Después del desayuno, le mostré a Valeria las
correcciones de mi segundo libro y le conté un poco de que trataba. Me ayudo a
armar un paquete presentable para dejarlo en las oficinas y le mandé un mail a
Patrick para avisarle. Ella chequeo sus correos y por suerte estaba todo más
que bien, por lo que podía quedarse unos días más.
Parte de la mañana la pasamos en la laguna. Ambas
nos pusimos el traje de baño y nos sentamos en el bote a navegar un ratito
mientras trataba de sacarle información sobre como se sentía al ver a Tom.
Empecé preguntándole por Evan. Aún me resultaba extraña su relación con él. No
porque no creyese que pudiesen enamorarse, sino por lo intenso de su relación
con Tom.
—Cuéntame, como fue que comenzaste a salir con
Evan?
—Ya sabes, trabajo hasta altas horas de la noche,
café de por medio, risas y bueno me beso—dijo sonrojándose.
—Puedo hacerte una pregunta sin que lo tomes a
mal?
—Si, dime.
—Estás enamorada de él o es solo tu backup boy?
—Estoy bien, me siento bien con él. Lo aprecio
mucho, pero nos estamos conociendo como algo más que compañeros de trabajo, no
se si puedo decir que estoy enamorada.
—Y con Tom? Que te sucede?
—........aún lo amo—dijo bajando la vista—Nunca
deje de amarlo. Nuestra separación creo que no fue por falta de amor, hubo
otras cosas que faltaron, pero jamás amor. De ninguna de las dos partes. Yo sé
que Tom aún siente algo por mí. Lo vi en sus ojos esta mañana.
—Yo creo que a Tom le hizo bien esta pequeña
separación y sobre todo que tú hayas comenzado a salir con Evan para que se le
aclaren todas esas pavadas que rondan por su cabeza. Doy fe plena que nunca
dejo de amarte.
—Lo sé, pero nunca entendí que fue lo que lo alejo
de mí—dijo algo triste.
—Es Tom, Vale. Nunca sabremos a ciencia cierta que
es lo que pasa por su cabeza. Creo que después de tanto tiempo juntos se sintió
agobiado por el compromiso.
—Que compromiso? Yo jamás le pedí nada parecido.
—Lo sé, pero creo que lo agobió lo de mí vuelta
con Bill, el embarazo, ver que mí relación avanzaba y es como que sintió que
debía también comprometerse un poco más en la relación contigo.
—Si, puede ser. Pero yo jamás le pedí nada. Quería
que disfrutara su carrera sin ataduras a un matrimonio apurado ni nada por el
estilo. Suficiente con la presión que tenía con la prensa y las fans que no me
quieren.
—No digas eso. Muchas apoyan la relación. Pero
debes entenderlas, nosotras también fuimos fans y soñamos con ser la
afortunada. Ellas están pasando por ese proceso. Cuando se acostumbren y Tom de
a conocer oficialmente la noticia, será todo distinto.
—Tom no dará a conocer nada, Lizzie. Ya no estamos
juntos.
—Tengo fe, yo se que están hechos el uno para el
otro.
—Para ti y tu relación perfecta es fácil decirlo.
—Relación perfecta? Nada más alejado de la
realidad. Tú sabes por todo lo que pasamos para estar en donde estamos.
—Si, lo sé. Me refería a que siempre te apoyaron
las fans y que a pesar de todo lo bueno, malo y horrible que pasaron ambos
sabían que volvería a estar juntos. Yo no estoy tan segura de eso.
—Amiga, vas a ver que todo se va a solucionar y
volverás con Tom—le dije y cambiamos de tema. Se estaba entristeciendo, y no
quería que este triste, la había invitado para pasar unos agradables días
juntas.
Luego de un rato nos metimos en la laguna. El día
estaba bastante caluroso y necesitaba refrescarme un poco. Se sentía tan
agradable estar dentro del agua, flotando. No sentía dolor de absolutamente
nada.
Esa tarde fuimos juntas a mi consulta médica y
pudo ver a sus sobrinos en vivo y directo a través de la ecografía. Se emocionó
al caer en la cuenta que cuan real era todo esto. Uno no se da cuenta durante
el embarazo que pronto dos criaturitas formarán parte de nuestras vidas,
cambiándolas completamente.
Después me llevo de la Dra. Netta y mientras yo
tenía mi sesión, aprovecho para comprar un par de cosas en el centro entre las
cuales había muchos regalos para los twins. De vuelta en la casa nos
encontramos con Tom y Bill sentados en el living compartiendo una película. Nos
sentamos con ellos y charlamos como en los viejos tiempos.
Había pasado una semana desde que Vale estaba en
casa y Tom casi no había salido con Ariel. Eso me daba esperanzas de una
reconciliación, hasta que el martes por la noche Evan la llamó a Valeria para
decirle que estaba en Hamburgo y que quería verla. Por lo que a la noche se fue
a encontrar con él. No me olvidaré jamás la carita de desilusión de Tom.
Esa noche, no pude dormir bien. Los twins se
movían demasiado y me era imposible conciliar el sueño. Jamás se habían movido
de era manera. Cuando lograron calmarse, pude descansar el resto de la noche.
A la mañana siguiente me desperté bastante agotada
y tarde, para ser sincera. Pero cuando bajé, Valeria estaba comenzando a
desayunar. Tom y Bill habían salido para lo de Christie por un tema de negocios
relacionados con la línea de ropa que estaban diseñando.
