Music to ♥

sábado, 7 de mayo de 2011

Capitulo #6 (2da. parte)


—Alien??
Me paré de prisa y corrí a abrir. Bill estaba parado con la preocupación dibujada en el rostro. Lo tomé del brazo, lo hice entrar y volví a cerrar la puerta. Me di vuelta y me aferré a él con todas mis fuerzas.
—Amor, calmate—me dijo mientras acariciaba mi espalda—todo va a salir bien, no te preocupes.
—No lo sé Bill—dije sollozando—esto va de mal en peor.
Ya se que estás asustada, pero la policía lo resolverá y mientras estés con Arthur o Gengis no se te acercará nadie y estarás a salvo.
En el único lugar que me siento segura es aquí—dije hundiendo mi rostro en su pecho. Bill tenía la habilidad de hacerme olvidar todo con un simple abrazo o sonrisa. Pero esta vez era un poco más complicado.
Mientras me daba un baño de inmersión para relajarme un poco, algo sugerido por Bill, él fue a ver como iban las cosas y que decisiones habían tomado.
Me relaje lo más que pude, coloque velas aromáticas, sales y aceites en el agua. Me sumergí con el pelo recogido y me coloque los auriculares de mi MP5. Necesitaba algo familiar para poder relajarme, por lo que puse mi banda favorita arrancando por el tema “Solo para amarte”. No era música suave, pero Rata Blanca tenía un doble efecto en mí: me ponía como loca en los recitales y en determinadas ocasiones (como esta) me daba la paz que necesitaba. Me relaje al extremo de casi quedarme profundamente dormida, soñando con el último recital al que había ido. Había pasado tiempo, ya que cuando dieron los shows este año me encontraba en Europa, y extrañaba juntarme con los chicos de los shows. Los recuerdos volvieron a mí y una leve sonrisa se dibujó en mi rostro.
Una mano caliente me tocó suavemente el hombro y me trajo a la realidad. Abrí los ojos y me sobresalte cuando me di cuenta que era Tom y yo estaba desnuda en la bañera.
—Tom, que haces aquí?—dije mirando para todos lados tratando de encontrar una bata.
—Es que te llame desde la puerta y como no me respondías me asusté.
—Estoy bien, no te preocupes—dije tratando de no darle charla.
—Te espero afuera, Bill me pidió que me quede contigo mientras él se reúne con la gente de seguridad del hotel y la policía. Tomate tu tiempo, no te apures por mí.
Igual ya salgo, estoy quedando como pasa de uva.
Estiré mi mano hacia la bata y la abrí para cubrirme antes de levantarme. Cerré la puerta del baño y permanecí sentada en el borde de la bañera por unos minutos. Volví a caer en la realidad y un nudo se me había formado en el estomago de los nervios. Salí, busque ropa interior y un pijama de verano y volví al baño a cambiarme. Cuando volví al cuarto Tom estaba acostado en mi cama haciendo zapping en la tele en busca de algo para ver. Al costado de la cama había una mesita con comida, dulces y té. Me lo quedé mirando sin expresión, mi mente volaba más allá de lo que mis ojos podían ver. Mi aspecto no era el mejor y en este momento no era la mejor compañía para nadie.
Tom se paró y se acercó a mí. Envolvió mi rostro con sus manos y lo levantó obligándome a mirarlo a los ojos. Nos miramos por un instante y me regalo una sonrisa encantadora que por unos segundos me devolvió la alegría. Pestañeé suavemente y torcí la boca a modo de agradecimiento. Nos conocíamos muy bien, tanto como conocía a Bill. En determinados momentos no necesitábamos de las palabras para saber que queríamos decir. Una mirada, un gesto, una caída de ojos era perfectamente entendible entre nosotros. Inclinó la cabeza y me atrajo hacia él abrazándome con mucha fuerza. Apoyé mi mejilla en su pecho y dejé que lo siguiera haciendo. Nos habíamos abrazado muchas veces, pero esto era distinto. Sus brazos y cuerpo me cubrieron por completo como un escudo, en señal de protección. Y era así como me sentía en ese momento, querida y protegida. Lo necesitaba en ese instante. Y Tom lo había descifrado a la perfección. Rodee su cuerpo con mis brazos y los apoyé en su espalda respondiendo a su gentil gesto. Podía sentir el latir de su corazón que estaba un poco acelerado, pero que era agradable y me producía somnolencia. Permanecimos unos minutos así hasta que de a poco volvimos a la realidad. Lo abrace con muchas fuerzas antes de soltarnos y nos dirigimos a la cama para cenar y mirar la tele. Fue todo en silencio manteniendo el ambiente. En un momento en el que él estaba buscando algo para mirar, apoyé mi mano en su mano libre y busque sus ojos. El miró mi mano y luego me miró. Sonrió de la misma manera que lo hacia Bill, elevando los pómulos y entrecerrando los ojos. Los solía llamar “chinitos” cuando hacían eso. Realmente me encantaba.
—Mi chinito!—dije sonriendo. A lo que el contesto con una sonrisa más grande y hermosa.
Gracias!—dije mirándolo a los ojos.
Porque?—me preguntó inclinando su cabeza, sin dejar de sonreír.
Por cuidarme y quererme tanto. Les arruiné la noche y tú estás aquí, a estas horas cuidándome sin quejarte. Haciéndome de niñero cuando podrías estar con alguna One night stand.
—No tienes que agradecerme nada, sabes muy bien lo que significas para mí y cuanto te quiero....además estoy donde quiero estar, nadie me obligó a venir.
—Igual, gracias!—dije y me acomodé para mirar la tele. Podía sentir sus ojos mirándome y vi de reojo como una nueva sonrisa se dibujaba en su rostro.
No hay nada interesante?—pregunté.
Si, aquí está por empezar “El Grito”, la miramos?
—Si, pero prométeme que no te irás y me dejarás sola. Amo estas películas pero realmente me asustan.
—Jajajajajaja! Para eso soy tu “niñero”—dijo a modo de burla—Prometo quedarme hasta que venga Bill o te duermas.
Nos sonreímos y nos acomodamos para mirar la película. Entre las cosas dulces de la mesa había pochocho así que fue como estar en el cine....aunque más cómodos.

