Music to ♥

sábado, 14 de mayo de 2011

Capitulo #6 (4ta.parte)

Apenas habló reconocí su voz, era Lauren.
—Has despertado—dijo casi aliviada—temía que no se te pase el efecto del somnífero. Te traje algo de comer—dijo alargando su mano y entregándome una bolsa de papel madera. La tomé y miré en su interior. Había dos sándwiches, un jugo, una banana y varias barras de cereal. La miré sin entender mucho.
Se que estás asustada, y creeme que esto no era lo que queríamos, pero fue así. Come porque te vas a debilitar y no sería nada agradable estar enferma en este lugar—dijo casi sonriendo.
Me acomodé y un fuerte dolor en el costado se apoderó de mí. Un gesto de dolor intenso se dibujó en mi rostro, lo cual Lauren noto.
Que te sucede?
—Creo que me rompí una costilla.
La cara de Lauren se torno pálida. Se arrodillo y miró mi vendaje.
Tú lo has hecho, verdad?
—............—asentí en silencio.
Veré si puedo traerte algunos calmantes, trata de no moverte y por favor come—dijo mientras se acercaba a la puerta—debo irme, sino notarán mi ausencia—dijo y cerró con llave. Me quedé helada, no podía creer que no le había hecho ninguna pregunta. Inclusive podía haberla atacado, pero no supe reaccionar.
Me volví a sentar en el sillón y comí un poco. Me sentía tan débil. Traté de sacar cuentas para saber la hora y sobre todo el día. Según la radio habían pasado 24 horas de mi desaparición. El último día que recordaba junto a los Twins había sido el martes por la mañana, por lo que hoy tendría que ser miércoles. Y por la poca entrada de luz ya debe ser el atardecer. Recordé que en tres días debería estar volviendo a mi país y la imagen de mis padres apareció en mi mente. A esta altura deben estar al tanto de lo que me sucedía. Pobre mi madre, seguramente se sentiría culpable por haberme dado tanta libertad. Por haberme permitido viajar sola como adulta sin aún serlo. Por no haber prestado más atención a las agresiones en mí casa. Por tantas cosas se estaría culpando. Cuando en realidad nadie tenía la culpa. El murmullo de varias voces acercándose me  alejó de mis pensamientos. Eran ellas que volvían. Me acomodé en mi rincón escondiendo la bolsa de comida debajo del gran sillón. No estaba segura de que Erika estuviese al tanto de la gentileza de Lauren. Sombras por debajo de la puerta, ruido de sillas, risas, la radio de fondo en una estación de música y un par de palabras en alemán era todo lo que se distinguía. Hacia tanto que no hablaba alemán que me costaba bastante entender determinadas frases, estaba falta de práctica. Pero pude distinguir que había algo en lo que algunas no estaban de acuerdo. Erika era la líder, pero el resto no se dejaba pisotear. Algo de una “elección democrática” y las que discutían dejaron de hacerlo.
Las sombras se iban apoderando de la habitación, tanto como el dolor se estaba apoderando de todo mi cuerpo. Me sentía muy mal. Las puntadas eran constantes y casi no podía moverme sin pegar algún grito. Sudaba frío. Las manos me temblaban y el cuerpo se negaba a responder cuando quería pararme. Con mi último cúmulo de fuerzas me levanté y me trasladé hacía el baño para poder refrescarme el rostro. No había espejo, pero pude verme reflejada en la pileta de acero inoxidable. Estaba blanca como un papel. Las ojeras enmarcaban mis ojos que estaban vidriosos y rojos. La imagen de Bill se hizo presente y no pude contenerme más. Me quebré tan fácil como una rama seca. Caí al piso envuelta en una mar de lágrimas. La tristeza y el deseo de morir se apoderaron de mi ser. Era tanto el dolor físico y espiritual  que sentía, que ya no me interesaba absolutamente nada. Estaba en manos de una loca obsesionada con Bill y lo más probable era que se terminara suicidando......luego de matarme a mí, obviamente. Me estaba desesperando y no podía hacer nada para calmarme. Las lágrimas seguían cayendo y con cada una de ellas mi vida se iba apagando un poco más. Sentí un ruido y levanté la vista. Me asusté al ver una sombra en la puerta del baño. No supe quién era hasta que escuche su voz.
Que haces aquí?—pregunto Lauren.
Seque con mi remera las lágrimas y trate de pararme, pero al ver que me costaba, Lauren se acercó a ayudarme y me llevó hacia el sillón. Me recosté y se dio cuenta de que estaba afiebrada, producto de las fracturas. Probablemente a esta altura tendría herido algún órgano y una hemorragia interna se estaría abriendo paso. Pero no me importó.
Trata de sentarte y toma esto—dijo alcanzándome un vaso con agua y una pastilla—es un calmante, esto te ayudará a relajarte y a dormir. Trata de no moverte porque comprometerás más tus heridas y.....
LAUREN!!! Que sucede que tardas tanto—se escucho decir a Erika.
Ya voy—respondió en voz alta—debo irme, quedate aquí y trata de descansar—me dijo y cerró la puerta tras ella.
Que estabas haciendo?? Te dije que no quería que te involucres. Tu lastima puede arruinar todo el plan y algo malo le puede suceder. Es eso lo que quieres?
No—dijo casi como un susurro.
