El despertador sonó como de costumbre a las 9am. Lo apago con una mano y me vuelvo a cubrir con las sábanas. Quería seguir durmiendo. Era sábado, no tenía nada que hacer más que recuperar el sueño. La última semana no había dormido demasiado. Las reuniones con Patrick, Michael y Juliet hasta pasada la medianoche, madrugar para ir a trabajar, preparar unos cuantos exámenes en el poco tiempo libre que me quedaba, las sesiones con la Dra. Bonet , el viaje relámpago a Miami con Saturn y las llamadas a hora inusuales con Bill me estaban dejando totalmente zombie. Que Bill y los chicos estén por China no era beneficioso para mí. La diferencia horaria era demasiada y ellos se la pasaban de show en show, de programa en programa de entrevista en entrevista y el poco rato libre que tenían era la madrugada de acá. Pero los extrañaba y no me importaba despertarme a las 3am para verlos sonreír. Eran todo un fenómeno en Oriente. Los amaban y ellos estaban más que felices.
El despertador volvió a sonar a las 9.15am. Otra vez lo apagué y hundí me rostro en la almohada. Tenía tantas cosas para hacer! Pero necesitaba descansar un poco. Había pasado poco más de una semana y estaba muy agotada. Realmente no sabía si iba a soportar este ritmo, aún me quedaba casi dos meses y medio para culminar lo del libro y que salga a la venta en la fecha estimada. Veníamos bien, pero trabajábamos todas las noches. Y mis neuronas estaban secas de tanto pensar. Y encima a fin de año tenía los últimos exámenes para culminar mis estudios.
Cuando el reloj vuelve a sonar por 3ra vez a las 9.30am me levanto sin abrir los ojos y voy directo, por inercia, a la ducha. El agua ayudo bastante a despabilarme, pero no lo suficiente. Necesitaba mi dosis de cafeína, por lo que fui a la cocina y prendí la cafetera. Busque un paquete de tostadas y la mermelada de tomate que me había mandado nuevamente mi mamá con la última encomienda. En ese momento me puse a pensar que con todo este tema del libro no iba a poder ir a visitarla hasta fin de año y me entristecí. Realmente extrañaba a mi mamá. Aunque los días los tenía muy atareados, nunca dejaba de pensar en ella. Hablábamos día por medio, pero no era lo mismo. Extrañaba nuestras charlas, sus abrazos, extrañaba mucho mi casa, mi cama, el aroma a galletitas casera en la cocina, mi barrio. Esa eran las cosas que me hacían por momentos arrepentirme. Libre mi cabeza de todo recuerdo triste y me serví una taza grande de café. Unte varias tostadas con la mermelada y lleve todo hacía el sillón. Era un desastre esa área. Papeles por todos lados, anotaciones, ilustraciones, correcciones, hojas, carpetas, cds. Pero no podía quitar nada, esta noche volveríamos a trabajar. Hice un lugar para apoyar la taza y el plato con las tostadas y prendí la televisión. <500 canales y nada interesante para ver!> pensé mientras hacía zapping. Bueno, en realidad para mi, por que aquí estaban con la temporada de Básquet y Baseball, dos juegos que no me agradaban mucho. De repente recordé que en Argentina comenzaba el torneo apertura de fútbol y comencé a buscar el canal en donde pasaba los partidos de Argentina. <Porque será que cuando necesito encontrar un canal no puedo!> dije furiosa cambiando uno tras otro los canales hasta que quedé paralizada. Un primer plano de esa sonrisa casi me hace atragantar con la tostada que estaba comiendo. Se me detuvo el corazón y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Era Bill en un programa de la televisión china. <Tengo canales de la televisión China? OMG!!!> pensé y subí el volumen. Era en vivo. No entendía nada de lo que decía el conductor o la traductora, pero como Bill contestaba en inglés era fácil deducir cual había sido la pregunta. Tomé mi celular y le envié un mensaje a Valeria para que ponga el canal. Tener el led de 50’’ solo con la cara de él me producía una sensación rara. <Mi hermoso novio esta en la televisión china!> pensé totalmente exaltada. No acostumbraba a ver los programas en los que estaban, porque siempre me enviaban una copia desde el canal. Así que ahí quedaban apilados esperando a que los viera. Calculo que por eso también fue un poco la emoción.
<Oh por todos los cielos! Es tan hermoso! Ni siquiera los primero planos pueden con sus perfectas facciones> pensé y suspiré como una niña.
“Bueno, la historia con Lizzie es larga. Solo puedo decirte que desde el primer momento en que la ví, supe que ella era mi alma gemela. Teníamos que estar juntos. Y bueno, a 19 meses de aquél encuentro aún seguimos juntos y más enamorados que nunca”—dijo Bill y levantó su mano mostrando el anillo de compromiso. Los ojos se me llenaron de lágrimas. Traté de secarme con las yemas de los dedos y subí más el volumen.
