Narrado por Bill
—Perdona Christie, es Valeria—me disculpe ante el
llamado telefónico—Vale, que sucede?—pregunté al atender.
—Bill, no te asustes....—me dijo y no escuche más
nada. Sabía que algo malo estaba pasando. Me quedé helado. Otra vez la
desgracia golpeando en mi vida. Y siempre cuando no estábamos cerca. Tom me
sacudió.
—Bill, que pasa?—dijo asustado y solo atiné a
entregarle el teléfono.
—Hola? Valeria que paso?—preguntó—Ok, ya salimos
hacia allá—dijo Tom y me tomo del brazo arrastrándome al auto.
—Que sucedió Tom?—preguntaba Christie.
—Es Lizzie, la internaron de urgencia, van a nacer
los twins—grito.
Me sentía como una marioneta, no podía reaccionar.
Se me vino a la cabeza, una vez más, todo lo vivido en LA. Alien internada, los
twins en peligro, el quirófano.....
—Bill, escúchame! Lizzie te necesita! Escuchaste??
ALIEN TE NECESITA!!—dijo sacudiéndome para que reaccione.
—Eemmmmm.....si, si....estoy bien!—dije volviendo
del shock.
—Todo va a salir bien, quedate tranquilo. En un
rato los twins estarán con nosotros—dijo dándome aliento.
—Que sucedió Tom? No escuche nada de lo que me
dijo Vale, me sentí en shock y me nuble—dije.
—Dijo que Lizzie estaba con muchos dolores, que
los twins se movían mucho y que en la ecografía salió que Dhiva se dio vuelta y
se enroscó con el cordón.
Mi cara se debió haber transformado por completo,
porque enseguida me calmó.
—Está bien Dhiva, pero para evitar que suceda algo necesitan que nazcan ahora.
—Pero Dhiva es la más pequeña y aún no está en
peso. A fines de esta semana llegaría a su peso mínimo.
—Lo sé, pero si el Dr. Horvill la va a hacer nacer
es porque sabe que no habrá consecuencias.
El viaje se me hizo infinito a pesar de que
estábamos a 20 minutos. Mientras Tom buscaba estacionamiento, entro corriendo y pregunto por Lizzie.
—Está por entrar a quirófano, pero puede aguardar
en la puerta de su habitación. Piso 3, habitación 84—dijo gentilmente.
Con paso apurado fui hacia el ascensor y veo
entrar a Tom, quien se apuro al verme.
—Está por entrar al quirófano—le dije suspirando.
—Tranquilo hermanito! Toda va a salir bien, ya
verás.
Cuando llegamos al 3er piso caminamos por el
pasillo hacia el fondo y allí veo cruzar la camilla con Lizzie, hacia otro
ascensor.
—ALIEN!!!—grite y se dio vuelta. Le dijo algo al
camillero y este me hizo señas.
—Solo puedes venir hasta la puerta del
quirófano—me aclaró y asentí.
—Alien cariño, que sucedió?—pregunté preocupado
tomándole de la mano.
—Habla con Valeria, ella te explicara. No te
preocupes, va a salir todo bien—dijo apretando mi mano.
—Te amo—le dije y mis ojos se humedecieron. No
quería llorar, no frente a ella. No en este momento.
—Yo también te amo y calmate, en un ratito nos
tendrás a los tres de vuelta—dijo apoyando nuestras manos en su vientre.
Cuando llegamos a la puerta del quirófano me negué
a soltarla, pero mientras tiraban de su camilla debí hacerlo y dejarla ir.
Mientras las puertas vaivén se movían por el impulso, podía verla irse. Sus
ojos fijo en los míos. Mirándome como si fuese la última vez. Eso me daba
miedo.
Volví hacia el 3er piso y me senté en la puerta de
la habitación. Allí estaban Tom, Valeria y Arthur. Me acerque y los saludé a
ambos y agradecí por haber reaccionado tan pronto. Minutos después llegan Doris
con Lorena y mi mamá.
—Cariño—dijo mi mamá estirando los brazos. Me
aferré muy fuerte a ella y trate de contener las lágrimas pero fue inevitable.
Lorena estaba muy preocupada, pero Valeria trato
de explicarle lo sucedido de manera sencilla para que no se asuste más. Solté a
mi madre y me senté junto a Tom, inmediatamente Doris se sentó a mi lado y me
tomó la mano en gesto de apoyo. La miré de reojo y sonreí suavemente.
