Music to ♥

domingo, 15 de enero de 2012

Capitulo N° 2 (3ra. parte)



Cada uno en su lugar a la espera de que las luces se apaguen y comience a sonar la guitarra de mi hermano. Cuando quise darme cuenta me encontraba en el escenario cantando y bailando alocadamente. El fervor y el delirio de las chicas me transformaban y me daban energía suficiente para recorrer el escenario las veces que fuese necesario sin cansarme. Era hermoso lo que estábamos viviendo. Escucharlas cantar a la par mío, escucharlas gritar con cada uno de mis gestos o algún movimiento de Tom o una sacudida de cabello de Geo o un saludo a mano alzada de Gus....era algo totalmente fuera de lo normal, pero totalmente excitante y complaciente. Me sentía muy satisfecho con el trabajo que habíamos hecho durante este año. Había sido una gira muy exitosa y hoy la culminábamos estando aún en la cima. Cuando llegó el momento de cantar “Alien”, le dije a la multitud de que Lizzie estaba viendo el show en vivo desde NY ya que no podía estar presente de manera física. Una ola de aplausos invadió el estadio. Me hacía muy bien saber que las Aliens adoraban a mi Alien. Significaba que sabían que yo era feliz por lo que ellas también lo eran. Cantar una vez más Alien sabiendo que ella estaba escuchando me hacía erizar la piel. Me recordaba la situación que estábamos viviendo cuando la escribí y por un momento pude volver a tener esos sentimientos ahogados en mi pecho. Una lágrima, teñida de negro por mi maquillaje, acarició mi mejilla. Me sentía extasiado cuando los aplausos y gritos invadieron una vez más el estadio. Después de una serie de canciones llegó el momento romántico de la noche en donde haríamos varios temas acústicos. <Este es el momento adecuado>me dije y enfrenté a la multitud. No sabía que decir, pero las palabras brotaron solas de mi boca.
—Gracias por estar esta noche aquí, gracias por estar siempre junto a nosotros. Somos lo que somos, gracias a uds. Hoy es una noche muy especial por varios motivos. Estamos terminando de grabar las imágenes para un próximo dvd—el griterío de las chicas logró asustarme—Hoy es el cierre de la gira europea y asiática. Llevamos un año lejos de nuestros hogares para poder brindarles lo mejor. Ahora, si dios quiere, vendrá la gira latinoamericana y algunos conciertos en América del norte—y las chicas volvieron a gritar, de lejos se escuchaba un “Tom te amo!!!”—Pero además es muy especial por otros motivos. Como les dije antes, mi Alien esta viendo el show en vivo, y quería aprovechar eso para contarles una noticia que nos pone más que felices. Yo se que uds han leído y escuchado que ella podría estar embarazada—el griterío fue en aumento—Bueno, es cierto, está embarazada—los aplausos invadieron el lugar, no podía creerlo. Las sonrisas de las chicas de las primeras filas me demostraron cuan felices estaban—Esperen, esperen—dije moviendo las manos para silenciarlas—Además....—di​je y dejé el suspenso.
—Además que??—pude leer en los labios de una chica cerca del escenario.
—Vamos Bill, además que?—se escucho gritar.
—Que cuente! Que cuente! Que cuente!—se oía gritar desde la multitud.
—Además, vamos a ser papás de gemelos. No son gemelos idénticos como Tom y yo, pero tendrán esa misma y única conexión. Y lo más lindo es que pueden ser un niño y una niña—concluí sonriendo. No alcanzan las palabras para describir el hermoso sentimiento que recorrió mi cuerpo al escuchar a todo el estadio gritar eufórico y feliz. Se me infló el pecho de orgullo. Me hubiese encantado poder ver la cara de Alien en ese momento. Cuando logré recobrarme y retener las lágrimas, continué.
—Por eso, quiero dedicarle esta canción a la futura mamá. Ella sabe todo lo que pasamos cuando la escribí y por eso siempre va a ser muy especial: “Sacred”—anuncié y el griterío se extendió por unos segundos hasta que ellos y yo formamos una sola voz cantando. A las 3pm estábamos viajando rumbo al aeropuerto de Berlín. A las 5pm salía nuestro vuelo hacia NY. Teníamos cerca de 13 horas de vuelo. Lo cual me ponía mucho más nervioso pero a la vez estaba preocupado. Preocupado por mi hermano Tom. Sus ojos solo demostraban tristeza. Algo no anda bien con él. No solo lo podía ver, lo sentía, en mi pecho. Sabía que esa angustia que a veces me invadía era por él. <Porque no encuentra a su alma gemela? Porque le cuesta tanto enamorarse?>me pregunté. Ahora que estaba listo para una relación seria y después de más de dos años de relación, todo es echado por la borda. Como podía ser posible algo así? Me senté junto a él y comencé a sacarle conversación para ponerle un poco de humor a la situación. Pero parecía solo funcionar por un momento, porque luego la tristeza invadía todas sus finas facciones, dejando un rostro duro y frío. Una vez que abordamos el avión, Tom se colocó los auriculares y se aisló completamente de todo. Me mantuve un rato mirándolo, tratando de hacerlo sentir incómodo para que se quite los auriculares y podamos charlar o ver una película, pero solo me miraba por el rabillo del ojo sin decir palabra alguna. Lo soporté durante las dos primeras horas de viaje, pero luego no pude más y de un tirón le arranque los auriculares.
—Si quieres escuchar música conmigo no tienes más que pedírmelo—dijo irónico, sabía porque había hecho lo que había hecho.
