A las 8pm estábamos subiendo mis valijas a la camioneta de César. Me iría a cenar con los chicos al hotel y de ahí nos trasladaríamos al aeropuerto. Me despedí un poco triste de mis padres. Este año habíamos estado separados mucho tiempo y los extrañaba mucho. Ahora caía en la cuenta lo difícil que iba a ser vivir en New York sola. Pero era un riesgo que debía tomar. Otra oportunidad como esta no se iba a presentar fácilmente, por lo que no debía desaprovecharla.
—Que tengas buen viaje cariño—dijo mi madre abrazándome.
—Gracias mamá, nos vemos en 15 días.
—Adiós cariño, llámanos en cuanto llegues—dijo mi padre.
—Si, cuando me acomode en el hotel lo primero que hago es llamarlos—dije soltando a mi padre.
—Bill, Tom que tengan buen viaje y esperamos volver a verlos pronto—dijo mi madre mientras los saludaba.
—Seguramente nos volveremos a ver pronto—dijo Tom.
—Cuiden a mi pequeña—dijo mi padre.
—Sabe que está en buenas manos—dijo Bill subiendo a la camioneta.
Las chicas nos siguieron hasta el hotel, pero estaban más tranquilas ya que los chicos se habían tomado su tiempo para atender sus requerimientos.
Una vez en el cuarto Tom se puso en contacto vía skype con Christie para informarle la hora aproximada de llegada. Aprovechando ello, pedí la cena para las 9pm y me fui a duchar. Bill se quedó revisando unos mail que le habían mandado desde las oficinas de Alemania y organizando on line, junto a Georg y Gustav, los ensayos de esa semana.
Cuando salí del cuarto de baño, se encontraba recostado en la cama esperándome. Golpeo la cama con su mano, pidiéndome que me recueste a su lado. Lo hice y enseguida me envolvió con un fuerte abrazo.
—Estoy tan feliz de que pasemos 15 días juntos—dijo
—Yo también, estos meses fueron demasiado largos sin tenerte cerca, pensé que no lo iba a soportar—dije sin soltarlo.
—Fue duro, pero bastante llevadero. No se que haríamos sin la tecnología. Imaginate si estuviéramos en el siglo XVI o XVII y tuviéramos que comunicarnos a través de cartas....creo que moriría en el intento.
—Eso era muy romántico pero insoportablemente agotador y desgastante mentalmente. No se como hacían para llevar una relación a la distancia, vía correo que tardaba meses y viéndose dos o tres veces al año.
—Probablemente si estuviéramos en esa época, sería algo normal. Pero hoy en día no cambio la tecnología por nada del mundo—volvió a repetir.
—Me hacen un lugarcito?—preguntó Tom desde la puerta del cuarto. Y antes de que le contestáramos, ya estaba recostado con los brazos detrás de la cabeza.
—Has tomado la pastilla?—le preguntó Bill.
—No, lo haré luego de cenar. No quiero que me caiga mal.
—Que pastilla??—pregunté.
—Un tranquilizante. A Tom no le gusta volar y suele ponerse muy nervioso, por ello el médico le dío un calmante. Si bien no es para que se duerma, le baja bastante los decibeles.
—No sabía que no te gustaba volar, Tom?
—Es que tuvimos una mala experiencia una vez que volvíamos de Miami. Nos agarró una tormenta en el aire y la verdad que la pasé muy mal.
—Es comprensible!! A mi me hubiese pasado lo mismo. Y tu Bill? No quedaste traumado por ello?
—Me costó volver a confiar en los vuelos, pero lo logré porque otra no me quedaba. Los vuelos son parte de nuestra vida ahora y debí superarlo a la fuerza.
Alguien golpeo la puerta. Al ver que ninguno se movía, resoplé, me levanté y fui a abrir. Traían la cena.
—Por donde lo dejo?
—Allí, por favor—dije señalando los sillones.
—A las 11pm César estará esperándolos en la camioneta. Quiere que retiremos los baúles y valijas ahora?
—Aguarde que consulto—dije y fui hasta el cuarto. Bill aceptó, por lo que le dí el visto bueno. Enseguida dos personas llegaron con el carro y subieron todo allí.
—Es el equipaje de todos?—preguntó.
—Si, ese baúl y esa valija grande es de Bill, ese baúl es de Tom. Mis dos valijas están en la camioneta de César. Quedan 3 bolsos pero los llevaremos en mano.
