Music to ♥

martes, 14 de junio de 2011

Capitulo # 10 - Ultimo capitulo (6ta. parte)

Narrado por Liza

Desperté sobresaltada. Había vuelto a tener pesadillas. Miré a mi lado y Bill aún dormía. No quería decirle nada de lo que me sucedía. Bastante ya se había preocupado por mí. Me recosté nuevamente de costado muy junta a Bill, apoyando mi pecho en su espalda y rodeando su cintura con mi brazo. El aroma de su piel era un sedante natural para mis nervios. En ese momento recordé lo que me había dicho del pequeño Alien. Y un remolino de sentimientos encontrados se ahogaron en mi pecho impidiéndome respirar. Suavemente me levanté de la cama y me fui al baño. No sabía si llorar o estar contenta. Me desvestí para ducharme y relajarme, cuando de reojo me vi en el espejo. Estaba más delgada de lo normal y tenía una roja cicatriz cerca del ombligo. Las rodillas estaban rosadas debido a los raspones que había tenido y que ya estaban casi curados. Moví los brazos y vi que tenía los codos lastimados y una línea rosa en el brazo, cicatriz del corte. Me acerqué más y pude ver una fina línea rosa en mi mejilla que arrancaba cerca de la oreja y desaparecía casi llegando a la boca. Mis ojos se humedecieron. No me había visto así. Con el yeso puesto y la imposibilidad de bañarme no me había visto las marcas que quedaron en mi cuerpo. Como podía gustarle así a Bill?. Donde antes había carne “para agarrar” como solía decirle Tom a mis caderas y cola, ahora solo había huesos. Estaba blanca, débil y toda llena de cicatrices. Y para rematarla tenía una gran faja elástica que sostenía mi tórax. Jamás Bill me volvería a mirar como solía hacerlo cuando me veía en ropa interior o desnuda. Ya no tendrá con que deslumbrarse cuando nos encontráramos en Argentina. Tapé el espejo con un toallón y me metí en la ducha. El agua fresca por un momento me aclaró la mente y comencé a ver las cosas desde el punto de vista de Bill. Pensé en el pequeño Alien como mi ángel de la guarda. En ese instante una idea pasó por mi cabeza. La pensé y la pensé tantas veces que me convencí fácilmente de que lo haría. Sería una sorpresa para Bill. Pero debía ser hoy y ya.......en unas cuantas horas partiría a mi país. Terminé de bañarme rápido, me cambié, miré la hora y eran recién las 8am. Solo una persona me podía ayudar. Y ese era Tom. Agarré mi cartera y saqué una hoja para dejarle una nota a Bill. Despacio salí del cuarto y me dirigí al de Tom. Golpee la puerta de manera suave y lo llame.
—Tom! Estás despierto?
No había respuesta.
Tom! Puedo pasar?—pregunté mientras abría suavemente la puerta y me asomaba. Y allí estaba. Uno de los guitarristas más sensuales del mundo, desparramado en la cama, en ropa interior y babeando. En otro momento le sacaría una foto y la usaría a mi favor, pero ahora estaba apurada. Me senté en el borde de la cama y con una mano lo empecé a sacudir suavemente.
Tom! Hey Tom, despierta!
—...................—nada, cero reacción.
Vamos Tom, o necesitas que te salte en la cama como haces tú? Despierta!
—mmmmmmm......que.....que pasa?—preguntó mientras se tapaba con el brazo el rostro.
Necesito un favor Tom, vamos despierta!
—Dios, Alien...que pasa? Que hora es?—preguntó.
—Las 8am, necesito pedirte un favor. Solo tú me puedes ayudar—le insistí.
Se corrió hasta la otra punta de la cama y se desperezó. Me miró y sonrió de esa manera que solo los Kaulitz pueden.
A ver, que es eso que solo yo puedo ayudarte—dijo amablemente mientras abrazaba su almohada.
Le conté que es lo que quería hacer y porque necesitaba su ayuda.
Tienes razón, sin mi no podrás hacer nada—dijo burlandose mientras se iba al baño.
Si bien varias veces había visto a Tom en bermudas o sin remera, verlo en boxers negros ajustados, en cuero y caminando hacia el baño, era bastante excitante. Recordé esa tarde en la pileta del spa en donde por primera vez había prestado atención a su contorneado cuerpo. Aún me asombraba lo que los genes lograban, porque al gimnasio iba poco y nada últimamente. Entornó la puerta y podía escuchar el ruido de la ducha.
Estás realmente segura de esto Alien?—gritó.
Me acerque a la puerta para no andar a los gritos.
—Si, creo que  me ayudará a superar todo esto. Porque? Te parece demasiado?
