Music to ♥

jueves, 23 de febrero de 2012

Capitulo Nº 4 (2da. parte)

Me incorporé para limpiarme y luego abrazarme con Bill y Tom. La emoción me explotaba en el pecho. Me sentía flotar en una burbuja. A Bill y Tom no se les borraba la sonrisa del rostro. Pasamos al consultorio nuevamente y allí el Dr elaboró el informe. Luego me hizo el chequeo de rutina: toma de presión, peso, medidas y unas cuantas cositas más. Me reforzó la dosis de calcio y hierro y me dijo que debía ver al médico en Alemania en un mes. Me dio una copia de mi historia clínica para que se la entregue a mi nuevo obstetra.
Salimos tan efusivos y emocionados que casi olvidamos que debía ir de la Dra. Bonet. Eran las 4.45pm por lo que llegaba a tiempo. Mientras yo estaba en la terapia, Tom y Bill se quedaron en el centro dando unas vueltas.
—Hola Lizzie, ponte cómoda—me dijo con una sonrisa.
—Gracias—dije y suspiré.
—Noto que estás por demás contenta. Quieres hablar de ello?—me preguntó curiosa.
—Eeeemmm! Si, porque no? Vengo del consultorio del Dr. Mars y nos acaba de confirmar que vamos a tener una niña y un niño—dije sonriente. Ya sentía puntadas en los músculos de la mandíbula.
—Por dios!—dijo asombrada mientras se paraba a abrazarme—eso es una excelente noticia. Felicidades, Lizzie!
—Gracias! No puedo pensar en nada más en este momento.
—Bueno, hablemos de ello, entonces. Cuéntame como reaccionó Bill.
—Increíble! Me tenía tomada de la mano muy fuerte. Estaba muy ansioso y cuando dijeron que uno era niño pude ver lo feliz que estaba, pero nada se comparó a su carita cuando le dijeron que el otro bebé era una niña. Los ojitos le brillaban y la sonrisa estuvo en sus labios estampada hasta hace un rato. Inclusive lo pesque pensando y sonriendo. El siempre quiso una princesita para mimar y cuidar. Es muy sobreprotector. No significa que al niño no lo cuide, pero no sé, siento que va a tener una conexión especial con ella.
—Es normal, siempre el padre tiene mejor relación con las niñas y las madres con los niños. Eso no significa que quieran más a uno u a otro. Es algo que se dá naturalmente. 
—En cambio Tom está encantado con su ahijado, aunque se que la niña va a ejercer un cierto poder sobre él, va a ser su debilidad aunque ahora no quiera reconocerlo—dije sonriendo.
—Y tú como te sientes?
—Yo? Más feliz no puedo estar. Que los twins estén sanos y creciendo bien, para mí es suficiente, no me importa si son de igual o distinto sexo. Son mis hijos, más no puedo desear.
—Y los miedos y pesadillas?
—He tenido la semana pasada alguna que otra, pero más tranquilas. Esta semana con el tema de develar el sexo de los twins casi ni recordé las pesadillas. Espero poder seguir manejándolo de esta manera. Igual sé que van a volver, aún no me liberé por completo.
—Que hayas podido reemplazarlas por algo que ocupa tu cabeza en este momento y que es muy importante, como los twins, es muy bueno. Es un gran avance porque significa que ya no te dominan como antes. Estás ejerciendo un leve control sobre ellas. Va a llegar un momento en el que tu control va a ser tan grande que ya no las tendrás. Me alegra mucho que antes de irte estemos avanzando tanto.
—Ese también era uno de mis miedos. Irme sin haber solucionado parte de mi problema. Lo único que ruego, es que no me cueste hablar con la Dra. Netta, sino implicaría un retroceso y realmente quisiera culminar el embarazo relajada y en paz.
—Despreocupate, te vas a sentir muy a gusto con ella. Nos parecemos bastante. Ella ya esta casi en tema. Solo queda una última charla y sabrá todo acerca de ti como para poder empezar a trabajar en las sesiones.
—Gracias, Dra. Ha sido de mucha ayuda para mí este último tiempo.
—Por nada Lizzie.
—Adiós—dije despidiéndome y saliendo de su consultorio. Una vez en la calle, me crucé con 2 paparazis que me fotografiaron mientras caminaba hacia donde habíamos estacionado el auto de Valeria. Bill y Tom no estaban, por ello los llamé al celular. Me pidieron que los aguarde que estaban volviendo. Mientras aguardaba a que aparecieran, llamé a Emilse para saber como estaba las cosas en la oficina. Estuve hablando con ella cerca de 30 minutos, cuando a lo lejos pude divisar a Bill y Tom acercándose con las manos ocupadas por grandes cantidades de bolsas. Me despedí de Emilse y me pare en medio de la vereda con las manos en la cintura en forma de asa.
—Se puede saber donde estaban?—les pregunté con el seño fruncido cuando estaban a pocos metros de mí.
—No aguantamos la tentación y fuimos a comprar cositas para los twins—dijo feliz Tom.
—Y para la mamá también—dijo Bill sonriendo.
—Son peor que las chicas uds!—dije negando con la cabeza.
Mientras guardaban las bolsas en el baúl, subí al auto. Los twins comenzaron a moverse como nunca. Tenían hambre. No me había dado cuenta, pero ya eran cerca de las 7pm y no había probado bocado desde el almuerzo. Apoyé mi mano en el vientre y les hablé para que se calmaran.
—Que sucede, Alien? Estás bien?—preguntó Tom cuando subió al auto.
—Cariño, pasó algo, te duele algo?
—No, los twins tiene hambre y están inquietos.
—Hambre? No has comido nada desde que dejamos el departamento?
—No—dije negando con la cabeza.
—Amor, no puedes estar tantas horas sin comer! Tienes que tener siempre algo en el bolso. Un paquete de galletitas o barritas de cereales. Tom, frena en algún drugstore que ya le compro algo.
—No hace falta, llegamos y como.
—No importa, Tom hazme caso.
—Si, hermanito—dijo mientras arrancábamos.
Esa noche mis padres salieron a cenar solos y a caminar un rato. Tom se fue a dormir temprano, aparentemente la emoción vivida con los twins lo había dejado agotado. Bill se estaba duchando y yo me había puesto a mirar más detenidamente los regalitos que ambos les habían comprado. Una prenda más pequeña y más hermosa que la otra. Inclusive habían hecho imprimir 2 remeritas: “La princesa de Papá” y “Fachero como el padrino”. Me reí tanto imaginando a Tom paseando con su ahijado usando esa remerita. <Iba a ser un imán para las chicas>pensé y volví a reir. Cuando Bill salió, estaba terminando de acomodar la ropa en las bolsas para que no se ensucien.
—Ya puse a llenar la bañera—me dijo.
—Gracias, amor!
—Y prendí unas velas de uva para que te relajes un poco. Te gusto tu regalo?—preguntó mientas se acercaba y me abrazaba por detrás, apoyando sus manos en mi vientre y su mentón en mi hombro.
—Me encanta—dije tomándolo en la mano desde mi cuello. Era una cadenita de oro con dos dijes unidos, una niña y un niño que representaban a los Twins.
—Solo faltaría grabarles el nombre y la fecha de nacimiento.
—Hablando de nombres, has pensado alguno?
—Me gustaría que tengan un solo nombre y que los dos compartan las iniciales.
—Si, sería genial!—respondí.
—Hoy leí un nombre que me gustó para nuestra princesita que representará todo lo que es.
—En serio,? Cual es?—pregunté curiosa.
—Dhiva, con h después de la D—dijo sonriente.
—Nuestra princesita Dhiva.....Dhiva Kaulitz, me gusta mucho como se oye—dije sonriendo y luego reí.
—Porque te ríes?
—Porque el nombre que me gusta para nuestro príncipe no es muy distinto—dije—Me gusta Dhira, con h después de la D—y volví a reir.
—Dhiva y Dhira Kaulitz.....no es genial?—dijo feliz acariciando mi vientre.
—Entonces serán Dhiva y Dhira Kaulitz—y nos fundimos en un beso suave que se tornó pasional.
—Están tus padres—dijo Bill, separándonos. Desde que mis padres llegaron no habíamos estado juntos. Me daba como un poco de pudor pensar que estaban en la otra habitación, aunque no escuchasen nada. Pero con la revolución hormonal del embarazo me sentía más.....más.....insaciable, por decirlo de manera elegante. La Dra. Bonet dice que es normal, y que se debe a la inseguridad que sentimos las embarazadas ante la transformación del cuerpo. Al ver todos los cambios que sufre, se siente miedo al rechazo y al desamor, lo cual le sucede al 80% de las embarazadas y por eso necesitan mimos extras. Pero nada más alejado de la verdad. Bill es todo lo que necesito y me brinda todo lo que quiero, hasta mis caprichos y antojos extravagantes. No me puedo quejar, pero tampoco puedo evitar sentirme de esta manera. Tengo todos los sentidos y sentimientos agudizados al 200%. Si antes me derretía con su sonrisa, ahora le quiero saltar encima y hacerle el amor. Es incontrolable. Pero tengo que entender también que para el pude ser muy raro estar conmigo y mi prominente vientre, por lo que a veces no insisto mucho....aunque jamás me rechazó y si lo hizo fue por los twins. Los hombres tienen ese maldito e injustificado miedo a que le suceda algo a los bebes cuando se mantienen relaciones. Pero bueno......lo entiendo, o por lo menos trato.
—No están....aún no han llegado—digo mientras bajo con mi boca a su cuello. Pude sentir como un suave temblor recorrió todo su cuerpo.

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