Mientras estábamos esperando para salir al
escenario, pude ver a través del telón, la cantidad de fans que nos esperaban.
Miré hacia un lado y hacia el otro y estaba repleto el lugar. Los nervios
comenzaron a correr por mi cuerpo.
—Crees que Alien este despierta mirando?—le
pregunté a Bill, quién caminaba de un lado a otro.
—Ojala! Pero lo dudo. Apoya la cabeza en la
almohada y se desmaya—dijo riendo.
—Me imagino, debe ser agotador cargar dos bebes.
—Si, imagino que sí. Pero lo esta llevando
demasiado bien a pesar de los dolores y lo inquieto que resultaron lo peques!!
—Te diste cuenta que no ha tenido muchos antojos?
—Sí, es cierto! Ya me hacía saliendo a las 3am a
comprar alguna cosa rara que se le ocurriese.
—Yo también te imaginaba así—dije riendo.
—Todo listo, prepárense que en unos minutos
salen—dijo el organizador.
—Y los G’s?
—Ahí vienen—respondí.
—Listo chicos?—les preguntó Bill.
—Muy nervioso, pero listo—respondió Geo.
—Si, listo!—respondió más seguro Gus.
La voz del locutor retumbó. Nos fuimos ubicando
cada uno en su lugar. Las luces bajaron y el humo se esparció por todo el
escenario. Las palabras mágicas sonaron y las chicas comenzaron a gritar en
cuanto el telón se corrió.
—TOKIO HOTEL!!!!—gritó el locutor.
DSOTS arrancó y fue un descontrol de voces
gritando, cantando, aullando. La multitud era enorme. No pensamos que se iba a
llenar por completo el estadio. Pero sí, estaba repleto.
Teníamos que hacer 4 temas, pero fue tanta la
convocatoria que nos pidieron 2 más. Mientras estaba tocando la guitarra y
recorriendo el escenario pude ver, entre las chicas de adelante, una sonrisa
que captó toda mi atención. Estaba más cerca de Geo que mío por lo que en
cuanto volví a mi lugar no la pude ve más. Cuando ibamos por el 3er tema, pude
notar lo eufórica que estaban las chicas, ya que teníamos el escenario repleto
de osos, regalos y cartas. Bill entre canción y canción agradeció a los fans
por el apoyo y el cariño brindado.
Con el último tema le hice señas a Geo para
acercarnos al medio del escenario a tocar. Volví a mirar hacia el costado y
allí seguía. Sus ojos se cruzaron con los míos y su sonrisa se hizo más grande.
Me acerque al borde del escenario para alentar a las chicas a gritar y pude
verla de cerca. Sus ojos volvieron a cruzarse con los míos. Sus cabellos color
fuego resaltaban del resto. La miré fijo unos segundos y no me quitó la vista
de encima. Volví a mi lugar y lo miré a Bill con una sonrisa dibujada en mi
rostro. Me devolvió la mirada con un gesto algo raro. No entendía que me
pasaba, pero me conocía y algo intuía.
Cuando terminamos el show y mientras saludábamos
arriba del escenario la volví a buscar con la vista hasta que la encontré
nuevamente. Me seguía mirando con su enorme sonrisa tatuada en el rostro. Elevo
una ceja, como preguntándome: “y ahora que?”, pero no pude hacer nada porque
inmediatamente seguridad nos llevó hacia los camarines. Lo tome del brazo a
Chester y le pedí que la buscase. No iba a ser muy difícil. Era la única
colorada de rasgos occidentales.
—Me puedes explicar que fue eso?—preguntó Bill,
buscando una respuesta a mi sonrisa imborrable.
—Nada.....bueno sí, quedé flechado por una
colorada que estaba entre las primeras chicas.
—No vas a empezar otra vez con eso de buscar
chicas del público para tener sexo casual, verdad?
—No, no, no es eso. Te juro que quedé impactado
con su sonrisa. Quiero verla y charlar con ella. Quién te dice, quizás es la
indicada......o quizás no. Veremos—respondí mientras entrábamos al camarín y
recibíamos el saludo del staff y gente del evento. Había sido un éxito y
estaban todos muy contentos.
A los pocos minutos llega Chester negando con la
cabeza.
