Music to ♥

sábado, 5 de mayo de 2012

Capitulo Nº 10 (2da. parte)


Cuando entró quedó tan asombrada como había quedado yo. La lleve a recorrer la casa y los cuartos y luego salimos a desayunar al hall del fondo, bajo el hermoso sol primaveral que había. Mi madre acostumbrada que en Argentina estaban en otoño para esta fecha, no podía creer lo caluroso que estaba tan temprano por la mañana, pero estábamos a pasos de entrar en el verano. Yo ya me había acostumbrado bastante entre Alemania, NY y LA a los cambios de clima.
Doris le sirvió un rico desayuno y un té frío para mí. Yo ya había desayunado un gran pote de frutas y no podía más.
—Este lugar es hermoso, Lizzie. Por fotos parecía mucho más pequeño.
—Es que no sabía que tenía este terreno. Bill se encargó de que solo me llegaran fotos de la casa, quería darme una sorpresa. Detrás de aquellos árboles hay un camino que nos lleva a una laguna con un puente y un hermoso muelle—dije ansiosa por llevarla.
—Quién es ese hombre?—preguntó al ver a Jordán caminar por el fondo.
—Seguridad que contrato Bill para que recorran el perímetro. Son 3: Jordán, Alir y Raúl y por supuesto Bruni, Gengis y Arthur. Sajar se quedó con los G’s.
—No es un poco exagerado?
—Yo pensaba lo mismo, pero de noche esto es una boca de lobo. Antes de que nazcan los twins iremos a un refugio para traer 4 perros. Los Twins adoran los animales y extrañan mucho a los que están en casa de Isobel. Espero que los puedan traer, aquí hay lugar de sobra. Yo le dije que quiero varios gatitos también.
—Yo tenía pensado regalarle dos perritos a los twins, pero después pensé que era demasiado trabajo como para que también tengas que ocuparte de ellos.
—No, es grandioso. Además la casa esta llena de gente, siempre hay alguien que nos dará un mano.
—Y la privacidad?
—No tengo—dije riendo—Pero no me molesta. Salvo la gente de seguridad que recién conozco, el resto es como parte de mi familia. Inclusive Doris, a quién conocí mejor en la gira de Zimmer, es parte de nosotros. Estoy acostumbrada a estar rodeada de gente.
—Es como cuando estabas trabajando para ellos.
—Si, algo así.
—Extrañas trabajar?
—No, la verdad que solo extraño viajar. Pero me quiero dedicar a los twins, pensar en ellos y en la edición del libro.
—Y como va eso?
—A finales de Agosto saldrá. Solo me falta terminar el prólogo. Patrick dijo que disfrute de este último mes de embarazo que después que los twins nazcan y haya pasado unos días hablaremos.
—No será muy pronto?
—Si, pero debemos cumplir con el contrato firmado.
—En eso tienes razón—dijo sonriendo—Vamos a caminar un poco?
—Vamos!—dije parándome.
Recorrimos gran parte del terreno. La lleve hasta la laguna y allí nos sentamos a charlar nuevamente, mojándonos los pies en el agua fresca. Me contó un montón de cosas de mis primos, de mis abuelos, de mi padre. Por momentos se me hacía un nudo en la garganta y me sentía culpable por tenerlos lejos. Extrañaba horrores, pero había prometido que cuando los twins pudiesen volar, iría a Argentina para que el resto de mi familia los conozca. Sobre todo mis abuelitos.
Almorzamos con Bill, Tom, Luz e Isobel. Ayudé a mi mamá a instalarse y luego la deje para que hiciese lo que quería. Le ofrecí las llaves de mi camioneta para que recorriera el centro o fuese de compras con Isobel. Yo quería pasar el resto del día con Bill porque esa madrugada partía a China y por casi 5 días no los vería.
A las 3pm comencé a sentirme cansada y me fui a recostar. Puse música suave y me acosté en la cama con la luz violeta encendida. A los minutos la puerta se abre y veo entrar a Bill. Sigilosamente se quita los zapatos, la remera, el jean y se recuesta a mi lado abrazándome. Apoyó su boca en mi cuello y mi cabeza hizo cortocircuito. Me sentí totalmente excitada y no entendía bien el porque (bueno, en realidad sabía porque!). Si bien durante el embarazo debo decir que la revolución de hormonas me afecto bastante (sexualmente), desde que entré en el 8vo mes me había calmado un poco. No porque no tuviese ganas de hacer el amor con Bill, sino porque a veces el cansancio me ganaba. Había hablado con el Dr. Horvill para que una vez más Bill entienda que no le afectaba a los twins que hagamos el amor, sino todo lo contrario. Y me dejo en claro (para mi tranquilidad) que durante el embarazo era normal que se me despertara un apetito sexual casi incontrolable. Lo cual usaba de gran excusa cuando Bill empezaba con esos miedos tontos de afectar a los bebes.
Nuestra química y piel seguía intacta como el primer día, por eso el roce de sus labios en mi cuello me encendían. Me acomodé para que su boca encajara en el hueco de mi cuello y enredé mis dedos en su cabello acariciando su nuca. Automáticamente clavo sus dientes en mi piel arrancándome un gemido. Me envolvió con sus brazos y me apretó muy fuerte contra su cuerpo.


