Music to ♥

domingo, 16 de enero de 2011

Capitulo 8 (3ra. parte)


Desperté en los brazos de Bill, quién aún dormía plácidamente. Eran las 6am, aún quedaba un rato para levantarnos, por lo que me volvía a acurrucar a su lado y seguí durmiendo. Mi celular vibraba en la mesa, traté de ignorarlo. No quería levantarme y despertar a Bill. Pero el sonido me estaba volviendo loca. Suavemente trato de zafarme de sus brazos, lo cual fue sencillo, ya que duerme como tronco. Me acerque rápidamente y me volví a meter en la cama, me encontraba sin ropa, lo cual me causo vergüenza. Volvía a acomodarme junto a Bill y miré mi celular. Tenía 5 mensajes de Tom. Me asusté porque pensé que había sucedido algo, pero no, eran todos mensajes que me había mandado durante su salida. Todos tenían entre cinco y diez minutos de diferencia. El último fue a las 4.45am. “Cuñadita, como les fue en la cena?”, “No me contestas después del favor que te hice?”, “ Ops, probablemente estas ocupada”, “estás ocupada? Porque yo estoy acá aburrido...puedo ir?”, “Es inútil que insista, nunca me miraras con otros ojos. Amas a Bill y jamás pelearía con mi hermano por una chica, sin importar cuanto me duela”. Mi corazón se aceleró. Que le pasaba a este ahora? Evidentemente estaba borracho. Bill no se puede enterar nunca de esto. Lo único que me falta es tener a los Twins enamorados de mí. Tom estaba confundido, lo sabía. El no estaba enamorado. Simplemente habíamos pasado demasiado tiempo juntos. El estaba acostumbrado a sus romances de One night stand, jamás veía a una chica más de un par de horas y a mí me lleva viendo más de un mes. Además había sido la única que se estaba resistiendo a sus encantos. Quería lo que no podía tener. Era normal, pero igual quiero dejárselo en claro. Ya no me gustaba ser la chica que no les permitió cumplir con sus sueños y ahora menos ser la chica que separo a los Twins. NUNCA!
Apagué el celular y me abracé a Bill, aún podía disfrutar de su calor por casi dos horas más. Me era imposible dormirme, por lo que me dedique a disfrutar mentalmente la noche que había vivido con él, probablemente la última, ya que esta noche no sabía si podríamos pasarla juntos. Mañana a primera hora viajaríamos a Barcelona y ellos debían descansar bien porque les esperaba un día de arduo ensayo.
A medida que repasaba en mi mente la noche anterior, me estremecía. Los recuerdos eran tan vividos que podía sentir sus manos en mi piel, mi boca podía sentir el sabor de la suya nuevamente. Lo contemplaba dormir y aún, después de un mes y varios días de estar juntos, no podía creer lo afortunada que era de haber conocido a Bill. En ese momento poco me importaba lo que podían pensar de mí. Me importaba nada que creyeran que estaba por interés o por fama o por su fama. En ese momento, abrazada a él, sintiendo el calor de su piel en la mía, llenando mis pulmones con el dulce aroma de su cuerpo, invadiendo mi corazón con el amor que había quedado flotando en la habitación, en ese mismo momento me convencí de que no tengo que demostrarle nada a nadie. Con que Bill supiese que lo amaba y amaba cada parte de su cuerpo, era suficiente. Amaba verlo despertar por las mañanas y dormirse por las noches con mis caricias en su nuca, amaba ver sus ojos brillar cuando hablaba de su hermano, de la música y de los yummy bears, tres cosas que él amaba con locura. Amaba ver lo feliz que era sobre un escenario y la facilidad con la que se desenvolvía. Amaba su sensibilidad y el sentimiento que ponía en cada letra escrita y en cada canción interpretada. Amaba esa ambigüedad entre su masculinidad y su feminidad, la perfección de su rostro, su lunar debajo de los labios y sus peinados locos. Amaba su acento cuando hablaba ingles o su pronunciación cuando intentaba hablar español. Amaba su voz y escucharlo hablar en alemán. Amaba verlo sin maquillaje y despeinado, amaba ver como cuidaba de todos, amaba perderme en la profundidad de sus ojos, en el calor de su cuerpo y en el aroma de su piel. Amaba sus tatuajes. Amaba sus valores y su fidelidad hacia los seres queridos y la familia. Amaba su buen humor, su mal humor, su alegría y su tristeza. Amaba esa sonrisa que me hacia erizar la piel desde el primer momento en que iluminó mi vida. Amaba sencillamente a Bill Kaulitz, el chico alemán con cara de niña, de peinados locos, piel tatuada y acento raro.
