Una vez que la cena culminó, levantan la vajilla y nos traen el postre junto con un par de botellas de champagne. Luego Tom pide un poco de silencio y solicita hacer un brindis en nombre de Bill y del suyo.
—Quisiera que hagamos un brindis—dijo.
—Si, un brindis!!!—se oyó gritar de fondo.
—Y porque brindaremos?—Preguntaron a los gritos.
—Bill y yo queremos brindar por algunas cosas. Primero por esta gran gira que esta por terminar y que fue increíble……
—Si!—gritaron y aplaudieron.
—Segundo por todo lo bueno que le está pasando a TH. El ser reconocidos a nivel mundial es algo que solo soñábamos y que no creíamos que se concretaría tan rápidamente.
—TH! TH!—gritaban todos.
—Aguarden que me falta
—Uuuuuuuuuh!—abuchearon y comenzaron a reír.
—Tercero quiero brindar por todos uds, quienes nos aguantan día a día y hacen que todo salga excelente y que nuestros caprichos sean concedidos. Por mi familia, la familia de todos. Por mi hermano y mi mejor amigo Bill, por mis grandes amigos Georg y Gustav sin quienes no existiría TH.
—Si, bravo!!—seguían gritando
—Y por último pero no menos importante, por alguien que entró a nuestras vidas un día de golpe y nos cambió completamente, por lo menos a Bill y a mí. Desde el primer momento nos demostró que nos quería y respetaba como personas y no por ser conocidos. Y a quién no me alcanzan las palabras para agradecerle por ser mi amiga, mi hermana y por hacer tan feliz a mi hermano……Alien, salud!—dijo mirándome y elevando su copa hacía mí.
—Salud!—gritaron todos y comenzaron a cantar.
Bill brindo conmigo y me beso suavemente en los labios. Pude ver, cuando nos separamos, como el rostro de Erika se transformaba. Evidentemente algo pasaba con esa chica. Brindé con Janice, Christie y todo aquél que se me acercó mientras trataba de ir hacia Tom. Una vez a su lado, no me salieron las palabras. Solo lo abracé muy fuerte. El respondió de la misma manera y me susurró al oído.
—Ich liebe dich
—Yo también—le respondí.
Me sentía totalmente feliz, hasta que en ese mismo instante en el que me encontraba abrazando a Tom, aparece en mi mente la imagen de la nota. Traté de olvidarlo, pero me fue imposible. Ahora si que no sabía que hacer.
Cuando solté a Tom, Gustav y Georg se nos unieron y me quedé conversando con los tres. La imagen de la nota y del graffiti en el vidrio de mi casa, aparecían una y otra vez en mi mente. No me permitían concentrarme. Traté de disimular, pero mi rostro reflejaba la preocupación. Tom lo noto pero no me dijo nada, solo tomo mi mano.
Charlamos un largo rato. De a momento miraba a Bill quién estaba hablando con Chester, Erika, quién aún no se porque no me termina de caer bien, y los chicos del staff. Sus ojos me miraban brillantes. Llenos de alegría y satisfacción. Cada vez que recordaba que ellos estaban cumpliendo su sueño, menos ganas de mencionar lo de la nota tenía. No quería más preocupaciones. Christie ya había publicado el comunicado y esperaban que ello resolviera las cosas. Pero aparentemente fue para peor. No sabía si era la misma persona o era un grupo de chicas que se esparcían por el mundo. Me había tomado el trabajo, hace un tiempo, de buscar si en la web existía alguna página o grupo que me odiase, y no lo había encontrado. Al principio estaban aquellos que se habían creado cuando salieron las fotos de las revista y que pensaba que andaba jugando con ambos, pero una vez aclarado el tema, la mayoría de las fans me habían brindado su apoyo porque veían a Bill feliz. Sabía de la existencia de un grupo de chicas que se denominaban las Groupies Oficiales que tenían sede en Europa y que habían traído problemas porque se creían dueñas de los chicos y habían intentado meterse en el hotel, en la casa e inclusive habían estado siguiendo a Jessica y amenazándola. Pero las denuncias fueron hechas y nos se supo más de ellas. Salvo que sigan actuando en silencio. Esa sola idea me erizó la piel. Tom apretó mi mano y me trajo de nuevo a la realidad.