—Bárbaro. Buen provecho—dijo retirándose.
—Muchas gracias!—respondí—Tom, Bill ya llegó la cena—dije en voz fuerte.
Ambos aparecieron de inmediato en el living.
—Por fin, estaba con mucho apetito—dijo Bill.
—Yo también—dijo Tom y ambos se acomodaron en el sillón doble cuerpo.
Me ubique en uno de los sillones individuales y destapé mi plato. Me habían preparado carne al horno con papas, mi plato preferido. Los chicos estaban comiendo una mezcla de verduras cocidas (supongo que preparadas al wok) acompañados con pastas.
Ambos al ver mi suculento plato me miraron sorprendidos. No comprendían como me gustaba tanto la carne. Para ellos había sido tan fácil renunciar a la misma. Yo no podía entenderlo, amaba comer carne y no pensaba renunciar a la misma. Pero respetaba la decisión de los Twins, por eso les pregunte de antemano si no les molestaba que la pidiera como cena. Ambos estuvieron de acuerdo en que no había ningún problema, no les afectaba verme comer carne.
Cuando finalizamos la cena, nos quedaba unos 40’ por lo que tomamos un té y nos preparamos a partir.
En la recepción la gente del hotel se hizo presente para despedirse y desearles buen viaje a los Twins y a mí. Los Twins les agradecieron la hospitalidad, la buena predisposición para mantener su seguridad e intimidad y obviamente se sacaron fotos y firmaron autógrafos.
Salimos por el hall para que puedan despedirse de las Tokitas que aún seguían firmes en la puerta del hotel. Una vez en la camioneta un par nos siguió hasta el aeropuerto en donde ya había otro grupo de Tokitas con carteles despidiendo a los chicos y pidiéndoles que vuelvan y den un concierto en Argentina. Bill prometió que pronto comenzaría una gira por Latinoamérica y que Argentina era uno de los lugares elegidos. El grito de las chicas creo que pudo escucharse a 5000 mts a la redonda.
Subimos al avión y los chicos estaban muy felices por la calidez de la fans. Saber que de a poco su nombre estaba ganando lugar en los países de Latinoamérica superaba ampliamente todo lo soñado por ellos.
Traté de no dormirme ya que el vuelo no era directo y en 2 horas bajaríamos en Lima, en donde tendríamos que esperar 40 minutos para volver a despegar hacía Los Angeles. Habían comprado 4 pasajes para que uno de los asientos no tenga acompañante y poder acomodar los bolsos de manos y dormir más esparcidos, aunque los asientos eran increíblemente cómodos y se reclinaban casi por completo. Por ello no dude en tomar ese lugar. Bill viajaba del lado de la ventanilla y Tom sobre el pasillo. Primero me recosté y luego termine acostada cómodamente en ambos asientos. Una vez en Lima y mientras esperábamos volver a despegar, Tom pidió algo para comer y por supuesto, Bill y yo lo acompañamos.
En un momento en el que Bill estaba con los auriculares puestos, Tom se me acerca y me dice algo que había olvidado.
—Cuñadita, recuerda que me debes un favor, verdad?
—Yo? Deberte algo a ti? Eso fue hace meses, creo que prescribió tu tiempo de reclamo—dije bromeando.
—Eres muy mala—dijo riendo.
—Ok, ok! Para que veas que aún te agradezco mucho lo que has hecho por mí esa noche…..que es lo que quieres?
—Todo a su debido tiempo…..simplemente quería refrescarte la memoria para cuando necesite hacer uso del mismo.
Lo miré frunciendo el seño, pero sabía que era imposible sacarle una palabra más. A los minutos nos informan que partiríamos hacia Los Angeles.
Una vez en el aire, me calcé los auriculares, elegí una película y me quedé mirándola hasta que los párpados me pesaron y se cerraron sobre mis ojos.
Tom me despertó faltando unos 15 minutos para aterrizar en Los Angeles. Había dormido tan profundamente que el vuelo me paso rapidísimo. Debía acomodarme en el asiento y abrocharme el cinturón. Me asomé hacia el lado de Tom y Bill no estaba junto a él. Vi que la luz del baño estaba encendida por lo que supuse que estaría allí. Abrocho mi cinturón y comienzo a hojear una revista que me pasó Tom. Era de EEUU. Contaba con una entrevista a TH y una serie de fotos muy lindas. Iba a pedirle a la azafata si me la podía llevar. La voz de Bill me aleja de mis pensamientos.