—No la encontré, me metí en medio del público,
pero la gran mayoría ya había salido. Les avisé a los de seguridad de la puerta
que si la veían me llamen por handy. No creo que haya muchas coloradas en
China, verdad?
—Gracias Chester—dije sonriendo, pero por dentro
me sentía algo triste.
—No te preocupes Tom, seguramente la podremos
ubicar a través de las fotos que las chicas publiquen—dijo para consolarme—Ya
verás que la encontraremos.
Sonreí de costado y me fui a duchar. Mientras el
agua golpeaba mi nuca y recorría mi cuerpo solo podía pensar en su sonrisa y en
sus cabellos color fuego. Tenía una leve corazonada que nos ibamos a volver a
ver. No sabía porque, pero era así. Inmediatamente me tranquilice.
Volvimos al hotel y por la tarde fuimos a caminar por
el centro para hacer algunas compras y sacarnos unas fotos para la revista
InRock. Esa noche nos quedamos a cenar en el hotel con Bill y los G’s. Chester,
Janice y el resto salieron a comer a un restaurante cercano. Mientras miraba
una película me llega un mensaje de Chester. Cuando lo abro era una foto de la
colorada y un mensaje que decía: “es ella? Hace dos minutos la ví cuando salía
del restaurante”.
—Bill, mira!—dije casi a los gritos asustando a
Gus que estaba muy concentrado en la película.
—Eso significa que esta por aquí cerca! Te dije
que la volverías a ver—dijo mi hermano.
—Igual ahora es tarde porque se ha ido, pero probablemente
almuerce o cene allí seguido—dije.
—Lástima que nos queda un solo día para
averiguarlo—dijo Geo—vamos a tener que ir a comer allí todas las comidas que
nos queden—sonrió elevando una ceja. Lo miré y sonreí. Sabía que lo decía para
apoyarme y no dejarme vencer fácil.
—Mañana podemos ir a desayunar temprano—propuso
Gus—a mi me gusta el café de allí.
—Y si no te gusta, irás igual—dijo codeándolo Geo
y reímos. Terminamos de mirar la película y antes de acostarnos nos pusimos en
contacto con Alien. Allí eran las 7pm.
—Hola belleza!—saludó Bill.
—Hola Alien—saludé.
—Hola mi amor, hola Chinito!—dijo con una sonrisa
feliz—Como está todo por allí?
—Muy bien, extrañándote mucho—respondió Bill.
—Los G’s?
—Aquí estamos, Alien!—dijeron ambos a la vez
elevando los brazos para que Bill los enfoque con la notebook.
—Los extraño, a ver cuando se juegan y me viene a
visitar!—exigió.
—Pronto iremos, te vas a cansar de vernos por
allí—dijo riendo Geo.
—Besos para Jessi e Yvanna.
—Serán dados!—respondió Gus y sonrió.
—Y los twins como se están portando?—pregunté.
—De maravillas, hasta que recién escucharon sus
voces. Los extrañan.
—Nosotros también—respondió Bill.
—Pudiste vernos online?—pregunté
—Un poco porque me quedaba dormida. Igual ya están
en internet y los pude ver completos.
—Genial!—respondí y me despedí para dejarlos
hablar solos.
Me fui a mi cuarto y me acosté con la mente en
blanco. Pero era casi imposible. Su sonrisa estaba tatuada en mi mente y el
color de su cabello era lo único que mis ojos buscaban, aún en la oscuridad de
mi cuarto. Suspiré y metí la cabeza debajo de la almohada. No quería
obsesionarme con nadie. Si debía verla de nuevo, el destino se encargaría de
que así fuese.
A la mañana siguiente desayunamos, almorzamos y
merendamos en el lugar y no hubo noticias de ella. Por lo que la traté de
borrar de mi mente. Igual, muy dentro mío sentía que ibamos a volver a vernos.
No sabía porque aún sentía eso, pero era así y me daba un poco de esperanzas.
A eso de las 6pm (China) fuimos a la inauguración
del mural. En realidad inauguramos nuestra parte del mural en donde había una
gigantografía nuestra. Nos sacamos un par de fotos con las autoridades y luego
de ello partimos para el hotel. A la noche teníamos la cena de honor con todos
los que habían sido invitados para representar a Alemania en el evento. Fue en
un gran salón. Había una orquesta que tocaba toda clase de música, tanto para
escuchar como para bailar. La comida estaba exquisita y la compañía de la mesa
fue de lo más divertida. Entregaron las
plaquetas de recuerdo por haber asistido y nos pidieron si podíamos hacer un
tema para culminar la noche. Accedimos e hicimos 2 temas acústicos.
