El calor del sol me envolvía de manera suave. A lo lejos, el sonido del mar acompañaba unas risas lejanas siendo la mejor música que mis oídos podían escuchar. Me reincorporé y abrí los ojos tratando de ver con un poco de dificultad. Cuando mis ojos se acostumbran puedo ver a lo lejos 2 siluetas en el mar. Jugando. Riendo. Inmediatamente una sonrisa se dibujo en mi rostro y el corazón me desbordó de amor inundando cada rincón de mi ser.
Me quedé mirando un rato hasta que decidí acercarme. Me levante suavemente y caminé hacia ellos. Cuando notaron mi presencia a unos cuantos metros de distancia aún, ambos se pararon y me miraron. La sonrisa en el rostro de Bill me afloja las piernas. Aún tiene ese poder en mí. Al grito de un hermoso “Mami” salgo de mi trance. Miro al frente y mi pequeña viene corriendo a mi encuentro. Es mi pequeña Alien. Los ojos se me llenaron de lágrimas y solo atiné a abrir los brazos para recibirla y apretarla contra mi cuerpo. Sus dorados y largos cabellos son sacudidos por la brisa del mar. Brillaban como el oro, bajo el sol. Su sonrisa era igual a la de su padre. Levanto la vista y veo que Bill viene corriendo hacia mí con cara de susto. Me freno de golpe y la sonrisa se me borra del rostro. El pánico se apodera de mi cuerpo. Miro para todos lados y veo solo a dos personas. Una corriendo hacia mí y la otra hacia mi pequeña. Éste la captura antes de que Bill o yo pudiéramos alcanzarla y desaparece, como si hubiesen cruzado una puerta a otra dimensión. El miedo me paralizó. Bill grito mi nombre junto a un “Cuidado”. Pero ya era tarde. Alguien me tomo del brazo y bruscamente me dio vuelta para que quedemos enfrentados. Rostro con Rostro. Su sonrisa rojo carmesí apareció. No supe que hacer. Me desesperé y comencé a mirar para todos lados, en busca de mi pequeña y tratando de evitar su rostro. <Es un sueño, esto no puede estar pasando, ella está muerta!> me dije evitando el contacto con sus ojos. Me tomó del rostro y volvió a sonreír de esa forma que me helaba la sangre.
—Ella es mía. Nunca debió nacer. Se va conmigo. Tu me mataste....yo me la llevo—dijo y desapareció.
Caí de rodillas al piso y el llanto que tenía ahogado en mi pecho se abrió paso de manera violenta raspándome la garganta. Y grite. Grite como nunca lo había hecho antes. Sentía que me desgarraba las cuerdas vocales. Grite tan fuerte que no escuche nada más. A lo lejos, muy lejos solo pude escuchar mi nombre.
—Lizzie.......Lizzie—solo escuchaba y grite más fuerte!
—PORQUEEEEE??—y desperté. Miré para todos lados. Valeria estaba a mi lado con una cara terrible. Parecía como si hubiese visto un fantasma. La azafata estaba a su lado y los dos pasajeros delante de mí estaban mirándome. Todos con una terrible cara de susto. Trate de sentarme nuevamente. Mis mejillas comenzaron a elevar temperatura.
—Voy a buscar un poco de agua—le dijo la azafata a Valeria.
La señora delante de mí, comenzó a abanicarme con una revista. Mentalmente se lo agradecí, necesitaba aire fresco. Algo muy difícil de conseguir en un avión.
Nuevamente la azafata llegó con el agua y me entregó el vaso.
—Gracias—susurré. Ella sonrió.
—Estás bien Lizzie?
—Si, algo así—dije murmurando. No me salía la voz.
—Me has asustado. No podíamos despertarte.
—Si niña, que te sucedió?—preguntó la señora....que seguía abanicándome.
—Una pesadilla—dije—Una horrible y muy vivida pesadilla—continué con un tono más bajo.
—Pero que fue lo que soñaste?—insistió la señora, mientras que su acompañante le pegaba un codazo para que no interfiera. Ambas me sonrieron y se acomodaron en sus asientos.
—Cállate Adelia—dijo la señora—No te das cuenta que es la chica que secuestraron en LA?—dijo en un murmullo un poco alto debido a la sordera de su compañera.
—La novia de ese cantante que parece chica?—preguntó.
—Ajá!—asintió su compañera.
—Pobrecita, como para no tener pesadillas.
Valeria de muy mala manera pateo el asiento para que se callaran.
—Perdón—fue lo único que se escucho.
—Necesitas algo más?—preguntó la gentil azafata.
—No, gracias.....y perdón por las molestias que pude causar—dije encogiéndome de hombros.
—Lo importante es que estás bien. Prepárense que en 30 minutos aterrizaremos—dijo sonriente y se retiró. A los pocos segundos la voz de Capitán se hace presente informando que en pocos minutos aterrizaríamos. Los pocos que habían podido seguir durmiendo a pesar de mi escándalo se despertaron y acomodaron en sus asientos.
—Que sucedió Lizzie?—preguntó preocupada Valeria.
—Un horrible sueño con Erika.
—Erika??—dijo sin entender— Ah!!! Erika!— dijo cuando le cayo la ficha de quién era.
—Espantoso—dije secándome las lágrimas que comenzaban a caer por mis mejillas.
—Olvídate de eso, fue solo un sueño. Piensa que en menos de 30 minutos estarás con Bill, abrazándote, besándote y vaya a saber cuantas cosas más....—dijo guiñando el ojo, lo cual me hizo reír.
