Alrededor de la 1.30am mis abuelos y mis tíos se fueron a pesar de que mis primitas no se querían despegar de los Twins. Mis padres también se despidieron y se fueron a acostar. Les avisé que nos iríamos al hotel y que mañana volveríamos.
Bill llamó al chofer y lo hicimos entrar a la cochera para así ver como acomodar a los Twins entre nosotras sin que los pocos fotógrafos que quedaban pudieran descubrirlos. Tapamos con telas los vidrios oscuros del auto. Todos nos sentamos atrás. Bill y Tom en medio, y nosotras tres arriba de ellos, tratando de cubrirlos con nuestros cuerpos.
Salimos y dos camionetas nos siguieron unas cuadras. César, el chofer, pudo perderlos en un semáforo y enseguida empezó a cortar camino por calles internas y así desorientarlos fácilmente. Dejamos Vico y Jess en la casa de esta última. A los pocos minutos llegamos al hotel y entramos por la cochera trasera. En la puerta aún había un grupo de chicas. Evidentemente sabían que ellos estaban aquí. Enseguida subimos a la habitación de Bill y allí nos esperaban varias botellas de champagne y una mesa de bocaditos, frutas y dulces. A las 3am, las chicas se fueron a su habitación y Tom a la suya. Por fin Bill y yo nos quedamos solos. No pude contenerme y me abalancé en busca de sus labios. Sus manos enseguida se ubicaron debajo de mi remera acariciando mi espalda y cintura. Seguíamos en el sillón, besándonos, acariciándonos, sintiéndonos. Sus suaves dedos fueron quitándome la remera y desabrochándome el jean. Cuando me paré para terminar de quitarme el jean, se quedó mirándome de una manera extraña, pero tierna a la vez. Los ojos le brillaban y sonreía de manera pícara mientras mordía su labio inferior. Enseguida mi rostro se incendió de vergüenza. Estiró su mano y la tomé. Me atrajo hacia él y con la yema de su dedo acarició mi mejilla.
—Amo esto—me dijo.
—Que cosa?—pregunté confundida.
—Que tengas pudor a determinadas cosas y te sonrojes—me dijo besándome la frente.
—Es que me da vergüenza que te quedes mirándome.....así—dije mientras me perdía en sus ojos.
—Es imposible no mirarte, eres tan hermosa—dijo mientras jugaba con mi relicario—Aún no puedo creer que estemos juntos, has soportado tanto. Siento que no te merezco, pero a la vez siento que no puedo estar en otro lado que no sea contigo. Bendito el día que nos conocimos—dijo y comenzó a besarme, pero esta vez con más pasión.
Entrelazo sus dedos en mi cabello y me tiró la cabeza hacia atrás. Su boca se clavo en el hueco de mi cuello. La sensación era tan excitante! La piel se me erizaba. Mi boca recorría suavemente su cuello tratando de ahogar los gemidos que querían escapar. Se paro conmigo enroscada en su cuerpo y me llevó a su habitación. Desenrosque mis piernas de su cintura y me deje caer en la cama. Suavemente me senté y lo ayude a quitarse la remera y el pantalón. Extrañaba tanto su piel, su aroma, que fue casi imposible resistirse a la tentación de besar todo su pecho. Vi que llevaba puesto el relicario y una suave sonrisa se dibujo en mi rostro. Se acercó a mí y rodeo mi rostro con sus manos. Nos miramos unos segundos hasta que comenzó a besarme suavemente. Podía sentir su respiración acelerarse. Su boca rozó mi oído y un suave gemido salió liberado de sus labios. Sus manos recorrían mi piel, mientras me quitaba el corpiño besaba suavemente mis hombros y cuello. Me sentía mareada, un hormigueo recorría mi cuerpo y un fuego nacía desde lo más interno de mi ser. Nos recostamos y su cadera se acopló con la mía. Comenzó a moverse, primero suavemente y luego un poco más rápido. Nuestras respiraciones fueron en aumento y cada vez que nuestras bocas se separaban los suaves gemidos se abrían paso. En un momento se detuvo bruscamente, despegó sus labios de los míos y me miró. Me volví a sentir mareada y con el cuerpo hormigueando. Era tanta la influencia que sus ojos tenían en mí, que por un momento mi mente quedó en blanco. Con su mano derecha acarició mi mejilla, quitó un mechón de pelo de mi frente y pasó la yema de su dedo pulgar por mis labios. Me sentía en el paraíso. Me sentía tan bien, tan amada, tan cuidada. El calor de su piel me invadía y se fundía con la mía. Nuestros labios se volvieron a unir en un beso lleno de pasión y deseo. Mi mente y mi cuerpo solo se limitaron a sentir y perderse en el maravilloso momento. No existía nada, ni el mundo mismo. Solo él, yo y ese mágico momento.
