Los primeros rayos de sol se asomaron por el gran ventanal iluminando todo con un suave tono naranja. Sophie y yo nos encontrábamos sentados, juntos en el suelo. Besándonos, acariciándonos, mirándonos. De golpe suena mi celular. Miro para todos lados tratando de encontrar el jean. Cuando lo veo, me paro en busca del teléfono. Tenía un mensaje de Valeria. Pero no lo quería abrir ahora. Si lo hacía la culpa se iba a apodera de mi. Quería terminar con Sophie y dejar todo en el pasado para poder pensar en el futuro con Valeria. Hice como que lo leía y apagué el celular. Volví al lado de Sophie.
—Era tu chica?—preguntó desconfiada.
—Si, recién se levantó para ir a trabajar y me mando un mensaje de buen día—dije, ya no podía mentirle. Sabía que sentía algo por ella y que esto era un adiós. Sophie no era ninguna tonta.
—Y porque en lugar de contestarle, apagaste el celular?
—Porque si le contesto empezamos una cadena de mensajes que no termina hasta dentro de una hora.
Me miró no satisfecha con mi respuesta, se paro y se fue hacia su cuarto.
—Me voy a bañar que en 2 horas entro a trabajar—dijo cerrando la puerta detrás de ella.
Al ver que pasaban los minutos y no salía, me metí en el otro baño y me duche rápido. Me cambié y me puse a preparar el desayuno para los dos. Cuando ella salió de su cuarto las tostadas, el jugo de naranjas y el café estaban listos.
—No era necesario esto—dijo acercándose menos molesta y besándome muy suavemente. Tan suave que mis labios apenas rozaron los suyos. La tomé por la cintura y la atraje hacia mí besándola de una manera un poco más pasional.
—Quise hacerlo. Además no es tanto trabaja preparar un desayuno. Tendría que ayudarte a acomodar un poco—dije señalando el desorden del living.
—A la tarde viene una señora que me ayuda a mantener el departamento, así que despreocúpate de todo. Siéntate a desayunar conmigo......por ultima vez—dijo susurrando estas últimas palabras.
La miré y me miró sonriendo de costado mientras elevaba los hombros.
—Es más que obvio que esa chica te interesa y que viniste aquí para poner un punto final a lo nuestro, o no?
—Si, pero como verás no lo logré. Eres mi perdición y no comprendo porque.
—Bueno gracias—dijo ofendida.
—No me malinterpretes ni te ofendas, pero sabes que esto para mi es solo sexo. Muy buen sexo......pero nada más.
—Si, lo sé. Siempre fuiste claro en ello y siempre lo tuve claro. Pero nunca pensé que iba a terminar todo tan pronto.
—Lo siento. Pero creo que no vernos más es lo mejor. Me cuesta mucho ser fiel a pesar de lo que siento por Valeria y contigo cerca me cuesta el doble.
—Como puedes amarla y a su vez desearme a mí?
—No lo sé. Evidentemente lo que siente mi cuerpo esta totalmente separado de lo que siente mi corazón. No creo que tener solo sexo con alguien signifique engañar a tu pareja. Para mí el engaño pasa por lo sentimental y no por lo físico. Pero lamentablemente no todos piensan así...y Vale mucho menos, así que deberé amoldarme a la monogamia si realmente quiero lograr lo que Lizzie y Bill tienen.
—Porque siempre los pones como ejemplo? Tan perfectos son?—dijo irónicamente.
—Perfecto es lo que tiene. Perfecto es lo que sienten el uno por el otro. Perfecto es que se hayan encontrado y no necesiten a nadie más para ser felices. Perfecto es que hayan atravesado por tanto y su amor siga intacto. Perfecto es que sean almas gemelas y estén juntos por siempre.
—Te sientes bien, Tom? Te desconozco. Desde cuando te interesa el tema de las almas gemelas y el amor para siempre? Además se contradicen con eso que dijiste del engaño físico y sentimental.
—No lo sé, supongo que desde que conocí a Valeria y empecé a tener toda esta ola de sentimientos y sensaciones que nunca había experimentado. Creo que todas esas cosas del amor en las que mi hermano cree y que para mí eran puras cursilería.....existen—dije encogiéndome de hombros.
—Me alegro que hayas encontrado a alguien que realmente te quiere y con quién te encuentres bien.
—Gracias. Eres una excelente persona, Sophie—dije—Y lamento mucho que debamos dejar las cosas así, pero creo que va a ser lo mejor para ambos. Eres una excelente persona y seguramente encontrarás a la persona que te merezca.
—Gracias, Tom—dijo abrazándome. Tomé su rostro entre mis manos y la besé. Suave pero con la misma pasión de siempre. Respondió a mi beso rodeándome con sus brazos. Cuando nos separamos, la miré a los ojos y me sonrió.
