Tom y yo nos miramos y no supimos que decir o hacer. Realmente cuanto conocíamos a Erika como para poner las manos en el fuego por ella. Sabíamos que Christie trabajaba con la misma agencia y ésta se aseguraba de conseguir gente de confianza y las contrataba sin informar para quién trabajarían así evitaban la entrada de fans. Pero esos recaudos habían sido suficientes?? Realmente Erika era de confiar?
Volvimos a nuestro cuarto en silencio. Ambos pensábamos en lo mismo. Llamamos a nuestra madre, a Jace y André para contarles lo que Nicholas nos había dicho. Quedaron atónitos con la noticia. Mi madre no podía creer que algo así estuviese sucediendo. Si bien Erika solía tener algunas actitudes medias raras, no era como para pensar en que fuese una secuestradora. Estuvimos un largo rato en silencio pensando. La paz de la habitación fue interrumpida por un golpe en la puerta.
—Adelante—grito Tom.
—Permiso, buenos días. Como se fueron temprano sin tomar nada pensé que tendrían hambre—dijo una Erika muy sonriente y de buen humor.
Los cinco quedamos mirándola de manera extraña, lo cual ella capto enseguida.
—Perdón, interrumpo?—dijo mirándonos.
—No, para nada, verdad?—dije al resto para que dejaran de mirarla de esa forma. La estaban poniendo incómoda. Nicholas había pedido que no levantáramos sospechas.
—Si, es verdad. Solo estamos un poco preocupados. No hay noticias de nada—dijo mi mamá.
—Quédense tranquilos, que seguramente la policía está haciendo todo lo que está en sus manos—dijo Erika mientras servía el desayuno.
Sus palabras me sonaban frías y falsas. Lo que Nicholas había dicho me dejó un sabor a duda y desconfianza. Ahora todo lo que hacía y decía Erika lo veía con otros ojos. Interiormente la estaba culpando sin saber si era cierto o no.
—Que te sucedió en la muñeca?—le preguntó mi madre mientras me mandaba una señal de alerta con su mirada.
—Esto?—dijo Erika señalando un corte bastante reciente—No es nada, quise sacar algo que había detrás de uno de los lockers del vestuario y me corté con una punta que había sobresalida.
—Te vió el Dr.? Probablemente deberías darte la antitetánica?
—No, no me pareció necesario, es solo un rasguño. La antitetánica? Entonces, deberé ir a ver al Dr. Si no necesitan nada más, me retiro.
—Por el momento no—dijo mi madre.
—Uds chicos?—dijo dirigiéndose a mi hermano y a mí—Bill necesitas ayuda con los llamados y mensajes o algo más?
—No gracias, Erika. Cualquier cosa te avisamos. Tomate el resto del día libre.
—Pero no es necesario, no tengo nada urgente para hacer, puedo asistirlos.
—Si necesitamos algo te avisamos. Tienes idea donde está Christie?
—No la vi. Les averiguo si quieren.
—No, no te hagas drama. Ve a descansar, gracias.
Cuando se retiró todos nos quedamos paralizados. La duda nos carcomía y no sabíamos como reaccionar ante ella. Pero tampoco queríamos alertarla ni mostrarle desconfianza. La posibilidad estaba y no queríamos arruinar la investigación. Después del desayuno me quedé sentado, sin ánimo, sin ganas de nada, ni siquiera tenía ganas de respirar. Estaba esperando un hijo con la persona que amaba y en lugar de ser el momento más feliz del mundo, estaba pasando el peor momento de mi vida. Los ojos se me llenaron de lágrimas y no quería entristecer a mi mamá, así que la dejé con Tom y me fui a recostar un rato. Abracé la almohada envuelta con la camisa de Alien y traté de llenar mis pulmones con su aroma. Cerré los ojos y pensé en ella. Imaginé como sería verla embarazada. Imagine su panza redonda y pareja, su hermosa sonrisa dibujada en el rostro y sus manos acariciando su vientre. Me imaginé hablándole a nuestro hijo, acariciándolo a través del vientre de Alien, me imaginé comprando miles de cosas y decorando un cuarto en nuestra casa. Esa casa que compraría apenas vuelva. Le pediría matrimonio y nos casaríamos antes de que nazca el bebé o después, como ella lo prefiera. Quería pasar el resto de mi vida con ella. De a poco la tristeza se apartaba brindándole algo de paz a mi corazón.

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