“Hemos pasado por mucho y ha sido muy difícil para ambos, aunque más para ella. La perdida de un hijo, para una madre, es mucho más dolorosa que para un padre. Sin contar todo el tema del secuestro, claro. Pero Lizzie supo reponerse y seguir adelante con su vida. Es una mujer muy fuerte a pesar de la corta edad que tiene y muy madura. Es una de los seres más hermosos que conozco”—dijo y para ese momento yo era un mar de lágrimas. Escuchar a Bill hablar así de mí, de nuestra relación con tanta libertad y sin presiones me ponía muy feliz. El conductor comenzó a leer los mensajes del público y de los llamados. Por la carita de Bill todos los comentarios y mensajes eran buenos, ya que los agradeció muy sonriente. Una pregunta bastante extensa y las facciones de Bill cambiaron, no para mal, pero eran algo confusas. Se quedó pensando mientras la traductora terminaba de transmitirle la pregunta. Pensó unos segundos y luego contestó.
“La verdad que la situación que vivimos en LA fue totalmente anormal. Jamás se nos pasó por la cabeza que algo así pudiese ocurrir. Sabemos que hay fans muy obsesionadas con nosotros, pero de ahí a causar algún daño adrede, nunca. Y lo cierto es que sí, me culpé durante mucho tiempo por lo que le pasó a Ali...Lizzie y al bebé.”
El conductor hace una pregunta y el camarógrafo hace un primer plano de su rostro esperando la respuesta. Sus ojitos brillaban, estaba emocionado. Jamás lo había escuchado hablar de este tema con ningún reportero. Pero calculo que si aceptó es porque lo necesitaba.
“No, Lizzie jamás me culpó de nada. Al contrario, siempre mantuvo resguardados sus sentimientos para que yo no me sienta mal ni triste, hasta que la obligue, por así decirlo, a hablar. No le estaba haciendo nada bien guardarse todo lo que sentía. Con respecto a ella, te puedo decir que está muy bien, muy contenida pero aún hay secuelas. Hace poco se cumplió un año de lo ocurrido y estaba muy sensible. Yo quería que esa semana volase a su casa, con su familia, pero no quiso. Me dijo que quería continuar con su vida, que esa fecha le dolía mucho por nuestro bebe, pero que iba a aprender a afrontarla, que debía aprender a afrontarla sola. Y bueno, así fue. De a poco vamos pasando cada día.”
Ahora las preguntas venían de la tribuna. Las chicas estaban exaltadísimas, gritando y sacando fotos como podían. Cuando la traductora culminó, Bill rió.
“Si, fue un poco en vano. Cuando pasó lo de LA, fue más que obvio que Lizzie era mi novia y no una amiga o compañera de trabajo. Pero nosotros siempre les decimos a nuestras fans que hay dos fuentes verdaderas con respecto a todo lo que circula de nosotros. La 1ra es escucharlo de nosotros mismos y la 2da nuestra página web. Al principio nos preocupábamos por desmentir todo lo que se decía y era demasiado. Ahora solo nos preocupamos por decirles la verdad cuando algo es verdad. En este caso queríamos que las fans supiesen que si, que era verdad mi relación con Lizzie, por lo que lo hicimos público. Y con respecto a los anillos, si lo sé—rió—3 anillos es mucho, pero este era importante. Me lo dió mi abuela especialmente para desposar a Lizzie, no me podía negar a algo tan hermoso. Y yo llevo uno porque en Argentina cuando se comprometen, ambos usan anillos, los cuales luego se convierten en la sortija de matrimonio, por eso tenemos los anillos gemelos o alianzas. Así que este fue el último, creanme.”
Por último el conductor, le dice un par de palabras que Bill agradece muy sonriente, saluda a todas las chicas que estaban en la tribuna y nuevamente el conductor le pide algo. Bill pregunta en que cámara y le indican en cual. El camarógrafo vuelve a hacerle un hermoso primer plano y me pierdo en sus ojos como si estuviera aquí conmigo. Cuando escucho mi nombre, me quedé sin respiración. El corazón comenzó a latir muy rápido y una ola de calor me invadió. Las mejillas se me sonrojaron y una sonrisa boba se dibujó en mis labios.
