Music to ♥

domingo, 21 de agosto de 2011

Capitulo 6º (1ra. parte)


NARRADO POR LIZZIE 

Nos acostamos cerca de las 4am. Bill quería dormir para viajar descansado y que el vuelo sea menos estresante. Me duche rápido antes de acostarme. Cuando llegué a la cama, Bill estaba totalmente desmayado. <Pobrecito, mi vida> pensé mientras lo miraba de manera tierna. Busque una remera larga, sequé un poco mi pelo y me metí en la cama lo más silenciosamente que pude. Automáticamente Bill se acomodó muy cerca de mí y me abrazó. Por unos minutos me quedé pensando. Era mi última noche con Bill y dormía como un tronco. <Y si lo despierto con unos besos? Nah! Lo dejo descansar, mejor.> Suavemente me escurrí de sus brazos hasta acomodarme sobre su pecho y lo abracé. Llené mis pulmones con su aroma y me dormí.

Una sensación que me producía escalofrío, me despertó. Era Bill que acariciaba mi espalda.
—Buenos días, Alien!—me dijo sonriente y me besó.
Que linda manera de despertar, aunque extraño un poco los saltos de Tom—le dije riendo y lo abracé. Tan pronto como eso, su boca se posó en mi cuello y se me erizó la piel. Apoyé mi mano en su nuca, impidiendo que se separar su boca de mi piel. Enseguida sus manos comenzaron a explorar mi cuerpo y en el mejor momento suena mi celular. Lo ignoré, no me importaba. Solo me importaba Bill y lo que estaba pasando ahí, justo en ese momento. Pero el celular no dejaba de sonar, era insistente.
Porque mejor no atiendes?—dijo Bill mientras separaba su boca de mi cuello y me miraba.
Porque no quiero que nos interrumpan—respondí.
Tarde, cariño. Quizás sea algo importante.
Me doy vuelta, me estiro hasta alcanzar el celular y descubro que en la pantalla aparece la leyenda “Número Privado”. Se lo mostré a Bill confundida. Me hizo gesto de no saber quien podía ser y atendí.
Hola.
—............—
Hola, como estás? No, no estaba durmiendo—respondí y sentí que las mejillas me hervían.
—...........—
—Si, como sabes?
—............—
—Ok, no hay problema.
—............—
—Si, lo tengo. Ok. Adiós.
Corté y me quedé unos segundos quieta, como congelada. Bill seguía recostado en la cama y no me preguntó nada. Me volví a acomodar a su lado y lo abracé.
Estás bien?—preguntó.
Si, todo bien—dije y me quedé mirándolo. En pocos segundos me perdí en sus ojos. Su mano en mi mejilla hizo que un calor comenzara a recorrerlas. Me apreté más a su cuerpo hasta que nuestras bocas se unieron en un suave beso. Lo abracé con todas mis fuerzas. En pocas horas más se iría y hasta que yo no viajase a Alemania, no lo volvería a besar.
Separamos nuestras bocas y me miró con la sonrisa dibujada en el rostro.
Voy a extrañar todo esto—dijo.
Yo también, no quiero que te vayas—le dije escondiendo mi rostro en su pecho—A esta altura tendría que estar acostumbrada a estas despedidas, pero no puedo. Me es imposible.
Lo sé, a mi me pasa lo mismo. Ojala pudiese quedarme. Igual en un par de semana vendrás a Alemania, verdad?—me preguntó preocupado.
Si, obvio. La semana que viene saco los pasajes. Tu mamá va a estar para cuando vaya?
Si, me dijo que te extraña.
Yo también. Hemos hablado por teléfono después que volví de LA, pero tengo ganas de verla al igual que a Janice, Chester, Anna....a Bruni, por dios! Cuanto lo extraño.
—Más que a mí?—preguntó haciendo puchero con sus labios.
—No, mi vida—dije subiéndome encima de él—a nadie extraño más que a ti—concluí y lo besé.
Sus manos inmediatamente se ubicaron debajo de mi remera. Una sensación de hormigueo me comenzó a recorrer el cuerpo. Eran nervios y miedo. Bill se iba y no quería quedarme sola y a su vez el llamado me ponía nerviosa. No sabía a ciencia cierta porque, pero era así.
Traté de limpiar mi mente de todo. Separé mi boca de la de Bill y lo miré a lo ojos, para perderme nuevamente. Su sonrisa apareció mágicamente en sus labios y deje de respirar por unos segundos.
Eres tan jodidamente sexy—le susurre sonriendo a medias.
Ah si?? Y eso te molesta?—me dijo mirándome los labios y elevando una de sus cejas.
No, para nada. Me excita—le dije y atrajo con su mano mi cabeza hacia él de manera que nuestras bocas se fundieron de manera pasional.