—Hola dormilona!—dijo acomodándose a mi lado.
—Hola, amor—dije y apoye mi cabeza en su hombro.
Automáticamente acarició mi rostro y beso mi frente.
—Ya estamos llegando—dijo Tom nervioso.
—Calmate, Tom. No te pongas nervioso ahora, faltando minutos para estar en tierra—le dije estirando mi mano para tomar la de él.
—Estoy bien—dijo haciendo muecas y poniendo los ojos en blanco. Los tres reímos.
—Quieres que me siente contigo?—le preguntó Bill.
—No, no. Quedate con Alien. Estoy bien, en serio—repetía mientras apretaba mi mano.
Eran las 10.25 am cuando pisamos suelo americano. El aterrizaje fue asombroso. Había que felicitar al Capitán porque casi no nos dimos cuenta. Tom había recuperado el color y se sentía fenomenal ahora que estábamos en tierra firme.
Cuando llegamos nos estaba esperando Bruni en la camioneta. Como era un vuelo privado en un avión mediano, habían pedido permiso para poder buscarnos directamente en la pista sin necesidad de usar el micro del aeropuerto y tener que pasar por el hall. Habíamos aterrizado en un costado, por lo que desde los ventanales era difícil saber quienes bajaban. El equipaje fue recogido por gente del staff y llevado directamente a otro auto. Pregunté porque hacían esto y Tom me explicó que mientras no los vieran podrían viajar tranquilos hasta el hotel y entrar sin dificultades por la cochera. Las chicas del aeropuerto seguramente se comunicaban con las del hotel para informarles la llegada de los chicos. Por suerte además de nuestro avión, había dos más que provenían de Argentina y Christie había filtrado por internet el número del vuelo siguiente.
No les gustaba hacer esto, porque era engañar a sus fans, pero como no sabían que actitud tomarían ante mi presencia, y teniendo en cuenta el antecedente de lo que sucedió en mi casa, preferían mantener en secreto su llegada. Una vez en el hotel sería distinto, ya que solo se mostrarían ellos en público y yo podría mantener mi presencia en reserva.
Lo primero que hice cuando baje de la camioneta en el estacionamiento del hotel, fue darle un fuerte abrazo a Bruni.
—Oh Bruni! Como te he extrañado!
—Yo también Ali….Lizzie. Todos aquí te han extrañado mucho.
—Te envía saludos Luz. Estuve con ella el día de mi cumpleaños. Me dijo que cuando terminen estos shows vuelve a Alemania con uds.
—Si, por suerte Luz ha quedado como parte efectiva del staff. Esta muy contenta con su trabajo y el equipo también. Y tú como estás? Como fue volver a tu país—preguntó mientras subíamos por el ascensor.
—Al principio un poco raro. Me había acostumbrado mucho al estilo de vida de uds. Mucho trabajo, madrugar, acostarse tarde, fiestas, reuniones, shows. Cuando llegué a mi casa y todo era paz y tranquilidad, me quise morir. Me sentía inquieta. Necesitaba hacer algo. Por eso cuando me llegó el mail de Christie con la propuesta de continuar con los fans club y las revistas de Argentina no lo dude ni un segundo. La primera noche no dormí. Extrañaba mucho a Bill y a Tom. Me había acostumbrado tanto a sus presencias que de golpe encontrarme sola en mi habitación fue casi insoportable. Por suerte con la tecnología, nos podíamos ver y comunicar, aunque no era lo mismo.
—Aquí ocurrió algo parecido—dijo Bruni mirando de reojo a los Twins—durante los dos días anteriores a viajar a Londres para el show privado, estos dos tenían unas caritas, que no te imaginas. Se la pateaban. Imaginate que le traje tres bolsas de Yummy Bears a Bill y ni las abrió.
—Jajajajajaja, en serio?? Porque no me contaste, Bill??
—No quería preocuparte. Ya bastante teníamos todos con el tema de la distancia como para seguir agregando preocupaciones al tema.
—Y el otro—continuó Bruni—se volvió célibe.....por dos días!! Imagínate!—dijo riendo.
—Eso si que es grave!!!—dije bromeando.
—Pero después, recuperó el tiempo perdido con una fan que se met…..—continuó pero fue interrumpido por Tom, que intentaba callarlo con señas y hablando encima.