Doris me preparo un desayuno rico y fresco. Vale
me comenzó a contar lo que había sucedido la noche anterior con Evan. Luego de
probar dos cucharadas de la ensalada de frutas, un fuerte tirón en el vientre
me deja sin aire y a punto de desmayarme. El dolor había sido tan fuerte que
debí acostarme en el sillón. Los twins se movían demasiado y eso me estaba
asustando. Le pedí a Doris que por favor llamase a una ambulancia, pero el
dolor cada vez era peor, por lo que Arthur me cargó en la camioneta y me llevó,
mientras que Valeria se ponía en contacto con Bill y Tom desde el asiento de
atrás. Mi madre que estaba en el patio al momento de sentirme mal, se quedó
esperando a Isobel a quién ya le había avisado.
Las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro.
Estaba asustada. Algo no andaba bien. Sabía que algo no andaba bien con ellos
por la forma de moverse. Parecía como si quisiesen decirme algo. Si, era una
locura, lo sé. Pero era lo que sentía.
—Respira Lizzie!—me decía Arthur.
—Pasa el dolor?—me preguntaba Valeria. No podía
contestarle por lo que negué con la cabeza.
—Tom y Bill están viniendo, quedate tranquila que
todo va a salir bien—trataba de calmarme.
Una vez en el hospital, Arthur me baja en brazos y
Valeria entra corriendo pidiendo un médico. El Dr. Horvill estaba en el
hospital por lo que enseguida me llevó a una habitación y me realizó una
ecografía. Su cara no fue para nada alentadora.
—Que sucede? Esta todo bien?—pregunté preocupada.
—Enfermera reserve ya el quirófano—le dijo sin
responderme.
—QUE SUCEDE DR???—grite
—Calmate Lizzie, si te pones nerviosa empeorarás la
situación.
—Quiero saber que les sucede a mis bebes.
Me miró y suspiró como buscando una manera de
hacer más suave la noticia.
—Dhiva tiene el cordón enroscado en el cuello. Si
se sigue moviendo, podría quedarse sin aire y tener consecuencias graves, por
ello debemos operar urgente.
Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas
mientras buscaba con mis ojos una respuesta en Valeria o Arthur.
—Lizzie, escúchame—me dijo tomándome la mano—Todo
va a salir bien, lo prometo.
—Pero aún no pueden salir, Dhiva no tiene el peso
necesario.
—Necesitamos sacarla. En este momento el peso es
lo de menos.
—Dr. está listo el quirófano—dijo la enfermera
entrando apurada al cuarto.
—Prepárenla y llévenla—le ordenó—Necesito que
esperen afuera—les dijo a Valeria y Arthur.
—Y Bill?—pregunté preocupada.
—Está en camino, no te preocupes, ya llegará—dijo
Valeria saliendo.
La enfermera me desvistió, me rasuró y me colocó
un camisón bata liviano. Aún sentía como los twins se movían desesperadamente y
me asustaba cada vez más.
—Calmase, todo va a salir bien. Fue muy
inteligente en no dejarse estar y venir urgente—dijo la enfermera colocándome
el suero y siendo lo más gentil posible.
Tres camilleros entraron y me trasladaron a la
camilla que me llevaría a cirugía. Cuando me sacaron de la habitación hacia el
ascensor, escuche la voz de Bill llamándome.
—Es mi marido, por favor, déjenme verlo—pedí.
—No podemos perder ni un minuto, que venga hasta
la puerta del quirófano—dijo el camillero haciéndole señas a Bill para que se
acerque.
—Alien, cariño, que sucedió?—preguntó asustado
tomándome de la mano.
—Habla con Valeria, ella te explicara. No te
preocupes, va a salir todo bien—dije apretando su mano.
—Te amo—me dijo con los ojos húmedos.
—Yo también te amo y calmate, en un ratito nos
tendrás a los tres de vuelta—dije apoyando su mano en mi vientre, que había
dejado de moverse. No quise alarmarlo, pero me preocupaba.
En la puerta del quirófano lo detuvieron y no lo
dejaron pasar. Nuestras manos se sostuvieron hasta que la distancia nos obligó
a soltarnos. Miré hacía atrás y allí se quedó parado. Hermoso y perfecto como
el primer día que lo había visto. Con sus piernas largas y flacas, su cabello
en alto y sus enormes e hipnóticos ojos marrones. Si algo me sucedía, quería
que esa fuese mi última imagen. Cerré los ojos y traté de mantenerla en mi
retina.
En el quirófano, el camillero le susurra algo al
Dr.
—Alien me escuchas?—preguntó.
—Si—le dije.
—Abre los ojos y mírame, tengo que decirte como
procederemos.
—Lo escucho—dije mientras seguía viendo a Bill en
mi mente.
De golpe las palabras del Dr. era un simple
murmullo, jamás escuche que me dijo ni lo que iba a realizar. Asentí
automáticamente a sus preguntas y seguí en mi mundo imaginario con la presencia
de Bill clavada en mi retina. Suavemente sentí una sensación de hormigueo en
todo el cuerpo y la voz del médico que decía algo de la anestesia. Luego de
ello, nada más. Todo fue oscuridad hasta que nuevamente la imagen de Bill se
hizo presente. Pero esta vez más nítida. Como si estuviese allí conmigo, a mi
lado, acompañándome.
Por momentos podía sentir lo que se hablaba en el
quirófano. Voces diciendo cosa que para mi no tenían ningún significado. Hasta
que un llanto puso en alerta todos mis sentidos. <Un solo llanto>pensé, mientras
esperaba el otro. Pero nunca llegó. Solo pude sentir palabras desesperadas.
Intenté abrir los ojos, pero las figuras borrosas pasaban delante de mis ojos y
no las distinguía. Quería hablar pero los calmantes que me habían dado me
mantenían dopada, casi al extremo de no poder manejar mi cuerpo. Solo una
palabra salió de mis labios antes de caer completamente en la oscuridad.
—Dhi...va.
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