que Vale estaba en casa y Tom casi no había salido con Ariel. Eso me daba esperanzas de una reconciliación, hasta que el martes por la noche Evan la llamó a Valeria para decirle que estaba en Hamburgo y que quería verla. Por lo que a la noche se fue a encontrar con él. No me olvidaré jamás la carita de desilusión de Tom.
Esa noche, no pude dormir bien. Los twins se movían demasiado y me era imposible conciliar el sueño. Jamás se habían movido de era manera. Cuando lograron calmarse, pude descansar el resto de la noche.
A la mañana siguiente me desperté bastante agotada y tarde, para ser sincera. Pero cuando bajé, Valeria estaba comenzando a desayunar. Tom y Bill habían salido para lo de Christie por un tema de negocios relacionados con la línea de ropa que estaban diseñando.
Doris me preparo un desayuno rico y fresco. Vale me comenzó a contar lo que había sucedido la noche anterior con Evan. Luego de probar dos cucharadas de la ensalada de frutas, un fuerte tirón en el vientre me deja sin aire y a punto de desmayarme. El dolor había sido tan fuerte que debí acostarme en el sillón. Los twins se movían demasiado y eso me estaba asustando. Le pedí a Doris que por favor llamase a una ambulancia, pero el dolor cada vez era peor, por lo que Arthur me cargó en la camioneta y me llevó, mientras que Valeria se ponía en contacto con Bill y Tom desde el asiento de atrás. Mi madre que estaba en el patio al momento de sentirme mal, se quedó esperando a Isobel a quién ya le había avisado.
Las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro. Estaba asustada. Algo no andaba bien. Sabía que algo no andaba bien con ellos por la forma de moverse. Parecía como si quisiesen decirme algo. Si, era una locura, lo sé. Pero era lo que sentía.
—Respira Lizzie!—me decía Arthur.
—Pasa el dolor?—me preguntaba Valeria. No podía contestarle por lo que negué con la cabeza.
—Tom y Bill están viniendo, quedate tranquila que todo va a salir bien—trataba de calmarme.
Una vez en el hospital, Arthur me baja en brazos y Valeria entra corriendo pidiendo un médico. El Dr. Horvill estaba en el hospital por lo que enseguida me llevó a una habitación y me realizó una ecografía. Su cara no fue para nada alentadora.
—Que sucede? Esta todo bien?—pregunté preocupada.
—Enfermera reserve ya el quirófano—le dijo sin responderme.
—QUE SUCEDE DR???—grite
—Calmate Lizzie, si te pones nerviosa empeorarás la situación.
—Quiero saber que les sucede a mis bebes.
Me miró y suspiró como buscando una manera de hacer más suave la noticia.
—Dhiva tiene el cordón enroscado en el cuello. Si se sigue moviendo, podría quedarse sin aire y tener consecuencias graves, por ello debemos operar urgente.
Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas mientras buscaba con mis ojos una respuesta en Valeria o Arthur.
—Lizzie, escúchame—me dijo tomándome la mano—Todo va a salir bien, lo prometo.
—Pero aún no pueden salir, Dhiva no tiene el peso necesario.
—Necesitamos sacarla. En este momento el peso es lo de menos.
—Dr. está listo el quirófano—dijo la enfermera entrando apurada al cuarto.
—Prepárenla y llévenla—le ordenó—Necesito que esperen afuera—les dijo a Valeria y Arthur.
—Y Bill?—pregunté preocupada.
—Está en camino, no te preocupes, ya llegará—dijo Valeria saliendo.
La enfermera me desvistió, me rasuró y me colocó un camisón bata liviano. Aún sentía como los twins se movían desesperadamente y me asustaba cada vez más.
—Calmase, todo va a salir bien. Fue muy inteligente en no dejarse estar y venir urgente—dijo la enfermera colocándome el suero y siendo lo más gentil posible.
Tres camilleros entraron y me trasladaron a la camilla que me llevaría a cirugía. Cuando me sacaron de la habitación hacia el ascensor, escuche la voz de Bill llamándome.
—Es mi marido, por favor, déjenme verlo—pedí.
—No podemos perder ni un minuto, que venga hasta la puerta del quirófano—dijo el camillero haciéndole señas a Bill para que se acerque.
—Alien, cariño, que sucedió?—preguntó asustado tomándome de la mano.
—Habla con Valeria, ella te explicara. No te preocupes, va a salir todo bien—dije apretando su mano.
—Te amo—me dijo con los ojos húmedos.
—Yo también te amo y calmate, en un ratito nos tendrás a los tres de vuelta—dije apoyando su mano en mi vientre, que había dejado de moverse. No quise alarmarlo, pero me preocupaba.
En la puerta del quirófano lo detuvieron y no lo dejaron pasar. Nuestras manos se sostuvieron hasta que la distancia nos obligó a soltarnos. Miré hacía atrás y allí se quedó parado. Hermoso y perfecto como el primer día que lo había visto. Con sus piernas largas y flacas, su cabello en alto y sus enormes e hipnóticos ojos marrones. Si algo me sucedía, quería que esa fuese mi última imagen. Cerré los ojos y traté de mantenerla en mi retina.

En el quirófano, el camillero le susurra algo al Dr.
—Alien me escuchas?—preguntó.
—Si—le dije.
—Abre los ojos y mírame, tengo que decirte como procederemos.
—Lo escucho—dije mientras seguía viendo a Bill en mi mente.
De golpe las palabras del Dr. era un simple murmullo, jamás escuche que me dijo ni lo que iba a realizar. Asentí automáticamente a sus preguntas y seguí en mi mundo imaginario con la presencia de Bill clavada en mi retina. Suavemente sentí una sensación de hormigueo en todo el cuerpo y la voz del médico que decía algo de la anestesia. Luego de ello, nada más. Todo fue oscuridad hasta que nuevamente la imagen de Bill se hizo presente. Pero esta vez más nítida. Como si estuviese allí conmigo, a mi lado, acompañándome.
Por momentos podía sentir lo que se hablaba en el quirófano. Voces diciendo cosa que para mi no tenían ningún significado. Hasta que un llanto puso en alerta todos mis sentidos. <Un solo llanto>pensé, mientras esperaba el otro. Pero nunca llegó. Solo pude sentir palabras desesperadas. Intenté abrir los ojos, pero las figuras borrosas pasaban delante de mis ojos y no las distinguía. Quería hablar pero los calmantes que me habían dado me mantenían dopada, casi al extremo de no poder manejar mi cuerpo. Solo una palabra salió de mis labios antes de caer completamente en la oscuridad.
—Dhi...va.