Pude notar que su mirada iba dirigida a Valeria. Ella me miró sorprendida y nos sonreímos. Fue una imagen de película. En cámara lenta. Tom y Valeria se miraban sonriendo mientras él se acercaba a ella. En ningún momento se quitaron los ojos de encima. Cuando estaban cerca, Tom le extiende la mano. Ella posa la suya sobre la de él y la acompaña hasta la camioneta en donde la ayuda a subir y se sientan juntos. Bill me mira sin entender nada.
—Que fue eso?—preguntó frunciendo el seño.
—Eso es amor a primera vista—dije feliz. Por fin Tom había encontrado su alma gemela? No estaba segura, pero parecía bastante cercano a ello.
Subimos a la camioneta y nos dirigimos al restaurante. En ningún momento se soltaron las manos. Valeria por momentos hablaba y reí conmigo pero siempre le dirigía una mirada dulce y una sonrisa a Tom. Realmente era amor a primera vista. Sino como se explica la cara de tonto que tenía Tom desde que la vio? Como se explicaba que solo se hablaban con la mirada y sabian perfectamente que le pasa al otro? Estaba super emocionada. Por fin Tom había encontrado a su Alien. El estómago me hacía cosquillas. Bill me miró al notar mi emoción y apretó mi mano para que volteara hacia él. Me miró y me sonrió <Dios!! Lo amo tanto que a veces siento que duele verlo sonreír así!> pensé y me acerqué para darle un beso. <Si existiera una sola palabra con la que pueda describir la magnitud con la que te amo...> pensé mientras me perdía en sus ojos.
Caminamos agarrados del brazo y de manera suave, disfrutando el tiempo que estábamos pasando juntos. Tomó mi mano y me atrajo hacia él abrazándome y besando mi frente. Me sentía tan bien junto a él. Era inevitable no sentir ese cosquilleo en el estómago. Cerca de un puesto de flores nos detuvimos y me regalo 2 hermosas calas.
—Hace tiempo que no te envío calas, no? Que desatento he sido.
—Hace tiempo que no te envío calas, no? Que desatento he sido.
—Bill, por favor! Sabes que no necesito nada de esto—dije mientras lo abrazaba y hundía mi rostro en su pecho—esto es todo lo que quiero y me importa. No haya nada comparado a sentir tu calor y tu aroma.
Tomó mi cabeza con sus manos, despegándome suavemente de él. Me miró a los ojos, con esa mirada que me hipnotizaba y sonrió de esa manera que me hacía temblar las piernas.
—Alien, sos lo que más amo en el mundo, sabías? Y si, ya se que no te importan las flores o los chocolates o los regalos....
—Yo no mencioné los chocolates—interrumpí de manera divertida.
—.....entonces los chocolates los seguiré enviando—dijo y río—En serio, yo se que no te interesan, pero a mi me gusta enviártelos cuando estoy lejos. Es mi manera de decirte que te amo, que estoy pensando en ti y que estoy cerca a pesar de la distancia.
—Lo sé, amor. Y te lo agradezco. A pesar de que yo soy una despistada total y nunca te envío nada, siento lo mismo. Te amo más que a mi propia vida y no me arrepiento de nada. Si tuviera que vivir mi vida de nuevo, no cambaría absolutamente nada. Ni siquiera lo malo, porque ello hizo que yo hoy esté aquí contigo y eso para mi es Sagrado—dije sonriendo con los ojos brillantes. Nos miramos un momento y nos fundimos en un cálido beso.
Una vez en el departamento preparé bastante café, para tomar con Bill y para que les quede a los chicos. Acomodé un poco el cuarto de huéspedes, ya que habían dejado toallas y ropa por todos lados.
—Alien, deja. Que lo acomoden cuando vuelvan, saben que tienen que acostumbrarse a hacer sus cosas. Eso es lo malo de tener siempre gente atrás tuyo—dijo negando con la cabeza.
—Ya está Bill, eran un par de cosas, nada más. Además uds son mis huéspedes y no voy a permitir que anden limpiando.
—Deberías, sino Tom te tomará de sirvienta.
—Que se atreva y va a ver—dije levantando el puño cerrado de manera chistosa.
Serví un poco de café con unas galletitas y me senté en el sillón frente al hogar. Me quité las botas y el pulóver. Bill encendió el equipo para poner música y Attack comenzó a sonar muy fuerte, asustándonos a ambos. Apagó el equipo y me miro comenzando a reír.