—Estás bien?—preguntó preocupado.
—Si, simplemente estoy cansada y mi mente vuela lejos—dije sonriendo. Pero no quedó muy conforme con mi respuesta.
Por detrás siento las manos de Bill sobre mis hombros.
—Me has cambiado toda la noche por mi hermano—dijo frunciendo el ceño.
—Es que con el brindis que me dedicó, me conquistó. Lo siento Bill, pero tendré que dejarte por no ser tan romántico—dije parándome para abrazarlo, mientras reíamos. Hundí mi cara en su pecho y llené mis pulmones con su aroma. Algo que no hacía en horas y que necesitaba con urgencia. Allí me sentía segura. Allí estaba en mi mundo y nadie podía hacerme daño. Allí solo éramos él y yo.
—Venía a avisarte que me voy a acostar. Si quieres quedarte con Tom no hay problema, pero después ven a mi habitación, quedate conmigo esta noche—me dijo en el oído.
—No, me voy contigo. Estoy agotada—saque mi rostro de su pecho y me dí vuelta—chicos nos vemos mañana, les parece?
—Si, Liza.
—Y tú….por favor, piedad cuando me despiertes—le dije a Tom—déjame acostumbrar nuevamente.
—No prometo nada—dijo parándose y abrazándome.
Me acerque a la otra mesa y salude de manera general a todos. Bill tomó mi mano y nos fuimos para su habitación. Antes le pedí que me acompañara a la mía y buscamos ropa para el día siguiente, mi cepillo de dientes y un pijama…..en vano, pero por las dudas. También agarré mi celular y la notebook. Cerré bien la puerta y nos fuimos a su habitación.
Cuando entramos había un gran arreglo de calas, una caja de mis chocolates preferido y más champagne.
—Esto es para ti, quise dártelo antes, pero el pequeño secreto no me lo permitió.
—Prométeme que no habrá más secretos, de ningún tipo. Salvo que sea algo que te cuente Tom exclusivamente. Porque este no era un secreto, lo sabían todos!—dije ofendida.
—Lo prometo y perdóname por no contarte, tenía miedo de que….
—De que? De que desconfié de ti? Bill durante cinco meses no te das una idea los fantasmas que tuve que enfrentar. Pero cuando me dí cuenta que jamás me habías dado motivos para nada, caí en la cuenta que era una tonta. Jamás podría desconfiar de ti. Además Tom jamás te permitiría hacer algo así.
—Es verdad. Yo nunca haría algo así, pero Tom tampoco me lo permitiría.
Nos sentamos en el sillón a comer los chocolates. El se paró y fue hasta una mueble. Abrió un cajón y de allí saco dos hojas. Se acercó nuevamente y me las entregó. Lo miré a los ojos mientras las tomaba, tratando de entender.
—Son dos canciones que escribí para ti. Ambas están en inglés y en alemán.
—Dos can…canciones para mí?—pregunte parándome y tratando de que me salieran las palabras.
—Si. Tu me das cada día una razón para seguir….para vivir y hacer lo que me gusta porque se que al final del día me estás esperando. Aquí junto a mí, o aún en la distancia. Y a veces los regalos no expresan todo lo que me haces sentir y todo lo bien que me hace tenerte conmigo. Como dijo Tom, desde que apareciste cambiaste nuestras vidas por completo.
—Es…que…pero…yo…—no encontraba las palabras para decir algo.
—No digas nada. Guárdalas y léelas cuando estés sola. Nadie las vio…..ni siquiera Tom. Son solo para ti y quizás algún día sean parte de un cd, si me lo permites.
—Bill, son tus canciones, como no te lo voy a permitir?
—Ahora son tus canciones—me dijo sonriendo.
—Gracias. No se que decir ni como agradecerte.
—Solo dime si te gustan cuando las leas. Recuerda que escribo en metáfora, pero después de todo lo que vivimos entenderás a la perfección lo que quise decir. Trate de no ser muy obvio, para que solo tú puedas entender realmente lo que estoy diciendo.