Cuando desperté, la luz del atardecer estaba entrando por el ventanal. Miré la hora y eran las 6.30pm. Bill ya no estaba junto a mí. Me levanté y al ver sus maletas listas caí en la realidad. En unas horas se iría, y ya lo estaba extrañando. La puerta se abrió y me encontré con sus ojos. Sus hermosos ojos.
—Hola belleza, te has despertado—dijo acercándose y besando mi frente.
—Porque no me has llamado antes? Me queda tan pocas horas para estar contigo—dije torciendo la boca.
—Es que estabas tan tranquila descansando. No quise molestarte. Además me voy por unos días. No me voy de gira—dijo abrazándome.
—Lo sé, pero igual te vamos a extrañar mucho.
—Yo también los voy a extrañar y uds—dijo hablándole a mi vientre mientras lo acariciaba—pórtense bien, y esperen a que papá y el tío vuelvan para salir, ok?—concluyó y ambos se movieron como respondiéndole. Bill me miró con los ojos enormes de asombró y le sonreí.

El tiempo que nos quedaba, lo pasé sentada en el sillón junto a Bill y Tom riendo de las pavadas que solemos reírnos. Cuando se hizo la hora Bruni se asomó para avisarnos que estaba la camioneta lista para ir al aeropuerto.
—Cuñadita nos vemos a la vuelta—dijo Tom abrazándome—y  uds pórtense bien—le dijo a los twins.
—Mi bella Alien—me dijo Bill tomando mis manos—Nos vemos en unos días, mantente tranquila y en cuanto llegue te envío un texto, ok?
—Si—dije conteniendo las lágrimas—te voy a extrañar.
—Yo también—respondió y me abrazó—los amo—concluyó mientras me acariciaba el vientre.
—Nosotros también te amamos. Adiós, amor—susurré y lo ví salir por la puerta principal. Las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro, pero raramente no me sentía triste. Estaba sensible por todo esto de las hormonas.
Cuando quedé sola en el sillón se acerca mi mamá a consolarme un rato y a darme una buena noticia.
—Te ha llamado Clara mientras descansabas.
—En serio? Y que ha dicho?
—Que está con los exámenes de cierre de semestre en la escuela, pero que apenas termina, vendrá unos días. Probablemente será luego del nacimiento de los twins. Se sentía muy apenada por no poder venir antes.
—Está bien. Ella tiene sus obligaciones, pero me alegra que por lo menos pueda venir a conocerlos. Hace un largo tiempo que no nos vemos.
—Me parece maravilloso. Has hecho muchos amigos desde que dejaste Argentina. Inclusive tienen más que allá.
—Es que el trabajo me hizo conocer gente maravillosa y no la quise perder.
—Me alegra mucho, hija. Siempre tuve temor a que estuvieses sola cuando los chicos trabajasen o viajasen, pero ahora veo que siempre cuentas con grandes amigos para que te hagan compañía.
—Si, la verdad que no me puedo quejar.
—Como te sientes? Te duele algo?
—No, por el momento no. Dormí muy relajada.
—Perfecto, yo saldré, quieres que te traiga algo del centro?
—No, creo que estoy bien—respondí algo confusa. Era tarde para que salga.
—Cualquier cosa que quieras, llámame.
—Llevate el auto de Bill, ellos se fueron en mi camioneta porque la conocen en el aeropuerto y además para Gengis y Rupert es más cómodo.
—No te preocupes, me pedí un radio taxi, que también me traerá de vuelta.
—Ok! Como gustes.
—Nos vemos, cariño—concluyo y se retiró apurada. Me quedé pensando a donde iría tan misteriosamente. Suspiré y subí a mi cuarto. Pasé por el cuarto de los twins y entré. Estaba listo. No le faltaba nada. Estaba la gran cuna que mis padres me habían regalado con las sabanas y acolchados elegidos por Bill y Tom, los dos roperos repletos de ropa, el cambiador doble con todos los productos, la mecedora, muñecos y pañales por todos lados. Las paredes las habíamos pintado de un hermoso verde. El color me recordaba al pasto recién crecido y me transmitía mucha energía. Los muebles eran blancos con detalles en el mismo verde de la pared para que hagan juego. La alfombra era de pelo largo y en un tono manteca. Me senté en la mecedora y me mecí un ratito mientras les hablaba y cantaba a mis twins. Estábamos tan cerca de la fecha! Me sentía muy nerviosa y con miedo. Pero necesitaba mantenerme tranquila por ellos, no quería que por mi culpa se adelantasen. Respiré profundo varias veces hasta que sentí la voz de Luz.
—Lizzie, estás bien?—preguntó preocupada.
—Si, estoy bien. Solo vine a relajarme un poco, pero cada vez que recuerdo que la fecha se aproxima me pongo mucho más nerviosa.
—Todo va a salir excelente, ya verás.
—Si, lo sé. Pero es casi imposible controlarme.
—Que te parece, ya que estamos solas, si hacemos noche de películas románticas.
—Es una buena idea. Podemos poner una pizza en el microondas y hacer palomitas de maíz.
—Genial. Me pego una ducha y arrancamos, te parece?