Desperté por el ruido que venía desde el living de la habitación. Un fuerte dolor en el cuello casi me inmovilizaba. Traté de abrir los ojos, pero la luz que entraba por la ventana no me lo permitía. Sentía la respiración de alguien a mi lado y una mano que me agarraba de la cintura. Nuevamente intenté acostumbrarme a la luz para poder abrir los ojos. Cuando lo logré, me di cuenta que estaba cumpliendo el sueño de miles de chicas: Estaba durmiendo con los Twins! Tom y yo quedamos casi de la misma manera que nos acomodamos para ver la película, o por lo menos eso recuerdo. El estaba semi sentado con la cabeza hacia delante, totalmente dormido. Yo, me había acurrucado a su lado con mi cabeza apoyada parte en su hombro y parte en el brazo y tapada hasta la cintura. Detrás de mí se había ubicado Bill. El estaba acostado boca abajo con su mano en mi cintura. Seguramente la reunión terminó después que nos dormimos. Imagino la cara de Bill al encontrarnos durmiendo así. Menos mal que Tom estaba vestido. Reí en mi mente, me causaba gracia la imagen. Que dirían las Tokitas si vieran una foto de nosotros así! Primera plana en todas las revistas de chismes. Traté de darme vuelta para el lado de Bill sin despertar a ninguno. Me parecía extraño que Tom aún estuviese durmiendo, siempre tan madrugador. Al acomodarme me clavé el control remoto en la espalda. Lo tomé y prendí la tele sin volumen para saber la hora. Eran cerca de las 11am. No tenía idea de cuanto había dormido, pero al parecer nos acostamos los suficientemente tarde como para que los Twins aún sigan durmiendo. Deje un programa de videos de fondo con el volumen bajo pero audible. Me acomodé mirando a Bill, besé suavemente sus labios y me lo quedé mirando. Una sola pregunta se me vino a la mente: “Es posible que alguien sea tan hermoso que realmente duela verlo?” Pregunta estúpida que cuya respuesta estaba a mi lado y doble! Ambos eran tan perfectamente hermosos que inclusive la frase “perfectamente hermosos” no alcanzaba para poder describirlos. A veces me maravillaba y quedaba colgada con mi pensamiento admirando lo iguales y lo distinto que eran. Se parecían en mucho y se diferenciaban en mucho, también. Volví a besar sus labios y no obtuve ninguna reacción. Me senté y lo miré a Tom que tenía la cabeza inclinada hacia delante y para mi costado. Ambos dormían plácidamente por lo que no quería despertarlos. Salí de la cama lo más sigilosamente posible y cuando iba para el baño escucho que golpean a la puerta del cuarto, seguramente era la gente de limpieza que estaba en el living. Me apuro para que los golpes no despierten a los Twins y abro confiada la puerta. Un tirón de pelo, un dolor en la nuca y todo se volvió oscuro.

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