—Dios, casi muero de un infarto!—dijo y antes de volver a prender el equipo, bajo el sonido.
—Ahora si!—dijo mirándome de reojo.
Tomó la caja del cd, elevó las cejas y la mostró extrañado.
—Las chicas en el trabajo viven escuchando 30 STM y me contagiaron. Son realmente muy buenos, debería escucharlos también.
—Si, algo escuche y creo que vi el video de una tema.....como se llamaba?....The Kill!—dijo—Si, me gustó. Cuando tenga algo de tiempo los escucharé. Tengo que actualizar mi Ipod. Podrías actualizarlo tú—me dijo.
—Encantada! Pero ahora deja la música y ven—le dije señalando el espacio a mi lado.
Se acercó y se recostó en mis piernas. Inmediatamente acaricié su cabello y su rostro. Me sentía tan feliz de tenerlo conmigo una semana. Estuvimos un largo rato así, charlando, mirándonos, tocándonos. No necesitábamos decirnos mucho. El amor fluía en cada gesto que hacíamos. Me agache un poco para besarlo y enseguida me tomo por la nuca atrayéndome hacia él. Nos besamos suavemente. Disfrutándolo, saboreándonos como si fuese la primera vez. Como si a través del beso nos estuviésemos reconociendo. Sin separar nuestras bocas Bill se levantó, se sentó a mi lado y me atrajo para sentarme encima de él. Rodee su cuello con mis brazos y lo apreté muy fuerte. Nuestras bocas comenzaban a perder el control. Sus manos en mi cintura por debajo de la camisa hacían erizar mi piel. Necesitaba desesperadamente su roce, sus manos, su calor. Había estado en abstinencia todo este tiempo y por fin ahora tenía un poco de mi droga. No me podía controlar. Bill se paró alzándome y llevándome a mi cuarto. Una vez allí me bajo y nuestras bocas se separaron. Me miró a los ojos mientras se mordía su labio inferior. <Eres tan jodidamente sexy! Dios, voy a morir!> pensé mientras lo miraba. Segundos más tarde estábamos besándonos nuevamente. Suavemente desabrocho mi camisa. Botón por botón mientras me miraba provocativamente. Mi mente volaba cada vez más lejos. Desabroché su pantalón, el cual cayó directo al piso sin mucha dificultad. Metí mis manos debajo de su remera acariciando su espalda mientras él me quitaba la camisa y besaba mis hombros. Sus manos descendieron por mi cintura hasta desabrochar mi pantalón. Se fue agachando suavemente mientras que con sus labios besaba mi cuello, mi pecho, mi vientre y con sus manos me quitaba suavemente el jean. Se paró y nuestras bocas se unieron como atraídas por un imán. Nos recostamos suavemente y nuestras pieles se fundieron. Adoraba sentir su vientre en el mío, respirando al unísono. Mis manos recorrían la suave piel de su espalda. Sus labios recorrían cada rincón de mi piel hasta llegar al tatuaje de Pequeño Alien. Allí se detuvo unos instantes, lo miró con ojos tiernos, lo acarició y lo beso varias veces. Instintivamente entrelacé mis dedos en su cabello acariciándolo. Me miró y sonrió. Mi corazón comenzó a latir de manera descontrolada, sentía que se me salía del pecho. Un enorme cosquilleo invadió todo mi cuerpo y la piel se me erizó. <Todo eso con una simple, pero mágica sonrisa> pensé. Le sonreí y suavemente fue subiendo hacía mí sin quitarme los ojos de encima. Sentía mis mejillas acaloradas. Después de tanto tiempo aún sentía pudor cuando me miraba así. Posó su mano en mi rostro notando el color de mis mejillas.
—Adoro que aún te sonrojes—me dijo suavemente.
—No lo puedo evitar, es tu culpa.....cuando me miras así, fijo con la ceja elevada.
—No te gusta?—dijo sonriendo de costado.
—Me encanta. Mi mente piensa en tantas cosas. Y a veces el pudor se debe a que temo que puedas leer mis pensamientos.
—Sería grandioso enterarme de tus sucios deseos—dijo besándome y me entregué una vez más a sus brazos, a su cuerpo, a su piel.....

No hay comentarios:
Publicar un comentario