Mis pensamientos me mantuvieron alejada del mundo real por un buen rato y sin darme cuenta el despertador sonó, ya eran las 7.45am.
Bill, se despertó, se desperezo enroscándose entre las sábanas y luego se volvió para abrazarme muy fuerte.
Buenos días Alien!—dijo apretando mi rostro en su pecho y besándome la cabeza. Como pude le contesté, pero me era casi imposible.
Oops, lo siento, te estaba asfixiando—me dijo aflojando sus brazos.
No, para nada, me encanta—le dije levantando la cabeza y dejando nuestras bocas a pocos centímetros.
Me miró profundamente, parecía que pudiera leer todos mis pensamientos. Me sonrió de esa manera que me aceleraba el corazón y me entregó sus labios de manera suave. Podía sentir como su boca saboreaba la mía como si fuera la primera vez que nos besábamos. Lentamente se fue separando de mi boca. Y con un suspiro apoyo su frente en la mía.
Gracias—me dijo con los ojos cerrados.
Gracias? Porque?—le dije confundida, mientras acariciaba su nuca.
Por la cita de anoche, fue inesperada y hermosa. Es algo que tendría que haber hecho yo por ti......—me dijo torciendo la boca.
Porque? Acaso hay algún libro de mandamientos de citas que diga que una mujer no puede organizar una cita romántica para su pareja?
—No, pero es algo tácito. Normalmente el hombre hace todas estas cosas románticas para su pareja.
—No somos una pareja normal—dije sonriendo.
Te lo debía, te prometí una cita que nunca cumplí.
—Bill, en serio?? No puedes estar preocupándote por algo así.
—Me preocupo por que es algo que te mereces. Has soportado muchas cosas que seguramente en otra situación no lo harías, casi no compartimos tiempo, tenemos un noviazgo que empezó de manera rara y va a continuar a la distancia, lo menos que puedo hacer es darte una verdadera cita.
—La tuve ayer y en todo caso habría que darle más crédito a Tom, ya que yo solo le pedí que me reserve una mesa en un lugar reservado. Todo el resto del romanticismo fue obra de él....
—El vestuario y lo de abajo del vestuario también??—dijo con una sonrisa.
Solo lo visible...—dije sonrojándome.
En serio? Tom te regalo el vestido para que uses en nuestra cita? Increíble!
—Porque increíble?—pregunté confundida.
Porque ni siquiera en sus citas es tan detallista.
—Será porque aún no ha tenido una verdadera cita, siempre fueron chicas de una noche.
—Tienes razón, probablemente le contagié mi enamoramiento. Hay veces que sentimos lo mismo. No sé si es algo de Twins, pero solemos compartir sentimientos.....
—Dejemos de charla y vamos a cambiarnos que Tom llegará en cualquier momento—dije levantándome mientras me tapaba con las sábanas y me metía en el baño para ducharme.
Pude escuchar que Bill hablaba con Tom por teléfono. Salí del baño solo envuelta en una toalla y me puse a buscar algo para vestirme, mientras Bill se duchaba. Recordé que él había traído ropa deportiva por lo que me puse ropa deportiva y zapatillas, pero siempre dándole mí toque roquero con la campera de cuero y un par de accesorios.
Mientras Bill se cambiaba, Chester llegaba con el desayuno y tras él Tom.
Hallo, Alien? Como estás?
—Yo bien y tú? Mejor?
—Mejor? Porque? Estoy bien....
—Esto es estar bien—le dije murmurando mientras le mostraba mis mensajes y mirando de reojo la puerta del cuarto donde Bill se cambiaba.
Y esto?—dijo confundido
No te acuerdas?—le dije frunciendo el ceño.
No, para nada. Perdóname, no fue mi intención—dijo mirándome a los ojos. Se notaba que estaba siendo sincero. No tenía porque mentirme.
Cuando Bill entró a la habitación, nos encontrábamos sentados esperándolo para desayunar. Se acercó y saludo con un abrazo a su hermano y se sentó a mi izquierda.
Desayunamos y Tom nos contó su casi no recordada noche. Se había ido a una disco TOP del centro y obviamente había vuelto con su presa de turno a la cual había despachado unos minutos antes de llegar a desayunar con nosotros. Ahora comprendía su cara de cansado.