Sentía como se me apretaba el estómago y un instinto salvaje nacía dentro de mí. Era algo difícil de explicar con palabras. Pero Bill supo interpretarme, supo leer los deseos de mi piel y mi cuerpo a la perfección y por un momento dejamos de lado toda dulzura y suavidad para convertirnos en dos cuerpos deseosos y sedientos el uno del otro. La desesperación y la excitación se convirtieron en uno. La adrenalina dominaba mi cuerpo y no sentía dolor cuando Bill me apretaba las caderas. En un impulso, se sentó y conmigo aún encima se acercó al borde de la cama. Me quitó la remera, como apurado. Me tomo del pelo, y expuso mi cuello a sus deseos. Me beso, me mordió, me lamió. Mi mente volaba lejos y ya no aguantaba más. El placer escapaba por mis poros. En un descuido y sacando fuerzas de la adrenalina y deseos que nos dominaban, Bill se para, teniéndome alzada y me apoya contra la pared. Mis piernas estaban enredadas en torno a su cintura, no quería que nuestros cuerpos se separaran. Me tomé del perchero que tenía a mi costado, para quitarle un poco de peso de encima. Su boca seguía clavada en mi cuello y comenzó a bajar hacia mi pecho a medida que se movía. Apoye mi otra mano en su espalda y una leve sonrisa se dibujó en mi rostro <Mañana cuando despierte en LA va a estar todo adolorido mi flaco> pensé. Abrí los ojos y me encontré con su mirada. Sus ojos brillaban de deseo y eso me provocaba querer más. Más de él. Más de mi droga. Muy a mi pesar, desenrosque mis piernas de su cuerpo y me dejé caer en el suelo. Nuestros cuerpos se separaron y Bill se me quedó mirando sin entender nada.
No te quiero adolorido mañana por mi culpa—le susurré al oído y sonrió.
Con sus pies separó mis piernas y me apretó con su cuerpo contra la pared. Paso una mano por debajo de mi pierna obligándome a levantarla a una altura un poco molesta. Sus ojos seguían clavados en mí.
No te molestará tener un poco de dolor en las pantorrillas, verdad?—dijo sonriendo de una manera que aunque me estuviese pidiendo una barbaridad la respuesta sería “SI” a sus deseos.
Creo que es un precio just....—y antes de poder terminar, me besó a la vez que sentí que su cuerpo se agachaba unos pocos centímetros para tomar impulso y volver a subir. Esta vez con nuestros cuerpo unidos nuevamente. Un gemido de dolor-placer escapó de mis labios. Me había tomado por sorpresa. Sus labios me acallaron, pero era inevitable. Estaba disfrutando como nunca. Comencé a seguir su ritmo y caí en la cuenta que tenía razón, por la mañana las pantorrillas me dolería horrores, pero lo valdría completamente. Mis manos estaban en su espalda y cintura. Era inevitable no clavarle los dedos. Sentía que no controlaba ni mi fuerza ni mi cuerpo. Apoyé mi cabeza en la pared tratando de poder respirar, pero era imposible. Mi corazón latía descontroladamente y se me dificultaba poder respirar de corrido. Con la pierna levantada envolví el cuerpo de Bill para liberarle el brazo. Luego de unos segundos nuestros cuerpos comenzaron a temblar. Abracé muy fuerte a Bill y apoyé mi mentón en su hombro. Nunca en mi vida había sentido tantas cosas juntas a la vez. Sentía placer, excitación, adrenalina, dolor. Todo junto era una combinación explosiva y adictiva. Quería más. Respirando agitadamente Bill, me besa y acaricia el rostro.
—Estás bien? Vas a poder caminar?—preguntó riendo.
—Espero que si—le dije y abrazados besándonos fuimos hasta la cama y nos recostamos hasta recuperar el aliento. A los minutos miro el reloj de la mesa de noche y me exalto.
Son las 11am!!!—exclamé, levantándome apurada para ir al baño a ducharme.
Alien, porque tanta prisa?
—Quedamos en almorzar todos juntos y no compré nada para preparar.
—Alien, ven?—dijo estirando su mano para que la tome.
Que?—dije volviendo de mala gana a su lado y sentándome en la cama. En ese momento me di cuenta que estaba completamente desnuda y las mejillas comenzaron a ponerse cada vez más rojas y calientes. Bajé la vista buscando disimuladamente algo con que cubrirme. Pero Bill no lo había notado, el seguía mirándome a los ojos.
Ya hablé con Tom, antes de que te despiertes. Vendrá a la 1pm con comida comprada.
—No, yo quería cocinarles algo a modo de despedida—dije haciendo puchero con la boca.
Hay algo mejor que puedes hacer para despedirme—me dijo mientras se levantaba, me tomaba de la mano y me llevaba hacia el cuarto de baño.
Una ducha compartida?
Aha!—dijo levantando su ceja y sonriendo. Cerró la puerta detrás de mí.

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