—Buenas, buenas! Era hora, dormilona—me dijo un sonriente Bill.
Me desperecé, casi me era imposible abrir los ojos. Miré la hora y eran las 9.10pm, había dormido más de 7 hs. y no faltaba mucho para aterrizar. Si el vuelo venía bien y sin retrasos, a las 10.50 estaríamos en suelo alemán….aunque después nos quedaba un rato para llegar a Berlín.
—Buenas noches!—le dije.
—Quieres cenar?—me preguntó
—Si, porque no?—respondí acomodándome.
Se asomó, le hizo señas a uno de sus asistentes y a los pocos minutos la azafata estaba junto a nosotros con mi bandeja.
Había una serie de frutas cortadas en un bol pequeño, una taza con té, un vaso de jugo de naranja, una ensalada con una pechuga de pollo sin piel con bastante buena pinta y un omellete. Mire su bandeja asombrada tenía, café bastante fuerte, jugo de naranja, cuatro salchichas alemanas, chuletas de cerdo, acompañado con chucrut, papas alemanas y una ensalada. Como podía ese cuerpito soportar tanta comida?
—Quiere que hagamos cambio?—me dijo risueño.
—No, gracias, no me acostumbré a vuestra comida aún—le dije sacándole la lengua.
Su hermano y amigos ya habían terminado de cenar y estaban jugando a los jueguitos. Tenían un PSP portátil y estaban compitiendo. Si bien tienen 18/20 años, parecían nenes de 5 años peleándose. Por suerte la gente que viajaba junto a nosotros en esta parte del avión eran en su mayoría ejecutivos alemanes volviendo a su país y conocían a TH. Más de uno había viajado en varias oportunidades con ellos y los saludaban como si fueran grandes amigos. A ellos les encantaba esa atención, les gustaba ser el centro por un rato. Además eso significaba que lo que estaban haciendo gustaba e iban por buen camino.
En un momento en que Bill se paro para ir a hablar con su asistente. Tom se sentó conmigo. Imaginé que su intención era convertirme en una nueva conquista. Quizás su primera conquista argentina, pero no le dí muchas chances de que lo lograra.
—Así que eres de Argentina...nosotros nunca estuvimos en ese país. Esperamos que cuando salga nuestro nuevo cd podamos ir a tocar. Dicen que el público argentino es uno de los mejores del mundo—dijo de manera dificultosa, pero entendible al fin.
—Si? Eso dicen?
—Si, hemos escuchado muchas veces que uds son muy.....como era la palabra??
—Pasionales?
—Exacto! Si, muy pasionales. No dudan en demostrar su fanatismo. Estuvimos mirando algunos recitales que grandes bandas dieron en Buenos Aires y quedamos encantados.
—Que recitales han visto?
—Muchísimos! Pero me gustó mucho el DVD de Megadeth en Buenos Aires.
—Por casualidad no vieron el de los Guns N’ Roses, no?
—Si, también, pero no te preocupes siempre hay algún desubicado. Eso sucede en todos lados. Pero lo bueno es que nuestra música no es para un público tan masculino y metalero, así que a lo sumo nos arrojaran algún que otro peluche o remera, pero nada que nos pueda romper la cabeza, jajajajaja!
—Si, eso es verdad. Igual no subestimes a las chicas. Yo te diría que busques algún video de las visitas de los Jonas Brothers, Madonna, Michael Jackson o de alguna banda de ese tipo y verás de lo que son capaces las fans fuera de los shows.
—No lo había pensado—me dijo mientras tomaba su notebook—busquemos—me dijo sonriente.
Comenzamos a buscar varios videos en youtube. No podían creer lo que eran capaces las fans argentinas. Llamó a Bill y al resto de los chicos para mostrarles. Estaban todos más que entusiasmados por lograr eso.
—Uds. si que están locos!!—les dije cuando me comentaron que morían por que suceda eso.
—No, es que para ello trabajamos. Queremos que todas las chicas y chicos amen nuestra música y si ocurre lo que vemos en los videos es porque lo logramos.
—No quiero ser aguafiestas, pero normalmente estas chicas mueren por uds, no por su música, si bien les gusta su música, comenzaron a escucharla porque primero los vieron a uds en alguna foto y les parecieron lindos. Con el tiempo se enamoran platónicamente de uds y son capaces de cualquier cosa por una foto, una firma o un mechón de pelo. Y ni hablar si se enteran de que pueden pasar una noche con Tom—dije mirándolo de reojo—Muy pocas van a ser las que primero escucharon su música y después se enteraron de que son lindos.
Los cuatro me miraron de manera rara.
—Quieres decir que aunque hagamos mala música les va a gustar porque en realidad lo que les importa somos nosotros?—me preguntó Gustav un poco decepcionado.
—No siempre, solo digo que se enfoquen en la música y no en la apariencia, si es que realmente buscan ser buenos músicos y perdurar en el tiempo.
—Tienes razón. No queremos ser los próximos NK. Que solo eran un grupito de chicos guapos bailando todos iguales...que si bien hicieron buena plata, en 4 años desaparecieron y como solistas no sirve ninguno—dijo Tom y todos asintieron a la vez.