—No, para nada. Al contrario es una buena terapia si con ello logras superarlo—respondió mientras el ruido de la ducha cesó. Entonces rápidamente me senté a los pies de la cama.
Yo no lo haría, porque me da un poco de miedo. Pero a Bill le va a encantar—dijo mientras se paseaba delante de mí, solo cubierto con una toalla y con todo el torso brillante por la humedad de la ducha. Busco ropa interior y un jean y volvió al baño. Sentía como mis mejillas hervían de la vergüenza. Realmente Tom ni siquiera se percato de que fue un poco incómodo verlo en toalla paseando su perfecto cuerpo. <Dios, no puedo darme el lujo de pensar estas cosas> pensé <Me acabo de comprometer con Bill y ya lo estoy engañando de pensamiento con su hermano> dije para misma y reí por la ocurrencia. Cuando salió Tom del baño, llevaba los gigantes pantalones puestos, aunque de mucho no servía porque los llevaba a mitad de cola. Tomo unas medias y un par de zapatillas y se sentó junto a mí a terminar de vestirse.
Veo que ya es un hecho—dijo mirándome el anillo.
Si, pero solo es un tema entre nosotros tres. No creo que mis padres aún estén en condiciones de escuchar algo como esto—dije torciendo la boca.
Suficiente que tú y Bill estén de acuerdo. Te felicito, ahora eres oficialmente mi “cuñada”
Es verdad—le dije sonriente.
Ahora hablemos del favorcito—me dijo como disfrutando del momento.
Que quieres a cambio?—pregunté elevando los ojos.
Recuerda que aún no me has pagado el favorcito del restaurante.
Todavía recuerdas eso?—dije y reímos.
No me olvido de nada. Ese también me lo voy a cobrar, pero tendré que esperar a visitarte en tu país.
—Argentina? Y eso que tiene que ver?
—Tiene mucho que ver—me dijo—De todos modos, hablemos de este actual favorcito. Que gano yo con todo este movimiento de contactos?
—Hacerme muy feliz!—le dije sonriendo exageradamente.
Me miró y en dos segundos una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro. Me siguió mirando por unos cuantos segundos y luego bajó la viste y sin dejar de sonreír negó con la cabeza.
Realmente, me atrapaste! Como puedo decirle que no a algo así??
Jajajajajajajaja! Eso es un sí?
—Siempre fue un si, solo que quería sacar algo de provecho al tema. Me pasas mi celular?
Miré para atrás y estaba apoyado en la mesa de luz junto a su portátil. Se lo alcancé, busco un número, llamó y esperó a que le respondiesen.
John! Amigo! Como estás?—dijo en un perfecto inglés.
—......................—
Como sabes? Jajajaja.
—........................—
Puede ser en una hora?
—.........................—
Perfecto! Nos vemos—dijo y cortó. Se paró y fue a  buscar una remera.
Listo Alien, en una hora nos espera John en el centro de la ciudad.
—Ese era tu gran despliegue de contacto que me quisiste cobrar? Eres fatal!—dije y reímos.
Toma, llama a Bruni y dile que nos prepare el auto que en 10 minutos nos vamos, pero dile que nos iremos solos.
Me dío su celular e hice lo que me pidió. A los 10 minutos estábamos saliendo con el Audi A3 hacía el centro de la ciudad. Aún faltaban 50 minutos y el viaje era de 20, por lo que cerca de donde debíamos ver a John, paramos a desayunar.
A las 9.30am estábamos en el lugar de encuentro con John. Era un tipo altísimo, delgado, con varios tatuajes y piercings. Muy simpático por cierto. Nos acomodamos en su estudio y le expliqué que es lo que necesitaba. Entendió a la perfección lo que quería y realizó una prueba a ver si me gustaba. Quedé encantada, por lo que se dispuso a preparar todo para comenzar. Me sentía muy nerviosa. Tom trató de calmarme, pero creo que él estaba más nervioso que yo. Si bien tenía experiencia en el tema, es imposible no estar nerviosa ante semejante decisión. Cuando estaba casi relajada, se asoma John para que pase y podamos comenzar. Ahora la adrenalina se había disparado y me sentía en una nube. Tom se quedó afuera escuchando música desde su celular. No quería oír absolutamente nada. Eran las 10am cuando comenzó y a las 11.30am ya estábamos en el auto regresando. En mi celular tenía un mensaje de Bill preguntando si iríamos a almorzar. Le contesté que estábamos en camino, que nos esperase.

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