—Te llevo?
—No, no te preocupes. Tengo mi auto.
—Tienes auto también?—dije asombrado.
—Si, mis padres me lo regalaron para mi cumpleaños.
Asentí y tomé mi campera. Me fije que no haya quedado nada olvidado por ahí y salimos hacia el pasillo a tomar el ascensor. Una vez en el estacionamiento la acompañé hacia su auto y nos besamos por última vez. Sus hermosos ojos se humedecieron y la abracé para consolarla. Pero era fuerte. Sabía que esto era lo mejor para ambos.
Una vez en mi auto prendí el celular pensando que habría más mensajes de Valeria, pero no había nada. Leí el que me había mandado. <No quiero ser pesada, pero te extraño> Una sonrisa se dibujo en mi rostro y le contesté. <Yo también! Porque no arreglas con Alien y te vienes unos días a Hamburgo con ella? Quiero verte!> Inmediatamente me respondió simplemente < ♥ > Sabía lo que eso significaba y volví a sonreír. Puse el motor en marcha y me dirigí hacia el estudio. Hoy no había nada para hacer, pero tenía ganas de estar solo, tocando música con mi guitarra. Necesitaba despejarme por un momento. Me sentía triste. Sophie se había metido en mi corazón y no era fácil olvidarse de ella. Pero sabía que Valeria era más importante. Le envié un mensaje a Bill para que no se preocupase. Al rato de estar tocando un par de acordes, llega Bill.
—Que haces aquí?—le pregunté.
—Tengo ganas de estar con mi hermano, o acaso tiene algo de malo ello? Estamos juntos desde la concepción, no me vas a venir ahora con que quieres estar solo, no?
—jajajajajajajaja!!! No! Sabes que cuando digo que quiero estar solo, eso no te incluye. Estar contigo es como estar conmigo—dije y le acerqué una silla.
—Estás bien?—me preguntó.
—Si, salió todo como imaginé. Le dije a Sophie que lo sentía, pero que debíamos dejar las cosas así. Yo amo a Valeria y ser fiel me cuesta demasiado como para tener a Sophie revoloteándome.
—Y como lo tomó?
—Creo que bien. O por lo menos es lo que me hizo creer.
—Me alegro que hayas optado por la opción correcta.
—Siempre supe cual era la opción correcta—dije guiñándole el ojo y comencé con los acordes de In die nacht.
Estuvimos casi hasta el mediodía cantando, practicando coros, escribiendo nuevas canciones. Estábamos en nuestro mejor momento.
El celular de Bill interrumpe. Era un mensaje de Alien. Bill lo abre y ríe al leerlo. Me pasa el celular para que yo lo lea. <AMOR, TOM INVITO A VALERIA A QUE VAYA A HAMBURGO CONMIGO!!!!!> Reí y le devolví el celular.
—Mujeres!—dije negando con la cabeza.
—La invitaste al final?
—Si, quiero hacer que esto funcione, realmente. A uds les funciono verse seguido y casi convivir. No va a ser igual, pero por lo menos voy a intentarlo sin arruinar nada.
—Me pone muy feliz, Tom. Ya verás que es hermoso tener a alguien con quién compartir todo.
—Pero siempre nos tuvimos el uno al otro para compartir.
—Si, pero esto es distinto. No me pidas que te explique, ya vas a entender.
—Cambiando el tema, alguna noticia de Alien y su contrato?
—Si, ya está todo solucionado. Hoy por la mañana temprano firmaron. El abogado de Alien cuido cada detalle para que Patrick no se pase de listo y el acepto sin peros.
—No hizo ninguna objeción? EL Gran Hammet se ajusto a las imposiciones de otro? Es de no creer. Bueno, aunque viniendo de Alien no me sorprende, logra cosas muy extrañas con las personas—dije riendo.
—Si, en eso tienes toda la razón—dijo riendo con su risa contagiosa. Le contestó a Alien y continuamos con el ensayo improvisado.
A la 1pm volvimos al hotel y almorzamos con los G’s para mostrarle las nuevas canciones. Ellos debían darle una revisión y hacerle arreglos a sus partes si era necesario. Nos quedaban casi 48 horas para partir nuevamente a nuestro hogar. Los G’s estaban ansiosos por volver. Extrañaban a sus novias y a sus familias. Ambos venían de familias alemanas tradicionales. Con muchos hermanos, con muchos tíos, primos y muy unidos. Nosotros teníamos una familia más pequeña, pero éramos muy unidos también y realmente tenía muchas ganas de ver a mi mamá. Necesitaba sus abrazos y consentimientos. Nos tenía muy mal criados. A pesar de nuestra edad seguíamos siendo sus pequeños Twins.

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