—Las Tokitas son más inteligentes de lo que crees e imagino que se darán cuenta enseguida—dije riendo.
—Bueno, mejor entonces, porque si saben el verdadero significado de la letra la van a querer y a valorar mucho más—dijo pasándome un trocito de chocolate con sus labios. No me pude resistir y me entregué a su boca.
Su lengua comenzó a buscar la mía. Podía sentir su calor inundando mi boca. Sus manos se posaron en mi cintura y empezaron a subir por mi espalda, colándose a través de la ropa. Sentir sus manos en mi piel enseguida prendió mi fuego interior. Comencé suavemente a quitarle la remera y a desabrochar su pantalón. Sin separar nuestro labios. No podía dejar de besarlo. Sus labios eran como una droga para mí. La necesitaba. Y cuando sentía su sabor no podía parar, siempre quería más y más. Se quitó las zapatillas con ayuda se sus pies. Cuando me quita la blusa recordé que estábamos en el living. La única parte compartida con Tom. Llegaba a entrar y me moriría de vergüenza. A regañadientes separé mi boca de la suya. Se quedó mirándome sin entender nada.
—Puede llegar Tom en cualquier momento—le dije para que entendiera mi reacción.
Asintió con la cabeza. Él tampoco se había dado cuenta de ello. Tomó la botella de champagne, los chocolates mientras yo levantaban la ropa del piso y nos fuimos a su cuarto. Una vez allí no me dejó ni apoyar la ropa en una silla que ya estaban sus labios sobre los míos nuevamente. Interiormente, me derretía de manera suave ante su tacto. Como pudo se quitó el pantalón. Bajó su boca a mi cuello y me ayudo con mis sandalias y Jean. Nos costó……..fue totalmente antirromántico, pero nos reímos y los disfrutamos. Todo era parte de todo y teníamos una confianza que nos permitía estos pequeños deslices.
Una vez en ropa interior ya no me importaba más nada. Estaba embriagada de su dulzura, de sus besos y del champagne que me iba pasando desde su boca. Tomo un trozo de chocolate. Lo derritió lamiéndolo y me lo pasó por el vientre. No pude hacer nada más que recostarme. Sentir su lengua en mi vientre, suave y calienta a la vez, hizo que no quisiera nada más que ser suya. Me estaba volviendo loca de deseo y pasión y no podía resistirlo más. Estiré mis manos para traerlo hacia mí, pero no me dejó. Seguía con el chocolate dibujando mi cuerpo y pasando su lengua por cada rincón de mi piel. Tenía la mente en blanco. La excitación no me dejaba pensar. Solo podía disfrutar y disfrutar y disfrutar. Estaba llena de deseo. Mis dedos se entrelazaron con su pelo y el seguía con su lengua recorriendo mi cuerpo. Cuando se le acababa el trocito de chocolate tomaba otro. Por momentos levantaba la cabeza de mi vientre o de mis piernas y me miraba sonriente. Sabía que la estaba pasando demasiado bien y él también lo estaba disfrutando. Podía sentirlo. Subió lentamente y me entregó con sus labios más chocolate. Nos volvimos a fundir en un beso totalmente apasionado. Volvió a besar mi cuello mientras nos quitábamos la ropa interior. Sus manos recorrían cada centímetro de mi piel robándome gemidos de puro placer. Nuestros cuerpos una vez más se acoplaron de manera perfecta. Volvíamos a ser uno, en cuerpo, alma y mente. Nuestras caderas encajaban perfectamente y se movían de manera suave. Nuestra respiración se aceleraba. Nuestras manos se entrelazaban. Nuestras bocas se separaron y nuestros ojos se encontraron. No necesitábamos de palabras para saber lo que nos estaba pasando. No necesitábamos decirnos nada para saber cuanto nos amábamos. Suavemente pestañee y el supo todo. Me sonrió de esa manera que me llenaba el corazón y nuestras bocas se volvieron a unir.