Si quieres podemos dejar la salida para otro momento—le dije a Tom.
Porque?
—Porque te veo cansado, deberías dormir—le dije sonriendo levemente.
No es nada que una buena taza de café fuerte no pueda curar, además tenemos todo planeado—dijo guiñándole el ojo a su hermano.
Miré a Bill y Tom, ambos se miraban cómplices pero no querían decir nada con respecto a donde iríamos a pasar el día.
Terminamos de desayunar y nos dirigimos al estacionamiento en donde nos esperaba la camioneta. En ella estaban Bruni al volante, Gustav, Georg con Jessica, su novia, Anna y dos guardaespaldas. La salida con los Twins se convirtió en una salida grupal, lo cual me gustó mucho más. A donde nos dirigíamos? Nadie lo sabía, excepto Tom, Bill y Bruni que nos llevaría  a destino.
Antes que nosotros salió una camioneta y un auto para despistar a cualquiera que quisiera seguirnos. A los pocos minutos salimos nosotros. No era largo el viaje, pero por lo visto pasaríamos buena parte del día allí ya que en el fondo de la camioneta había dos heladeritas y dos canastos con comida y bebida para todos. Anna sacó la cámara y comenzó a filmar. Querían hacer un dvd con imágenes de la vida cotidiana de los TH por lo que siempre alguien tenía algo para grabar. Obviamente con una cámara encendida las payasadas y los chistes tontos estaban a flor de piel. Reímos tanto que por un momento no sentía mis labios.
Cuando nos acercamos al lugar de llegada note que era un parque de diversiones. Habían alquilado un parque de diversiones para nosotros solos. Habían llegado a un arreglo: TH daba un recital a beneficio del parque esa misma noche. De esta manera el parque recuperaba algo del dinero que perdía por cerrarlo durante el día. Igual no era demasiado lo que se perdía ya que en invierno no eran tan concurridos. Pero el trato era bueno para ambos, por lo que a las 8pm darían un show de una hora.
Los ojos de Gustav y Georg se abrieron enormemente cuando contemplaron la gigantesca montaña rusa que nos esperaba. Bill me miraba sonriente, no podía ver sus ojos debido a los lentes, pero seguramente brillaban de emoción como los de Tom. Eran cuatro niños cuando de diversión se trataba. Una vez que entramos y cerraron las rejas, Bruni estacionó la camioneta lo más lejos posible de la entrada y bajamos. No queríamos llamar la atención de los curiosos. Fue increíble tener todo el parque para nosotros. Se nos acercó un muchacho de unos 25 años y se presentó.
—Buenos días—dijo en español, para lo cual nadie entendió una palabra. Tom y Bill le respondieron con su castellano limitadísimo. El saludo era una de las pocas cosas que les había enseñado.
—Buenos día—le dije—ninguno habla español, hablas ingles?—le pregunté
—Eres española?
—No, soy argentina, mi nombre es Elizabeth pero puedes decirme Liza.
—Un gusto, mi nombre es Emilio. No hablo muy bien inglés, pero lo entiendo y me hago entender. Tu hablas inglés?
—Inglés y alemán casi perfectos...tuve que aprender a la fuerza.
—Ok. Puedes transmitirles esto que acabamos de hablar?
—Por supuesto—le dije y me di vuelta hacia los chicos que estaban desparramándose por el parque.
Hey, esperen que tengo que decirles algo—dije en un casi perfecto alemán, por lo que Tom y Bill me miraron sorprendidos. Solo me escucharon hablar en español o en inglés, pero sino Jessica no me entendería—El es Emilio—les dije señalando al chico.
Hallo Emilio—dijeron todos a coro y riendo.
No sabe hablar alemán, solo español y un poco de ingles, pero si uds le hablan en ingles el entenderá y se hará entender. Sino me dicen a mí y les traduzco sin problemas.
Todos asintieron.
Quieres decir algo más Emilio?
—Si, dales la bienvenida, diles que yo estaré con ellos para guiarlos y explicarles lo que quieran saber de los juegos y que además nos acompañarán los operadores de los juegos, los cuales están apostados cada uno en su lugar. Lo que necesiten no tienen más que pedírmelo. Ah! Y diles que cuando quieran pueden ver el escenario donde tocarán y si desean pueden ensayar. Listo—me dijo sonriendo.
Les traduje todo lo que Emilio me había dicho y nos empezamos a esparcir por el parque.

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