Desperté con los rayos de luz que entraban por la ventana. Me encontraba rodeada por los brazos de Bill quién dormía plácidamente. Me dí vuelta suavemente para quedar frente a él y poder hundir mi rostro en el hueco de su cuello. Se movió y me abrazó con mucha más fuerza.
—Estás bien, hermosa?—susurró dormido.
—Perfecta—le dije besando su piel, a lo que él respondió acariciando mi espalda—duerme que aún nos queda un ratito—le dije suavemente.
—Ok—susurró y volvió a dormirse. El perfume de su piel me relajó al punto que volví a dormirme también.
Desperté bruscamente, debido a los saltos de Tom en la cama. Bill reía. Saqué mi rostro de entre el cuello de Bill y miré a Tom con los ojos entrecerrados y los labios fruncidos. Odiaba que me despertaran de esa manera. Ya me había desacostumbrado a esto.
—Deberás acostumbrarte, porque los próximos 15 días seré tu despertador—me dijo Tom mientras se bajaba de la cama.
—Oooooh noooo!—dije elevando los ojos y volviendo a esconder mi rostro en el cuello de Bill.
Ambos rieron a carcajadas. Tom se fue para el pequeño estar de la habitación y se sentó en el sillón a la espera del desayuno. Golpean la puerta y eran las chicas. Luz entra corriendo al cuarto, donde aún estábamos acostados con Bill.
—Lo siento Bill—dijo mientras se acostaba a mi lado—No sabes como te he extrañado—me dijo tomándome de la mano.
Bill intentaba envolverse en las sábanas para poder ir al baño a ducharse. Nosotras estábamos tan concentradas con nuestra charla que casi no lo notamos, hasta que nos hizo mover un poco.
—Se me ha hecho tan difícil viajar a Londres sin ti!—dijo apretando mi mano.
—Lo sé, a mi también se me hizo difícil irme. Pero cuéntame, como fue tu vuelta a Chile?
—Bien, pero me acostumbre tanto al ritmo de Europa que me costó mucho adaptarme.
—Tu madre y hermana como están?
—Muy bien, por suerte mi hermana volvió a casa cuando se enteró que mi madre estaría sola, lo cual es un alivio para mí.
—Me alegro mucho, esa si son buenas noticias. De Abril supiste algo? Yo le envié un mail pero nunca me respondió.
—Poco y nada, sé que se sentía apenada por como te trató con todo ese tema de Tom. Pero la verdad que mucho no pude hablar, el trabajo ocupaba todo mi día.
—Hablando de eso, en que quedaste?? Vas a seguir trabajando con Christie?
—Si, después de la gira de Norteamérica vuelvo a Alemania—dijo sonriente.
—Me alegro muchísimo, amiga! Yo en unos meses terminaré el colegio y me mudaré a New York. La verdad que mis planes cambiaron totalmente. El año pasado solo quería cumplir 18 años para poder mudarme con las chicas e ir a la universidad juntas...y este año viví un mes sola en Europa ahora voy a vivir sola en NY....sin contar que tengo un cuñado super hot y un novio hermosamente sexy que amo con todo el corazón—dije susurrando.
—Es verdad, mi vida también cambió drásticamente, pero no me arrepiento. He conseguido trabajo de algo que no tenía idea que me gustaba, he hecho nuevos amigos, he conocido a mis ídolos.....y sobre todo, soy muy feliz!
—Yo también amiga, aunque me pone triste que estemos lejos—dije enredando mi brazo con el suyo.
—Si, pero podremos visitarnos, el contacto nunca lo vamos a perder. Además mis jefes son tu novio y tu cuñado....en algún momento me puedo colar con ellos y visitarte—dijo riendo.