—Perfecto—dije mientras iba a mi cuarto para hacer lo mismo.
Me metí en la ducha con agua muy tibia golpeándome la nuca, para relajarme. A pesar de que no me dolía nada, sentía un par de nudos en los hombros. Una vez que me descontracturé lo suficiente salí, me puse crema en todo el cuerpo, loción y un camisón liviano. En el pasillo me encuentro con Luz que salía del baño ya lista. Se acerca, pasa su brazo por el mío y bajamos juntas. Pusimos la pizza en el horno (porque en el microondas no quedaba muy rica), sacamos una gaseosa y acomodamos todo en la mesita frente al sillón.
—Que vamos a mirar?—pregunté.
—Que es lo que podemos alquilar por cable?
—Lo que se te ocurra. A mi me gustaría ver The Notebook.
—Ay si!—exclamó—que hermosa película. Y Titanic!—estalló recordando.
—Perfecto! Por ahora elijamos esa, si después nos quedan fuerzas para seguir llorando elegimos alguna otra.
—Genial—respondió acercándose con la pizza.
—Ha comido la gente de seguridad y Arthur? Si, ellos cenan en horario alemán, o sea 6pm—dije riendo—Doris ya les ha preparado, ella es muy puntual.
—Es un amor de persona Doris, me alegra mucho que Bill la haya contratado para la gira y que ahora esté aquí.
—Si, igual para la próxima gira, seguro se la llevan con uds—dije poniendo cara de triste.
—Pero tu tienes a Isobel que también es una gran cocinera—dijo riendo.
—Es verdad!!—concluí riendo.
A las 3am ambas estábamos aún llorando a moco tendido. The Notebook era una hermosa película, pero siempre nos hacía llorar. Mucho más que Titanic. Cuando más o menos logré calmarme, fui al baño a lavarme la cara y refrescarme un poco. Ayudé a Luz a levantar todo y a preparar un rico té. Cuando estábamos por sentarnos nuevamente en el sillón, siento la puerta y mi madre entra.
—Linda hora de venir—dije a modo de reto bromista.
—Perdón? Creo que ya estoy grandecita, verdad?—respondió y reímos.
—Se puede saber a donde has ido? Se te ve radiante—dije mirándola con una sonrisa.
—Fui a una sesión de 3 horas en un spa. Como por la tarde no me gusta dejarte sola, conseguí el último turno y después me fui a caminar un rato y a cenar algo.
—Pero porque no me dijiste que querías ir a un spa? Sabes que puedo conseguirte unas cuantas sesiones sin cargo.
—No es por el dinero, cielo. Mi tema era el horario, pero por suerte ya lo solucioné y pude asistir. Ahora estoy fresca como una lechuga para poder ayudarte con los twins cuando nazcan.
—Gracias, mami!—le dije abrazándola—Quieres unirte a nuestro mar de lágrimas?
—Les agradezco chicas, pero quiero ir a acostarme. Me siento tan relajada que necesito dormir.
—Ok, buenas noche!—le dije abrazándola.
—Buenas noches, cariño. Buenas noches Luz—dijo abrazándola.
—Buenas noches Lorena.
Luz comenzó a bostezar, por lo que le dije de ir a dormir, aunque no quería hacerlo. No me gustaba estar sola en la cama y por más que lo piense, a esta altura debería estar acostumbrada, pero no era así. A medida que pasaba el tiempo, nos hacíamos más unidos y me costaba mucho mantenerme separada de Bill. La cama es muy grande y se siente su ausencia. Traté de no pensar en ello mientras subíamos cada una a su cuarto.
—Segura que no quieres que me quede contigo?
—No Luz, no te preocupes—le respondía aunque moría de ganas de que se quedara conmigo. Pero no quería molestarla. Ella también merecía privacidad y un rato a solas. Sabía perfectamente que estaba aquí conmigo porque quería, porque era mi amiga del alma, pero no quería abusarme, por ello me negué.
—Segura, segura?—insistió.
—En serio, Luz. Ve a dormir tranquila. No te preocupes, voy a estar bien. Ya casi estoy acostumbrada a dormir sola, de vez en cuando.
—Ok! Mañana por la mañana saldré un rato—me avisó.
—No te hagas drama que sola no estaré, buenas noches—dije sonriendo.
—Que duermas bien.
Cuando entré en mi cuarto mi celular hizo un sonido. Era la alarma informando que tenía un mensaje en espera. Lo tomé y era de Bill. Habían bajado en la escala y me envió un mensaje para decirme que nos amaba. Aunque ya era un poco tarde, porque seguramente estarían volando, le respondí que nosotros también y que ya lo estábamos extrañando. Me recosté en la cama y prendí la televisión para que me hiciese compañía mientras intentaba dormir.
—Mi cumpleaños!!—dije sobresaltada. Me había acordado de la nada. Como podía ser? Ya era la segunda vez que olvidaba mi cumpleaños. Primero mis 19 años y ahora los 23!!
Los Twins nacerían dos días después de mi cumpleaños. Estaba tan emocionada con ellos que no me importaba más nada. <Tengo que hablar con Bill> pensé. Me acomodé en la cama nuevamente tratando de relajarme. Ya vería lo de mi cumpleaños después. Miré un poco de tele hasta que me dormí profundamente.


