Narrado por Lizzie
Un intenso aroma a café me sacó de mis pensamientos. Puse la mesa y con un fuerte: “El desayuno está listo” les avisé a todos. Los primeros en aparecer fueron mis padres.
—Buenos días cariño. Buenos días mis twins—dijo mi madre mientras me daba un beso y acariciaba mi vientre.
—Buenos días mamá. Como dormiste?
—Muy bien y tú?
—Bastante bien por suerte.
—Hola cielo!—dijo mi papá—Como están mis nietitos?—preguntó.
—Bastante molestos. No pararon de patear en toda la noche.
—Me parece que saldrán más deportistas que el padre y el tío—dijo riendo.
—Yo creo que sí.
Mientras les servía el café y las tostadas, golpean a la puerta y abren. Era Tom, que como todas las mañanas de los últimos dos meses, venía a desayunar con nosotros. En realidad se la pasaba más aquí que en su departamento, pero como mis padres habían venido a visitarme y se iban a quedar unos días, se fue nuevamente al suyo.
—Tommy, ya estaba por llamarte. Como estás?
—Bien—dijo mientras saludaba a mis padres—Se calmaron?—preguntó mientras tocaba mi vientre y se asombró al sentir como se movían.
—Creo que eso responde a tu pregunta—le dije riendo.
—Bill?
—Estaba terminando de ducharse—y no terminé de decirlo que apareció.
—Buenos días—saludó y se acercó a besarme. Cuando posó sus suaves labios en los míos, un leve escalofrío recorrió mi columna. Me sentí rara, pero bien. Me sentí como cuando nos besamos por primera vez. Aparentemente percibió mi reacción porque cuando nos separamos me sonrió como entendiéndome. Lo miré y lo abracé muy fuerte. Desde el 5to mes de embarazo, los sentimientos y la sensibilidad emocional estaban a flor de piel. Era como que todo lo sentía mucho más intensamente. Cada caricia o beso o sonrisa de Bill me desarmaba por dentro. Si bien ese fue el efecto que él tuvo siempre en mí, sin importar el tiempo que llevábamos juntos, ahora era mucho más fuerte. Cuando me miraba son su gloriosa sonrisa dibujada en los labios, me dolía, me sentía morir. Literalmente. No entendía el motivo. Supuse que mi estado era el culpable, pero así y todo me encantaba sentirme de esa manera. Era como despertarme de un largo sueño con los sentidos muy agudizados.
—Bueno, bueno, que me van a arruinar el desayuno—bromeó Tom y nos sentamos los 5 a desayunar.
Venía trabajando casi todas las noches con Patrick y realmente quería descansar. Pero como siempre, Bill no podía estar sin darme sorpresas, y trajo a mis padres por unos días para que me hagan compañía antes de que nos vayamos a Alemania. Habíamos decidido irnos cuando entrara en el 7mo mes y no nos quedaba mucho tiempo. Por eso también venía trabajando con Patrick sin parar, así dejaba todo casi listo y durante los próximos meses me dedicaba a estar más relajada.
La casa que Bill y Tom compraron en Hamburgo ya estaba disponible para mudarnos. La semana que viene empezaríamos a mandar algunas de nuestras cosas. (Dejaríamos los muebles básicos como para poder alquilar los departamentos) Era bastante grande. Contaba con 2 habitaciones en suite, una para Tom y la otra para nosotros, y varios cuartos extras. De los cuales 2 eran para los twins. Si eran de diferente sexo tendrían cada uno el suyo y sino quedarían como cuarto de juego o vestidor. Los otros serían para huéspedes. También contaba con un gran living, una amplia cocina comedor y una habitación que quedaría de oficina y que estaba unida al living por una arcada. En el fondo había un enorme cuarto que los chicos ambientarían como estudio de grabación. Contaba con un amplio fondo lleno de árboles y plantas y una pileta con jacuzzi. A un costado estaba el gran quincho con parrilla y una pequeña casita para la gente de servicio. Al frente teníamos un amplio jardín con un árbol muy grande y antiguo con una hamaca y a un costado estaba el inmenso garaje para 4 autos, lo cual me pareció exagerado. Mi auto fue vendido. Los Audis de los Twins fueron entregados a la concesionaria la cual les proveerían de los mismos en Alemania.....sin pagar un solo euro. (A eso yo llamo saber hacer negocios....publicidad a cambio de comodidad) por lo que un garaje simple hubiese sido suficiente. Frente al portón del garaje había un aro de básquet, seguramente idea de Tom.
Mi madre ya me había advertido que cerca de la fecha de nacimiento se instalaría con nosotros y Bill me contó que Isobel haría exactamente lo mismo. Por un lado me encantaba sentirme cuidada y amada, pero por el otro quería tranquilidad. Ya bastante grande era el cambio de casa, de país, de terapeuta y de médico <como para tener gente mandándome e imposibilitándome hacer cosas como si estuviese inválida>pensé y reí, porque en realidad ellas no eran así. Yo estaba demasiado sensible.