—Me alegra que pienses así.....igual cuando les llegue la fama mundial, aprovéchenla a más no poder, pero mantengan los pies en la Tierra, y sigan creciendo musicalmente, please!
—Tu nos vas a ayudar a ello, o no?—preguntó Georg mientras los otros asentían.
—Yo? Que puedo hacer yo?? En un mes vuelvo a mi país.
—No importa, nos mantendremos en contacto o no quieres?—me pregunto Bill confundido.
—Obvio que quiero, me caen super bien—y asintieron de manera convencida—Voy a tratar de hacer todo lo posible por mantenerlos con los pies en la Tierra—dije finalizando con una sonrisa, a los que los cuatro festejaron con aplausos y abrazos.
Ya quedaban minutos para aterrizar. El capitán pidió que nos acomodemos y abrochemos el cinturón de seguridad. A los minutos la luz de “abróchese el cinturón” se encendió. Debíamos hacer cambio de avión y esperar unos 50’ para volver a despegar. En total serían unas 2 horas, lo cual parecía una eternidad, pero con ellos se me fue rapidísimo, cuando quise darme cuanta nuevamente la luz de “abróchense los cinturones” estaba encendida nuevamente. Ya terminaba el viaje y en lugar de estar contenta por llegar a Alemania, me sentía triste por dejar a los chicos. La había pasado muy bien y quería volver a verlos, sentía esa necesidad. Ellos iban a estar muy ocupados con el show y durante el mes que permanecería en Alemania casi no los vería. Pero bueno, debía agradecer haberlos conocido y que les haya caído tan bien que querían mantener el contacto conmigo. Sabía que ello no iba a durar demasiado. Si realmente alcanzaban la fama mundial con su cd tarde o temprano se olvidarían de mí.
Ya en tierra alemana el avión tardo unos minutos en abrir las compuertas para bajar. Me despedí de los chicos ya que ellos bajarían primero, bastante apurados y a los pocos minutos nos permitirían bajar a nosotros.
Mi madre noto la tristeza en mi rostro.
—Que sucede Liza?
—Nada, es que me cayeron muy bien y no creo que los vuelva a ver.
—Porque dices eso, si te han invitado a su show y te han pasado sus celulares y mails.
La miré asombrada.
—Estuve todo el tiempo aquí adelante, era casi imposible no escuchar lo que hablaban. Mirá, son ellos!—dijo mi madre, mientras me acercaba una revista que le había dado la azafata. Eran ellos en la portada de la revista GQ alemana. Hablaba del furor y el boom en el que TH se había convertido en este último tiempo. Y que era un grupo muy prometedor. Los expertos decían que tenían mucho futuro y que ya estaban nominados a varios premios en Alemania y Europa. Les deseaban muchos éxitos en el lanzamiento de su cd a nivel mundial. Quise leer la nota pero era muy larga para traducirla con la net, lo haría luego en el hotel, quería saber que decían ellos.
Una vez con los bolsos en la mano y de que TH había bajado hacia unos minutos nos informaron que podíamos descender. Bajamos y automáticamente nos pusimos los sacos, gorros y guantes. El frío era tremendo. Nos dirigimos al hall del aeropuerto por el gran túnel y se sentía un terrible ruido y griterío. En el momento no supe de que se trataba hasta que salí al gran hall. Miles de chicas tras una gran cadena humana de policías, gritando y sosteniendo grandes carteles donde le daban la bienvenida a TH o donde les declaraban su amor. Era un gran descontrol, y un constante parpadear de flashes tratando de obtener alguna foto de los cuatro. La cadena de policías era de aproximadamente 7 mts, de allí para el fondo había unas doscientas chicas a los gritos limpios. Algunas llorando desesperadamente, otras felices y otras casi petrificadas de la emoción por haber obtenido una mirada, una firma o una sonrisa de alguno de ellos. A pesar de que sus agentes los apuraban ellos se tomaron el tiempo para firmar. Había cds, fotos, manos, posters, remeras, mochilas, todo lo que podía ser escrito con un fibron o birome era válido para obtener el tan preciado autógrafo. Eran la 1am y estaban todas allí haciendo guardia por ellos, era increíble la sensación que recorrió mi cuerpo. Hace solo un momento compartí casi 15 horas con ellos y no tenía idea de todo esto. Quedé petrificada mirando unos cuantos minutos, mientras mis padres iban por los bolsos. Cuando TH se iba acercando a la puerta de salida, rodeados de sus guardaespaldas, Bill se da vuelta como buscando a alguien. Si, era a mí, una vez que nuestras miradas se unieron, levantó su mano, me saludo y me hizo un gesto de “llámame”. Sonreí, asentí con un movimiento de cabeza y se retiraron, automáticamente los cuatrocientos ojitos que se dirigían a los chicos se concentraron en mi persona y no con muy buenas intenciones, por lo que me fui lo más rápido posible junto a mis padres y nos retiramos en busca de un taxi......

:O jejej NICE! :D
ResponderEliminarMe gusta mucho, me llamo mucho la atencion y me cautivo la historia genial!!.. genial!! luego la seguire leyendo completa!!
Excelente =D
Saludos
Uh Beso Mooap!