Entonces limítate a hacer lo que te pido. Está despierta?
—Sí y no está muy bien, tiene una o varias costillas rotas que seguro están perforando algún órgano. Tiene mucha fiebre y está débil. Necesita un médico o puede pasar lo peor—dijo Lauren preocupada.
No le va a suceder nada, conseguiré un par de medicamentos y la vendaremos a una madera para que suelde la costilla. No irá a ningún médico. Deja que sufra dolor físico para que sienta el dolor de  corazón que yo siento cada vez que la veo junto a “mi Bill”.
—Me parece que se te está yendo la mano......
—Cierra la boca. Estuvimos todas de acuerdo con esto. Venimos planeándolo desde que la vimos en Europa. Acordamos que cuando las Gruppies Oficiales volviesen al ruedo lo iban a hacer a lo grande para que se acuerden de nosotras......y esto es grande!
A medida que escuchaba sus palabras, el terror me invadía. Erika era la líder de las Gruppies y estaba totalmente loca. Tom tenía razón, seguían cerca y vigilándolos. Y ahora estaban en mi contra por el solo hecho de ser la novia de Bill. No entendía cual era su propósito. Haciéndole daño a Bill jamás obtendrían su atención. Si tan enamorada estaba de “su Bill” debería saber que así no es forma de conquistarlo. Debería celebrar la felicidad de Bill, no opacarla con todo esto. Debería está feliz porque “su Bill” está feliz, no con ella como quisiese, pero es feliz al fin. Cuando uno ama a otra persona no hay nada más importante que su felicidad. Y si eso implica renunciar a ella, se renuncia. Evidentemente Erika quiere que Bill sea feliz a toda costa con ella. Es más, no creo que le importe que Bill sea feliz, solo le importa que esté con ella. La muy perra era capaz de negociar mi libertad con esa condición. Espero que Bill no sea tan ingenuo como para creerle.
De a poco las voces se fueron apagando hasta quedar todo en silencio. Entonces escucho mi puerta destrabarse. No lograba ver nada, estaba todo oscuro y la luz que provenía de la puerta me cegaba, pero en cuanto escuche su voz, la reconocí enseguida.
Como la estás pasando? No puedes quejarte, hasta muebles lujosos tienes—dijo irónicamente.
Trate de incorporarme en el sillón tragándome todo el dolor, no quería que piense que por estar herida era más débil. La miré con odio y no pronuncié palabra, aunque moría por decirle unas cuantas cosas.
No me digas que estás enojada.....veo odio en tus ojos. No es bueno eso en una chica tan buena como tú “Alien”.
Seguí mirándola sin decir una palabra, lo único que quería era saltarle encima, pero sabía que en mi estado no podía hacerlo ni en broma.
Bueno, visto y considerando que el somnífero aún tiene efecto en tu lengua y no piensas hablar, me retiro. Los Twins están muy preocupados por ti y últimamente soy un gran apoyo para Bill—dijo mientras iba cerrando la puerta. Se volvió a asomar y la remató—Quedate tranquila que me estoy encargando muy bien de ellos, en unos días más, gracias a mí, ni se acordarán de ti.
El veneno, la impotencia y la bronca me comían por dentro. Jamás en mi vida contuve tanta violencia.....en realidad jamás sentí tanto odio correr por mis venas. Respiré profundamente un par de veces para calmarme, pero el llanto nuevamente se apoderó de mí. Lloré tanto que quedé dormida por un buen rato. Aún era de noche cuando desperté, probablemente de madrugada y me sentía en una nube. El malestar que tenía era de tal magnitud que sentía hormiguear todo el cuerpo y el dolor me había dormido parte de mi lado derecha. No podía moverme para llegar a los calmantes que me había dejado Lauren. Me sentía morir. No tenía fuerzas, no tenía ganas. La oscuridad y el dolor estaban consumiendo lo poco de vida que me quedaba. Estaba toda sudada y con mucho calor. La fiebre me estaba haciendo delirar a tal punto que en un momento creí tener a los Twins a mi lado. Cerré los ojos y recé. Algo que no hacía frecuentemente. Pero no lo hice por mí, lo hice por mi familia y por los Twins. Le pedí a Dios que si este era mi fin, que ellos no sufran por mi pérdida y que rehagan su vida con normalidad lo más rápido posible. Que me recuerden con cariño pero que no me sufran eternamente. Me quise poner de costado y volví a cerrar los ojos cuando una puntada me dejó sin aire. Fue como si un cuchillo me atravesara. Un calor interno me invadió junto con una sensación de ardor. Una de mis costillas había dañado mi hígado. No me quedaba mucho tiempo más, pronto la hemorragia interna se llevaría lo último que me queda de aliento. Pero de golpe y sin saber de donde, un fuerte sentimiento de revancha nació desde mi interior. No podía permitir que se salga con la suya. Algo debía hacer, pero primero debía recuperar un poco de fuerzas y dejar de victimizarme. Mi vida estaba en juego y solo yo podía hacer algo. Tenía el resto de la madrugada para idear algo. Cerré los ojos y me imaginé a Bill sonriente. El no me permitiría rendirme, me alentaría a seguir, a no bajar los brazos, porque al final él me estaba esperando.

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