Soltó las bolsas de gomitas en el sillón más cercano y me abrazo con ambos brazos. Apretamos nuestros cuerpos hasta que encajaron perfectamente el uno con el otro como si fueran piezas de un rompecabezas. Suavemente me alzó y comenzó a caminar. No sabía a donde, pero podía intuirlo. Cuando me dí cuenta esta recostándome en su cama y seguíamos besándonos, cada vez con más intensidad. Suavemente me acomodó, colocó mi cabeza sobre la almohada y el seguía sobre mí, apretando su cadera contra la mía. Su boca se alejó de la mía. Abrí los ojos y me encontré con los suyos. Sus labios estaban levemente abiertos e inflamados. Me siguió mirando como esperando que dijera algo, pero solo se encontró con mis ojos asintiendo tácitamente. Su boca se ubicó en el hueco de mi cuello y comenzó a besarme. Sentía su aliento, su lengua caliente recorriéndome. Sus labios treparon hasta mi oído, susurrando de manera dulce aquellas palabras que ya había escuchado varias veces, pero que nunca me cansaba de hacerlo “Ich Liebe dich”. Sus manos se abrieron paso bajo mi ropa. Por primera vez sentía sus dedos en mi vientre. Se clavaron en mi cintura levantando mi pelvis contra la de él. Quería arrancarle la ropa, pero traté de controlarme. Mis manos debajo de su remera, recorrían la piel de su espalda. Nuestras bocas se encontraron nuevamente, su boca estaba sedienta de mí, podía sentirlo. Por momentos sus besos eran más agresivos, pero me gustaba. Comenzamos desvestirnos y nuestras pieles se tocaron. El calor de su cuerpo me hizo temblar. Sus manos recorriéndome, su boca besándome, nuestros corazones latiendo al unísono...éramos uno. Sentía nervios, era normal y él no fue ajeno a ello. Levantó su rostro de mi cuello. Me volvió a mirar, pero no encontró ninguna respuesta negativa a esa mirada, solo mis ojos llenos de deseo y pasión, estaba donde quería con quién quería. Suavemente pestaño, y esa hermosa sonrisa apareció dibujada en sus labios, no me pude resistir y me entregué totalmente confiada, totalmente enamorada. Nuestros labios se volvieron a unir y me interné en un mundo de sensaciones desconocidas, descubiertas con la persona que amaba.
Desperté con un sonido familiar en mi oído. Eran los latidos del corazón de Bill, por fin lo había descubierto. Amaba ese sonido y amaba al dueño de ese cuerpo. Bill dormía abrazándome. Nuestras manos estaban entrelazadas. Sus dedos no dejaban escapar a los míos. Quería moverme sin despertarlo. Necesitaba llegar a mi celular y ver la hora. Pero fue imposible, me volví a recostar apoyando mi cabeza en la almohada pero sin dejar de estar pegado a su piel. Había pasado la noche más maravillosa de mi vida. Recordé cada detalle de lo sucedido y agradecí a la vida poder tener un hermoso recuerdo de ello. Mientras Bill seguía durmiendo acerque mi rostro apoyándome en su pecho y lo observé dormir. Se encontraba sin maquillaje, algo que no había visto con frecuencia. Sus rasgos eran perfectamente simétricos. Podía existir tanta belleza y perfección en una sola persona? La respuesta era obvia: si, y estaba junto a mí. Podía verse asomar en la raíz de su cabello, los suaves reflejos dorados de su rubio natural, el cual trataba de ocultar bajo ese color negro intenso. Ambos eran rubios, pero Bill desde pequeño siempre se tiño de negro. Seguí observándolo y me sentí tentada de besarlo pero no quería despertarlo. No sabía que hora era y no quería desvelarlo. Traté suavemente de retirar sus brazos de mi cuerpo, lográndolo. Me senté en la cama mirando la habitación buscando algo para ponerme, no veía mi ropa por ningún lado. Alcancé una remera que había sobre la mesa de luz y me la puse, Por suerte era larga, baje de la cama buscando mis prendas y las junté todas en una silla a un costado. Miré la hora y eran la 1am. Aún tenía varias horas para estar con Bill. Vuelvo a la cama y escucho ruido que provenía del living. Me asusté un poco, pero después supuse que sería algún integrante del staff. Y si no lo era? Respiré profundamente y me acerqué a la puerta, lentamente la abrí y pude ver una suave luz alumbrando el cuarto, provenía de la televisión. Asomé mi cabeza y pude ver a Tom sentado en el sillón haciendo zapping....aparentemente estaba desvelado. Busque una bata y fui a su encuentro. El no se percató de mi presencia.
—No me digas que el comentario de Abril te desveló—dije sentándome a su lado.
—Que haces aquí??—dijo mirándome de arriba a bajo.
—Me quedé con Bill—le dije sonriente.
Asintió sin decir palabra y volvió a fijar la vista en la gran pantalla.
—Que te sucede Tom, puedes contarme, sabes que no diré nada.
—Nada, simplemente estoy desvelado—dijo sin mirarme.
—Tom, eres tan transparente como Bill cuando algo les preocupa, no me mientas, si no quieres contarme no hay problema, pero no me mientas.
—En serio, nada. Ve a dormir, aprovecha las últimas horas que te quedan con Bill, no las pierdas conmigo.
—Tom, porque dices eso? Yo no pierdo nada contigo. Al contrario, me gusta estar contigo a pesar de algunas cositas—dije codeándolo.
—En serio?
—Obvio, sos mi cuñado y me gustaría ser tu amiga—le dije.
—Claro...amigos—dijo enfatizando la palabra. Ahí me dí cuenta que Tom sentía algo más por mí que una simple amistad. Las cosas que me había dicho y que yo tomé en broma eran verdad, pero la lealtad a su hermano lo hizo alejar. Nunca iba a competir con Bill por una chica. Por un momento me sentí incómoda sentada junto a él.
—Me voy a acostar, nos vemos más tarde—le dije levantándome.
—Vas a ir a despedirnos?—preguntó
—No, ya bastantes problemas cause y la discográfica no quiere que hagamos escenitas en público.
—Eso déjalo por mi cuenta, tu quieres venir? Vas a soportar despedir a tu amado y su hermanito?—dijo sonriendo irónicamente.
—No, pero me gustaría darles un último abrazo—dije con una media sonrisa.
—Entonces, yo me encargo. Ve a dormir que en un par de horas debemos partir.
Me pegué media vuelta y entre en el cuarto de Bill. Aún dormía profundamente, ni se había dado cuenta de mi ausencia, traté de meterme en la cama sin molestarlo, pero lo desperté. Me miró, aún dormido, estiro sus brazos para envolverme, beso mi frente y se volvió a dormir. El calor de su cuerpo me produjo somnolencia, pero no lograba dormir. Aparentemente Bill despertó por mi inquietud, le pedí perdón y solo respondió con su sonrisa y un profundo beso. Volvimos a hacer el amor.

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