Music to ♥

martes, 10 de abril de 2012

Capitulo Nº 8 (2da parte)

Una vez en el aeropuerto, Gengis fue a buscar mi coche que había quedado en el estacionamiento del lugar. Nosotros nos quedamos buscando los bolsos y un par de chicas se nos acercaron algo eufóricas. Debo decir que me asusté un poco. No es muy agradable ver que un grupo de chicas se te acerca corriendo con intenciones de abrazarte y tocarte. A veces las demostraciones de cariño suelen ser un poco desmedidas y más de una vez nos vamos algo heridos.
—Calma chicas! Calma, por favor!!—dijo Tom poniéndose delante de mí al ver mi rostro de pánico—Pongámonos en aquél costado para no molestar al resto de la gente y nos sacaremos todas las fotos que quieran.
Las chicas enseguida se corrieron del pasillo hacia un costado y como si hubiesen leído nuestra mente se colocaron contra la pared. De esa manera pasamos una por una para firmarles y sacarnos fotos o escuchar que tenían para decirnos. Nuevamente mi hermano se fue lleno de cartas de amor y yo de peluches.
En el viaje hacia nuestra casa, Gengis trato de despistarlas. Aún nuestro hogar era desconocido para el resto del mundo y queríamos mantenerlo así.
Veníamos riendo por las ocurrencias de las chicas. Tom leyó dos cartas de alto contenido erótico así como leyó otras que eran totalmente románticas y dulces.
—Como puede ser que alguien diga que me ama y que soy el amor de su vida sin conocerme?
—Porque se enamoran de la imagen que brindamos, de lo que producimos sobre el escenario y a través de ello se arman una imagen de nuestra forma de ser que puede o no concordar con lo que realmente somos.
—Evidentemente nunca te han visto sin maquillaje y recién levantado—dijo y con Gengis comenzaron a reir descaradamente.
—Perdón?—dije con los ojos entrecerrados—y tú recién levantado? Mejor déjalo ahí, quieres?
—No te enojes hermanito—dijo golpeándome con su codo—Alien te ama de todas las formas en las que te presentes.
—Y así también te amará a ti la persona que ocupe tu corazón—dije y ví como la tristeza invadió su mirada—Perdona, no quería tocar el tema—dije apretando los labios.
—No te hagas problema, soy yo que estoy sensible. Ya se me va a pasar y volveré a ser el de siempre.
—Hogar dulce hogar!—dijo Gengis y mis ojos se iluminaron ante la idea de ver a Alien.
Llegamos cerca de la 1.30am. Las luces de la casa estaban prendidas. En la entrada estaba uno de los guardias de seguridad esperándonos para abrirnos el portón, enseguida Arthur salió de adentro de la casa y nos ayudó con los bolsos.
—Como les ha ido?—preguntó.
—Grandioso—respondió Tom—ya te contaremos las novedades.
—Excelente!—dijo saludándome. Entré en la casa y en el living me encontré a Luz que estaba jugando cartas con Arthur mientras nos esperaban.
—Bill, como les fue?—pregunto mientras se paraba a saludarme.
—Muy bien, por suerte.
—Leí lo que pusiste en la web, quiero saber de que se trata!!—dijo sonriendo.
—Por supuesto.....todo a su debido tiempo—dije elevando las cejas.
—Me vas a ocultar información? A mí?—dijo y me arrojó un almohadón.
—Tú y Alien serán las primeras en saberlo, lo prometo.
—Más te vale. Hey Tom!—saludó.
—Luz, como va?
—Bien, quieren algo de café?
—Yo no, quiero acostarme—dije—Alien está durmiendo?
—Si, se acostó temprano al igual que tu madre—dijo mientras iba para la cocina.
—Yo si quiero café, tu vas a tomar?—le preguntó Tom.
—Si, aún debo ganarle la partida a Arthur antes de acostarme—dijo riendo mientras éste entraba cargando los bolsos.
—Si no necesitan más nada, me voy a dormir—dijo Gengis.
—No, puedes ir. Gracias por todo—dijo Tom.
—Gracias Gengis, nos vemos mañana—saludé—Bueno chicos, me voy a dormir, nos veremos mañana—dije subiendo con la caja de ropa para los Twins y algunos regalos.
—Adiós—dijeron los tres a coro.
Caminé hacía la escalera y subí suavemente. Esperaba que Alien estuviese despierta. La había extrañado tanto que tenía muchas ganas de besarla y abrazarla. La puerta del cuarto estaba cerrada. Traté de abrirla sin hacer mucho ruido y entré. El cuarto estaba iluminado solo por la lámpara violeta que solía dejar Alien encendida cuando no quería estar a oscuras completamente. Apoyé la caja y regalos sobre el pequeño sillón del costado y me metí en el cuarto de baño. Necesitaba una ducha para poder relajarme y dormir tranquilo.
Mientras estaba lavándome el cabello, una ráfaga de aire fresco me hizo tiritar hasta que unas cálidas manos tocaron mi piel, abrazándome y haciéndome erizar de placer. Enjuague mi cara y me dí vuelta. Era Alien, por supuesto.
—Hola extraño, te estábamos esperando—dijo sonriente.
—Hola belleza—dije y apoye mi mano en su vientre—Como están mis amores? Se portaron bien?—dije y me agache a besarlos.
—Si, debo decir que han estado muy tranquilos—dijo mientras enredaba sus dedos en mi cabello y se sonrojaba. Aún lo hacía cuando la veía desnuda. Era algo que nunca iba a cambiar y me encantaba.
—Y tú? Me has extrañado?—dije mientras besaba su cuello.
—Claro—dijo dejando escapar un suave gemido. Su mano en mi nuca hizo que mis rodillas se aflojaran. La miré a los ojos y me sentí morir. Eran tan fuerte mi amor por ella....por ellos, que me sentía morir cuando mi corazón se aceleraba ante su presencia o su aroma. La amaba más que al amor mismo. Nuestros labios se encontraron y una suave corriente recorrió nuestros cuerpos. La abracé y pude sentir como su vientre se apoyaba contra mi cuerpo.  El agua de la ducha nos envolvía en su calor y sus manos suaves recorrían la piel de mi espalda. Era increíble lo sensual que se había vuelto Alien desde su embarazo. Siempre fue hermosa, sexy y totalmente atractiva para mí, pero desde que quedó embarazada eso se potenció a un nivel que muchas veces me dejaba asombrado. Inclusive ella se volvió más sexual, por así decirlo. Siempre tuvimos mucha piel y mucha química, pero ahora ella.....ella me hacía explota la cabeza. Estaba más atrevida y desinhibida, aunque se sonrojaba más de una vez, cuando se daba cuenta. Realmente me volvía loco.
Dejé mi mente en blanco mientras su boca recorría mi pecho. Cerré la llave de la ducha y la besé con la misma pasión que lo hice siempre. La deseaba y no había nada que me impidiese hacerlo. Ni siquiera mi tonto miedo a hacer mal a los Twins. Ella ya no me permitía dudar. Tomaba las riendas de la situación y me arrastraba a su mar de deseos y pasión.