—No te hagas el tonto, Tom. Se puede saber cuanto tiempo más vas a estar así?
—Así como?—dijo haciéndose el desentendido.
—Así como?? Acaso me estás cargando?—le pregunté con los ojos entrecerrados—Jamás viajamos sin hablarnos o aislados completamente el uno del otro—dije levantando el auricular.
—Bueno, lo siento—dijo encogiéndose de hombros.
—No me gusta verte así Tom, deberás tomar una decisión urgente. Así no puedes seguir.
—Lo sé y por eso estoy así. He tomado una decisión....una dolorosa decisión y no sé si tengo coraje para hacerme cargo de las consecuencias.
—Vas a dejar a Valeria, verdad?—pregunté y solo asintió en silencio. Pude ver que sus ojos se llenaban de lágrimas que trató de retener. Su mandíbula se tensó nerviosamente.
—Tom, sabes que siempre voy a estar, cuentas con todo mi apoyo. No pienso preguntarte nada. Si es tu decisión final y es lo mejor para ti y para ella, me parece perfecto.
—Es que tengo miedo de estar confundiéndome—dijo mirándome.
—En que sentido? No entiendo a que te refieres?
—Y si esto que estoy sintiendo, es solo algo pasajero, si simplemente son miedos y dudas al compromiso? Recuerdas como estaba cuando me fui a vivir con Valeria?
—Con más razón Tom, no es la primera vez que te sientes así. Evidentemente algo no anda bien. A esta altura, después de tanto tiempo de noviazgo y convivencia un simple compromiso no debería afectarte tanto. Hay algo más, lo sé. Pero no voy a acosarte con preguntas. Cuando lo sientas me lo contarás.
—Tú sabes absolutamente todo, Bill. No hay nada que no te haya contado. Y lo que no se explicarte lo sientes en carne propia....aunque no tan intensamente—dijo sonriendo de costado.
—Si, pero igual no me cierra, hay algo que probablemente aún no has descubierto y que es la razón por la que estás así.
—No lo sé, Bill. Lo único que se es que debo hablar con Valeria cuanto antes. No quiero dilatar más las cosas. Debemos buscarle una solución urgente.
—Si—dije y me puse a buscar una película para que podamos ver mientras aguardábamos la cena—Hemos visto esta?—le pregunté.
—No, creo que no. Fijate lo que dice en sinopsis—dijo y comencé a leer.
—No, no la hemos visto. Quieres verla mientras cenamos? —Si, me vendría bien distraerme un rato. A las 9pm nos trajeron la cena y con Tom nos pusimos a mirar la película. Me ponía bien ver a mi hermano sonreír, aunque sea por un rato. Pero en cuanto la película culmino, otra vez sus facciones cambiaron. Iba a tener que solucionar este tema urgente, así no podía seguir. A las 7am (hora alemana) estábamos aterrizando en NY, en donde eran las 2am. Esto del cambio horario me volvía totalmente loco. Salimos a un horario, el vuelo duraba 13 horas y cuando llegábamos a destino, el viaje había sido por 8 horas, porque se le restaban las horas de diferencia que retrocedíamos al cruzar los usos horarios. Demasiado para mi cerebro a estas horas y sobretodo teniendo pocas horas dormidas encima. Nos tomamos un taxi directo a nuestros departamentos. Alien había dicho que si podía me esperaba despierta, pero últimamente estaba muy agotada con el embarazo y las largas reuniones con Patrick. Ahora si los nervios me estaban jugando una mala pasada. Sentía un batallón de mariposas.....no, mariposas no eran, era un batallón de murciélagos aleteando dentro de mi estómago, haciendo que una corriente eléctrica recorra todo mi cuerpo. Las manos me transpiraban y las yemas de mis dedos estaban heladas. Lo miré a Tom y vi que estaba inquieto, pero sus nervios eran por otra cosa. El recorrido del aeropuerto hasta el edificio no era muy largo, pero se me había hecho eterno. Le pedimos al taxista que pasara por delante del edificio y entrara al estacionamiento. Había una cierta cantidad de fotógrafos haciendo guardia. Después de mis declaraciones en el show, calculo que no deben haber dejado en paz a Alien. Cuando subimos al ascensor con parte del equipaje (el resto lo traerían mañana), solo los minutos me separaban de Alien, de sus brazos, de su piel, de su aroma, de su calor y sus besos. Se me erizaba la piel de solo pensar en ella y su pequeña barriga con mis Twins creciendo dentro. Otra vez ese sentimiento de amor me invadió y lo sentí recorrer mi cuerpo a través de mis venas. Me sentía eufórico y extasiado. No así Tom. Una vez en el piso 10, Tom me miró. Había un dejo de terror en sus ojos. Solo, apreté su brazo en señal de apoyo y lo despedí. Mañana hablaríamos tranquilos. Subí hasta el piso de Alien y sin hacer ruido abrí la puerta. Estaba todo muy tranquilo y en silencio. La lámpara del living estaba encendida. <Seguro esta recostada> pensé mirando el sillón. Apoyé los bolsos a un costado y cerré la puerta con llave. Suavemente me acerqué y allí estaba. La ternura invadió mis mejillas que se sonrojaron. Tomé el celular y le saqué una foto. Estaba recostada con su pijama puesto, de costado con las piernas dobladas y su mano apoyada en el vientre desnudo que se asomaba. Su rostro solo reflejaba paz y serenidad. Me daba mucha pena despertarla, pero quería hacerlo. Quería abrazarla, quería besarla, quería mimarla. Sin hacer ruido me fui hacia la cocina y me preparé un poco de café. El cansancio se me había pasado. Ya estaba tranquilo, estaba en casa.

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