Antes de que la luz de “Abróchese el cinturón” se encendiera, fui rápido al tocador a enjuagarme las lágrimas. Me tiré agua fría en la cara. Aún no me parecía un sueño todo lo ocurrido. Apoye las manos en el lavabo, bajé la cabeza, cerré los ojos y respiré profundo varias veces tratando de relajarme. Golpean a la puerta y escucho la voz de la azafata avisándome que debería sentarme. Suspiré y salí rápido. Me ubique en mi asiento segundos antes de que la luz se encendiese. Respiré profundo varias veces. Valeria tomo mi mano en gesto de apoyo y le sonreí. Miré al frente y pensé en Bill. Estaba a solo minutos de abrazarlo. Eso hizo que una leve sonrisa se dibujara en mi rostro.
Una vez en el pasillo hacia el hall, no pude pensar en nada más que en Bill. Apure el paso, dejando a Valeria más atrás.
—Espera Lizzie! Porque tanto apuro?—preguntó mientras hacía malabares con su bolso de mano y la pequeña valija que llevaba. Le había aconsejado dos valijas grandes y un bolso de mano, pero ella cabeza dura prefirió una valija grande, una pequeña y el bolso de mano. Y lo peor era que la valija pequeña no quiso dejarla con el equipaje por miedo a que se extravíe.
—Apurate! Te dije que traigas dos valijas grandes—le grite riendo.
—La próxima te haré caso!—dijo riendo.
Aflojé el paso a solo unos pocos metros de la salida al hall. Los nervios me hacían doler la panza. Valeria me alcanzó y me tomó del brazo.
—Dame eso—dije tomando su bolso de mano y colgándomelo en el hombro junto al mío. Nos detuvimos unos segundos y nos miramos.
—Lista?—le pregunté.
—Lista—dijo con una enorme sonrisa.
Respiramos profundo y caminamos los últimos metros que nos quedaban.
—Bienvenida a Berlín—le dije sonriendo y apretando su brazo. La alegría iluminaba su rostro. De golpe comenzó a mirar para todos lados cuando se dio cuenta que todos hablaban alemán.
—Dios, como entiendes?—me dijo sin dejar de sonreír.
—Comencé a entender cuando amé el idioma...y a la fuerza también. Notaste que los chicos tampoco son una maravilla hablando ingles....aunque una vez Tom me hizo creer en su perfecto inglés.
—Si, pero uds se comunican en inglés mayormente.
—Si, por costumbre. Pero cuando hablo con Clara o el staff trato de hacerlo en alemán para no perder el ritmo. Hace mucho que no estudio....y ahora con el trabajo mucho menos.
Miré a mí alrededor buscando una cara familiar, pero había muchísima gente. Estiré el cuello hasta que divisé una mano en alto que me saludaba.
—Por acá, vamos!—dije tomándole de la mano y corriendo a su encuentro. Me recibió con los brazos abiertos y un enorme abrazo.
—BRUNI!!!—dije dejándome caer en su brazos.
—Alien, Willkomen!!—dijo abrazándome muy fuerte.
—Danke, Bruni! No sabe la alegría que me da verte! Te he extrañado tanto!—dije volviendo a abrazarlo.
—Yo también.....todos te hemos extrañado mucho. Me alegra poder verte tan bien.
—Me siento bien!—le dije—Ella es Valeria.
—Un gusto Valeria—dijo Bruni dándole la mano.
—El gusto es mío—respondió sonriendo.
—Chester fue por los bolsos—dijo Bruni—así que vamos para la camioneta.
—Chester ha venido?—dije feliz.
—Si, quería venir Janice, Anna y Luz, pero iba a ser un lío, así que hicimos un sorteo y ganó el.
—Se pelean por venir a recibirte—me dijo Vale codeándome a modo de broma.
—Es que después de lo que sucedió en LA, muchos de nosotros no la vimos. Solo hablamos por skype, teléfono o chat. Los chicos ansían mucho verla. Además la extrañan horrores. Las cosas no son iguales sin ti Alien.
—Me vas a hacer llorar, Bruni. Yo también los extraño mucho y espero que una vez que me reciba pueda disponer más de mi tiempo como para visitarlos más seguido.
Mientras nos ibamos acercando a la camioneta pude ver que Chester ya estaba allí acomodando las valijas. No me resistí y salí corriendo a su encuentro.
—Ches!!—grite mientras me acercaba.
—Lizzie!—grito recibiéndome con los brazos abiertos—que alegría verte!!
—No sabes lo feliz que me hace volver....aunque sea por unos días. Los extraño tanto!
—Si, seguro! Ahora que perteneces a NY, debes tener amigos muy famosos y super fiestas todos los días.....ni te acuerdas de nosotros—dijo haciéndose el triste.
—No seas tonto! Sabes que no los cambio por nadie—dije golpeándole el brazo como retándolo.
—No sé, no sé!—dijo y hecho a reír.
—Ches, te presento a Valeria—dije mientras ella se acercaba.
—Un gusto Valeria—dijo mientras me miraba con las cejas elevadas. Evidentemente Tom le había contado algo respecto a ella.
—Subamos, que se nos hace tarde y quiero llegar para el desayuno—dijo Bruni riendo.
Chester no dejaba de hacerme señas con respecto a Valeria, pero no entendía nada. En un momento tuve que pegarle en un brazo para que sea un poco más disimulado. Valeria lo pescó haciendo un movimiento de manos extraños hacia su lado.
En el viaje les conté como me estaba yendo en NY, como nos hicimos tan amigas con Valeria, como nos iba en los estudios y en el trabajo y sobre todo como nos estaba costando nuestro proyecto con Saturn. Tanto hablar y reír hizo que el viaje se sintiera breve. Cuando quise darme cuenta, estábamos en la puerta de las oficinas de Christie. Los primeros en salir a recibirnos fue Gengis y Arthur y atrás de ellos corriendo y casi tirandome de un abrazo, llegó Luz.

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