“Lizzie, no si estás viendo esto ahora, pero quiero decirte delante de toda esta gente aquí presente y la que está en sus casas mirando el programa que sos la mujer de mi vida y que te amo con toda mi alma. Como me dijiste aquella noche bajo las estrellas “Cuando esta vida se acabe, te buscaré en las que siguen para que nuestras almas estén siempre juntas por toda la eternidad”. Te amo.”—culminó y me largue a llorar. Las chicas en el estudio aplaudían, otras lloraban. El conductor se despidió, Bill saludó y dieron por terminado el programa.
Me quedé sentada en el sillón. Parecía que estaba viviendo un sueño. Me sentía rara, pero feliz. Tenía un sentimiento tan inexplicable como hermoso. Salté del sillón en busca de mi notebook. Cuando regresé al sillón me di cuenta que era en vano, Bill estaba en el canal de televisión, como se iba a conectar al skype? Le envié un mensaje de texto contándole que había visto el show y que lo amaba más que a mi vida. Me sentía tan contenta! Me había cambiado por completo el humor. Habré estado, por lo menos, dos horas sentada en el sillón sin hacer nada más que recordando la imagen de Bill en la pantalla. Cuando la emoción volvió a niveles normales, me di cuenta que era el mediodía. Lave las cosas que había en el fregadero y bajé a comprar algo para cenar a la noche, ya que nuevamente vendrían Patrick con Michael y Juliet. Saliendo del ascensor podía escuchar un murmullo de gente. Pego la vuelta por el hall y cuando me acerco a la puerta del edificio veo que había por lo menos unos diez fotógrafos y/o reporteros. Al verme enseguida se acercaron y comenzaron a hacerme miles de preguntas. Me sentía sin aire y comencé a caminar lo más rápido que pude hacía la esquina, tratando de evitarlos. Entre en el supermercado y me perdí entre las góndolas. Respiré profundo y me calmé. <No es para tanto. Cuando salgas, haces lo mismo y listo> me dije para darme ánimo. Tarde cerca de 40 minutos en comprar y cuando salí, otra vez el malón. Pero esta vez se pusieron delante de mí, no permitiéndome caminar y cegándome con los flashes. Me sentía muy nerviosa. No me gustaba este tipo de acoso. Me sentía vulnerable. <Donde estaban los policías que tenía de custodia?? Porque no hacían algo? Claro, porque no soy prioridad y seguramente ya no me vigilan> me pregunté y me contesté. Frené de golpe y respiré profundo.
—Lizzie, te encuentras bien?—preguntó uno de los fotógrafos.
—En realidad no, no me gusta estar rodeada de gente, me hace sentir muy vulnerable—dije sonriendo de costado.
—Disculpa, no fue adrede—respondió otro y se alejaron un poco.
—Si prometo contestarles una pregunta a cada uno, me dejan seguir?
—Si, claro!! Si, si!—respondieron en coro.
Me pasé unos 20 minutos contestando preguntas y sacándome algunas fotos. Querían fotos de mi anillo y mi opinión sobre Saturn, sobre Tom y Sophie (lo cual deje aclarado que era cosa del pasado), sobre la gira de TH y sobre la entrevista de Bill en la televisión china. Cuando terminamos, dejaron que me fuese hacia el edificio sin perseguirme. Subí por el ascensor y cuando llego a mi puerta encuentro un sobre pegado. Lo tomé, creyendo que podía ser de Valeria, y entré. Lo apoyé en la mesada junto a las cosas que compré. Guarde todo en la heladera y alacenas y puse unas empanadas árabes en el horno para que se cocinen. Acomodé un poco la mesita, corrí un poco tanto papelerio y coloque un individual con el vaso, los cubiertos y unas servilletas de papel. Me senté y tomé una de las copias de la novela corregidas, destapé el bolígrafo verde y comencé a leer. Marque un par de correcciones que no me parecían necesarias. Hice otras correcciones e inclusive aprobé alguna que había realizado Juliet. La alarma del horno sonó informando que el almuerzo estaba listo. Cuando me levanto para sacar las empanadas, veo el sobre arriba de la mesada. <Que tonta! Me había olvidado del sobre> pensé y me lo llevé junto con el plato de comida al sillón. Me senté y prendí la televisión. Busque nuevamente el canal de fútbol hasta que dí con el y me puse a mirar un partido de la fecha anterior donde jugaba Quilmes-Boca. Como extrañaba los domingos futboleros en mi casa. Era todo un ritual. Mate, facturas o tortas fritas y fútbol. Mi papá me había hecho hincha de Boca y más de una vez me llevó a la cancha. Mi mamá era de Independiente, como lo fue mi abuelo. Un grito de gol (de Boca por supuesto) me quita de mis pensamientos y vuelvo a ver el sobre. Lo tomo, lo abro y otra vez el corazón se me congela.

MAS QUE ENGANCHADA MMM SERA DE HARRIET EL SOBRE????
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