Los saltos de Tom me volvieron a despertar de manera abrupta, pero los brazos de Bill me refugiaron. Ya era miércoles y en dos días era el show.
—Lo siento Alien, no pude resistime—dijo mientras se marchaba.
—Lo siento, pero no puedo evitarlo—me dijo Bill mientras reía a carcajadas. El sonido de su risa hizo que el mal humor que tenía se evaporara. Me hacía feliz verlo feliz. Era lo único que pedía y lo único que necesitaba para estar bien. Su felicidad lo era todo para mí.
Nos quedamos abrazados un rato. Bill debía levantarse para ir a ensayar y yo….algo tendría que encontrar para hacer ya que no me dejaban trabajar.
Cuando Bill salió de la ducha y antes de que llegara el desayuno me bañe.
—Alien, que piensas hacer hoy?—preguntó Bill desde la habitación
—No lo sé….no me dejan trabajar así que muchas opciones no tengo.
—Quieres venir al ensayo?
—No les molesta que vaya?
—Me estás hablando en serio? Como nos va a molestar?
—No se, pregunto. OK, voy con Uds. Llegó el desayuno?
—Ya te digo……si acaba de llegar.
—Ya salgo—dije secándome rápido.
Me apuré a cambiarme con un par de jeans, una remera y zapatillas. Me coloque mis accesorios, los cuales nunca faltaban. Anillo, pulsera y relicario que me regalo Bill, pulseras varias, muñequera de cuero y por supuesto el anillo que me dio en el aeropuerto. Lo llevaba siempre colgado junto al relicario, era mi tesoro más preciado.
Salí del cuarto terminando de arreglarme y me senté a desayunar con los Twins. A los pocos minutos llegaron Geo y Gus que desayunaron también con nosotros.
Me sentía muy feliz de poder compartir tiempo con ellos. El no estar trabajando me permitiría poder disfrutarlos a todos por mucho más tiempo. Si bien tenía 15 días, los mismos pasarían rapidísimo. Por ello los disfrutaría al máximo.
Bruni nos llevó a todos al ensayo. La vida de ellos aquí era bastante más sencilla. Aunque las chicas los perseguían, era más fácil poder cambiar de hotel o de lugar sin que se enterasen. No es que a los chicos les molestasen las fans, pero a veces necesitaban un poco de privacidad y tranquilidad...más cuando estaban componiendo y grabando.
El ensayo duró casi todo el día. Estuve con las chicas del staff tratando de ayudar, aunque mucho no me dejaron. Después ayudé a la gente de técnica con las luces y los efectos, pero cuando se daban cuenta de que estaba trabajando y no debía, me echaban. Así que me pase el día de un lado para el otro. En los momentos de receso me iba con Bill al camerino a distraernos un rato. Me sentí un poco incómoda porque siempre estaba Erika en medio y a Bill parecía no importarle. Escuchábamos música, leíamos revistas o mirábamos la televisión. En un momento en que quedé sola en el camerino, me dormí una pequeña siesta. La vida de los chicos era muy agotadora en épocas de show. En Alemania no me había dado cuenta porque yo también estaba ocupada. Pero hoy viví un día de ellos completo y la verdad que es muy sacrificado. Por eso me alegra tanto que les esté yendo tan bien. El esfuerzo valió la pena.
El día culmino a las 10pm. Nos fuimos todos al hotel para cenar. Durante la cena pude ver como Erika estaba atenta a todo lo que hacía y decía Bill. Aunque ella era como su “nueva asistente personal” me parece que por momentos exageraba con su atención hacía él. Había algo que no me dejaba confiar totalmente en ella. No me había hecho nada, pero su obsesión por Bill y por que él esté a gusto era exagerada. Quizás trataba de hacer bien su trabajo. Debería tener más trato con ella, seguramente era eso y nada más. A las 11.30pm ya estaba acostada en la cama de Bill. Él y los chicos se quedaron reunidos con el Management y Christie para ajustar los últimos detalles. Mañana era el último ensayo y el viernes era el primero de los dos shows que quedaban. Después tendría una semana para disfrutar a los Twins, a Gus y a Geo.
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