Los días fueron pasando hasta que llegó el más esperado. La visita de los Twins. Era su primera visita desde que había llegado a NY. Me encontraba muy emocionada. Los extrañaba demasiado.
Helen, muy gentilmente había ofrecido una de sus camionetas para ir a buscarlos y para que ellos se manejen durante la semana que se quedarían de visita. Como era viernes y yo tenía clases hasta las 4pm, falté para poder ir a buscarlos al aeropuerto. Tenía asistencia perfecta por lo que no había problemas. Luego Valeria me pasaría lo que hicieron. Durante el viaje sentía un cosquilleo en el estómago. Eran nervios. Las manos me transpiraban, el corazón me latía velozmente. Me sentía como la primera vez que lo ví. Pero no era raro, siempre me pasaba lo mismo cuando venía de visita. Toda esa adrenalina que recorría mi cuerpo era la que me seguía indicando que él era el indicado, el amor de mi vida, mi alma gemela. Esta hermosa sensación era la que mantenía vivo nuestro amor a través de la distancia y el tiempo, sin contar la piel que teníamos y el amor que sentíamos el uno por el otro. Durante el mes que estuve de vacaciones con él, todos los días fueron así. Adrenalina, emoción, piel y mucho amor. Era tan hermoso despertar a su lado cada mañana. Quedarnos recostados sin relojes, sin ensayos ni entrevistas que nos apuren. Solo disfrutar del tiempo juntos, riendo, bromeando, divirtiéndonos. Bill podía ser todo. Romántico, divertido, gracioso, cariñoso, pasional. Siempre me sorprendía con algo nuevo y me tenía loca de amor.
Una voz me sacó de mis pensamientos.
—Elizabeth.....Elizabeth, hemos llegado!—dijo Marvin, el chofer.
—Perdón, estaba volando con la mente. Bueno yo me bajo aquí y donde nos esperas?
—Ves allí—dijo señalando—Ese es el estacionamiento, salgan por la puerta trasera y les quedará más cómodo y cerca. Segura que no quieres que te acompañé?
—No, no te hagas problema. No creo que haya muchas fans dando vueltas por aquí. A lo sumo nos demoraremos un poco mientras se sacan alguna foto o firman un autógrafo.
—Ok. Cualquier cosa me llamas.
—Listo—dije bajando de la camioneta y entrando el enorme hall.
Estaba repleto de gente. Saqué mi celular y leí el mensaje de Bill. <vuelo 384 – 3.05pm> repetí en mi mente. Me acerque a la enorme cartelera de arribos y despegues y busqué el número. <Vuelo 384...384...arribó....pasillo 48 puerta 3...> leí para mí. Miré a mi alrededor buscando carteles que me indiquen hacía donde ir. Como no encontré nada, me acerque a un guardia quién gentilmente me indicó donde dirigirme. Aún tenía unos 5 minutos hasta que bajen del avión. Recorrí los pasillos hasta llegar al lugar. Miré por el ventanal y recién estaban bajando los pasajeros. Me paré cerca de la puerta. Había mucha gente esperando. Los primeros pasajeros comenzaron a salir por la gran puerta y a ser recibidos por aquellos que los esperaban. La mayoría era gente que venía a visitar a familiares o amigos. Muchos chicos con sus padres, muchas chicas solas, muchas parejas de ancianos. Probablemente abuelos que venían a ver a sus nietitos. De repente, entre un grupo de personas que salía junta, diviso su inconfundible figura alta y delgada. Vestía un pantalón negro, zapatillas deportivas, un tapado oscuro largo hasta la rodilla y una bufanda gris haciendo juego con el gorro de lana. Una enorme sonrisa se dibujo en mi rostro. Traté de pasar entre la gente hasta ponerme delante de todo. Cuando nuestros ojos se encontraron su sonrisa apareció y me iluminó el alma. <Dios!!! Esa maldita sonrisa me sigue volviendo loca!> dije para mi. Lo miró a Tom y me devolvió la mirada sonriendo. No me pude contener y pase la línea divisoria para abalanzarme y abrazarlos a ambos. Estaba más que feliz!
Un par de chicas los reconocieron y comenzaron a gritar sus nombres. Se acercaron y los chicos gentilmente les firmaron un par de autógrafos. Me corrí a un costado y me quedé esperando que terminaran, mientras miraba el hermoso panorama desde el gran ventanal. A los pocos minutos siento que alguien me toca el hombro, pensando que era alguno de los Twins me doy vuelta y me asuste. Lo miré con los ojos abiertos de par en par y solo atiné a abrazarlo. Era Geo.
—Dios!! No lo puedo creer!!! Que alegría verte! Que haces aquí?—dije.
—Vine a visitarte o no puedo?—dijo devolviéndome el abrazo.
—Obvio que puedes, es una gran sorpresa!!—dije y veo venir a Gus caminando hacía mí. Lo abracé tan fuerte que creo haberlo dejado sin aire.