Bill sale del baño solo con un jean y una toalla en la cabeza. Se lo veía tan sexy que si no fuera por Luz, me estaría abalanzando sobre él nuevamente.
—Alguna vez pensaste en ver a tu ídolo así??? Se pierde toda la magia—le dije en broma a Luz.
—Efectivamente, paso a ser un simple mortal como todos—dijo y los tres reímos.
—No sean tontas...siempre fui un simple mortal, las fans se empecinan en colocarnos en la cúspide, cuando de Dioses no tenemos nada—dijo Bill riendo.
Me levanto envuelta en el cubrecama y me meto en el baño para ducharme rápido. Cuando salí el desayuno había llegado, por lo que me puse una bata, seque un poco mi cabello y fui a la sala de estar así. Después me cambiaría.
—Que vamos a hacer hoy?—preguntó Tom—nos darás un recorrido turístico?—me preguntó.
—Si es lo que desean, encantada.
Todos asintieron. Quería conocer Buenos Aires, por lo que luego de desayunar y cambiarme, llamé a mi madre por teléfono para avisarle que nos ibamos para el centro.
El hotel nos consiguió una camioneta, siempre con César de chofer, y nos dirigimos a la capital. Los llevé por los lugares más pintorescos de mi ciudad. Conocimos la Casa Rosada, el Congreso, El Cabildo, La Catedral, Puerto Madero, visitamos una exposición en la Facultad de Derecho, fuimos a comprar a plaza Francia, recorrimos el planetario, el jardín japonés y el botánico. Todo a velocidad luz porque solían reconocerlos. A la vuelta pasamos por San Telmo, Caminito, La Fragata Libertad y lo mejor de todo.....La Bombonera. El presidente del club accedió gentilmente a que los chicos pasaran a la cancha. Encendieron las luces y hasta pudieron hacer jueguitos con los jugadores que estaban allí concentrando para el partido de mañana....aunque debo decir que no es el fuerte de ellos...que sigan cantando, mejor. Nos regalaron las camisetas firmadas por todos, banderines y algunas otras cosas. No faltaron las fotos y los autógrafos. Los chicos les regalaron un par de cds y posters. Aunque cueste creerlo, muchos de los jugadores los conocían, porque tenían hijas o sobrinas o hermanitas que eran fans.
A las 10pm estábamos regresando al hotel. Cada uno fue a su habitación a ducharse y cambiarse y luego a las 11pm bajamos a cenar al restaurante del hotel. Luego de la rica cena y junto al postre la gente del hotel nos obsequió tres botellas de champagne para celebrar y nos invitaron a un evento VIP en una disco a un par de cuadras. Lo cual enseguida aceptamos gustosos. Menos Clara, éramos todos mayores de edad, pero en ningún momento nos preguntaron. Igual sabíamos comportarnos. En el evento había varias estrellas del ambiente local, como así también modelos y cantantes. Al ver entrar a los Twins muchos se quedaron asombrados. Primero por el look de cada uno, luego porque, como suele ocurrir, pensaron que Bill era una chica y por último, aquellos que si sabían quienes eran no entendían que hacían en Argentina. Como siempre, las busca famosos, comenzaron a revolotear alrededor de los Twins, pero no ibamos a permitir que se metan con ellos, por lo que tome del brazo a Bill, Luz y Clara hicieron lo mismo con Tom. Dejando en claro así que ambos estaban ocupados. Nos ubicaron en un VIP con sillones cerca de otros cantantes, quienes enseguida se acercaron a saludar y a compartir champagne. El evento era de una marca deportiva que presentaba su nuevo modelo de zapatillas. Increíblemente eran la marca preferida de Tom, por lo que no pudimos evitar que compre varios pares en distintos colores, tanto para él, como para Bill, Georg y Gustav. Las chicas y yo recibimos un par gratis de parte de la gente de marketing de la marca. La pasamos muy bien. Bailamos, cantamos, conocimos famosos, pedimos autógrafos, fotos. En un momento reaccioné que estaba hablando con uno....mejor dicho, con el mejor guitarrista Argentino, líder de mi banda favorita. Ni en sueños me hubiera imaginado este momento. Por fin yo también había podido conocer a mi ídolo. Fue una noche increíble y anecdótica.

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