Desperté con ella abrazada a mí y con una sensación de bienestar que se podía palpar en el aire. Ver asomar su vientre entre las sábanas me producía un sentimiento de sobreprotección incontrolable, pero a la vez me producía una ternura enorme saber que allí estaba el fruto de nuestro amor. Que allí estaban mis pequeños Twins creciendo y haciéndose fuertes para salir al mundo. Los esperaba con tantas ansias que por momentos quería que fuese 22 de julio, pero por otros me gustaba vivir todo este proceso del embarazo junto a Alien.
Salvo por la internación, estaba teniendo un embarazo bastante tranquilo y llevadero. Estaba cada vez más hermosa, no había aumentado más que 12 kilos, lo cual era normal por tener dos criaturas. Su persona transmitía una paz y un amor que pocas embarazadas han logrado. Se notaba que se sentía muy feliz con la llegada de Dhiva y Dhira. Después de todo lo que ha sufrido, y aún sufre, con la pérdida de pequeño Alien, era momento de que pudiese disfrutar de algo tan maravilloso como ser mamá.
Me moví suavemente para poder rodearla con mis brazos intentando no despertarla. Enseguida su boca se apoyó en el hueco de mi cuello haciéndome temblar por completo. La apreté muy fuerte contra mi cuerpo y volví a dormirme. Aún era muy temprano para levantarnos.

—Aaaay! Vamos chicos, quédense quietitos!—podía escuchar murmurar—Si no se quedan quietos no me voy a poder levantar a darles de com....aaaay, por dios!—dijo casi en un sollozo y me desperté de golpe.
—Cariño, estás bien? Que sucede?—dije acercándome a los pies de la cama donde ella estaba sentada.
—Te desperté!—dijo y respiro varias veces—perdona, es que no paran de moverse y realmente me está doliendo mucho—respondió con el seño fruncido. Podía notarse en sus ojos rastros de dolor.
—Tienes contracciones?
—No, solo se están moviendo mucho y me están apretan....—se interrumpió y salió corriendo, como pudo, hacia el baño a vomitar.
Me paré asustado y llamé al Dr. Horvill para que la venga a ver. No podía dejar pasar algo como esto después de lo sucedido la última vez.
—Cariño, puedo entrar?—pregunté desde la puerta del cuarto de baño una vez que corté.
—Si, pasa—dijo. Entré y estaba apoyada sobre el lavabo enjuagando su rostro con agua fría.
—Estás bien? Que sucedió?
—Si, es que me apretan tanto el estómago que me producen nauseas.
—El Dr. Horvill está en camino—dije ayudándola a secarse el rostro.
—Que?? Lo llamaste? No era necesario, amor!
—Prefiero que él diga eso que es el experto.
—En serio me siento.....—dijo y apretó los labios resoplando.
—Ves? Todavía no ha pasado. Has desayunado algo?
—No, eso quería hacer cuando me levanté pero los dolores no me dejaban caminar. Tenía miedo de caer por las escaleras si bajaba así.
—Bueno, recuéstate, pon algo en la televisión mientras voy a preparar un rico desayuno para ti—dije besándola en los labios—y para uds—concluí apoyando mi mano en su vientre.
Me puse un pantalón deportivo, una remera sin mangas y bajé hacia la cocina. La casa estaba en silencio. Una luz anaranjada entraba por el gran ventanal del living. Me acerqué al microondas y vi la hora.
—6.42am??? Mierda!!—maldije. No había dormido nada  y lo peor era que Alien no había dormido nada. Vaya uno a saber desde que hora estaba despierta con las molestias.
Puse agua a calentar, el pan en la tostadora y saque la mermelada de tomate de la heladera. Tomé la taza más grande y batí un poco de azúcar y café instantáneo fuerte para mí. Comencé a reir al recordar la llamada al Dr. Horvill <Con razón me atendió con esa voz. Lo había despertado!>pensé y volví a reir.

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