—Si, dime. Pasa algo?—pregunto un poco preocupada.
—No, no es nada malo—dije y su cara cambió completamente—es algo que quiero decirte pero no sé como.
—Largalo de una, sin pensar. Es la mejor forma—dijo riendo.
—Ok!—dije respiré profundo y me largué—Sabes que desde el primer momento supe que eras, eres y serás mi otra parte, mi alma gemela. Esa parte que me complementa tanto o más que la parte que me une a Tom. Siempre creí, a diferencia de mi hermano, en el amor a primera vista y para toda la vida. Y nada me lo confirmó más que haberte conocido. Esos días que paso....lo que paso—dije nervioso—pensé que te perdía. Fueron los peores días de mi vida. Me sentía vació, como si me hubiesen arrancado una parte del corazón. De solo pensarlo me recorre un frío por la espalda—dije y levanté la vista de nuestras manos para encontrar sus ojos que me miraban atentos y brillosos.
—Hoy más que nunca se que quiero pasar el resto de mi vida contigo y por eso quiero pedirte algo—le dije mientras metía la mano en mi bolsillo. Ella enseguida se puso tensa imaginándose lo que sería.
—Se que somos muy jóvenes para casarnos ahora, tu tienes tu carrera y yo la mía, pero es lo que deseo más que nada en el mundo—le dije sonriendo mientras abría la pequeña caja donde estaba guardado el anillo.
Ella me miró y las lágrimas inundaron sus ojos.
—No es el típico anillo de compromiso porque nosotros no somos una pareja típica—le dije riendo, mientras lo sacaba de la caja y tomaba su mano izquierda—Alien este es mi compromiso contigo, mi compromiso de amarte por el resto de mi vida, de estar junto a ti en todo momento, de no fallarte jamás y de cuidarte por siempre. Este es mi compromiso contigo de que cuando tu estés dispuesta, te convertiré en mi esposa ante la ley y ante los ojos de Dios. Alien....aceptas mi compromiso? Quieres, en algún futuro no muy lejano, casarte conmigo?—dije por fin poniéndole el anillo.
Me miró con el rostro cubierto de lágrimas y solo atinó a tomarme del cuello y atraerme a su boca para besarme con mucha ternura. Cuando nos separamos, sequé sus lágrimas con mis yemas y le sonreí.
—Eso es un sí?—le pregunté y se rió.
—Si, es un sí. Prometo estar a tu lado cuando me necesites y siempre, prometo amarte como ahora por el resto de mi vida y cuidarte como lo vengo haciendo. Prometo convertirme en tu esposa, honrar tu apellido y llevarlo con orgullo. Y prometo que cuando esta vida se acabe, te buscaré en la siguiente y en las que vengan para que nuestras almas estén eternamente juntas—dijo y me sonrió de esa misma manera en la que me conquistó hacía 7 meses atrás, en ese vuelo a Alemania. Nos besamos y se recostó sobre mí mirando su anillo.
—Es hermoso, Bill. Nunca había visto algo así.
—Te gusta? Lo mandé a hacer especialmente para ti. Quería algo original y que no se note que es un anillo de compromiso, por las dudas que no quieras aún contárselo a tus padres.
—Eso es lo único que me preocupa. Creo que por el momento ya tienen bastante con el secuestro y encima cuando les diga que no pienso suspender mi viaje de estudios a NY, van a poner el grito en el cielo. No te enojas si lo dejo para más adelante?
—Para nada, me parece bárbaro. Solo Tom está al tanto de esto, por lo que mantendremos todo discretamente.
Nuevamente la banda toco un tema lento de los 80’s.
—Adoro ese tema, cuando lo escucho me acuerdo de ti—dijo levantándose y estirando su mano, invitándome a acompañarla a la pista.
—Si mal no recuerdo se llama “Take my breath away” verdad?
—Exacto! Y es lo que me sucedió el primer día que te ví y lo que me sigue sucediendo—me dijo al oído mientras me abrazaba para bailar. Sonreí y la apreté contra mi cuerpo. Me sentía en las nubes.
A las 2am nos estábamos retirando. Habíamos pasado una excelente noche. Bruni nos dejó en el estacionamiento del hotel. Alien fue a su cuarto a buscar ropa para cambiarse y volvió conmigo. Nos asomamos y Tom estaba roncando plácidamente. Había prometido levantarse temprano y pasar el resto del día con Alien antes de que parta hacia Argentina. Mientras Alien se duchaba me recosté en la cama e hice zapping tratando de no tentarme con la idea de bañarme con ella. <Los puntos, piensa en los puntos> me dije a mi mismo. Cuando salió del baño estaba con una remera de Tom que a ella siempre le había encantado y que él le regalo cuando estaba internada, el cabello suelto y mojado y el anillo de compromiso puesto. Como resistirse a esa imagen?? Se dio cuenta en la posición que me había puesto, porque bajo la vista, caminó hacia la cama y se metió entre las sábanas, abrazándome.
—Extrañaba tanto esto—me dijo mientras la rodeaba con mi brazo.
—Yo también y ahora que se que te vas ya lo estoy extrañando otra vez.
—Porque no te vienes conmigo, en lugar de irte de vacaciones a Alemania, vénganse conmigo.
—Sabes que me encantaría, pero tus padres no estarían de acuerdo. Déjalos que te disfruten solos, sin nadie en medio. Han sufrido mucho, entiendelos.
—Y quién me entiende a mí?—preguntó resoplando.
—Alien, vamos! No seas así. Además recuerda esto—le dije mientras levantaba su mano con el anillo.
—Es que no te das una idea lo que fue pensar en que no te vería nunca más. En todo momento pensé en ti y en nadie más. Rezaba para que en caso de que me sucediera algo, tú, mis padres, Tom, mis amigos y familiares lo superaran rápidamente. Solo me importaba que mi alma y tu alma se vuelvan a encontrar.
—No hables así. No me gusta escucharte hablar de muerte, de separaciones y sufrimientos. Eso ya pasó. Ahora estamos bien.
—No, no estamos bien. Te olvidas del pequeño Alien?
—No, no me olvido. Lo recuerdo y lo recordaré cada vez que vea un bebe o un niño, porque nunca voy a saber como iba a ser. Pero trato de tomarlo de una manera que no me afecte para mal, sino para bien.
—Y como es eso? Porque yo lo único que hago es llorar cada vez que lo recuerdo.
—Obviamente que nuestros sentimientos son distintos. Tú lo traías en tu vientre. Yo jamás voy a poder tener una sensación tan increíble. Yo lo pienso como que fue un pequeño Alien que nos fue enviado para iluminarnos y llenar nuestra vida de amor. Y que su pronta partida nos indica que cumplió su misión y que ahora desde donde esté nos está mirando y cuidando. Y que está feliz por nosotros y nuestro compromiso—le dije y besé su frente.
—No lo había pensado de esa manera. Es muy hermoso que lo pienses así. Te amo!—me dijo y se acurrucó más contra mi cuerpo.
—Yo también te amo!—dije y me quedé dormido.

Leí el final de este capítulo escuchando Take my breath away
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