Ya había hecho el check in y estaba esperando para subir al avión que me llevaría definitivamente a mi nuevo hogar, Hamburgo. Aún faltaban unos 40 minutos. Saqué mi celular para apagarlo (había olvidado cargarlo y tenía poca batería) y noté que tenía un mensaje de Bill.
“Acabamos de bajar en Francia, ahora tenemos que esperar 30 minutos y seguimos rumbo a Rusia. Avisame por favor cuando hayas llegado a Hamburgo. Los amo!”
Rápidamente le conteste: “Estoy a punto de subir al avión, cuando baje en la escala te llamo a ver si ya están instalados. Nosotros también te amamos y extrañamos!”
Bill y Tom habían viajado más temprano que yo, a primera hora de la madrugada. Cuando el mensaje se envió, apagué el celular y lo guardé en mi cartera. Me sentía muy nerviosa y les transmitía mis nervios a los peques que no paraban de moverse. Cada día que pasaba tenían menos lugar y cada vez me dolía más cuando se movían. Sentía que se me iban a abrir la piel si seguían empujando y pateando.
—Quietitos, vamos!—les dije a modo de reto mientras acariciaba mi vientre, pero no surtió efecto. Se seguían moviendo y continuarían así mientras yo no me calmase. No entendía el porque de tantos nervios, si el médico me autorizó a volar. Me dijo que iba a estar todo perfecto, que no tenía que preocuparme de nada. Pero yo presentía que algo no estaba bien o eso me parecía. Había leído un par de casos de mujeres que por la presión habían comenzado con trabajo de parto en pleno vuelo y otra había dado a luz en las alturas, pero era 1 entre 100.000.000.000 de casos. Igual, sabiendo que había una mínima posibilidad, no me sentía tranquila.
Nos llamaron para embarcar y una vez que me acomodé en mi asiento, coloque en el otro mi bolso y las mantas. En ese momento agradecí a Bill por haberme insistido en sacar dos pasajes, para poder viajar sola y cómoda. Igualmente la clase ejecutiva de esta aerolínea tenía asientos que se convertían completamente en camas....algo que adoraba. En cuanto la azafata vió mi prominente panza se acercó a ayudarme, me ofreció una manta extra y enseguida me informó lo que había en el menú, por si no podía comer algo de ello y así poder prepárame algo adecuado. Fue muy atenta.
A pesar de viajar seguido en avión, el despegue y aterrizaje me ponían muy nerviosa. Traté de tranquilizarme poniéndome música, pero no pude controlarlo. Los twins comenzaron a moverse de manera nerviosa, provocándome contracciones. La panza se me endurecía y una fuerte punzada en la cintura me quitaba la respiración. Pero no podía hacer absolutamente nada. Estábamos despegando. Practique la respiración de parto y el dolor fue menguando. Una vez en el aire y con la luz de “abróchense los cinturones” apagada me aflojé y respiré varias veces. Tuve dos contracciones más, muy fuertes. Cuando me comencé a calmar, los twins hicieron lo mismo. La azafata vió mi rostro y se acercó.
—Te sientes bien?
—Si, gracias. Los despegues me ponen nerviosa y tuve una contracción, pero ya pasó.
—Quieres que te traiga algo? Un vaso de agua, un té con algo dulce para comer? Estás muy pálida.
—Puede ser que me haya bajado un poco la presión.
—Ya te traigo algo—dijo y se fue hacia la cocina.
Algunos pasajeros mi miraban y en cuanto nuestros ojos se cruzaban me sonreían de costado. Sentí mis mejillas sonrojarse. Traté de disimularlo y saqué de mi bolso parte de mi manuscrito para poder corregirlo. Acomodé el asiento, reclinándolo para poder estirar las piernas y comencé a leer algunas correcciones que había hecho con Patrick. Solo quedaban 4 capítulos por revisar y preparar la tapa. Cuando me mandé el dibujo y le dé el ok, enviaría todo a imprimir. Por lo que, seguramente, apenas nazcan los twins, el libro estará en las librerías.
La azafata me trajo un té de hierbas y algunas galletitas dulces. Comí un poco y enseguida me dio sueño, era demasiado temprano para mi gusto. Dejé el manuscrito apoyado en el otro asiento, me puse los auriculares para escuchar algo de música y me tapé. En solo segundos me dormí.
Cuando aterrizamos en la escala, tenía una hora para estar en el aeropuerto. Me fui a un café para poder enchufar el celular y así llamar a Bill. Cuando el teléfono terminó de encender, tenía un mensaje de él. Ya habían llegado a Rusia hacía un par de horas y quería que lo llame en cuanto aterrizara.
—Hola amor!—dijo en cuanto atendió.
—Hola, como estas cariño?
—Bien, aquí en el hotel. Uds como están? Como se portaron los twins en el vuelo?
—Bien, un poco nerviosos, pero bien—dije evitando contarle lo de las contracciones.
—A que hora vuelves a viajar?