A las 2am ya estábamos en el hotel terminando de
guardar las cosas para viajar por la mañana. A las 12.30pm partía el avión por
lo que a las 10am debíamos estar allí.
Cuando tuve casi todo listo me duche y me acosté.
Quería descansar el mayor tiempo posible. El cambio de horario no me
beneficiaba mucho.
Mientras caminaba por las calles de China, pude
notar que no había nadie. Miré el reloj y eran las 7am. <Porque estoy a esta
hora caminando?> me pregunté. No entiendo que me llevó a salir tan temprano.
Doblé en una esquina y fue como entrar en otro mundo. Un tumulto de personas,
mucho ruido, autos y motos por doquier. Miro hacia atrás, hacia los costados,
confundido y sin entender. Sigo caminando para volver al hotel y entre la gente
que tengo delante, la cual es mucha, distingo una cabellera color fuego.
Inmediatamente, sin verle el rostro, supe que era ella. Enseguida un remolino
de mariposas revolotearon en mi estómago. Me sentía nervioso y las manos me
sudaban. <Que le voy a decir?> pensé. <Me reconocerá? Quizás ni
siquiera sabe quien soy!!> repetía en mi mente mientras me dirigía hacia
ella. Pero cuanto más me acercaba....ella más se alejaba. Se perdía entre el
tumulto de la gente. Pero aún así, a esa distancia que nos separaba, podía sentir
su aroma, su fragancia. Era fresca y dulce y se había instalado en mi nariz.
Apuré el paso, pero en lugar de acortar la distancia, la brecha se hacía más y
más larga hasta perderla de vista. Llegué casi sin aliento a la esquina y miré
para todos lados, buscándola. Pero no había ni siquiera rastro de ella. Resignado
suspiro y niego con la cabeza. <La perdí! Que idiota!> me reproche. Con
la cabeza gacha por la desilusión me doy vuelta para volver hacia el hotel y me
sorprendo al toparme, de golpe, con alguien que estaba justo detrás de mí.
Levanto la vista y me encuentro con sus ojos y su sonrisa. Era Valeria.
Me desperté sobresaltado y sudado. La respiración
acelerada y el corazón galopando a toda velocidad hacían que aún me sintiese
adormecido. Me recosté para poder bajar las pulsaciones un poco. Miré el reloj
de mesa y eran las 4am. Respiré profundamente varias veces para poder calmarme
y relajarme. Cerré los ojos y en mi mente solo pude ver el rostro de Valeria.
No entendía el motivo. Bueno, en realidad si lo entendía. Valeria estaría de
visita en unos pocos días y eso me ponía nervioso. Sobre todo desde que se dice
que está saliendo con Evan, el manager de Saturn. No sé de que me asombraba,
ellos en menos de 1 año habían pasado más tiempo juntos que lo que yo pasé con
ella en más de 2. Pero debo reconocer que cuando escuche la noticia en esos
programas amarillistas, se me heló la sangre. Aunque ellos no lo confirmaron,
eran obvias las conclusiones sacadas después de ver las fotos en donde estaban
muy acaramelados y cariñosos el uno con el otro. No pensé que iba a rehacer su
vida en tan poco tiempo. Me dolía saber, aunque había sido yo quién puso fin a
la relación, que ella ya me estaba olvidando....si es que ya no me había
olvidado por completo.
Intenté despejar mi mente de todo lo relacionado a
Valeria y me concentré en mis sobrinos. Me puse a pensar que en unas horas
estaría nuevamente en casa y los podría saludar y hablar o hacerles escuchar
música, como muchas tardes me dejaba hacer Alien. Reaccionaban muy bien ante
los temas que les hacía escuchar. <Pobres, estarían hartos de 30 STM, Rata
Blanca, IKV y toda esa música que Alien escucha las 24 hs del día>pensé
sonriendo. Ellos iban a ser verdaderos roqueros. De eso ya me estaba encargando
de a poco.

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