—Después las fans me levantaron el ánimo en el show—dijo haciéndole gestos a Bruni.
Obviamente me dí cuenta de que estaba ocultando algo.
—No, no, no se hagan los tontos conmigo! Como que una fan se metió?? A donde se metió?—dije mirándolos a los tres, pero ninguno me contestó.
—....................—ninguno abrió la boca.
—Así que no me van a contar?? Van a tener secretos conmigo?? Muy bien, no les pienso dirigir la palabra hasta que me cuenten!—dije haciéndome la ofendida mientras bajaba del ascensor y con paso apurado me dirigía a mi habitación dejándolos atrás. De reojo pude ver como los tres discutían y se echaban la culpa uno a otro. Eran tan infantiles….Bruni incluido. Llegando a mi cuarto me cruce con varios de los chicos del staff quienes enseguida vinieron a mi encuentro. Los había extrañado muchísimo.
Casi en la puerta de mi cuarto me cruce con Anna, Janice y Chester que habían dejado todos los bolsos en mi habitación. Una chica salió del cuarto de los Twins, casi llevándome por delante y me miró de una manera no muy agradable.
—Disculpa—fue todo lo que dijo y se dirigió hacia Bill.
—Lizaaaaaaaaaaaaaaa! Que alegría verte—gritó Anna y me abrazó muy fuerte sacándome de mis pensamientos—No sabes como te he extrañado!
—Anna, yo también los extrañe mucho!—dije mientras le devolvía el abrazo.
—Suéltala que nosotros también queremos saludarla—dijo Chester en broma. Los abracé junto a Janice.
—No saben las ganas que tenía de verlos. Hablar por skype o por teléfono no es lo mismo.
—Como se siente volver?—preguntó Janice.
—Por un lado increíble, porque moría por verlos a todos y por otro triste porque tuve que dejar a mi padres.
—Pero por 15 días nada más—dijo Anna.
—Si, pero yo a fin de año me mudo a New York y no voy a poder verlos por un tiempo. El haberme quedado con uds en Alemania hizo que valorará más cada momento compartido con mi familia—dije mirando de reojo a los Twins con esa chica. Obviamente era parte del staff, pero como no la conocía supuse que era nueva.
—Es verdad!!! Nos han contado, te vas con Helen—dijo Janice.
—No digas así, suena a que los abandono y solo voy a estudiar para poder obtener el título que tanto Christie como Bill quieren que obtenga.
—Y tu?? Es lo que quieres?—preguntó dudando Anna.
—Si, definitivamente es lo que me gusta. Manejar las editoriales y los fans clubs fue una experiencia agotadora pero hermosa. No pensé que podía gustarme tanto. Y por eso quiero perfeccionarme y volver siendo la mejor!
—Eres la mejor—dijo Chester—sin tanto título y estudio has conseguido esta gira!
—No solo yo, fue gracias a todos y sobre todo a los chicos que ofrecen un show increíble. Quién esa chica que está con los Twins?—pregunte cuando no aguante más.
—Su nombre es Erika. Christie la contrató para que ayude a los Twins en la gira americana. Por lo visto han congeniado muy bien porque Bill pidió que se quede como asistente.
—Es raro que no me hayan mencionado nada las veces que hablamos.
—Es un poco rara, no es de hablar mucho y se la pasa con ellos o en su cuarto, casi no sale con nosotros las noches libres. A nosotros nos vino bien porque no tenemos que estar tan pendientes de ellos por lo que estamos un poco más libres y menos estresados. Pero los chicos están contentos, así que debe hacer bien su trabajo.
—Hablando de los chicos, necesito preguntarles algo, pasen no quiero que nos escuchen—les dije viendo que los Twins aún andaban por el pasillo.
—No me digas que ya te enteras…..—dijo Chester, pero Anna lo interrumpió de un codazo.
—Se puede saber porque nadie me quiere contar que paso con Tom y la fan. Bruni me estaba contando hasta que Tom lo hizo callar y me salió con un inventó patético. Cual es el problema de que me entere?? Como si no hubiese visto a Tom y sus chicas One night stand!!
—Es que…….eh…bueno, pasa que…—empezó a balbucear Janice.
—Por favor, no digo nada. No entiendo cual es el secreto!!!
—Bueno, yo te cuento, pero por favor ni se te ocurra abrir la boca porque me meterás en problemas—dijo Chester
—Lo prometo, soy una tumba.

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