—En unos 45 minutos debemos volver a abordar.
—Los extraño mucho!—dijo dulcemente.
—Nosotros también—le respondí—Cuando es el show?
—Esta noche. En unas horas tenemos la conferencia de Prensa, luego la alfombra y más tarde el show. Igual es una presentación corta de 4 temas, pero es emocionante volver al escenario.
—Tom como está?
—Bien, está aquí acomodando un poco las maletas y eligiendo el vestuario.
—Y tú ya sabes que usarás?
—Si, ya elegí. En un rato Natacha me cortará un poco el cabello y nos iremos con Tom al gimnasio del hotel.
—Vas a cortarte el cabello? Otro cambio más de look? Las Aliens van a morir un día de estos!
—Solo un poco, nada drástico. Crees que para las 8pm de Rusia tu ya estés instalada en Hamburgo?
—Emmmmm...si, calculo que si. Porque?
—Porque puedes ver la transmisión en internet.
—En serio?? Olvídate, a las 8pm me tienes instalada frente al monitor, no me lo perdería por nada del mundo! Además quiero ver tu look para infartarme!—dije bromeando.
—No se si te infartarás, pero creo que vas a quedar muy asombrada—dijo riendo.
—Siempre me asombras, amor—dije y suspiré.
Hablamos por otros 25 minutos aproximadamente hasta que en los parlantes escuche que estaban anunciando el embarque de mi vuelo.
—Cariño, debo volver a embarcar. En cuanto llego te mando un mensaje aunque no me puedas contestar y te estaré viendo online!—dije contenta.
—Te amo mi amor! Besitos para los Twins.
—Adiós amor, te amamos!—concluí y corté.
Me acerqué a la puerta de embarque, subí al avión y una vez en el aire (con contracciones nuevamente incluidas) me acomodé en el asiento para mirar una película. No me quería dormir otra vez sino estaría toda la noche en vela. Ya me bastaba con saber que estaría en una casa nueva sin Bill y Tom.
A casi 2 horas de que comience la transmisión por internet de los premios de Rusia, había aterrizado. Ahora tenía unos 40 minutos hacia la nueva casa. Isobel y Luz habían ido a buscarme para ayudarme con el equipaje que llevaba. El resto llegaría entre mañana y pasado.
—Oh mi Dios! Lizzie, mira ese vientre! Que hermosa estás!—dijo Luz corriendo a recibirme con un abrazo.
—Amiga! Como te extrañé!! No sabes la falta que me has hecho!—dije devolviendo el abrazo y con mis ojos húmedos. Luego abracé a Isobel y enseguida acarició mi vientre.
—Aún no lo puedo cree!—decía sonriendo con los ojos brillantes—La pequeña Alien me dará nietos!
Era la primera vez que veía a Isobel desde que confirmamos el embarazo. Por lo que solo vió mi vientre en fotos o vía skype.
—Y si se siguen portando como se portan, los voy a parir en cualquier momento—dije riendo—No se quedan quietos ni un minuto.
—Recuerdo que con Tom y Bill sucedía lo mismo. No se quedaban quietos para nada. Llegaba un momento en que no me podía mover porque sus pataditas me dejaban sin aire. Pero hay una graaaaan diferencia—dijo apretando los labios.
—Cual?—pregunté curiosa.
—Yo engordé 30 kilos en el embarazo y tú pareces no haber engordado casi nada.
—Hasta el último control había aumentado 11 kilos. Para mí es mucho, pero el Dr. Mars dijo que esta bien por tener dos bebes. Igual con la anemia no logro aumentar demasiado.
—Te estás medicando?—preguntó Luz mientras subíamos los bolsos a la camioneta.
—Si, porque la medicación no afecta el embarazo. Es hierro, calcio y vitaminas. Nada que pueda hacerle daño a los Twins.
—Ay amiga!—dijo Luz en un arranque afectivo mientras me abrazaba—No sabes lo feliz que me hace saber que ahora te tengo cerca.
—A mi también!—dije y nos subimos a la camioneta rumbo a mi nuevo hogar.
Durante el viaje, Isobel me contó un par de cositas de Tom y Bill cuando eran recién nacidos. Ojala Dhiva y Dhira sean tranquilos como ellos, pero parecían totalmente distintos.
Faltando poco para llegar a la casa me sentía más nerviosa. La había visto por foto para así poder darles instrucciones de donde colocar los muebles que habíamos comprado y los que había mandado desde NY. Pero ahora estaría allí y según me había dicho Luz, era preciosa y alejada de todo el sonido de la ciudad.
La entrada era una ruta de tierra entre unos enormes y hermosos árboles. Robles, Sauces y Pinos más exactamente. A 200 mts había dos imponentes columnas que sostenían una enorme puerta de hierro forjado. Isobel apretó un botón en el volante y las mismas se fueron abriendo a medida que llegábamos.
