Music to ♥

sábado, 28 de mayo de 2011

Capitulo #9 (3ra. parte)


Narrado por Liza

No sabía si había pasado mucho o poco tiempo. Para mí la espera era interminable. De golpe, ruido de llaves y un fuerte portazo. Era Erika. Estaba desesperada y maldiciendo una y otra vez. Maldiciendo a Lauren, a Bill y especialmente a mí. Respiré profundo. Sabía que el momento había llegado. Era ahora o nunca. Las llaves volvieron a sonar y la puerta se abrió. Una iracunda Erika entro maldiciendo y sin darme tiempo a nada me tomo del pelo y me arrastró por la habitación. En ningún momento dejó de maldecirme. Traté de cubrirme el vientre para no recibir golpes, pero fue casi inútil. Las costillas me dolían profundamente. Era como si me estuviesen clavando cuchillos por todo el pecho y no me dejaba respirara. Solo escuchaba su voz. Los golpes seguían hasta que vió que no me podía mover. Las rodillas me sangraban por los raspones. Caminaba por todo el cuarto insultando y maldiciendo, hasta que largó el rollo. La habían descubierto y ahora la buscaban por todo el hotel. No le quedaba mucho tiempo, pronto la descubrirían. Un inmenso sentimiento de felicidad me invadió. Solo debería aguantar un poco más para volver a ver a Bill. Traté de incorporarme lentamente mientras ella seguía maldiciendo y echándome la culpa por no poder estar junto a Bill.
—Escúchame Erika....—dije titubeando—libérame y escapa. Prometo no denunciarte, es tu oportunidad de ser libre.
—Idiota, me estás cargando?? De que me sirve ser libre si no puedo estar con Bill??
—Si te quedas tampoco podrás estar con él.
—Porque??—dijo acercándose y agarrandome del pelo—Tú me lo vas a prohibir, maldita??  Tu y ese bastardo??
—Nnn...No, yo no. La policía, porque si te agarra irás presa—dije temblando. Erika estaba fuera de sí y temía por mi vida. Intente buscar mi cuchillo, pero no lo encontraba. Probablemente se me había caído cuando me agarró del pelo. Miré disimuladamente y a unos metros estaba tirado. Tenía que buscar la forma de llegar. Erika me suelta y se aleja pensativa. Traté de moverme lentamente hacia donde estaba el cuchillo, hasta que logré alcanzarlo y lentamente lo escondí entre mi ropa. Se dio vuelta furiosa y con sus ojos impregnados en ira se acercó.
—Nadie me va a prohibir estar con Bill. Y antes que la cárcel prefiero estar muerta......pero si yo muero—dijo acercando su rostro al mío—tu también morirás.
—No es necesario nada de eso si me liberas y te vas ahora. Yo puedo ayudarte a escapar.
—Tu? Y porque debería confiar en ti? Porque tú ayudarías a la persona que te mantiene secuestrada y que acaba de amenazarte de muerte?—dijo caminando de un lado a otro pensativa.
—Porque de esa manera ganaríamos las doy...ambas estaríamos en libertad—dije y cometí un grave error.
—Aaaaaah, maldita!! Ese es tu plan??? Tu quieres libertad para estar con Bill y que yo no me pueda acercar verdad?—dijo y comenzó a maldecirme.
Era ahora o nunca. Me fui incorporando suavemente y cuando ya lo estaba con el pie libre pise la cadena y con el otro dí un golpe seco. Para cuando ella reaccionó ya me tenía encima golpeándola para tratar de inmovilizarla. Un frío filo pasó por mi brazo. Me había cortado con una navaja que no sabía de donde sacó. Tomé su mano y la golpee contra el borde de la mesa hasta que la soltó. Le pegué un puñetazo en el rostro tratando de que quede atontada, pero no lo lograba. Rodamos hasta que ella quedó encima de mí. Colocó sus manos en mi cuello y comenzó a apretar. Inmediatamente me quedé sin aire y comencé a desesperarme. Tomé el cuchillo como pude de entre mis ropas y se lo clavé sin saber donde. Lo único que quería era que me soltara y volver a respirar. Cuando aflojó sus manos, clavó sus ojos en mí con el seño fruncido y solo atiné a empujarla. Cayó sentada en el piso con sus manos rodeando el mango del cuchillo. Me alejé hacia un rincón pero sin dejar de mirarla. Pronto su cara se transformo. El odio, la furia, la sed de venganza brotaba por sus poros. No me quitaba los ojos de encima y el miedo se estaba apoderando de mí. Traté de calmarla, pero no podía hablar de corrido. Me temblaba la voz. Con mucho dolor se quitó el cuchillo. Tenía la ropa llena de sangre que brotaba sin parar desde la herida. Como pudo se paró y comenzó a insultarme. Me dijo que rezara porque tenía los minutos contados. Sabía que este era el fin. Me encontraba ante una loca desquiciada y asesina. No iba a salir con vida de esa habitación. Se acercó y tomándome de los pelos con sus manos ensangrentadas me obligó a arrodillarme. Me decía como me iba a matar y cuanto lo disfrutaría. Pasaba el filo del cuchillo por mi rostro y cuello. Cerré los ojos y solo pude pensar en Bill. Imaginé su sonrisa, su voz, sus besos. Si debía morir quería hacerlo pensando en él y no viendo a Erika. Me había sumergido tanto en mis pensamientos que no la escuchaba. El frío filo de la navaja me trajo de vuelta a la realidad. Ella seguía perdiendo sangre, ahora inclusive por la boca. Se estaba desangrando, iba a morir, pero eso no la detenía. Me tomó del rostro apretándolo con fuerza, para demostrarme que aunque estaba herida ella aún tenía el control y podía matarme. Me pedía que abra los ojos y la mire, pero yo solo quería pensar en Bill y ver su rostro y su sonrisa en mi mente. Podía casi sentir sus brazos rodeándome. Me gritaba e insultaba pidiéndome que la mire y ante mi negativa solo dijo algo en lo cual tuvo razón.
—Yo se como hacer que abras los ojos—dijo y un fuerte dolor en mi vientre se hizo presente. Y efectivamente, al notar que había sucedido abrí lo ojos y la miré. Una enorme sonrisa de dientes ensangrentados, mezcla de dolor y satisfacción se dibujó en su rostro. Baje la cabeza y me miré. Había clavado el cuchillo en mi vientre a la altura del ombligo. Un líquido caliente comenzó a correr por mi piel. Me toqué la ropa y mis manos se tiñeron de un rojo escarlata. Un frío corrió por mi espalda, dejándome petrificada. No coordinaba, mi cuerpo no respondía. La vista se me nubló y la oscuridad me abrazó llevándome con ella hasta lo más profundo.

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