—Cariño—dijo mi madre mientras me ayudaba a lavar los trastos del desayuno—quieres que te ayude a empacar algunas cosas?
—Tienes ganas? No prefieres irte a pasear con papá?—dije.
—Podemos salir por la noche, va a estar agradable para ir a caminar un rato.
—Ok. Termino acá y te digo que puedes ir guardando.
—Alien a que hora debes ver a la Dr. Mars?—preguntó Tom.
—A las 3.20pm.
—Y al Dra.
—A las 5pm. Porque?
—Porque tengo el coche de Valeria y puedo llevarte sin que nos reconozcan.
—El coche de Valeria!—exclamé—Me había olvidado que lo tenías.
—Por el momento estará acá. Cuando nos vayamos lo dejaré en la agencia, Vale lo quiere vender.
—Entonces tiene decidido no volver....—afirme con voz baja.
—Así parece—dijo Tom poniendo la boca de costado.
—Quizás es lo mejor o lo que debía ser—dijo mi mamá.
—Si, puede ser—respondí con la vista fija en la nada.
—Bueno terminemos aquí así me muestras lo que hay que empacar y me voy a comprar algo para preparar el almuerzo.
—La heladera esta llena de comida!—exclamé.
—Pero ninguna es casera como mi lasaña—dijo sonriendo. Sabía que extrañaba mucho su comida....sobretodo la lasaña de verdura y muzzarella.
A las 2.50pm estábamos partiendo con Bill y Tom a la consulta con el Dr. Mars. Hoy me volverían a realizar una ecografía y podría saber el sexo de los Twins. Yo no tenía preferencia, pero tenía muchas ganas de que fueran una niña y un niño. <Una princesa para papi y un príncipe para mami>pensé y reí. El Dr. Mars estaba atendiendo un parto, por lo que se demoró un poco. Le envié un texto a la Dra. Bonet para informarle, pero igual teníamos tiempo. Seguramente llegaríamos en horario.
—Buenas tardes—nos saludo el Dr—disculpen la demora, pero estaba atendiendo un parto que no estaba previsto.
—No hay problema. Todo salió bien?—Si, un hermoso niño de 3500kgs.
—Oh, que bello!—dije sonriendo.
—Bueno, vayamos a la sala de ecografías así empezamos.
—Ud me hará la ecografía?—pregunté, ya que siempre lo hacía el Técnico.
—Si, Jared está en un curso y no vino. Pero quedate tranquila que se como se hace—dijo riendo.
—Fue solo curiosidad, no estaba poniendo en tela de juicio sus habilidades—dije acostándome en la camilla.
—Bueno, esto ya sabes que va a estar frío—dijo mientras la piel se me erizaba al contacto del gel en mi vientre.
—No me acostumbro más.
—Listo, comencemos—dijo mientras desparramaba el gel con el cabezal del equipo—Aquí están sus dos cabecitas—dijo y congelo la imagen para poder marcar con flechas el diámetro—Aquí está un fémur y aquí está el otro—y volvió a congelar la imagen para medir—estos son sus corazoncitos latiendo a un ritmo muy normal—dijo sonriendo. Bill apretaba mi mano. Cuando lo miré pude notar que la felicidad ocupaba todo su rostro. Una enorme sonrisa estaba estampada en sus labios y parecía imborrable. Tom estaba a su lado y miraba asombrado. Él nunca había venido a una ecografía con nosotros.
—Que opina el tío?—dije mirándolo.
—Está seguro que eso es el fémur, Dr?—dijo y reímos todos—es increíble poder verlos crecer dentro de tu cuerpo. No pensé que iba a ser tan.....tan emocionante—dijo sonriéndome.
—Bueno, esta todo más que perfecto—dijo mientras imprimía las fotos para realizar el informe—Quieren saber el sexo?—preguntó mirándonos.
Bill y yo nos miramos. Las ansias me dominaban y sabía que no podía esperar más.
—Yo sí quiero saber—dije.
—Yo también—respondió Bill y ambos miramos a Tom.
—Emmmmmm.....bueno, si, yo también—dijo Tom riendo.
—Bueno, veamos......este que está aquí es el más grande de los dos bebes y es.....—decía mientras trataba de descifrar lo que la pantalla le mostraba—si, es 100% un niño—culminó. Apreté muy fuerte la mano de Bill quién me beso suavemente la frente.
—Vio? No era el fémur—volvió a bromear Tom.
—Allí esta tu ahijado, Tom—le dije y sonreímos.
—Y aquí está el más chiquito de ambos y es......—y volvió a dejarnos con la intriga por unos segundos—es una pequeña niña. Felicitaciones tienen una hermosa y saludable parejita—dijo mirándonos satisfecho.
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