Cuando traspasamos el gran portón me encontré con un camino rodeado de flores y con una gran fuente en medio. Casi llegando a la casa había un enorme jardín con el antiguo árbol y pude ver al costado el ENORME garaje del cual me había quejado.
Estacionamos enfrente de la casa y cuando bajé no pude salir de mi asombro. Era mucho más hermosa que en fotos. La tarde estaba cayendo y el juego de luces anaranjadas le daba un toque especial. Podía sentir como los grillos y animales nocturnos comenzaban a cantar.
—Te gusta?—preguntó Isobel, mientras Luz me agarraba de la mano para llevarme dentro.
—Es mucho más de lo que imaginé. Por foto pensé que era una casa sencilla con un lindo fondo, pero esto es mucho más. Es enorme—dije sonriendo.
—Si, es enorme. Son varias hectáreas de terreno. Es como una casa de campo, se encuentra cercada por arbustos, árboles y alambradas. Igual los vecinos del terreno lindero tienen su casa a unos 1000/1500 metros de la medianera.
—Tengo medianera?—pregunté, ya que parecía infinito el terreno.
—Si, a unos 2000/2500 metros al sur tienes medianera con vecinos. A unos 5000 metros al norte tiene medianera sin vecinos, aunque hay una casa que está a la venta.
—Esto es mucho más de lo que quería—dije mientras mi corazón se aceleraba.
—Tu querías terreno para que los twins jueguen y corran, árboles para que trepen y se escondan, barro y tierra para que coman? Bueno, este es el lugar ideal—dijo sonriendo satisfecha.
Traspasamos la gran puerta de madera de la entrada principal y quede totalmente deslumbrada. No solo porque la casa era enorme y bella, sino por como la habían ambientado. Quedó tal cual lo deseaba. Me sentía tan feliz que había olvidado lo del show.
Cuando lo recordé, inmediatamente conecté la notebook al televisor del living para que Isobel y Luz también pudiesen disfrutar del show. Preparamos palomitas de maíz y nos acomodamos. Aunque fuese difícil de creer, mi querida suegra con todo el trabajo que tuvo decorando el lugar, se tomo la molestia de ir al mercado y llenarme las alacenas y la heladera de comida. La amaba!!
Nos sentamos frente al sillón y conecté la notebook en el link en donde se podría ver el show. Ya había empezado, pero aparentemente TH aún no había llegado. Estaban transmitiendo desde la alfombra verde. No había locutor ni nada, era solo la imagen y el sonido ambiental, pero no interesaba mucho lo que podían decir, ya que era todo en ruso.
Vimos desfilar muchos artistas desconocidos para nosotras. Muchos grupos asiáticos formados por 4/5 y hasta 8 chicos o chicas. En eso mi celular vibra sobre la mesa. Lo busco y tenía un mensaje de Bill.
“Estás mirando el show? En 10 minutos estamos llegando”.
—Es Bill, dice que en 10 minutos están llegando—dije.
—Cuantos nervios!—dijo Isobel sonriente.
“Si, estamos mirando con Luz y tu mamá desde el living de la casa....palomitas de maíz incluidas”
Me volví a sentar en el sillón para ver el traje de una de las artistas que había llegado y del cual Luz había quedado asombrada.
—Bill me dijo que se cortó un poco el cabello.
—Otra vez?—dijo asombrada Isobel.
—No podemos acostumbrarnos a nada que enseguida cambia de look otra vez—dijo riendo Luz.
—Dijo que no era mucho, que lo que más iba a impactar era su vestuario. Perdón Isobel con lo que voy a decir, pero con esas pompas voluminosas que sacó corriendo y esos brazotes, creo que va a matar a más de una fan.
—Es verdad—rió Luz mientras vibraba mi celular—Esta más musculoso, ya no es el flaquito escuálido que solía ser....esta muy lindo—dijo ruborizándose.
—Si, mi Bill dejo de ser un niño para convertirse en todo un hermoso hombre, aunque para mí siempre será mi niño.
“Palomitas de maíz? Uds si que la pasan mal! Estamos a metros. Besitos para las 3 y para mis twins!”
—Están llegando! Ahí están enfocando un auto que se acerca—dije mientras mirábamos atentas.
Entre que el auto se acerco al lugar donde debían bajar y pudieron hacerlo, pasaron cerca de 10 minutos y los nervios por verlos me estaban matando. Los twins no dejaban de patear y me hacían doler mucho la cintura.
—Te sientes bien?—preguntó Isobel.
—Si, solo que estoy nerviosa y se lo transmito a los twins. Me están matando la cintura con sus pataditas.
—Te prepararé un te de tilo—dijo levantándose.
—No, deja, ven a sentarte a ver a los chicos—dije acariciando mi vientre intentando calmarlos.
—Desde acá puedo—dijo—la pantalla es lo suficientemente enorme como para verlos desde la reja de entrada—comentó riendo.
—Si, creo que Tom exageró un poco—dije y reímos.
—Ahí......ahí están bajando!—dije emocionada como niña pequeña.

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