El celular de Tom no paraba de vibrar.
—Christie, Jace, Janice, Clara—dijo leyendo las
llamadas perdidas.
—Atiende, no te hagas problema por mí—dije—Deben
estar nerviosos—respondí.
—Llamaré a Christie y que ella se ponga en
contacto con el resto—dijo parándose y yendo hacia un rincón.
Suspiré y miré el reloj. Habían pasado solo 15
minutos. La espera se me iba a hacer muy larga.
Al rato Tom aparece con un café pero me era
imposible pasar algo por mi estómago.
Pasada las 2.30hs aparece el Dr. Horvill.
—Dr!—dije parándome—Como está Lizzie y los
twins?—pregunté.
—La cesárea fue un éxito. Lizzie esta perfecta. En
unos minutos la traerán a la habitación—dijo e hizo una pausa.
—Y los twins?—preguntó Tom.
—Dhira, nació perfecto. Con el peso adecuado,
1.675kgs y sin ningún problema. Está en la nursery siendo alimentado y lo
traerán junto a Lizzie. Dhiva...—dijo y se calló por un momento. Todos nos
quedamos mirándolo esperando la peor de las noticias. No fue la peor, pero
tampoco fue la mejor.
—Durante la cesárea Dhiva se movió y ajustó el
cordón en su cuello. Cuando la sacamos, no respiraba y estaba morada—dijo y nos
miró. Nuestras caras de pánico lo intimidaron pero continuó—Logramos
estabilizarla, pero está débil. Respira con dificultad y está con peso muy bajo.
Deberá quedarse en incubadora siendo monitoreada. Tiene asistencia mecánica
leve, ya que respira por sus medios.
Me llevé las manos a la cara y corrí hacia el
fondo del pasillo para apoyarme contra la pared. No sabía que hacer. No sabía
si desquitarme, si rezar, si reprochar. Porque la vida se había empecinado con
nosotros de esa manera?
Mi mamá se acercó y me abrazo, mientras el Dr.
continuaba.
—Creemos que no tendrá ninguna secuela ya que no
fue mucho el tiempo que estuvo su cerebro sin recibir aire, pero queremos
tenerla en observación para controlarla mejor—dijo acercándose—Bill, todo va a
salir bien, yo se los prometí—dijo y sentí.
Minutos después que el Dr. se fue aparecen por el
ascensor los camilleros trayendo a Lizzie y junto a ella, dos enfermeras. Una
cargaba a Dhira y la otra traía su cuna.
—Sr. Kaulitz—dijo buscando quien era. Cuando me
acerque me miró y con una sonrisa enorme me dijo—Felicitaciones, aquí esta su
hijo—y estiró los brazos para entregármelo.
Estaba totalmente envuelto en una mantita celeste.
Apenas se veían sus mejillas. Lo tomé con cuidado y lo acerqué a mí. Corrí la
mantita de su rostro y dos enormes ojos color marrones verdosos me miraron
fijo. En ese momento sentí un dolor en el pecho inmenso. Como si un puñal me
hubiese atravesado de lado a lado. Sus ojitos seguían mirándome como tratando
de reconocerme. La adrenalina comenzó a recorrer todo mi cuerpo. Lo miré
detenidamente. Su mentón, sus cejas, su naricita, sus mejillas gorditas, sus
labios carnosos como los de Lizzie, su cabello rubio, casi inexistente y le
sonreí.
—Hola Dhira, soy tu papá—le dije y enseguida
reaccionó ante el sonido de mi voz y una mueca, muy parecida a una sonrisa, se
dibujo en sus labios. Lo acerque a mi rostro y lo besé. Estiró sus manitos como
queriéndome agarrar y acarició mi mejilla. Me dí vuelta emocionado y todos
estaban con lágrimas en los ojos. Me acerque para que me rodearan y pudieran
conocer a Dhira.
—Familia, les presento a Dhira Kaulitz Lázaro—finalicé.
Todos comenzaron a halagarlo, a mirarlo y tocarlo. Se lo entregué a Tom quién
lo tomo de una manera media torpe (de inexperto) hasta que mi madre se lo
acomodó bien.
Me acerque al cuarto y
entre en la habitación donde estaba Lizzie.

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