—Me has extrañado Lizzie?—pregunto de manera bromista Gustav.
—Por supuesto!!! Hace tanto que no nos vemos!
Era cierto, la última vez que los había visto fue antes del secuestro, luego de ello hemos hablado, pero no nos habíamos visto en persona. Ni siquiera cuando estuve en las Maldivas los ví, porque ellos se fueron con sus familias a otros lados.
—Te ves muy bien, me alegra mucho—dijo Geo apoyando su mano en mi hombro.
—Me siento bien, gracias. El cambio fue enorme pero creo que lo esta valiendo totalmente.
A los pocos minutos se acercaron los Twins y un par de chicas que querían fotos con los G’s, por lo que oficie de fotógrafa sin ningún problema. Fueron muy amables conmigo al preguntarme como estaba. Enseguida me contaron como vivieron lo de LA y cuanto se alegraban de que todo se haya resuelto para que Bill y yo estemos juntos. Me alegró saber que muchas de las chicas aún sentían aprecio por mí.
Cuando ya habían terminado de complacer a las fans, salimos por la puerta trasera hacia el estacionamiento. Marvin nos dejó en mi departamento y enseguida les mostré cada rincón. Era inmenso para mí sola, pero por suerte lo iba a tener ocupado durante la próxima semana. Les mostré el cuarto de huéspedes en donde había 4 camas. Helen las había mandado a comprar junto con el resto de los muebles. Sabía que los chicos en algún momento vendrían, como también así mis padres y amigas y que jamás iba a permitir que vayan a un hotel con semejante departamento. Eran cerca de las 6pm cuando por fin nos tiramos en el sillón a descansar. Tomé el teléfono e hice una reserva en un restaurante bastante exclusivo de la zona, en donde muchas veces Helen o la gente de la compañía llevaba a almorzar o cenar a importantes ejecutivos para cerrar los negocios. Obviamente por ser muy exclusivo no había lugar, pero en cuanto les informé que era de Fun4life Group y que iría con TH, consiguieron hacernos lugar. A las 8pm era la reserva por lo que alrededor de las 6.30pm comenzamos con los preparativos, éramos muchos y solo había dos baños. Mientras ellos se peleaban para ver quién se bañaba primero, la llamé a Valeria y le dije que esté lista a las 7.40pm que la pasaríamos a buscar. Llamé a Marvin y le pedí que 7.45pm nos pasara a buscar. El restaurante estaba a pocas cuadras, pero como parecía que estaba por llover, preferí que nos llevase.
Cuando ya era la hora, los G’s y Tom bajaron a la espera de Marvin. Bill y yo bajamos juntos. En lugar de apretar planta baja apreté el 10mo piso. —10mo piso??—preguntó intrigado Bill.
—Si, invité a Valeria a cenar con nosotros.
—Oh! Entiendo—dijo Bill y me rodeo con sus brazos. Suavemente acercó sus labios a los míos y me entregué completamente. Era nuestro primer beso desde hacía más de un mes. Rodee su cuello con mis brazos y lo apreté muy fuerte contra mi cuerpo mientras entrelazaba mis dedos con su cabello. Cuando el ascensor abrió sus puertas solo la voz de Valeria hizo que me despertara de ese pequeño momento.
—Siento interrumpir, pero me sería incomodo subir al ascensor con uds dos matándose a besos—dijo en tono chistoso.
—No seas tonta que para ti también hay—le dije entrándola de un brazo y reímos.
—Bill ella es Valeria, Valeria el es tu cuñad....digo él es Bill—dije riendo.
—Muy graciosa! Un placer Bill. Me alegra poder conocerte—dijo correctamente.
—Lo mismo digo. Alien me ha hablado tanto de tí que creo casi conocerte.
—Que linda estás! Adoro ese sweater—dije.
—En serio? Me lo compre de pasada una tarde. Yo adoro tus botas—dijo mirándome los pies.
—Regalo de cumpleaños de mis padres. Cuando cumplí 18 me renovaron todo el guardarropa y hay cosas que aún no he podido estrenar. Ellas y este bolso son una de ellas. Así que estoy de estreno.
—Son bellísimas.
Mientras nosotras nos halagábamos, Bill tomaba mi mano y acariciaba con su dedo mi anillo de compromiso. Una vez en el hall del edificio pude ver por las puertas de vidrio que Marvin ya había llegado y por lo visto Tom y los G’s se encontraban adentro. Valeria me miró desilusionada al no ver a Tom. En realidad yo la invité a cenar y nunca le aclaré que Tom estaría. Por lo que le seguí la corriente y me encogí de hombros. Cuando nos estábamos acercando a la camioneta, y antes de que Marvin pudiese bajar para abrirnos, la puerta trasera se abre y un Tom totalmente anonadado baja.

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