Quedé fascinada, si bien había estudiado sobre el Muro en la escuela, estar allí, al lado de una parte de la historia era increíble. Por momentos trate de recrear en mi mente como hubiera sido vivir en la época del Muro. Fue una experiencia muy linda, ahora entendía porque mi familia quería venir a este lugar y la verdad que ahora me estaba gustando. La recorrida del Muro, la reseña histórica y las fotos nos llevó casi 4 horas, sin darnos cuenta el tiempo se nos pasó muy rápido. Nos alejamos un poco de la zona del Muro en busca de un lindo lugar para almorzar comida bien típica. Había tantas cosas para probar que no nos decidíamos, cuando el estomago comenzó a hablar nos decidimos por un restaurante en una esquinita muy pintoresca. No había demasiada gente por lo que más nos gusto. Pedimos el plato típico que era: Chucrut, papas alemanas, chuletas de cerdo, salchichas blancas y rojas, mostaza, puré de manzana tibio y cerveza...en mi caso fue una gaseosa. Luego recordé que era lo que había cenado Bill en el avión. Antes de que llegara la comida nos trajeron una canastita con panes de distintos sabores y tamaños y un plato con leberwurst y queso blanco para untar. Una vez que terminamos con ello, a los minutitos llegó la comida. Era una cantidad enorme, demasiado para los tres. Deberíamos haber pedido un plato o dos para compartir. Peor bueno, no importaba. Al principio miré la comida con desconfianza: Puré de manzana con cerdo o salchichas no era algo a lo que estaba acostumbrada, pero bueno, había que probar. Para mi asombro, la comida era muy rica, por lo que terminé casi toda mi porción. Mis padres asombradísimos me miraban ya que mi menú no salía de las ensaladas, milanesas y las pizzas. Mientras mis padres terminaban de almorzar me dirigí a un rincón del restaurante donde había fotos viejas de la familia dueña del lugar. Fotos del Muro, fotos de la inauguración del restaurante, fotos de la familia reunida, fotos de navidad, fotos del servicio militar, copias de partidas de nacimiento, de casamiento, de ciudadanía, telegramas, cartas....era un verdadero “Muro” de los recuerdos. Pedí permiso y tomé algunas fotos del lugar, les explique en un inglés bastante trabado pero entendible que era para mi blog y aceptaron encantados. Insistieron en que me saque una foto con ellos y una con mis padres en la mesa que ocupábamos. Una vez que finalizamos el postre (strudell de manzana) y el café me dirigí a mi clase de alemán para turistas. Tenía muchas ganas de poder aprender a hablar aunque sea algo básico en alemán. Me aseguraron que yendo 2 hs durante 3 días por semana podría hacerme entender. Son solo conversaciones y muy poco de escritura.....solo reglas generales y lectura. Con esa base que tendré en 12 clases me costará menos trabajo comenzar el curso en Argentina.
Mientras caminaba hacia el instituto me metí en una calle paralela que tenía una pequeña feria. Vendían frutas y verduras frescas, flores y plantas, legumbres, comida. Era bastante completa y llena de turistas, podías notarlo al escuchar tantos idiomas diferentes. Encontré un puesto argentino de carne, en donde paré un momento a hablar con los dueños, prometiéndoles regresar a la noche con mis padres para probar alguno de sus deliciosos platos.
Una vez en el instituto, me dí cuenta que no iba a ser tan sencillo. Los carteles tenían palabras larguísimas en donde solo había 2 vocales...ya me estaba haciendo la cabeza que era plata tirada a la basura. Puntualmente las puertas del aula se abren y nos avisan que podemos pasar. En mi clase éramos 6 personas, incluyéndome, de las cuales 2 eran adultos y el resto éramos menores de 20 años. Miré de reojo a la chica que se había sentada a mi lado, no parecía mayor de 17 años. Tenía el cabello teñido de negro azabache, desmechado y a los hombros, era de tez muy blanca, ojos marrones cuidadosamente delineados, vestía un pantalón negro, borceguíes, una camisa escocesa, debajo de la cual llevaba una remera negra con un logo en blanco que no supe ver bien y guantes con los dedos cortados. Sobre el respaldo de la silla dejó un sobretodo negro y una bufanda gris y negra. Sobre sus piernas tenía un morral negro del cual sacó una cartuchera y un cuaderno, ambos con un logo blanco que probablemente era el mismo de la remera. Su aspecto me recordaba a alguien, pero no supe a quién, en ese momento. Los otros dos chicos vestían jean, camisa con un pulóver encima de color oscuro y sobretodos colgados en el perchero, bastante formales. Los dos adultos estaban más cómodos con jogging, buzo, zapatillas y campera deportiva. Me pareció que eran esposos. La profesora no era alemana, sino que era española radicada en Alemania hacia unos 10 años. Comenzó explicando el propósito del curso, que es lo que aprenderemos y como se desarrollarían las clases. Comentó que todo aquél que sepa inglés iba a tener mucha menos dificultad para aprender alemán ya que se asemejaban bastante y todo aquél que aprendía alemán iba a resultarle mucho más fácil aprender luego inglés.