A las 9am me despierto con un mensaje de Bill en el celular. Ya habían llegado. En realidad habían llegado hacía un rato, pero no quería despertarme.
Le conteste que ya lo extrañaba y que en cuanto averiguase el link en donde transmitían el show, me avise porque quería verlos.
Esta noche llegaba André para quedarse una semana, por lo que había mucho para hacer, ya que solo 3 cuartos de huéspedes estaban amoblados y todos estaban ocupados.

A las 10am llegarían dos personas con las que el staff trabajaba, para armar los muebles del cuarto. Estaba todo: la cama, el ropero, las mesas de noche, la cajonera, la cómoda y hasta un LED de 42”, pero había que armar y acomodar todo. Teníamos casi 9 horas, ya que su avión aterrizaba a las 6.30pm.
Mientras ellos armaban los muebles, puse un juego de sabanas nuevas a lavar y armé con ayuda de Doris las cortinas para colgar. Mucho no podía hacer, porque enseguida me dolía la cintura, pero quería ayudar y ponerle mi toque al cuarto.
A las 12.30 paramos todos para almorzar y luego me acosté un rato a mirar la televisión. Golpean a mi puerta y era Luz que había vuelto cargada de bolsas y una gran caja subida por Bruni.
—Cariño, traje un regalito para mis sobrinos—dijo señalando la caja—y muchos regalos para mi ahijado.
—Luz, no tenías que molestarte.
—Molestia? Mis sobrinos son lo más lindo que me pasó. Además que clase de tía sería si no los malcrío?—dijo riendo mientras se sentaba a mostrarme toda la ropa que había comprado para Dhira.
—Por dios! Te lo imaginas con este pantaloncito y la gorra? Me lo como a besos—dije sonriendo.
—Y acá tenemos un par de vestiditos infiltrados—dijo sonriendo—Es muy tentador ir a un negocio de ropa infantil. Quería traerme todo.
—Los roperos no dan abasto, estoy pensando muy seriamente en dividir uno de los cuartos de huéspedes en dos para que les quede de vestidor a ellos.
—Creo que sería la mejor solución.
—Y a este paso van a superar el guardarropas del padre....y hay que superarlo!!—dije en broma.
—Bueno cariño, te dejo descansar. Yo me voy a duchar y a comer algo, nos vemos más tarde.
—Vas a quedarte a dormir hoy?
—Claro, te dije me pensaba quedar hasta que vuelvan Bill y Tom.
—A las 8pm estará llegando André, quiero recibirlo con una rica cena, me ayudas?
—Por supuesto, aunque me da celos! A mi no me cocinas—dijo haciendo puchero.
—No seas mala, sabes que te amo como a nadie. Pero André viene a verme a pesar de que Bill y Tom no estén y quería hacerlo sentir cómodo.
—Lo sé, yo también te amo—dijo acercándose a abrazarme—Cuando te levantes nos fijamos algo rico y sencillo para hacer, te parece?
—Si—dije mientras me acomodaba para dormir. Los ojos me comenzaron a pesar. La almohada era letal para mí últimamente. Apoyaba la cabeza y me dormía automáticamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario