Antes de ir a casa pasé por la oficina. Helen no estuvo muy contenta con mi decisión, pero cuando le dije que trabajaría free lance para ella o quién me contrate enseguida me dijo que quería que siga haciéndome cargo de Saturn, luego del nacimiento de los gemelos. Lo cual acepté, siempre y cuando Evan y los chicos estuviesen de acuerdo. Con respecto al entrenamiento de Emilse y Martin, estuvo de acuerdo y comenzaríamos cuanto antes. Llegué al edificio a las 12 pm, cargada de compras. Por suerte aún estaba, en el estacionamiento, el carro que el encargado había dejado para mí. Cargué todo y subí al ascensor. No sabía si pasar a ver a Tom primero o ir a ver a Bill. <No, llevo las cosas y luego voy a buscar a Tom>pensé. Al abrir la puerta del departamento me encuentro con Bill y Tom sentados en el sillón hablando. Por la expresión en el rostro de Tom las noticias no eran muy buenas.
—Cariño, déjame ayudarte—dijo Bill parándose al verme entrar.
—No, estoy bien. Tengo mi carrito—dije riendo—quedate charlando con Tom. Yo acomodo esto y me voy al cuarto así los dejo charlando tranquilos.
—No seas tonta, cuñada. Puedes quedarte. Le estaba contando lo que sucedió con Valeria. Anoche hablamos—dijo bajando la vista.
—Y por lo que puedo notar en tu rostro, no fue bien, verdad?
—Es triste, pero creo que es un beneficio para los dos. Si debemos estar juntos, el destino se encargará de volver a unirnos, verdad? Como ocurrió con uds.
—Si, eso es cierto—le dije sonriendo para tratar de alivianarle la carga—Valeria como esta?
—Lo tomó mejor que yo. Creo que ella ya lo tenía asumido o pensado.
—Quieren almorzar? Compré Sushi.
—Si, déjame ayudarte—volvió a insistir Bill.
—Cariño, por favor, quedate sentado. Estoy embarazada pero puedo hacer cosas como alcanzarte el almuerzo—dije algo molesta.
—Ok, ok. No te enojes—rió elevando los brazos y volviéndose a sentar.
Preparé una bandeja para los dos y les serví el almuerzo en el living.
—Gracias Alien—sonrió Tom—Tú no almuerzas?
—En un rato, aún no tenemos apetito—respondí tocando mi vientre—Sabes si Valeria está?
—Si, está preparando sus cosas.
—Como preparando sus cosas? Ya se va?
—No, viaja en 2 días, pero se va a ir a un hotel. Ofrecí dejarle el departamento, pero no quiso.
—Ahora vuelvo—dije y cerré la puerta tras de mi bastante furiosa. Ni siquiera esperé el ascensor. Bajé rápidamente por la escalera y una vez frente a su puerta golpeé bastante fuerte.
—Li.....Lizzie—dijo sorprendida y titubeante.
—No pensabas decirme que te ibas? Pensabas desaparecer sin decir absolutamente nada?—le reproche entrado sin ser invitada.
—Espera Lizzie, te estaba por contar esta tarde, pero.....pero primero quería terminar esto. Me voy a un hotel, no me puedo quedar.
—Quiero saber que paso.
—No te contó Tom?
—No, recién llegué al departamento y estaban charlando entre ellos. Me dijo que te ibas y vine a verte.
—Bueno, siéntate. Te voy a contar que sucedió.
Habló cerca de 45 minutos sin parar. Me dio escalofríos la naturalidad con que se tomó todo. Evidentemente Tom tenía razón, ya tenía todo muy planeado. Pero no podía juzgarla, casi podía entenderla. Se había dado cuenta que las cosas con Tom se habían desgastado y el trabajo de GMB había caído en el mejor momento. Sería un refresh para ella y Tom. Y si realmente debían estar juntos, el destino lo volvería unir tarde o temprano.
Me puse muy triste. Valeria fue mi primera amiga cuando llegué a NY. En realidad fue mi única amiga. Emilse, Paulina y alguna que otra chica de las clases también lo eran. Pero Valeria era la única que me conocía aquí. Ella sabía casi tanto como Luz y no quería alejarla de mi vida ahora que estaba pasando por mi mejor momento. Quería tenerla cerca cuando nacieran los twins y cuando ellos crezcan. Quería que ella fuese parte de la vida de ellos y mía.
—Lizzie, obvio que vamos a seguir siendo amigas y obvio que voy a estar cuando los twins nazcan. Nada nos va a separar. Eres como mi hermana. Si yo me quedaba, tu igual te ibas a ir a Alemania y así y todo ibamos a seguir juntas—dijo con lágrimas en los ojos.
—No, porque yo iba a pedirte que te vengas con nosotros. Que trabajemos free lance juntas desde Alemania o de vacaciones, podemos darnos ese lujo—dije sonriendo de costado.
—Y lo puedo hacer. Cuando los twins estén por nacer me instalo en Alemania hasta que nazca.
—Pero....y el trabajo?
—Fue la única condición que puse y aceptaron. Realmente tienen ganas de que sea parte de su grupo, sino me hubiesen dicho “gracias, mucho gusto”—concluyo y echamos a reir. No pude evitar llorar cuando nos abrazamos. Habíamos estado tan ocupadas últimamente que extrañaba estos momentos juntas.
—No quiero que te vayas a un hotel, ven a casa, quedate en el cuarto de huéspedes.
—No, prefiero estar sola. Sino me hubiese quedado aquí. Quiero ir despegándome de a poco de todo.
—Cuando viajas?
—En dos días. Por la noche. Podemos cenar todos, Tom incluido—dijo—Algo así como una pequeña despedida. Los chicos del trabajo quieren organizar algo para mañana por la tarde, después de la oficina. Vienes, verdad? No me vas a dejar pasar por esto sola, no?
—Debería....tu no vas a estar para mi Baby Shower y deberé soportarlo sola—dije elevando las cejas y apretando la boca.
—No, por favor, no me dejes sola. Yo voy a pasar todo el parto contigo. No me hagas esto—dijo casi rogando.
—Ok, ok. Mañana estaré allí contigo—le respondí y nos volvimos a fundir en un suave abrazo. Me dolía en el alma dejar ir a Valeria. Yo sabía que si las cosas con Tom no se solucionaban, después del nacimiento de los twins no la vería tan seguido. Es más, no estaba segura de volver a verla otra vez después de que viaje.

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