Las dos horas pasaron muy rápido y no podía creer que había aprendido a decir mi nombre, a preguntar direcciones y pedir indicaciones. Todo eso en tan solo 2 horas, era asombroso! Salí fascinada del instituto y con ganas de que alguien me pregunte algo para poder responderle con mí limitado alemán....pero alemán al fin.
Camino al hotel pase por un puesto de revistas y encontré varias en las cuales HT estaba en la tapa, obviamente elegí las españolas y una sola en alemán ya que aún no estaba capacitada para leerlo. Me retiré feliz de haber preguntado “cuanto es?” y que el quiosquero me entendiera contestándome “5 euros”. Mi primera clase había dado sus frutos.
Por la tardecita fuimos a Unter den Linden, una de las calles más importantes. El recorrido comenzó en el Puente del Castillo que cruza el Spree desde la Isla de los Museos a tierra firme sobre el recorrido de la avenida, pasamos por el Germán Historical Museum o Museo de Historia Alemana, por el Princesses Palace, también conocido como Palacio de la Opera, que aloja en su interior el Operncafé, un lugar muy bonito para degustar buena comida. Luego visitamos el edificio de la Opera, que fue el primero que se construyó de un enorme plan urbanístico, llamado Forum Fridericianum. Este Forum comprende los edificios de: La Biblioteca Real, La Universidad Humboldt y la Catedral de St. Hedwig. En la acera del frente, dos edificios muy interesantes: el primero es la Biblioteca Nacional, y el segundo es el Edificio de la Guardía. Continuando el recorrido pasamos por Behrenstrabe Boarding House y Rosmarin Square dos bloques enormes de apartamentos y comercios. Aunque no sobre Unter den Linden pero muy cerca en la plaza Behrenstrabe encontramos el edificio de la Opera House Komische Oper, un edificio de 1892. De regreso sobre la avenida Unter den Linden, en la esquina con el número 42, encontramos el Pietzch Haus. Este fue uno de los primeros edificios encargados para la reconstrucción de Berlín tras la caída del muro en 1989. Aquí se puede parar a tomar un aperitivo en el Café Einstein, un local muy conocido por la gente de la zona. A continuación dos edificios destacan, son: La Embajada de Rusia y la Embajada de Hungría. Frente y dentro de los predios de la Pariser Platz, encontramos el Hotel Adlon, a su lado están dos edificios de los más conocidos y famosos de Berlín. El primero la Academia de Arte de Berlín y el segundo el DZ Bank. Justo en frente del banco DZ, se encuentra otro Banco, el Dresdner. La estructura más famosa de la Pariser Platz es la Puerta de Brandenburgo, por muchos años la frontera más dura con el este y uno de los grandes símbolos de la ciudad. Al otro lado de la puerta de Brandenburgo, quedan el barrio gubernamental con el Reichstag y los nuevos edificios del parlamento; y en sentido opuesto la moderna y cosmopolita Postdamer Platz con el Sony Center de Helmut Jahn y el edificio de oficinas de Renzo Piano.
Obviamente que toda esta información la fue dando mi mamá a medida que recorríamos el sitio. Y traté de retenerla para poder ponerla en el blog. Tiene sus ventajas que sea profesora de historia y una de ellas es no tener que pagar guías o excursiones. No pensé descubrir tantas cosas interesantes en este lugar, pero debo admitir que estaba muy sorprendida, cada rincón tenía su historia…..una muy interesante historia. De regreso fuimos al puesto argentino de la feria. Fue muy bueno encontrar argentinos en Alemania. La noche parecía no alcanzar para una sucesión de anécdotas graciosas. Pero al ver que ya era muy tarde partimos, prometiendo volver.

Nena adoro tu fic!! aprendo mucho jajajaja vacono tener una madre asi...desearía que tu fic me pasara en realidad cuidate küsses
ResponderEliminar